¿Qué es el movimiento obrero?
El movimiento obrero es un movimiento social que surge a partir de la Revolución Industrial y que nace en Europa durante el siglo XIX, debido a las transformaciones económicas que alteraron las condiciones de vida de amplias capas sociales, empeorándolas en muchas ocasiones.
Durante esa época se generó un nuevo orden social: el proletariado aumentó considerablemente en número debido al incremento de la demanda de mano de obra industrial y se vio obligado a vender su fuerza de trabajo a la burguesía, propietaria de los medios de producción, al carecer de medios propios.
Los problemas que afectaban a las clases trabajadoras fomentaron su unión en sindicatos y la búsqueda de soluciones mediante acciones reivindicativas como huelgas, manifestaciones y actos revolucionarios, al tiempo que se pensaba en nuevas formas de organizar la sociedad (por ejemplo, el socialismo utópico).
Fueron surgiendo asociaciones que defendían los derechos de los trabajadores. En 1864 se constituyó la primera Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT) y, posteriormente, en 1889 se creó la Segunda Internacional, logrando conquistas como leyes de protección para los trabajadores, la jornada laboral de ocho horas y la abolición del trabajo infantil.
Se expandieron las ideas marxistas (con Karl Marx como referente), anarquistas (con pensadores como Proudhon y Bakunin) y socialistas, lo que propició la aparición de los primeros partidos obreros, como el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y la Unión General de Trabajadores (UGT).
El movimiento obrero en el País Vasco
En el País Vasco este proceso hay que retrasarlo hasta las últimas décadas del siglo XIX, ya que las primeras doctrinas que marcaron la vida de las organizaciones obreras europeas apenas tuvieron difusión en la región en sus inicios.
Tras el fin de la Segunda Guerra Carlista, el sistema foral quedó abolido con el decreto de 1876, lo que implicó la obligación de incorporarse al Estado constitucional y cumplir el servicio militar en el ejército español. Para evitar revueltas fueristas se concedió cierta autonomía fiscal mediante el Concierto Económico.
La industrialización en Bizkaia dio lugar a una oligarquía industrial. Frente a la situación nacida en 1876 surgió el movimiento fuerista y los primeros ecos del nacionalismo, proclamados por Sabino Arana, que reclamaban la independencia.
Paralelamente, y en oposición a la nueva oligarquía, emergió el movimiento obrero como fuerza reivindicativa, reclamando la demolición de barracones, mejoras y medidas de prevención laboral y la reducción de la jornada. Nació, en consecuencia, a raíz de la huelga de 1890 y estuvo compuesto por campesinos proletarios y por la llegada de numerosa mano de obra inmigrante procedente del mundo rural.
Pronto las incipientes organizaciones dieron paso a las primeras asociaciones de resistencia, cuyo fin era la defensa de los intereses específicos de la clase obrera. Entre sus líderes más significativos destacaron Facundo Pérezagua e Indalecio Prieto.
Pérezagua inició la tarea de poner en marcha la primera organización socialista, la Agrupación Socialista de Bilbao, que se consolidaría en años posteriores, culminando con la presencia del PSOE en el País Vasco. Su liderazgo se caracterizó por el radicalismo y la conflictividad social, sobre todo en las minas. El éxito de la primera huelga general dio gran fuerza y prestigio a los socialistas entre los obreros, lo que les permitió ampliar el número de sociedades y afiliados.
Pérezagua orientó el socialismo hacia posiciones republicanas y moderadas, lo que originó una especie de conflicto interno en el socialismo vasco. Tras su expulsión, Indalecio Prieto logró imponerse en el liderazgo, convirtiendo al socialismo vasco en una corriente liberal de tintes republicanos y apostando por la lucha electoral.
Durante esas décadas, Bizkaia se convirtió en uno de los núcleos socialistas más importantes de la península. Sin embargo, la sindicalización fue relativamente baja y la estructura orgánica de los sindicatos era débil, con escasa conexión entre sí y con la UGT; pese a ello, la conflictividad y la convocatoria de huelgas fueron constantes entre 1890 y 1910.
