La dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)
Fue un régimen político que existió en España desde el golpe de Estado del capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, el 13 de septiembre de 1923 hasta el 28 de enero de 1930 y su sustitución por la dictablanda del general Berenguer. A pesar de sus esfuerzos de regeneración y del inmenso progreso en la economía y las infraestructuras, la dictadura no fue capaz de estabilizar la situación política de forma permanente. A finales del régimen se produjo una crisis política que desprestigió al rey Alfonso XIII y allanó el camino hacia la Segunda República Española. Su objetivo era evitar que el régimen político acabara democratizándose.
Fases del régimen
Directorio militar
Integrado exclusivamente por militares. Sus primeras medidas mostraron su carácter dictatorial: suspensión del régimen constitucional, disolución de las cámaras legislativas, cese de las autoridades civiles, prohibición de las actividades de los partidos políticos y de los sindicatos, etc.
Como uno de los propósitos de la dictadura era eliminar el caciquismo, se elaboró un estatuto municipal y otro provincial.
Directorio civil
Integrado por civiles (aunque el peso de los militares continuó siendo importante) y el régimen no dejó de ser nunca una dictadura.
Hechos y cronología
- 1924 – Conflicto de Marruecos.
- 1925 – Desembarco de Alhucemas.
- 1926 – Institucionalización del régimen.
- 1927 – Asamblea Nacional y final de la guerra de Marruecos.
- 1929 – Fundación de la Unión Patriótica.
Guerra civil (1936-1939)
La Guerra Civil Española fue un conflicto social, político y militar que, más tarde, se convirtió también en un conflicto económico. Se desencadenó en España tras el fracaso parcial del golpe de Estado del 17 y 19 de julio de 1936 llevado a cabo por una parte del ejército contra el gobierno de la Segunda República Española, y se dio por terminado el 1 de abril de 1939 con el último parte firmado por Francisco Franco, declarando su victoria y estableciéndose una dictadura que duraría hasta su muerte en 1975.
La guerra civil española (1936-1939) fue varias guerras a la vez: fue, por un lado, una lucha de clases por las armas —en la que alguien podía morir por cubrirse la cabeza con un sombrero—; pero también fue, en gran medida, una guerra de religión, de nacionalismos enfrentados, una guerra entre dictadura militar y democracia republicana, entre revolución y contrarrevolución, y entre fascismo y comunismo. A las partes en conflicto se las denominó bando republicano y bando sublevado.
Bandos
Bando republicano
Estuvo constituido en torno al gobierno de España y contó con la coalición del Frente Popular, que a su vez componía una coalición de partidos republicanos y de izquierda. Fue apoyado por el movimiento obrero y por los sindicatos UGT y CNT.
Bando sublevado
Conocido también como “bando nacional”, se organizó en torno a gran parte del mando militar, institucionalizado inicialmente en la Junta de Defensa Nacional, y fue posteriormente liderado por el movimiento de Franco como generalísimo y jefe de gobierno del Estado. Contó con el apoyo del partido de inspiración fascista Falange Española, de la Iglesia Católica y de la derecha conservadora (monárquicos alfonsinos, cedistas y carlistas).
Ambos bandos cometieron y se acusaron recíprocamente de la comisión de graves crímenes en el frente y en las retaguardias. La dictadura de Franco investigó y condenó severamente los hechos delictivos en la zona republicana después de la guerra, en una causa general con escasas garantías procesales.
Consecuencias
Las consecuencias de la guerra civil marcaron en gran medida la historia posterior de España, por lo excepcionalmente dramáticas y duraderas, tanto demográficas (aumento de la mortalidad y disminución de la natalidad), como materiales (destrucción de ciudades, de la estructura económica y del patrimonio artístico), intelectuales (fin de la Edad de Plata de las letras y de la ciencia españolas) y políticas; estas consecuencias se perpetuaron mucho más allá de la posguerra, incluyendo la excepcionalidad geopolítica del mantenimiento del régimen de Franco hasta 1975.
Cronología y operaciones destacadas
- Julio – noviembre de 1936: Los nacionales dirigieron operaciones contra Madrid, que resistía un intenso cerco y bombardeos bajo lemas como «¡No pasarán!».
- Las milicias anarcosindicalistas intentaron recuperar las capitales aragonesas y dar oxígeno a la capital.
- Febrero de 1937: Málaga pasó a manos de los nacionalistas.
- Franco no pudo asaltar Madrid y en la primavera decidió concentrarse en la franja cantábrica, haciéndose con el control de una zona industrial y minera de primer orden hasta octubre.
- La República reorganizó su ejército, pero con la ofensiva de Aragón de la primavera de 1938 los nacionales llegaron a Cataluña y amenazaron a Valencia.
- Julio de 1938: La reacción republicana para detenerlos llevó a la batalla del Ebro. Después de cuatro meses, los nacionales vencieron y ocuparon toda Cataluña.
- Los pocos territorios que aún resistían fueron ocupados por los vencedores el mes siguiente. Madrid cayó como consecuencia de la sublevación interna liderada por el coronel Casado, que facilitó la entrega de la ciudad; el Levante fue tomado por iniciativa de Franco.
- 1 de abril de 1939: Final oficial de la guerra.
La vida en la retaguardia
La población civil padeció la escasez de víveres y las necesidades de la guerra condicionaron toda la producción. La vida cotidiana y la participación ciudadana se reorganizaron: la ciudadanía colaboró en tareas colectivas y surgió un nuevo papel social en muchos hábitos. Por primera vez se movilizó a la población civil de forma sistemática, y los bombardeos sobre centros urbanos anticiparon prácticas que serían habituales en la II Guerra Mundial. El número de refugiados fue brutal y, en 1938, se registraron importantes movimientos y filas de levas referidas a periodos como 1929 y 1940.
