Reformismo franquista e inmovilismo

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14.1 El cambio de orientación de la economía

• El elemento vertebrador de la segunda etapa del franquismo fue el «milagro» económico, que incorporó España al grupo de países industrializados, aunque limitado por la dependencia exterior.

• Este reformismo técnico-corrección bajo criterios de racionalidad y eficacia económica-no cuestionaba el régimen.

• El Plan de Estabilización * de 1959 liberalizó la economía para poder recibir créditos exteriores e incorporar el país a los mercados internacionales.

• Los Planes de Desarrollo Económico y Social (tres entre 1964 y 1975) mantenían cierto grado de intervencionismo estatal, con acciones estructurales para paliar deficiencias de las empresas tradicionales, y la creación de polos de desarrollo (promoción de nuevas industrias en zonas poco industrializadas). Su eficacia fue escasa.

14.2 Los años del crecimiento económico

14.2.1 Una industrialización acelerada

• La planificación estatal concentró los esfuerzos en la industria. Mejoró la productividad (contención salarial, importación de tecnología, inversión de capitales extranjeros), aumentaron las exportaciones (precios competitivos), y aumentó la demanda interior de bienes de consumo (aumento del Producto Interior Bruto y de la renta por habitante).

• La industria catalana recobró iniciativa (1/4 del total español), con predominio de la pequeña y mediana empresa y muy concentrada en las cercanías de Barcelona. El primer sector industrial catalán a mediados de los sesenta fue el metalúrgico.

• Todos los sectores crecieron, en especial el químico, el energético, el siderúrgico, el naval y la construcción.

Se desarrollaron también nuevas zonas industriales además de las tradicionales.



14.2.2 La reconversión de la agricultura tradicional

• La expansión económica redujo la población ocupada en el sector primario (éxodo rural), y el peso de la agricultura en el PIB (aunque diversificarse y aumentar la productividad).

• El campo comenzó a mecanizarse ya emplear abonos químicos.

• La demanda urbana estimuló la diversificación de cultivos.

• El gobierno promovió regadíos y la concentración parcelaria.

• En Cataluña crecieron los frutales en la llanura leridana, también la viticultura y la ganadería intensiva (aves, sector porcino y vacuno).

14.2.3 El progreso del sector terciario

• La tercialització se debió al proceso urbanizador, el aumento del comercio, la mejora del transporte de las comunicaciones, y al turismo.

• El boom turístico de la década de 1960 se debió a la generalización de las vacaciones pagadas a los trabajadores europeos, los cuales buscaron en España un clima cálido, con playas y precios baratos.

• El comercio internacional se benefició de las exportaciones de productos industriales (se superó la tradicional supremacía de venta de productos agrarios). De fuera venía petróleo, materias primas y bienes de equipo para la industria. Todo ello hacía que la balanza comercial fuera negativa.

14.2.4 La financiación exterior del crecimiento

• El crecimiento no hubiera sido posible sin la inversiones extranjera, las divisas aportadas por los turistas, y las remesas de los emigrantes.

14.2.5 Las limitaciones de la economía española

• Polarización en los sectores secundario y terciario a costa del primario.

• Dependencia de la tecnología y de la inversión extranjeras.



• El nivel de vida de los habitantes españoles no alcanzó el de otros europeos (aunque crecieron un 40% entre 1960 y 1975).

• El Estado no fue capaz de redistribuir la riqueza con la fiscalidad ni con la inversión en infraestructuras perdurables a largo plazo.

14.3 Crecimiento demográfico y cambio social

14.3.1 El aumento de la población

• La mejora de la economía contribuyó a un aumento demográfico, con una reducción de la mortalidad (sobre todo infantil, del 6’3 ‰ al 1,9 entre 1950 y 1970) y una natalidad elevada (fomento de políticas natalistas, en 1975 la tasa de fecundidad era de 2,8 hijos por mujer). La esperanza de vida llegó a los 70 y 76 años, respectivamente para hombres y mujeres, en 1975.

• En Cataluña el crecimiento aún fue mayor, gracias en especial a la ola inmigratoria. En 1975 se llegó a 5,5 millones de habitantes.

14.3.2 Los movimientos migratorios

• Pero el estancamiento del empleo y los desequilibrios regionales favorecieron un fuerte movimiento migratorio, básicamente rural, en dos direcciones:

– Exterior: 1.300.000 españoles se establecieron (no todos permanentemente) los países europeos más dinámicos, como Francia, Alemania, Suiza y Bélgica.

– Interior: 4.000.000 se desplazaron desde Castilla, Andalucía, Extremadura, Murcia y Galicia, principalmente, hacia Cataluña, Madrid, País Vasco y Valencia.

• En Cataluña hubo una avalancha inmigratoria sin precedentes (1’8 millones entre 1940 y 1975). Participaron también catalanes del interior. El destino era el cinturón industrial de Barcelona fundamentalmente.

• Estos movimientos se hicieron sin ningún tipo de planificación, dando lugar a fuertes consecuencias como el chabolismo o la proliferación de barrios sin servicios.



14.3.3 Los cambios en la estructura social

• Distribución sectorial de la población activa:

 – 1950: 50% primario, 24% secundario. 25% terciario.

– 1975: 21%, 38%, 41%.

• desruralización = crecimiento del número de obreros (poco cualificados)

• Rejuvenecimiento de la clase obrera = 1/3 de la población activa.

• Aumento de una nueva clase media vinculada a actividades terciarias.

• Desplazamiento de las clases burguesas tradicionales hacia sectores económicos en expansión.

14.3.4 Las nuevas pautas sociales y culturales

• El «desarrollismo» económico llevó al consumismo (televisión, «600», etc.) Ya una «culturización» (música moderna, formación, turismo, etc.).

• La sociedad se seculariza (familia nuclear, feminización) en detrimento de los códigos morales e ideológicos del nacionalcatolicismo (Concilio Vaticano II).

• Los cambios fueron más notables en áreas industrializadas como Cataluña. También favorecieron un nuevo tipo de oposición.

14.4 Reformismo franquista y inmovilismo

14.4.1 El gobierno de los tecnócratas

• Las reformas políticas del momento pretendían legitimar la dictadura en un contexto de cambio social. El «desarrollismo» implicaba una renovación política reforzando el ascenso de tecnócratas vinculados al Opus Dei.

14.4.2 Las reformas legislativas

• Los falangistas quisieron impulsar las instituciones del régimen sin introducir cambios de fondo:

– Revitalización del sindicato vertical con la Ley de convenios colectivos de 1958.

– Tribunal de Orden Público de 1963 para juzgar los delitos políticos.



– Ley de Prensa de 1966, de Manuel Fraga, que abolía la censura previa pero no el control de lo publicado.

– Leyes de Libertad religiosa y de Representación Familiar (elección de procuradores por los cabezas de familia) en 1967.El 1967 también se aprobó la Ley de la Seguridad Social la Ley Orgánica del Estado, la cual, aprobada en referéndum, fue precisar las funciones de los órganos del Estado.

• En 1969, Franco designó Juan Carlos de Borbón como sucesor, con el título de Príncipe de España.

14.4.3 Las relaciones internacionales

• En 1970 España firmó un acuerdo comercial «preferencial» con la Comunidad Económica Europea. No podía estar admitida porque era un régimen dictatorial.

• El proceso de descolonización africano afectó la presencia española en protectorado de Marruecos (1956), Guinea Ecuatorial (1968), Ifni (1969), y Sahara Occidental (1975).

14.4.4 El triunfo del inmovilismo

• Los tecnócratas habían ido desplazando los falangistas del gobierno, pero no sin grandes disensiones internas.

• El caso Matesa, un escándalo financiero de 1969 que afectaba el Opus Dei, repercutió en un endurecimiento político del régimen. Se endurece la represión: estado de excepción en 1969, nuevos consejos de guerra (Proceso de Burgos de 1970), etc.

• En 1973, Carrero Blanco, presidente del gobierno, parecía decidido a mantener el inmovilismo.

