Historia Económica Mundial: De la Expansión Medieval a las Revoluciones Industriales

La Economía Europea en la Edad Media: Expansión y Crisis (Siglos V-XV)

La Edad Media es un largo periodo histórico que se extiende desde la caída del Imperio Romano de Occidente en 476 hasta la caída del Imperio Romano de Oriente en 1453. Tradicionalmente ha sido considerada una época oscura, aunque en realidad presenta fases muy diferenciadas desde el punto de vista económico, social y demográfico. Este periodo se divide en Alta Edad Media, Plena Edad Media y Baja Edad Media. El sistema político dominante fue el feudalismo, basado en relaciones personales de dependencia entre señores y vasallos, mientras que el sistema económico fue la servidumbre, en la que los campesinos trabajaban las tierras de los señores a cambio de protección.

Alta Edad Media (Siglos V-X): Ruralización y Descomposición

La Alta Edad Media es una etapa de transición marcada por la descomposición del mundo romano. Tras la caída del Imperio Romano de Occidente, los pueblos bárbaros ocuparon gran parte de sus territorios y se asentaron en ellos. Se produjo una fusión de elementos romanos y bárbaros, lo que supuso un cambio profundo en la concepción del poder político. El Estado romano desapareció y fue sustituido por pequeños reinos con un poder muy limitado y poco estructurado. Las ciudades entraron en decadencia, perdiendo el papel económico y administrativo que habían tenido en época romana. Se produjo un proceso de ruralización, ya que la población buscaba seguridad en el campo. Aunque existían algunas ciudades con función religiosa (sedes episcopales) o militar, la economía pasó a ser fundamentalmente agraria.

El Debate Historiográfico sobre el Comercio

Existe un debate historiográfico sobre el comercio en esta etapa. El historiador Henri Pirenne defendió que se produjo una ruptura total del comercio mediterráneo debido a la expansión del Islam, que convirtió el Mediterráneo en una frontera entre dos mundos. Sin embargo, otros autores consideran que el comercio no desapareció por completo, sino que se redujo considerablemente.

Organización Económica y Social

La unidad económica básica fue la villa, heredera de los latifundios romanos, aunque de menor tamaño y sin mano de obra esclava. La villa se dividía en dos partes:

  • La reserva señorial: Explotada directamente por el señor mediante trabajo servil.
  • Los mansos: Pequeñas parcelas cedidas a los campesinos a cambio de rentas y obligaciones.

Existían también los alodios, tierras libres propiedad de campesinos sin dependencia señorial. El objetivo de la villa era la autosuficiencia, aunque rara vez se lograba completamente. La sociedad estaba muy jerarquizada. La nobleza, heredera de la aristocracia romana, poseía la mayor parte de la tierra y el poder político. Dentro de ella se distinguía la alta nobleza (reyes y grandes señores) y la nobleza menor, vinculada a funciones militares y origen de la caballería. La mayoría de la población eran campesinos, muchos de ellos dependientes, que vivían al borde de la subsistencia. El régimen demográfico seguía siendo antiguo, con alta natalidad y alta mortalidad.

Grandes Poderes de la Época

Durante esta etapa destacan tres grandes poderes:

  1. El Imperio Bizantino, que mantuvo la civilización urbana y resistió gracias a su riqueza y diplomacia.
  2. La expansión del Islam, iniciada tras la muerte de Mahoma en 632, con los califatos ortodoxo y omeya.
  3. El Imperio Carolingio, con Carlomagno, coronado emperador en el año 800, que intentó reconstruir el Imperio Romano de Occidente.

Plena Edad Media (Siglos XI-XIII): Crecimiento Demográfico y Revolución Comercial

La Plena Edad Media es la etapa que presenta las características más representativas del mundo medieval y se corresponde con un periodo de gran crecimiento económico y demográfico. Tras siglos de estancamiento, a partir del siglo X la población europea comenzó a aumentar de forma sostenida, llegando en algunos lugares a una situación de superpoblación en el siglo XIV, lo que dará lugar a una crisis malthusiana. El crecimiento demográfico impulsó el crecimiento económico, especialmente en el sector agrario.