Las tres fuerzas sociales que protagonizaron el nacimiento de la Euskal Herria industrial a inicios del siglo XX fueron: la oligarquía (representada, entre otros, por Víctor Chávarri), el nacionalismo vasco fundado por Sabino Arana y el movimiento obrero socialista impulsado por Facundo Pérezagua.
En Guipúzcoa el proceso de industrialización fue mucho más lento y disperso que en Bizkaia, lo que produjo una conflictividad obrera tardía. En cambio, en Éibar, tras una huelga convocada y ganada por los socialistas en 1897, éstos lograron una rápida y masiva afiliación.
Se formaron agrupaciones sindicales de signo republicano y católico para frenar, sin mucho éxito, el avance del sindicalismo obrero.
A partir de 1911, tras el fracaso de una huelga general en la zona minera, el socialismo vizcaíno adoptó una línea más moderada, ampliando las agrupaciones obreras socialistas, su número y filiación, sobre todo en Bizkaia.
España se proclamó neutral en la Primera Guerra Mundial, lo que supuso el auge de la economía vasca y propició el crecimiento industrial. Los grandes beneficios empresariales contrastaron con una fuerte inflación de los precios de consumo y un empeoramiento de las condiciones de vida de los obreros; unido a la crisis política, esto favoreció un crecimiento notable de las organizaciones obreras en las tres provincias y en Navarra.
El crecimiento de la cuestión social propició también el fortalecimiento o la aparición de otros movimientos sindicales no socialistas:
- Anarcosindicalismo: promovió la idea de utilizar la huelga como vía revolucionaria, especialmente a partir de la crisis económica de posguerra, que produjo aumento del paro y empeoramiento de las condiciones de vida.
- Partido comunista: tras la Revolución Rusa de 1917 surgió en Europa una nueva Internacional y se produjo una división con los socialistas; su incidencia en el País Vasco fue notable a pesar de que el socialismo conservó la mayor parte de sus afiliados.
- Sindicatos católicos: se reforzó el sindicalismo católico, decidido a frenar el creciente peso del socialismo; estaban formados exclusivamente por obreros y mostraron un carácter reivindicativo en lo laboral.
La dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) supuso un paréntesis importante en el desarrollo del movimiento obrero: la represión, la política social del régimen, el mantenimiento de un poder adquisitivo relativamente alto debido a la disminución de precios, y la propia debilidad de los sindicatos hicieron desaparecer prácticamente la conflictividad laboral.
Tras la caída de la dictadura en 1930, la UGT empezó a perder su hegemonía debido al avance de anarquistas y comunistas. Comenzaron conflictos como la huelga general de octubre en Bilbao y la convocatoria de una huelga general en toda España en diciembre, que produjo serios altercados.
Nacionalismo en el País Vasco
En el primer tercio del siglo XIX, particularmente entre 1815 y 1830, se conformaron las bases del nacionalismo, uno de los movimientos de mayor trascendencia en los siglos XIX y XX.
A finales del siglo XIX, en las zonas periféricas de España surgieron fenómenos nacionalistas como reacción al establecimiento de un régimen político y económico de carácter centralista. Una de estas zonas fue el País Vasco, donde se pretendía defender las instituciones forales, las señas histórico-culturales y lo rural frente a la industrialización.
La rápida industrialización de Bizkaia y la frustración tras la supresión de los fueros en 1876 marcaron el nacimiento del nacionalismo vasco. El proceso industrializador produjo un desarrollo capitalista que alteró la estructura tradicional de la sociedad vasca.
El nacionalismo vasco, de carácter integrador, pretende unir territorios considerados integrantes de la misma nación y justificar su existencia desde la más remota antigüedad.
Muchos fueron los elementos que contribuyeron al nacimiento del nacionalismo vasco: un nacionalismo construido y apoyado en gran medida por el mito, junto con el apego a una realidad histórica en la que esos mitos se apoyaban (la lengua, la raza), además de factores como la religión, el romanticismo y el sentimiento de unión con objetivos independentistas.
