Orígenes y Expansión de los Reinos Cristianos Peninsulares: Reconquista y Modelos de Repoblación (Siglos VIII-XIII)

1. La Gesta Fundacional de los Reinos Cristianos del Norte

1.1 El Reino Astur

Este periodo comienza en Asturias con una insurrección bajo el mando de Pelayo contra la incursión musulmana dirigida por el gobierno de Al-Hurr.

En el año 722 se produce la Batalla de Covadonga, que fue la primera derrota islámica en territorio peninsular, significando la victoria del ejército de Don Pelayo frente a las tropas de Al-Ándalus. Esta acción bélica se considera como el arranque de la Reconquista.

Por lo tanto, Asturias fue el lugar desde donde surgió la nueva política de acción al mando de Pelayo como artífice del nuevo reino que emergía en el norte de España.

A Pelayo le sucedió su hijo Fáfila, y a este Alfonso I (739-757), quien lideró un longevo reinado en el que el territorio del reino asturiano se vio aumentado, debido a los problemas internos de Al-Ándalus y al progresivo aumento de población que optaba por el reino norteño para asentarse.

El Reino de Asturias se anexionó parte de Galicia, los territorios vascos y algunas zonas de la futura Castilla. Tras Alfonso I, la línea sucesora continuó con Fruela I, Aurelio, Silo, Mauregato y Bermudo I. Serán estos monarcas los que sienten las bases del nuevo Reino de Asturias, uniendo territorios y políticas efectivas que incluyesen a los astures, gallegos y vascos. En esta línea de casi 100 años de reinado, estuvieron amenazados por Al-Ándalus, ya que el reino de Asturias se encontraba totalmente rodeado.

A finales del siglo VIII el trono astur fue ocupado por Alfonso II (791-842). Este centró su atención en la lucha contra los cordobeses, creyó necesaria la unión con los vecinos y fue consciente de que, si querían aumentar la fuerza de cara al exterior y reducir el aislamiento, era necesaria una unión no solo política, sino también cultural y social. Además, Alfonso II llevó la capital a Oviedo, desde donde se tomarían las decisiones sobre las acciones del Reino: impuso el sistema electivo para el trono en vez del hereditario y creó todo un gobierno de fieles a quienes les encargó el buen desarrollo de la política.

También dio un giro a la morfología de la capital, situando en un lugar privilegiado el culto, la religión y a la Iglesia. En esta tarea le ayudó el descubrimiento del cuerpo de Santiago, comenzando la peregrinación. Sin embargo, los ataques musulmanes eran una continua amenaza para la estabilidad de Asturias, que estaba en absoluta minoría en número y en medios. En el año 816 las tropas musulmanas consiguieron entrar hasta Oviedo. La ciudad quedó devastada. En el año 822, con la llegada de Abd-al Rahman II, Oviedo volvió a ser atacada.

Alfonso II fue sustituido por Ramiro I (842-850), quien lideró sus tropas en la Batalla de Clavijo (844) contra los musulmanes, un largo enfrentamiento en el que se proclamó ganador. Además, Ramiro I fue testigo de una incursión normanda en el año 844. Tras Ramiro, el trono fue ocupado por Ordoño I, que llevó a cabo una importantísima repoblación por la zona meridional con población esencialmente mozárabe, siendo el momento de máximo esplendor del reino de Asturias. La máxima expansión y el final del reino de Asturias se produjeron con Alfonso III el Magno, quien llevó a cabo una importantísima repoblación de Portugal a través de Galicia, ocupando Oporto y llegando hasta Coímbra. A principios del siglo X, gracias a Alfonso III, la frontera sur del Reino de Asturias coincidía con la línea que marca el Duero con poblaciones como Toro y Zamora. En el año 910 los tres hijos del Rey se repartieron el territorio, quedando Asturias en manos del menor de ellos, Fruela, mientras que León fue para García y Galicia para Ordoño. A partir de esta repartición hablaremos de León como el nuevo centro de la política y la Reconquista.

