Las características de la ideología que defendía la URSS resumido

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Guerra fría

Hacia el fin de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) parecía que se iniciaba un período de colaboración entre las dos grandes potencias que habían salido fortalecidas tras el conflicto: Estados Unidos y la Uníón Soviética. Este aparente entendimiento se reflejó en diferentes iniciativas, como la Conferencia de Yalta, la creación de la ONU o los juicios de Núremberg. No obstante, el fin de la guerra también implicó la desaparición del único elemento que cohesiónó a los aliados: la existencia de un enemigo común concentrado en el Eje. Una vez derrotado ese enemigo, las diferencias entre ambos Estados se hicieron evidentes.

Concepto Guerra Fría

Este término alude al período de la historia mundial desarrollado durante casi toda la segunda mitad del Siglo XX y marcado por el enfrentamiento ideológico entre las dos superpotencias que lideraban el orden mundial internacional: Estados Unidos y la Uníón Soviética. El estado de tensión permanente hizo que las superpotencias invirtieran parte importante de su presupuesto en la producción de armas. El armamento, especialmente el que incorporaba tecnología nuclear, se utilizó como un elemento de disuasión: un ataque hacia el enemigo garantizaba una respuesta inmediata e igualmente contundente del rival. Ese temor a que las superpotencias desencadenaran una nueva Guerra Mundial, aún más devastadora que las dos anteriores, fue conocido como la política de “destrucción mutuamente asegurada” o MAD (“loco” por sus siglas en inglés), y estuvo latente hasta el fin de la Guerra Fría.

En este contexto se vivieron episodios muy tensos, y también etapas de coexistencia pacífica. Pero todo el período se caracterizó por la división de casi todo el mundo en dos bloques y el desarrollo de diversos conflictos bélicos locales, que enfrentaron indirectamente a las potencias y reflejaron la oposición entre ambas ideologías. Estas diferencias los llevaron a una larga pugna por lograr extender su influencia en otros países. De esta forma, el mundo pasó de una Guerra Mundial a un enfrentamiento declarado, pero no directo, entre soviéticos y estadounidenses: la Guerra Fría.

La formación de dos bloques antógénicos

La polarización o división del mundo en dos bloques, oriental y occidental, fue gestándose entre 1945 y 1946, para manifestarse abiertamente a partir de 1947. Así se generó un sistema bipolar que estuvo en vigor durante más de cuarenta años. Cada bloque representaba una diferente concepción política, económica e ideológica:

  • el bloque oriental, liderado por la URSS, planteaba alcanzar el desarrollo mediante un sistema político centralizado, una economía planificada y una ideología marxista.
  • El bloque occidental, con EE. UU. A la cabeza, buscaba expandir un sistema político democrático, una economía capitalista y una ideología liberal.

Pese a que algunos gobiernos procuraron mantenerse neutrales, no alineándose a ninguno de estos bloques, en la práctica, la política interna y las relaciones externas de todos los Estados se vieron influidas por el delicado equilibrio de poderes de la Guerra Fría

La división de Alemania


Tras la Segunda Guerra Mundial, Alemania había quedado dividida en cuatro zonas, cada una administrada por un país aliado: Estados Unidos, Reino Unido, Francia y la URSS. A su vez, Berlín, la capital alemana que quedó ubicada en la zona soviética, fue dividida en cuatro zonas administradas por los mismos países. En 1948, las tres potencias occidentales acordaron la unificación de sus zonas en un solo Estado, lo que, según Stalin, contravénía los acuerdos de Yalta y Potsdam (1945), por lo que se implantó un bloqueo terrestre a Berlín que se extendíó hasta 1949. Aunque esta situación fue superada gracias al establecimiento de un puente aéreo, el acontecimiento fue considerado como la primera crisis de la Guerra Fría y supuso la división de Alemania en dos países: la República Federal de Alemania (RFA), formada en Mayo de 1949 por las zonas ocupadas por británicos, franceses y estadounidenses, y la República Democrática Alemana (RDA), creada en Octubre del mismo año bajo la influencia soviética.

Las formas de influencia


En el marco de esta rivalidad, ambas superpotencias procuraron extender sus esferas de influencia a otras latitudes valíéndose de diversos medios, como los siguientes:

  • Alianzas militares


    Por un lado, Estados Unidos instauró en 1947 la doctrina Truman, bajo la cual ofrecíó asistencia militar a toda nacíón que estuviera dispuesta a resistir las presiones del bloque comunista y, en 1949, conformó una alianza entre algunos países occidentales, conocida como el Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
    Frente a esto, la URSS instauró en 1955 el Tratado de Amistad, Colaboración y Asistencia Mutua (Pacto de Varsovia)
    con otros ocho países comunistas del continente europeo. Sus principales objetivos eran la cooperación para el mantenimiento de la paz y la inmediata organización y colaboración en caso de que alguna de sus naciones fuera atacada.

