Socialismos utópicos: Saint-Simon, Charles Fourier y Robert Owen
Los socialismos utópicos surgen entre familias pudientes. Consideran que el ser humano es bueno por naturaleza y que es la sociedad la que lo corrompe; por ello buscan reformar la sociedad sin violencia. Sus objetivos principales son:
- Igualdad de derechos para hombres y mujeres.
- Que los medios de producción pertenezcan a la comunidad o al Estado.
- Abolición de la herencia de la riqueza.
- Promoción de cooperativas donde los trabajadores sean dueños y compartan las ganancias.
- Leyes sociales para proteger a los trabajadores.
Saint-Simon
Henri de Saint-Simon defendía la superioridad de los productores sobre la clase política y buscaba la intervención del Estado para organizar la economía y abolir la propiedad privada.
Charles Fourier
Charles Fourier propuso reorganizar la sociedad abandonando la moral convencional. Su comunidad ideal, el falansterio, era autosuficiente y promovía el trabajo solidario y cooperativo, eliminando la competencia.
Robert Owen
Robert Owen, empresario británico, mejoró salarios, vivienda, sanidad y educación de los trabajadores; promovió el primer sindicalismo en Inglaterra. Confiaba en la educación y en la acción del Estado, rechazando la violencia; su modelo influyó en el movimiento laborista.
Socialismo científico: Marx y Engels
El socialismo científico surge como reacción al fracaso del socialismo utópico, considerado demasiado pacífico e ineficaz para resolver la cuestión social. A diferencia del utópico, plantea cambios profundos mediante la organización de la clase trabajadora y, si es necesario, la violencia.
Engels
Friedrich Engels provenía de una familia relacionada con la industria textil. Estudió la situación de los trabajadores en Inglaterra desde 1842 y colaboró estrechamente con Marx.
Marx
Karl Marx, hijo de abogado, redactó El capital y, junto a Engels, elaboró el Manifiesto Comunista, promoviendo el socialismo internacional. Fundó el Partido Socialista Alemán. Sus ideas fundamentales incluyen:
- Crítica a la propiedad privada.
- Materialismo histórico.
- Crítica a la religión.
- Sociedad comunal.
- Teoría de la plusvalía.
- Uso de la violencia revolucionaria cuando sea necesario.
Anarquismo: referencia a Proudhon y Bakunin
El anarquismo propone una sociedad sin Estado ni autoridad coercitiva, basada en la libertad, la igualdad y la fraternidad. Se diferencia del marxismo en que promueve federaciones voluntarias y no una revolución dirigida por el proletariado industrial.
Proudhon
Pierre-Joseph Proudhon abogó por la desaparición del Estado y por una sociedad organizada en comunas locales; proponía eliminar los órganos de represión.
Bakunin
Mijaíl Bakunin buscó destruir toda autoridad y crear un sistema de individuos libres, iguales y autónomos. Consideraba al Estado como fuente de opresión desde su origen. Sus principios fundamentales incluyen:
- Antiestatalismo.
- Federalismo.
- Ateísmo radical.
- Revolución espontánea y colectivismo voluntario.
- Colectivismo anarquista.
- Libertad social.
Internacionales
Primera Internacional (1864-1876)
La Asociación Internacional de Trabajadores reunió a marxistas, anarquistas, sindicatos y diversas corrientes obreras con el objetivo de fomentar la unión internacional de la clase trabajadora, organizar sindicatos y luchar contra la sociedad de clases. Surgieron conflictos internos entre Marx y Bakunin: Marx defendía la centralización, la lucha política y la dictadura del proletariado, mientras que Bakunin promovía la autonomía y se oponía a toda forma de poder político. Tras la derrota de la Comuna de París, Marx logró expulsar a Bakunin y la Primera Internacional se disolvió en 1876.
Segunda Internacional (1889-1916)
Formada por socialistas de tendencia marxista, esta Internacional buscaba obtener derechos sociales para los trabajadores mediante reformas parlamentarias, evitando la violencia. Entre sus impulsores destacó Eduard Bernstein, quien promovió un socialismo gradual y reformista. La Segunda Internacional colapsó durante la Primera Guerra Mundial cuando varios partidos socialistas apoyaron a sus gobiernos nacionales, rompiendo la solidaridad internacional.
Tercera Internacional (1919)
Fundada en Moscú por Lenin y el Partido Bolchevique tras la Revolución rusa, tenía como objetivo impulsar la revolución mundial y establecer la dictadura del proletariado. Los partidos miembros debían adoptar el nombre de Partido Comunista, romper con el reformismo y someterse a la dirección de Moscú. Tras la muerte de Lenin, Stalin centralizó la organización y subordinó sus objetivos a los intereses de la URSS, disolviendo finalmente la Internacional en 1943 durante la Segunda Guerra Mundial para facilitar alianzas estratégicas.
Cuarta Internacional
Creada por León Trotski y sus seguidores como respuesta al estalinismo, la Cuarta Internacional buscaba mantener la revolución mundial auténtica, libre del control burocrático soviético. Su principio fundamental fue la revolución permanente, que planteaba que el proletariado de los países más atrasados podía realizar tareas democráticas y revolucionarias simultáneamente.
Doctrina social de la Iglesia y la encíclica Rerum Novarum
La Doctrina Social de la Iglesia surge como pronunciamiento sobre la necesidad de reformar la situación social, especialmente ante la explotación de los trabajadores y la desigualdad generada por la sociedad industrial. Su objetivo no es político, sino moral: aplicar el mensaje evangélico y la moral cristiana en la vida social, defendiendo la dignidad humana y los derechos de los más vulnerables.
Sus principios clave incluyen:
- La idea de la caridad con una función social, entendida como obligación moral, no como solidaridad marxista ni como humanidad anarquista.
- La idea de justicia social, que debe cumplirse mediante la acción política del Estado.
- La propuesta de una cristianización de los sistemas sociales, procurando flexibilidad para atender necesidades concretas sin abandonar el dogma.
Fascismo y su visión: Carta del Lavoro
El fascismo surge en Italia a comienzos del siglo XX como un régimen autoritario que buscaba crear un nuevo orden, superar los conflictos de clases y consolidar un Estado totalitario. Se caracterizó por el corporativismo.
Características del Estado fascista:
- Desvalorización del parlamento y subordinación del monarca.
- Partido único, sindicato único y gran consejo fascista.
- Policía secreta y tribunales especiales de seguridad del Estado.
Carta del Lavoro: promulgada por el Gran Consejo Fascista, estableció las bases del Estado corporativo italiano. Sus principios fundamentales son:
- El trabajo como deber social y nacional.
- La empresa como comunidad orgánica.
- La intervención total del Estado en la organización económica.
El objetivo central de la Carta del Lavoro fue organizar de manera unitaria las fuerzas de producción bajo la dirección absoluta del Estado, subordinando los intereses individuales y colectivos al interés de la nación.