1.2 El Reino Asturleonés

El reino asturleonés había alcanzado una gran extensión territorial, pues abarcaba desde el Mar Cantábrico hasta el Duero y desde Galicia hasta el Alto Ebro. Las dificultades para gobernar un territorio tan amplio con unas estructuras administrativas tan rudimentarias explican las tendencias centrífugas observadas en algunas regiones (sobre todo en la zona oriental).

Era una región expuesta a las *razias* cordobesas, pues los musulmanes, cuando atacaban el reino astur, solían penetrar desde el Valle del Ebro. De ahí la abundancia de fortificaciones. Su particularidad se debía también a que la repoblación del territorio fue muy temprana, al alejamiento de la corte, a la menor estratificación social y a la originalidad de la lengua romance que se estaba gestando a partir del latín vulgar.

En su origen, diversos condes se repartían el territorio y así aparecen las menciones de los condados de Álava, Lantarón, Burgos y Castilla propiamente dicha. A comienzos del siglo X, Fernán González (927-970) formó un núcleo compacto con todos ellos que constituyó el Condado de Castilla. Fernán González era una persona de gran habilidad política, lo que le sirvió para aprovechar la debilidad de los monarcas asturleoneses coetáneos para fortalecer su propia autoridad. Así consiguió que el condado fuera hereditario y que a su muerte pasara a sus descendientes. Castilla obtuvo una progresiva marcha hacia la autonomía, aunque el vínculo vasallático con los reyes de León se mantuvo. Sin embargo, tras el asesinato del conde García Sánchez, Castilla pasó a la órbita de Sancho III de Navarra, casado con doña Mayor, que era heredera de este territorio.

1.3 La Zona Pirenaica

Paralelamente a la consolidación del reino asturleonés, en la zona pirenaica surgen otros reinos: el de Pamplona, del que más tarde se separaría el Condado de Aragón, que en 1035 se convertiría en reino; los condados aragoneses (Aragón, Sobrarbe y Ribagorza) y los Condados Catalanes.

Reino de Pamplona y después Reino de Navarra

La zona pirenaica se había convertido en un territorio de frontera entre el reino franco y el poder musulmán andalusí. Los condados pirenaicos de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza se encontraban bajo soberanía carolingia, aunque el emperador Carlomagno, tras la derrota de Roncesvalles en 778, centró su interés en Pamplona y los condados más orientales, donde tomó Barcelona.

Navarra era un condado situado entre el puerto de Roncesvalles y el alto Ebro regido por la familia Arista. En Pamplona, dicha familia expulsó a los nobles carolingios hacia el 830 e Iñigo Arista se proclamó primer rey independiente de Pamplona, núcleo originario del futuro reino de Navarra. Durante el siglo X, el reino de Navarra experimentó un gran desarrollo al dominar Aragón. El rey Iñigo Arista ayudó a establecer en Pamplona una nueva dinastía: la Jimena, que extendió su reino hasta La Rioja.

Condado de Aragón

Aragón osciló entre la influencia franca, el dominio musulmán y la expansión del reino de Navarra. Los hispanos de Jaca expulsaron a los francos y crearon el condado de Aragón. Aznar Galíndez había establecido su dominio sobre el condado de Aragón hacia el año 820, siendo así el primer conde de Aragón independiente. En el siglo XII, la hija de Ramiro II, Petronila, fue casada con el conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV. Así nació la Corona de Aragón, que unía el reino de Aragón con los Condados Catalanes. Alfonso II fue el primer rey de la nueva corona. Esta unión aumentó su fuerza militar y propició nuevas conquistas territoriales frente al Estado andalusí.

Marca Hispánica y Condados Catalanes

Cataluña, relacionado con el poder carolingio, nace por la creación de la *Marca Hispánica*, división político-administrativa que se basaba en la defensa de la frontera franca de los musulmanes. Cataluña era una zona fortificada que se unía o se separaba de Francia a conveniencia de quien gobernara.