Principios y fuentes del nacionalismo vasco
El nacionalismo vasco se articuló a partir de diversos elementos; entre los más importantes destacan:
- Literatura fuerista romántica: literatos vascos románticos realizaron una recopilación de tradiciones histórico-mitológicas (por ejemplo, Arturo Campión, Navarro Villoslada) que exaltaron las sensaciones y el cúmulo de tradiciones vascas surgidas de los mitos.
- Mitos históricos: mitos como la batalla de Arrigorriaga o las leyendas de Tubal y Aitor se utilizaron para justificar una identidad histórica y la condición especial de los vascos.
- Guerras carlistas y abolición de los fueros: tras la derrota militar de los carlistas, liberales y conservadores compartieron la idea de un Estado homogeneizado. En 1876, el gobierno central, presidido por Cánovas del Castillo, abolió definitivamente los fueros de las Vascongadas. Para evitar revueltas, se introdujeron los Conciertos Económicos, que concedieron una autonomía fiscal a cambio del pago de un cupo anual.
- Revolución industrial: la modernización económica favoreció la aparición de una burguesía industrial partidaria de la Restauración; por otra parte, la incorporación de proletarios inmigrantes alteró el modo de vida tradicional y provocó reacciones anticapitalistas y antiliberales en parte de la sociedad vasca.
Sabino Arana y el PNV
Sabino Arana se convirtió en la voz del nacionalismo vasco y fundó el Partido Nacionalista Vasco (PNV) en 1895, defendiendo la unión de las provincias vascas junto con Navarra, una lengua común, el rechazo del liberalismo y la diferenciación de la «raza vasca» como elemento identitario. Su ideología se resumió en el lema «Jaungoikoa eta Lagi-zarra» (Dios y Ley Vieja).
En sus primeros años, el nacionalismo vasco y el PNV se enfrentaron al PSOE, que representaba los intereses de los obreros llegados a Bizkaia para trabajar en minas y siderurgias. Según la ideología de Arana, estos obreros eran percibidos como invasores que amenazaban los modos de vida tradicionales.
Etapas del nacimiento del nacionalismo vasco
- Primera etapa (1892-1898): el discurso del caserío de Larrazábal, pronunciado por Sabino Arana en homenaje a la publicación anterior de la obra Vizcaya por su independencia, es considerado el acta de nacimiento del nacionalismo vasco. Arana concretó su proyecto político para lograr una Bizkaia independiente y fundó el Euskeldun Batzoki, el primer batzoki, como centro nacionalista y católico integrista.
- Segunda etapa (1898-1903): hasta 1898 el partido se negó a participar en el juego electoral y rechazó alianzas con partidos nacionales. Con la entrada ese año del grupo fuerista liberal de Ramón de la Sota, el PNV abandonó el antiliberalismo y se volvió más moderado y posibilista, pasando de la demanda de independencia a buscar la autonomía y el autogobierno.
- Tercera etapa (1903-1930): tras la muerte de Sabino Arana (1903), el nacionalismo dejó de ser un pequeño círculo clandestino para convertirse en un movimiento de masas. Se crearon las juventudes vascas, los batzokis, se fundó el sindicato Solidaridad de Obreros Vascos, se publicó un órgano de prensa propio (el diario Euzkadi) y se desarrolló una simbología nacionalista (ikurriña, himno, lauburu…).
En 1916, Luis Arana se apartó de la directiva del PNV; el partido cambió su denominación a Comunión Nacionalista Vasca y fue considerado por algunos como un nacionalismo burgués alejado del ruralismo.
En 1921, los miembros de Aberritarrak y la mayoría de las juventudes nacionalistas de Euzko Gaztedi fundaron un nuevo partido que retomó el nombre de PNV-Aberri. Este partido, heredero de las ideas independentistas de Sabino Arana, fue liderado por Elías Gallastegui, y a él se unió el grupo de Luis Arana.
Durante la dictadura de Primo de Rivera se persiguió duramente a los nacionalismos, por lo que las actividades contra el régimen se realizaron desde el exilio y la clandestinidad. En la Segunda República, la principal labor del PNV fue la consecución de un Estatuto de Autonomía, que llegó en plena Guerra Civil (1936).