  • Ayudas económicas

    El Plan Marshall fue concebido como el complemento económico de la doctrina Truman al promover la recuperación económica de Europa y la reactivación de su industria y agricultura. Esto buscaba impedir que se produjera un “efecto dominó”, por el que los países que entraban a la esfera del comunismo arrastraran a otros. A su vez, la URSS respondíó con la formación del Consejo de Asistencia Económica Mutua (Comecon), en 1947. Este pretendía afianzar las redes comerciales entre las naciones comunistas y evitar así cualquier vínculo con países occidentales.

Carácterísticas del mundo bipolar

El impacto del enfrentamiento ideológico entre la URSS y EE. UU. Tuvo repercusiones no solo en ámbitos como la política y la economía, sino que también influyó en diversos aspectos de la vida cotidiana y de la sociedad.

La amenaza de guerra nuclear


En 1949, la URSS construyó su primera bomba atómica, con lo cual alcanzó el estatus de potencia nuclear y, de paso, terminó con el monopolio que Estados Unidos había mantenido, hasta ese momento, respecto a este tipo de armamento. Posteriormente, ambas superpotencias continuaron incentivando una carrera armamentista con la elaboración de armas aún más mortíferas: en 1952, por ejemplo, EE. UU. Probó la primera bomba de hidrógeno, cuyo poder destructor era 250 veces mayor que la de Hiroshima. Un año más tarde, la URSS ya contaba con su propio ejemplar.

La conquista del espacio


El deseo de manifestar una superioridad tecnológica y científica sobre la superpotencia rival fue uno de los motores de la carrera espacial. Por un lado, los soviéticos lograron enviar al espacio un satélite artificial, el Sputnik I (1957), y años más tarde a los primeros seres humanos: los cosmonautas Yuri Gagarin (1961) y Valentina Tereshkova (1963). Por su parte, Estados Unidos invirtió una gran cantidad de recursos en la Agencia Espacial y AeronáÚtica, NASA (1958), y pronto logró aventajar a su rival, cuando la misión espacial Apolo XI llevó a los primeros humanos a la superficie de la Luna en 1969

La competencia deportiva


Otro de los escenarios en que la tensión global se manifestó con fuerza fueron los Juegos Olímpicos.
En esta lógica bipolar, el triunfo de un deportista era visto como un indicador del poderío y fortaleza de la nacíón o el modelo social al que representaba. Así, las delegaciones de las grandes potencias no solo debieron hacerse cargo de la presión carácterística de toda competencia, sino también de las aspiraciones e intereses políticos que los gobiernos proyectaban en sus desempeños.

El impacto en la vida cotidiana


Los años de la Guerra Fría se caracterizaron por una campaña propagandística que condiciónó la creación artística y modificó las coordenadas del debate intelectual. Una de las expresiones más claras de esto fueron los afiches y carteles con los que las superpotencias intentaron transmitir un mensaje que favoreciera su propia ideología y denigrara a la otra. Por otro lado, la construcción de un muro en la ciudad de Berlín también tuvo consecuencias traumáticas para la sociedad con cientos de hombres, mujeres y niños sin posibilidad de ver a sus parientes.

Crecimiento enconómico y el auge del Estado de bienestar

Según historiadores como Eric Hobsbawm, el período comprendido entre 1950 y 1973 puede describirse como “la época de oro del capitalismo” debido al auge económico que se vivíó en la mayoría de los países del bloque occidental. Este contexto permitíó a Estados Unidos y a varios países de Europa profundizar en la aplicación de políticas como el Estado de bienestar por el que, como ya aprendiste en la Unidad 1, se buscaba garantizar el acceso a servicios como la salud, la educación o la previsión social. Además de ser un importante elemento de equidad social y de redistribución económica, la entrega de estos beneficios favorecíó el aumento del consumo. En el caso de Estados Unidos, el bienestar económico también determinó la difusión de un estilo de vida americano (en inglés, “american way of life”), basado en el acceso masivo a distintos bienes de consumo, y la expansión de la sociedad de masas, cuyo surgimiento estudiaste en la Unidad 1

La expansión del consumo en los medios de comunicación

El crecimiento económico y el estilo de vida estadounidense se difundíó en los países bajo la influencia occidental, como Chile. Esto llevó a que se masificaran la producción de bienes y se ampliara la oferta de productos a la clase media y a nuevos segmentos de la población, como los jóvenes. Este proceso estuvo caracterizado por la masificación de medios como los siguientes:

  • La radio y la televisión. Se consolidaron conglomerados de comunicaciones, como la BBC británica, la Deutsche Welle alemana o la Raí italiana, que lograron llegar a audiencias de nivel nacional e internacional.
  • El cine. Se utilizó en muchos casos como medio de propaganda, presentando generalmente un discurso crítico –en ocasiones hasta caricaturesco– de la potencia rival y sus aliados.
  • La prensa escrita. Las revistas, periódicos y otros medios impresos también permitieron expandir la ideología del bloque capitalista.
  • La música. Elvis Presley y The Beatles fueron los pioneros de una industria en desarrollo, que abarcó discos, cine, presentaciones en vivo, moda y distintos productos de marketing.

La ampliación de los derechos civiles de grupos marginados

Una de las transformaciones más importantes dentro de la sociedad occidental durante este período fue la consolidación de movimientos por los derechos civiles que habían comenzado luego de la Segunda Guerra Mundial. Si bien la creación de la ONU y la Declaración de los Derechos Humanos constituyeron importantes avances en esta materia, algunos grupos continuaron luchando por mayores o nuevas reivindicaciones, como los siguientes:

Jóvenes


La generación joven de las décadas de 1960 y 1970 fue una de las primeras que no vivieron en el mundo de las guerras mundiales y que pudo conocer, de forma casi instantánea y a través de imágenes y sonidos, lo que ocurría en el resto del mundo. Estos jóvenes comenzaron a ser protagonistas de un importante cambio cultural, que los distanció del modo de vivir y pensar de la generación adulta y que se manifestó en la adopción de posturas más democráticas e inclusivas en lo político y más progresistas en materias como la vida sexual, el vestuario o las costumbres. Así, surgieron movimientos como el hippie o el de los universitarios franceses en Mayo de 1968.

Organizaciones feministas


Dado que las mujeres ya habían obtenido el derecho a voto en muchos países, en general las organizaciones femeninas se abocaron a la lucha por derechos civiles, sociales y económicos. Se comenzó a hablar de la igualdad entre hombres y mujeres en los ámbitos familiar o laboral, reivindicación que quedó simbolizada en diversas transformaciones, desde la masificación del blue jeans y de las minifaldas hasta la eliminación de prejuicios y discriminaciones o la masificación de la píldora anticonceptiva. Aunque estos fueron avances relevantes para las mujeres de esa época, aún continúan existiendo aspectos en los que se las discrimina.

Afrodescendientes


Si bien en Estados Unidos la esclavitud había sido abolida a mediados del Siglo XIX, al interior de la sociedad estadounidense seguían existiendo medidas legales y tradicionales que establecían la segregación y discriminación racial, que daba un trato diferenciado a las personas según el color de su piel. Esta situación generó uno de los movimientos más relevantes de las décadas de 1950 y 1960 en el país: la lucha por el reconocimiento de los derechos de la población afroamericana, cuyos líderes más significativos fueron Rosa Parks, Malcolm X y Martín Luther King. En 1964, este movimiento consiguió la aprobación de la Ley de Derechos Civiles, que prohibía la segregación racial en diversos espacios públicos.

Fin de imperios coloniales

Como ya viste en la Unidad 1, el fin de la Segunda Guerra Mundial y la segunda mitad del Siglo XX también trajeron consigo el derrumbe del orden imperial que las principales potencias de Europa habían sostenido desde el siglo pasado. Si bien los primeros síntomas de esta crisis comenzaron a manifestarse desde el fin de la Primera Guerra Mundial, fue a partir de 1945 cuando se inició el ocaso definitivo de una realidad que no parecía encajar con las nuevas coordenadas de la política mundial.

Los procesos independentistas en África y Asía. Existieron casos en que el derrumbe del sistema se resolvíó luego de algunas tensiones, como en las independencias de India y Pakistán, en los que la debilidad del Imperio británico finalmente se transformó en resignación ante la incontenible vitalidad del movimiento descolonizador. Pero también hubo situaciones en que la autonomía tuvo un alto precio y solo se logró tras las violentas guerras que dejaron en mal pie a las antiguas colonias, como en Argelia o Mozambique. Algunos de los principales precursores de estos movimientos fueron Mahatma Gandhi en India, Kwame Nkrumah en Ghana, Léopold Sédar Senghor en Senegal y Ahmed Sékou Touré en Guinea.