Las primeras manifestaciones de autonomía política aparecieron acabando ya el siglo IX, cuando el conde de Urgell, Wifredo el Velloso, logró expandir sus territorios y convertirlos en hereditarios. Pero el nacimiento de los condados catalanes y su desvinculación de la monarquía franca no se produjeron hasta el 988, cuando el conde Borrel II rompió, de hecho pero no de derecho, las relaciones vasalláticas que le vinculaban con los reyes francos. Entre los condados catalanes, el de Barcelona era el más extenso y poderoso; poco a poco el conde de Barcelona fue ganando terreno a los demás condes.

2. Consolidación y Expansión de los Reinos Cristianos (Siglos XI-XIII)

Los reinos cristianos fueron conformándose territorialmente a través de alianzas matrimoniales y enfrentamientos bélicos. Su principal fuerza expansiva se centró en la conquista de territorios controlados por los musulmanes. El proceso de conquista de los reinos cristianos peninsulares se inicia en el siglo X con la expansión por zonas riojanas y el control del valle del Duero. Es en el siglo XI cuando la expansión territorial comienza a adquirir gran importancia y a partir del siglo XII cuando las conquistas de los reinos de Castilla y Aragón se aceleraron, siendo necesaria la delimitación de las áreas de cada reino.

2.1 El Siglo XI

El Reino de Navarra

El reino de Pamplona experimentó una expansión hacia el sur a partir del siglo X y se transformó en el reino de Navarra. El reinado de Sancho III el Mayor (1005-1035) fue el de mayor esplendor de Navarra. Este rey logró controlar diversos condados pirenaicos, así como Castilla. Para ello se valió de políticas patrimoniales y utilizó la fuerza militar cuando encontró resistencias. Este rey convirtió el reino navarro en la principal potencia cristiana peninsular del siglo XI.

La muerte de Sancho III significó el fin de la hegemonía política del reino de Navarra, pues sus territorios se dividieron entre sus hijos:

  • García Sánchez III reinó sobre Navarra.
  • Fernando I (1035-1065) gobernó Castilla.
  • Ramiro I se convirtió en rey de Aragón (1035-1063).

Unificación de Castilla y León

El primer monarca castellano-leonés que pudo dedicar amplios recursos a la conquista territorial fue Fernando I. Logró dominar toda la cuenca del Duero hacia 1057 y tomar Coímbra en 1064. En sus intervenciones militares por tierras de Zaragoza, Toledo, Sevilla, Badajoz y Valencia obtuvo numerosos ingresos económicos en forma de *parias* (tributos que pagaban los reinos de taifas a los diversos reyes cristianos con el objetivo de comprar su seguridad y apoyo militar). Por ello, el reino de Castilla y León pasó a convertirse en la potencia hegemónica peninsular.

Después de su muerte, el reino se dividió entre sus hijos. En esta época predominaba un concepto patrimonialista del Estado mediante el cual el monarca podía disponer de los territorios que formaban el reino.

Más tarde, será su hijo Alfonso VI (1072-1109) quien logre unificar de nuevo todos los territorios del reino y prosiga con la política de su padre. Alfonso VI restauró la influencia castellano-leonesa sobre las taifas de Toledo, Zaragoza y Granada, que pagaban cuantiosas *parias*. En 1094 el Cid Campeador conquistó Valencia, además tomó Toledo en 1085, extendiendo el control territorial hasta el río Tajo. Poco después mostró interés por la expansión hacia el este peninsular, con campañas militares contra Zaragoza, Valencia y tierras murcianas. En este mismo año, el rey fue derrotado por las tropas almorávides y la posición de Castilla y León pasó a la defensiva bien entrado el siglo XII, produciéndose la incorporación de La Rioja.

Aragón

El reino de Aragón surgió igualmente de la herencia de Sancho III el Mayor. La continuidad geográfica entre Navarra y Aragón se rompió políticamente al ceder el territorio aragonés a su hijo Ramiro, que convirtió el territorio legado en el reino de Aragón. Durante su reinado encomendará los territorios a la Santa Sede y se producirá una expansión hacia el valle del Ebro. En 1076, su hijo Sancho Ramírez volvió a unir los reinos de Aragón y Navarra que permanecerán así hasta 1134.