Innovaciones Agrarias y Aumento de la Productividad

A diferencia de etapas anteriores, este crecimiento fue intensivo, gracias a importantes innovaciones técnicas:

  • El arado de vertedera, con reja de hierro, que permitió trabajar tierras más duras.
  • El uso generalizado de los molinos de agua y viento, que aprovechaban nuevas fuentes de energía.
  • El paso de la rotación bienal a la rotación trienal, lo que aumentó la productividad.

Como consecuencia, aparecieron excedentes agrícolas. Se produjo también una repoblación interior de tierras baldías, impulsada por los señores feudales, que ofrecieron contratos escritos a los campesinos, mejorando ligeramente sus condiciones. Este proceso favoreció una mayor movilidad de la población.

El Resurgimiento Urbano y la Burguesía

Paralelamente se produjo la reaparición del fenómeno urbano. Las ciudades crecieron y surgieron nuevos grupos sociales, especialmente la burguesía, dedicada al comercio y la artesanía. Aparecieron conflictos entre los habitantes urbanos y los señores feudales, que en muchos casos fueron resueltos por la intervención del rey. En las ciudades se desarrollaron nuevas formas de gobierno, como los concejos urbanos, que con el tiempo se cerraron y quedaron en manos de una élite, el patriciado urbano. También surgieron los gremios, asociaciones de artesanos de un mismo oficio que regulaban la producción, los precios y el acceso al oficio, con una estructura jerárquica.

La Revolución Comercial

Todo ello dio lugar a una auténtica revolución comercial. Se desarrollaron importantes redes:

  • Mediterráneo: Ciudades como Venecia, Génova y Pisa compitieron agresivamente, desarrollando figuras jurídicas comerciales y redes como los fondacos.
  • Norte de Europa: Las ciudades alemanas optaron por la cooperación, creando la Hansa y posteriormente la Liga Hanseática, con capital en Lübeck.

Se revitalizaron los mercados y las ferias, y mejoraron los transportes terrestres, fluviales y marítimos. Para facilitar el comercio surgieron avances financieros, como los cambistas, expertos en monedas, y los prestamistas, aunque el préstamo con interés estaba prohibido por la Iglesia.

Baja Edad Media (Siglos XIV-XV): La Gran Crisis Medieval

La Baja Edad Media es un periodo de grave crisis económica, social y demográfica. El factor más determinante fue la Peste Negra, que llegó a Europa en 1348 desde Asia a través de las rutas comerciales. En pocos años provocó la muerte de entre un tercio y dos tercios de la población europea, según los autores. A esta catástrofe se sumaron las guerras, como la Guerra de los Cien Años entre Francia e Inglaterra, y un cambio climático que afectó negativamente a las cosechas. El crecimiento demográfico se detuvo y la producción agrícola cayó.

Impacto en el Campo y Declive Feudal

En el campo se produjeron situaciones muy diversas. En un primer momento, algunos señores expulsaron a campesinos por miedo a la falta de producción, lo que generó conflictos y violencia. Posteriormente, ante la escasez de mano de obra, muchos señores mejoraron las condiciones campesinas, contribuyendo al declive del sistema feudal. En Inglaterra, muchas tierras de cultivo se transformaron en pastos, reflejando la falta de trabajadores.

Resistencia Urbana y Recuperación

Las ciudades resistieron mejor la crisis que el mundo rural. Aunque algunas regiones sufrieron una fuerte recesión, otras se recuperaron con mayor rapidez, manteniéndose ferias importantes como la de Ginebra. El comercio se paralizó inicialmente, pero a partir de mediados del siglo XV muchas rutas comerciales se reactivaron, favoreciendo la recuperación económica. A finales del siglo XV, pese a más de un siglo de crisis, la economía europea comenzó a estabilizarse, sentando las bases del crecimiento de la Edad Moderna.