14.5 Conflictividad social y oposición política

14.5.1 Los movimientos sociales de oposición

• Los conflictos laborales de los sesenta fueron más generalizados y organizados. Detrás hubo CC.OO., protagonista de acciones ilegales mientras aprovechaba la entrismo para impulsar sus postulados desde la estructura del sindicato vertical.



• CC.OO. nació en 1964 con el impulso del PCE, aunque definirse como sindicato independiente, democrático y unitario. En 1967 nació Unión Sindical Obrera (USO).

• La progresiva masificación universitaria espoleó un movimiento estudiantil cada vez más radicalizado (Sindicato Democrático de Estudiantes de 1966). Los nuevos barrios, carentes de servicios, fueron un vivero de movimientos asociativos vecinales.

• Una parte de la Iglesia desertó del régimen, influenciada por el Concilio Vaticano II y una creciente preocupación contra la injusticia entre los curas jóvenes, las comunidades cristianas de base, y las organizaciones católicas obreristas como la JOC.

• Estos procesos favorecieron la reivindicación política

14.5.2 Los grupos políticos antifranquistas

• En el País Vasco apareció ETA en 1959, escisión radical de las juventudes del PNV, independentista y socializante. Desde 1968 se orientó al terrorismo.

• La oposición política conectada con los movimientos populares se organizó en torno al PSUC y del PCE, postulantes de la reivindicación democrática junto a la lucha de clase y del reconocimiento de los derechos nacionales de Cataluña. Ambos partidos fueron los motores de la creación de plataformas unitarias antifranquistas. El espacio socialista estaba dividido (PSOE, FUEGO, MSC, PSAN). Se mantenían testimonialmente otras formaciones históricas. El catalanismo de centro creó CDC en 1974.

14.5.3 La reanudación cultural de Cataluña

• En Cataluña se vivió una reanudación de la producción cultural, y de sus formas y contenidos, a partir de movimientos cívicos catalanistas: revistas, entidades, editoriales, Nova Cançó (enorme proyección pública y mediática), prensa independiente, excursionismo, sardanismo, pedagogía, barcelonismo, etc.



14.6 La crisis de la Dictadura

14.6.1 La crisis política del régimen

• Comenzada la década de los setenta, el régimen estaba condenado a una crisis irreversible al no adaptarse a las nuevas demandas sociales ni al contexto internacional. Pero no terminará hasta la muerte de Franco, a pesar de coincidir con un avanzado deterioro de su salud. Carlos Arias Navarro, sustituto del único personaje capaz de mantener unidas las distintas familias franquistas, Carrero Blanco, asesinado por ETA en 1973, anunció una línea aperturista que fue imposibilitada por inmovilistas (el «búnker»).

14.6.2 El auge del anti franquismo

• La conflictividad social persistió, intensificada por la aparición de nuevos sectores reivindicativos como la Unió de Pagesos, grupos de extrema izquierda (OCE-Bandera Roja, MCE, LCR, etc.), Y organizaciones terroristas como el FRAP y el GRAPO.

• Paralelamente, los procesos unitarios de la oposición política convergieron en la creación de la Asamblea de Cataluña en 1971, que incorporó también entidades legales y personalidades. Su programa básico se definía en el eslogan «libertad, amnistía y estatuto de autonomía» *. En el resto del Estado, el PCE impulsó la Junta Democrática (1974), y el PSOE la Plataforma de Convergencia Democrática, fusionadas en 1976 en la Platajunta. En la calle se incrementó la represión policial, con condenas de muerte en 1974 (Salvador Puig Antich) y 1975 (militantes de ETA y FRAP), ampliamente condenadas internacionalmente.

14.6.3 La muerte del dictador

• Franco vio como su salud disminuía a marchas forzadas entre 1974 y 1975. • En este contexto, en octubre de 1975, Marruecos impulsó la «Marcha Verde», una invasión pacífica de la colonia española del Sahara occidental (que aspiraba a la autodeterminación de la mano del Frente Polisario). El régimen franquista cedió y se desestabiliza aún más. • Franco murió el 20 de noviembre de 1975. El régimen sufría una crisis tan profunda que no se pudo mantener después de la desaparición de su figura

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