2.2 El Siglo XII

En el siglo XI la expansión territorial a costa de los musulmanes comienza a tener importancia. A partir del siglo XII, los avances conquistadores de los reinos cristianos, sobre todo Castilla y Aragón, se aceleraron, siendo necesaria la delimitación de las áreas de influencia de cada reino.

Los acontecimientos más destacados en la Corona de Castilla fueron la creación de órdenes militares para la protección de diversas conquistas de enclaves estratégicos y la victoria cristiana en la trascendental Batalla de las Navas de Tolosa (1212) contra los musulmanes.

La Corona de Aragón continuó con su expansión territorial y, como ya habíamos destacado, se consolidó la unidad por matrimonio entre el reino de Aragón y los condados catalanes.

2.3 El Siglo XIII

En el siglo XIII, el mapa político de la Península cristiana presentaba aún un espacio dividido por la existencia de cuatro reinos: Portugal, la Corona de Castilla, Navarra y la Corona de Aragón. Las relaciones entre estos territorios fueron variables, pasando fácilmente de la alianza al enfrentamiento. En este contexto aparecían, a menudo, deseos hegemónicos entre los diversos monarcas que se justificaban con alusiones imperiales, la protección del papado o la simple fuerza militar. Aun así, la tendencia dominante desde el siglo XII hasta el XV fue la de la unificación.

3. Los Modelos de Repoblación (Del Siglo IX al Siglo XIII)

3.1 Repoblación del Territorio entre la Cordillera Cantábrica y el río Duero (S. IX)

El tipo de repoblación que se pone en práctica al norte del Valle del Duero se denomina *presura*: consiste en reorganizar un espacio, es decir, ocupar un territorio y cultivar la tierra. El rey es quien debe conceder el derecho para realizar una *presura* a un noble, un monasterio o una comunidad campesina.

La población de estas tierras se dedicaba a la ganadería y estaba dispuesta a huir con su ganado en cuanto veían aparecer al ejército enemigo.

En la Castilla primitiva, los grupos de campesinos formaron comunidades de aldea. En el momento de la repoblación llevaban con ellos sus propios condes o jefes que se ocupaban del reparto de tierras y de evitar las disputas. Con el tiempo, los condes serían nombrados por el rey.

Las comunidades de aldea pagaban impuestos al rey y hacían determinadas prestaciones de tipo militar (impuestos militares). A pesar de que en Castilla abundaban los hombres libres que no dependían de nadie salvo del rey, parece ser que paulatinamente pasaron a depender de los hombres poderosos.

3.2 Repoblación entre el Duero y el Sistema Central (S. X)

Esta región se denominó Extremadura, y se puede distinguir entre la Extremadura castellana, la leonesa y la portuguesa.

Los repobladores procedían del norte (astur, cántabro y vascón) junto a mozárabes y cristianos procedentes de Al-Ándalus.

Se llevó a cabo una repoblación *concejil*. Se crearon los concejos de villa y tierra, formados por un núcleo central o villa con un territorio alrededor denominado alfoz. Los núcleos centrales se establecieron en las antiguas ciudades preexistentes. Las villas eran un conjunto de aldeas próximas, separadas por huertas y tierras de labor, y defendidas por una muralla.

Los habitantes de los concejos debían realizar cabalgadas hacia tierras enemigas, entregando un botín al rey. A cambio obtenían los llamados heredamientos, consistentes en una casa y tierras.

Los *fueros* eran documentos que establecían la relación entre los miembros del concejo y el rey. Indicaban los derechos y obligaciones de los habitantes de los concejos. Se denominaban *fueros breves* y en ellos se señalaba la existencia de dos grupos sociales: caballeros villanos (que estaban obligados a realizar cabalgadas) y artesanos. Algunos de los concejos más importantes fueron Salamanca, Ávila, Ledesma, Segovia, etc.