La Conferencia de Bandung. Dentro de este proceso, uno de los hitos que marcaron su desarrollo y también las relaciones del resto del mundo en el contexto de la Guerra Fría fue la celebración de la Conferencia de Bandung, una reuníón de Estados africanos y asíáticos que recientemente habían logrado su independencia. Así, en el desarrollo de esta conferencia durante el año 1955, las naciones participantes se plantearon su definición frente a las circunstancias mundiales propias del momento.

El Movimiento de los Países No Alineados. Luego de la Conferencia de Bandung y frente a la política de bloques carácterística de la Guerra Fría, muchas de las naciones de África y Asía optaron por una postura neutral que dio lugar al Movimiento de Países No Alineados, creado en 1961. Una de las principales figuras de este movimiento fue la primera ministra de la India, Indira Gandhi. Esta postura significó un paso decisivo en el desarrollo de la Guerra Fría y en la definición de estos países por el geógrafo Alfred Sauvy como el Tercer Mundo, un conjunto neutral y en su mayoría con graves problemas económicos que, según algunos historiadores e intelectuales, no les han permitido alcanzar el desarrollo.

El impacto de la Guerra fría en América Latina

La Guerra Fría se vivíó en América Latina de manera particular. Si bien desde el Siglo XIX Estados Unidos había considerado esta regíón como su área de influencia natural, esta hegemonía comenzó a cambiar con el triunfo de revoluciones sociales, como la Revolución cubana en 1959. A partir de este momento, muchos grupos y movimientos políticos del continente vieron en la revolución armada una vía válida para acceder al poder, terminar con la influencia de Estados Unidos y cambiar la situación política y social de sus países.

El debate entre reforma y revolución

En este contexto, durante la segunda mitad del Siglo XX América Latina estuvo marcada por un consenso general respecto de la necesidad de transformaciones profundas y la configuración de distintas visiones y proyectos para llevarlas a cabo. Esto se vio reflejado en el debate, que ya había surgido en Europa a fines del Siglo XIX y principios del Siglo XX, entre quienes planteaban la reforma como el medio para cambiar el orden social existente, y quienes promovían la revolución para este mismo fin. A pesar de sus diferencias, ambas perspectivas dieron cuenta de la necesidad de transformaciones sociales que mejoraran la calidad de vida de las personas y tuvieron realizaciones prácticas y concretas.

La revolución cubana y su importancia

Desde 1952, el gobierno de Cuba estaba en manos del dictador Fulgencio Batista, caracterizándose por la corrupción y la dominación estadounidense en materias de economía y política interna. En este contexto se inició una insurrección popular para derrocar a la dictadura, al mando de Fidel Castro junto con su hermano Raúl y el médico argentino Ernesto “Che” Guevara. En Enero de 1959, los rebeldes entraron en La Habana y Castro fue nombrado primer ministro de Cuba.

La oposición de Estados Unidos


Una vez en el gobierno, Castro promulgó una serie de medidas como la nacionalización de empresas norteamericanas (petroleras, telefónicas, eléctricas, entre otras) y una reforma agraria que afectó mayoritariamente a la industria del azúcar, cuyo mayor porcentaje de tierras cultivables estaba en manos estadounidenses. Frente a esto, Estados Unidos no tardó en oponerse al nuevo régimen, estableciendo un bloqueo económico e incluso apoyando la invasión de la isla por cubanos exiliados que buscaban terminar con el gobierno. Esto llevó a Castro a fortalecer la alianza con la Uníón Soviética, instaurando en la isla una dictadura comunista y una economía planificada.

La crisis de los misiles


En 1962, luego que Estados Unidos detectara la presencia de rampas de misiles nucleares soviéticos en Cuba, el presidente estadounidense John F. Kennedy decretó un bloqueo naval y amenazó a la Uníón Soviética con invadir la isla si no retiraba los misiles. La crisis estuvo a punto de desembocar en un conflicto directo entre ambas superpotencias, pero finalmente se ordenó el desmantelamiento de las rampas de misiles.

El impacto de la Revolución cubana en el continente americano fue masivo, en especial para la izquierda, que comenzó a valorar la vía violenta para acceder al poder. Aparecieron así numerosos grupos guerrilleros que intentaron emular el ejemplo cubano y buscaron derrocar por las armas a los gobiernos que entendían como ilegítimos. De esta forma se inauguró uno de los períodos más intensos en la historia latinoamericana, colmado de sueños y utopías, de revoluciones y reformas estructurales, pero también de golpes militares y enfrentamientos. En muchos de los casos se trató de un momento de fuerte polarización política entre quienes querían llevar a cabo movimientos revolucionarios, los que buscaban instaurar cambios sociales mediante reformas, y aquellos que deseaban mantener el statu quo o la situación hasta entonces imperante.

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