La Revolución Industrial: Transformación Económica Global

1. Contexto Histórico y Político

La Revolución Industrial se desarrolla en un contexto de Estados fuertes y consolidados, gobernados por monarquías con amplios poderes. En esta época no existe la democracia ni la igualdad ante la ley, aunque se producirán acontecimientos clave que iniciarán un profundo cambio político. Destacan la Revolución Americana (1776), que supuso la independencia de las 13 colonias, y la Revolución Francesa (1789), que cuestionó el absolutismo y sentó las bases del liberalismo político. A lo largo del siglo XIX, las revoluciones liberales limitarán progresivamente el poder de los reyes y extenderán, de forma desigual, los sistemas democráticos, especialmente en Europa occidental.

2. Caracterización General

La Revolución Industrial fue el mayor cambio económico de la historia hasta ese momento. En aproximadamente siglo y medio, se produjeron transformaciones profundas en la economía, la sociedad y la política, que cambiaron la vida de millones de personas. Se define como un proceso de transformaciones económicas iniciado en Gran Bretaña a mediados del siglo XVIII, basado en la introducción de nuevas técnicas, nuevas formas de organización del trabajo y el uso masivo del carbón como fuente de energía. Este proceso no fue repentino, sino lento y desigual, comenzando en determinadas regiones británicas y extendiéndose después al resto de Europa y del mundo. Supuso la consolidación del capitalismo, sistema económico que será objeto tanto de elogios como de fuertes críticas, ya que muchos pensadores consideraron que se basaba en la explotación de la clase trabajadora. La valoración histórica de la Revolución Industrial ha cambiado con el tiempo: en épocas de prosperidad se destacan sus beneficios, mientras que en momentos de crisis se subrayan sus efectos negativos. A pesar de ello, los datos económicos muestran que, desde entonces, el nivel de vida global ha mejorado de forma sostenida, especialmente en los países con mayor intervención y control económico.

3. Gran Bretaña: La Nación Pionera de la Industrialización

Gran Bretaña fue el país pionero de la industrialización debido a una combinación de factores políticos, económicos y técnicos. Desde el siglo XVII, el poder del rey había sido limitado tras conflictos políticos, lo que favoreció la estabilidad institucional y el desarrollo económico. Además, contaba con abundantes recursos naturales como carbón, hierro y otros minerales, un buen sistema de transportes y una agricultura eficiente. La industrialización británica fue consecuencia de varias revoluciones previas:

Revoluciones Precursoras

  • Revolución Demográfica y Agraria: El siglo XVIII provocó un fuerte crecimiento de la población, acompañado de un aumento de la producción agrícola. En Inglaterra se produjo un crecimiento intensivo, gracias al sistema Norfolk, que sustituyó la rotación trienal por la rotación cuatrienal, eliminando el barbecho e introduciendo nuevos cultivos.
  • Los Enclosures (Cercamientos): Supusieron la privatización de tierras comunales, beneficiando a los grandes propietarios y perjudicando a los pequeños campesinos, que emigraron a las ciudades, convirtiéndose en mano de obra industrial.
  • Revolución Comercial: Gran Bretaña se volcó en el comercio internacional, especialmente en el comercio atlántico (Europa, África y América) y en el comercio asiático, destacando la India como principal proveedor de algodón.
  • Revolución del Consumo: Impulsada por el crecimiento urbano, el aumento de la renta y la expansión del mercado interior, aunque el mercado exterior ofrecía mayores beneficios y riesgos.

4. Sectores Clave de la Primera Revolución Industrial

El sector más importante fue la industria textil del algodón. Tras la prohibición en 1700 de importar algodón indio, se impulsó la producción británica. Para resolver el desequilibrio entre hilado y tejido, se desarrollaron importantes innovaciones técnicas, como la Spinning Jenny, la Water Frame y la Mule, que aumentaron enormemente la producción y favorecieron el uso de fábricas de gran tamaño y el trabajo infantil.

La siderurgia aún tenía un papel secundario, aunque comenzaron avances como los altos hornos y el uso del coque. El carbón fue el elemento energético fundamental y dio a Gran Bretaña una clara ventaja frente a otros países. El símbolo del nuevo sistema fue el sistema fabril, caracterizado por grandes fábricas, largas jornadas laborales, control estricto del trabajo y salarios bajos, lo que supuso un profundo cambio en la vida de los trabajadores. En cuanto a los transportes, aunque la gran revolución llegará más tarde, destacó el desarrollo del buque de vapor, esencial para el comercio exterior británico.

5. Difusión de la Industrialización en el Siglo XIX

La industrialización se extendió rápidamente. Los principales focos de expansión fueron:

  • Estados Unidos: Experimentó un crecimiento espectacular gracias a la inmigración, los recursos naturales, el mercado nacional y el ferrocarril, convirtiéndose en el país con más kilómetros de vías férreas.
  • Bélgica: Fue el segundo país industrializado, destacando su sistema financiero y el papel de la banca.
  • Francia: Tuvo un crecimiento más lento, basado en empresas pequeñas, tratados de libre comercio con Gran Bretaña y el desarrollo del ferrocarril y la siderurgia.
  • Alemania: Unificada en 1870, creció rápidamente gracias al Zollverein (unión aduanera), el carbón y los cárteles industriales.

Otros países como Países Bajos, España, Italia, Rusia y Japón siguieron modelos distintos, con industrialización desigual y, en muchos casos, dependencia de capital extranjero. Japón, tras su apertura en el siglo XIX, logró un rápido desarrollo industrial.

6. La Segunda Revolución Industrial (Finales del XIX – Inicios del XX)

La Segunda Revolución Industrial se desarrolló entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX y se caracterizó por la profundización científica y tecnológica. Surgieron nuevos sectores como el acero, la industria química, la electricidad y el petróleo, destacando avances como el horno Bessemer, las bombillas eléctricas (1880) y la primera refinería de petróleo de Rockefeller. Se produjo un fuerte crecimiento demográfico, una mayor movilidad de la población y una auténtica revolución de los transportes, con el ferrocarril, el buque de vapor y el telégrafo eléctrico (1836).

Globalización Económica y Finanzas

El sistema económico se globalizó, dando lugar a la primera globalización. El pensamiento económico evolucionó hacia el librecambismo, defendido por Adam Smith y David Ricardo, aunque tras la crisis de 1873 muchos países adoptaron políticas proteccionistas. El sistema financiero internacional se organizó en torno al Patrón Oro, con la libra esterlina como moneda de referencia.

7. Imperialismo, Crisis y Consecuencias Sociales

El crecimiento económico dio lugar a la carrera imperialista (1830–1913), en la que las potencias europeas se repartieron gran parte de África y Asia, destacando la Conferencia de Berlín (1885). También se desarrolló el imperialismo estadounidense, basado en la Doctrina Monroe (1823).

La Crisis de 1873 y Nuevas Formas de Trabajo

La crisis de 1873 supuso una fuerte depresión económica, especialmente en el sector agrario, y provocó el auge del proteccionismo, la concentración empresarial y nuevas formas de organización del trabajo como el taylorismo. Posteriormente, la Belle Époque fue una etapa de fuerte crecimiento hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial.

Movimientos Obreros

Desde el punto de vista social, mejoraron progresivamente las condiciones laborales, aunque de forma desigual. Surgieron movimientos obreros como el ludismo, el cartismo, los sindicatos y las teorías de Karl Marx, basadas en la lucha de clases y el internacionalismo obrero, con acontecimientos destacados como la Comuna de París (1871).

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