3.3 Repoblaciones en los Núcleos Orientales (Siglos IX al XIII)

Cataluña

En Cataluña podemos diferenciar dos zonas:

  1. Cataluña Vieja o Plana de Vic, al norte del río Llobregat, repoblada mediante el sistema de *presuras* protagonizadas por grupos de campesinos, nobles y monasterios. El territorio estaba al mando de un vizconde encargado de que se cumplieran las órdenes del conde.
  2. Cataluña Nueva, al sur del río Llobregat, donde se lleva a cabo un tipo de repoblación basada en la libertad, conocida como tierras de libertad.

Navarra y Aragón

  1. En el norte de Navarra y Aragón encontramos durante los siglos IX y X un tipo de población de pequeños agricultores y ganaderos libres y un reducido número de barones, jefes militares y jueces, colaboradores del rey a cambio de recibir honores y tierras sobre las que tenían derechos y cobraban tributos.
  2. En el centro de Navarra y Aragón, repoblada a partir del siglo XI, la repoblación es dirigida directamente por el rey. Se consideran tierras de libertad en comparación con las del norte. En el campo, los musulmanes siguen en sus casas bajo la jurisdicción de nobles que habitan en castillos.
  3. En el sur de Aragón se llevó a cabo una repoblación *concejil* en la que los caballeros villanos realizaban cabalgadas y se les daba un fuero.

3.4 Repoblación del Valle del Tajo (Finales del Siglo XI – Siglo XII)

En Toledo, Alfonso VI respetó las leyes, lengua y religión de los musulmanes. En un principio se asentaron en la ciudad solo los funcionarios y militares; posteriormente se produjo una gran inmigración de castellanos, leoneses, mozárabes y francos.

Los *mudéjares* (musulmanes que habitaban en tierra cristiana) fueron paulatinamente abandonando la ciudad. A los recién llegados se les concedió el llamado “*Fuero Juzgo*”, es decir, la ley de los visigodos.

En Toledo se crearon *concejos* similares a los del norte del Sistema Central, también se concedió una enorme riqueza al obispado de Toledo. En el resto de la Meseta meridional encontramos repoblación *concejil*. Los fueros de estos *concejos* se denominaron *fueros extensos*, pues los derechos y obligaciones de sus habitantes se precisaban con gran detalle. Sin embargo, las grandes protagonistas de la repoblación fueron las órdenes militares, formadas por caballeros monjes. Trataron de atraer colonos, ofreciéndoles tierras a cambio de tributos.

3.5 Repoblaciones del Siglo XIII: El Repartimiento

En Andalucía la situación de la población musulmana dependió del modelo de conquista. Si la población se entregó sin resistencia, se respetó a la población musulmana y solo cambió el gobernante. Si, por el contrario, la conquista se produjo por las armas, los habitantes fueron convertidos en esclavos. Por otra parte, Fernando III y Ben Nars llegaron a un pacto de vasallaje.

El sistema de repoblación se denomina de *repartimiento*. Se crea una junta encargada de repartir los bienes conquistados. Estos son de dos tipos:

  • Donadíos: Grandes propiedades que se entregan a nobles, obispados, monasterios, etc.
  • Heredamientos: Pequeñas propiedades que se reparten entre los vecinos.

En Murcia los documentos nos hablan de colonos que no se acostumbraron a sus nuevas tierras y regresaban. Predominaron los heredamientos, aunque también hubo donadíos.

En Baleares la situación fue diferente en cada isla:

  • En Mallorca, la isla se repartió entre la alta nobleza, colonos y soldados.
  • En Ibiza, la repoblación la realizó la alta nobleza.
  • En Menorca, la isla se dividió en pequeños lotes de tierra.

En Valencia se distinguen dos tipos de repoblación: En el norte (Castellón), la repoblación la realizaron los colonos de la nobleza aragonesa y de las órdenes militares. En el centro (Valencia) predominaron los pequeños colonos, catalanes en la costa y aragoneses en el interior. En el sur (Alicante) se mantuvo la población musulmana, siendo expulsados tras unas rebeliones. La repoblación continuó hasta el siglo siguiente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *