Surgimiento nacionalismo vasco y catalán

Share Button

2. El surgimiento de los nacionalismos periféricos.
Los nacionalismos surgieron en el contexto de la primera guerra carlista, cuando la alta
burguésía sube al poder. Y consiste en el intento de recuperar la identidad nacional, catalana o
vasca, por ejemplo, por parte de la pequeña burguésía que pretendía obtener ventajas
económicas con la defensa de los fueros. Empiezan a desarrollarse en este tiempo, y los dos más
importantes son el catalán y el vasco, también en Andalucía y Galicia.
El catalanismo surge de la mente de Valentí Almirall (aunque ya se había dado con la
Renaixença) quien defendíó la autonomía de la regíón catalana, denunciaba la opresión de
Cataluña y defendía la necesidad de respetar las divisiones naturales y las tradiciones, para ello
creó el Centre Catalá (1882). Se crean partidos nacionalistas como la Uníó Catalanista (1891) y
la Lliga Regionalista (1901) que fue la que cobró más importancia.
El nacionalismo vasco surgíó, al contrario que el catalanismo, en el entorno agrario, que veía la
industrialización y la llegada de inmigrantes como enemigas del pasado. Sabino Arana fue el
propulsor del nacionalismo vasco. Fundó el PNV en 1895 con la intención de restaurar el orden
jurídico tradicional del territorio. Este movimiento se extendíó, también, hacia la burguésía que
al final toma el control por su poder económico y pasó de defender la independencia a defender
la autonomía dentro del Estado español.
El nacionalismo gallego no tuvo importancia política.

El nacionalismo andaluz se inició a partir de los movimientos cantonalistas de 1873 pero no se
consolidó ningún partido andalucista burgués por la vinculación de estos con el poder central

3. El republicanismo. Los republicanos se caracterizan por la desuníón, y también se opónían abiertamente al
régimen. Existían tres ramas, una moderada, otra más radical y otra que defendía las ideas
del sexenio, de Pi i Margall, estos tenían más papel social que electoral.


4. Los movimientos obreros.
El movimiento obrero español empezó a desarrollarse en el sexenio democrático, de las dos
corrientes, socialista y anarquista tuvo más peso esta última. El 1874 fueron prohibidas estas
asociaciones dependientes de la Organización Internacional de
Trabajadores.
El movimiento anarquista se desarrolló, sobre todo, en la zona mediterránea, Barcelona,
Zaragoza y Andalucía, estos propónían una destrucción del Estado y una desconfianza en el
mismo. En 1874 se preparó para la clandestinidad y llegó a pensar en una revolución obrera.
Este pensamiento cambió cuando Sagasta les legalizó en 1881, entonces se creó la Federación
de Trabajadores de la Regíón Española. A partir de esto se desarrolló una protesta pacífica por
medio de huelgas, lo que rompíó el movimiento anarquista porque en el campo andaluz estas
huelgas resultaban inútiles. Por ello, estos últimos crearon la Mano Negra, una organización
terrorista secreta que pretendía acabar con el Estado. Tras esto, a final de siglo el movimiento
anarquista estaba acorralado en Europa.
El movimiento socialista se desarrolló, sobre todo, en Extremadura, la zona que es ahora
Castilla-La Mancha y Madrid y se fue extendiendo hacia Valencia, Vizcaya y Asturias. Este
movimiento pretendía la conquista del poder político por parte de la clase obrera, bien por la vía
electoral o por una revolución marxista. En 1874 fundó
Pablo Iglesias el PSOE, al principio
clandestino y a partir de 1881 legal. En 1884 se publicó el informe Jaime Vera, en respuesta a
la consulta realizada por la Comisión de Reformas Sociales. En 1886 se publicó el periódico
oficial del partido, El Socialista y en 1888 se fundó la UGT, también por Pablo Iglesias, que
sería el sindicato socialista, que defendería los derechos económicos de los trabajadores. A
partir de 1891 el PSOE se centró más en política electoral y esta empezará a dar frutos en 1910.

1. La guerra en Cuba y Filipinas.
La crisis empieza con la guerra en Cuba y Filipinas, la política española en Cuba se
caracterizaba por los fuertes aranceles proteccionistas que dificultaban el comercio de la isla con
EEUU, lo que hacía que Cuba dependiese económicamente de España. La única reforma llevada
a cabo fue la abolición de la esclavitud en 1888. El presidente norteamericano McKinley
amenazó con cerrar las puertas del mercado a los productos cubanos (azúcar y tabaco) si no se
modificaba la política arancelaria. En 1892 se fundó el partido revolucionario cubano, que comenzó la revuelta en la parte
oriental de la isla; el gobierno español respondíó enviando un ejército a Cuba dirigido por el
general Martínez Campos, sustituido, después por el general Weyler, que acabo con la insurrección por la fuerza. Esto causó una gran mortalidad y destrucción, sobre todo del ferrocarril y las plantaciones, con lo que se resintió la economía.
Cuando finalizó el gobierno de Cánovas, el gobierno liberal optó por la conciliación, y concedíó
a Cuba la autonomía en 1897. En 1898 USA derrotó a la escuadra española en el puerto de Santiago de Cuba y en Cavite (Filipinas) y todo terminó con
la paz de París en la que España perdíó Cuba, Puerto Rico y Filipinas.
2. Las consecuencias del 98. Las consecuencias inmediatas del desastre fueron menores de lo esperado. No hubo crisis
económica a pesar de la pérdida de los mercados coloniales. Se produjo una reinversión de los
capitales repatriados con lo que se redujo la deuda pública. Fue fundamentalmente una crisis
moral e ideológica, se tomó conciencia de la incapacidad del gobierno dinástico, y como
consecuencia se produjo un auge de los movimientos nacionalistas catalán y vasco.
A partir de la crisis colonial aparecieron los movimientos que propónían el regeneracionismo,
es decir, la modernización de España, el más destacado impulsor de esta idea fue Joaquín Costa.

Share Button

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.