La Revolución Rusa y el Fin del Zarismo
El bloqueo por la guerra llevó a la población al límite de su resistencia y provocó un estallido social. Al iniciarse la guerra, el Imperio ruso movilizó a millones de soldados, pero el abastecimiento era pésimo. La baja moral de las tropas, sin equipamiento y mal dirigidas, hacía prever un colapso en el frente. La dedicación de la industria al armamento empeoró aún más el nivel de vida de la población. El zar se negó a emprender reformas inaplazables hasta quedarse sin apoyos.
En febrero de 1917, una manifestación de obreras contra la carestía inició un levantamiento en la capital, Petrogrado. La monarquía se derrumbó sin resistencia, dando paso a un doble poder:
- Un gobierno provisional, sucesor de la Duma, que asumió el poder en espera de la convocatoria de una Asamblea. Prometió a los aliados que Rusia continuaría con la guerra.
- Un consejo o sóviet de obreros y soldados, partidario de la paz y de una profunda transformación social. Pronto, el movimiento de sóviets se extendió por todo el país.
La Revolución de Octubre
En el verano de 1917, un nuevo gobierno provisional presidido por Kerenski intentó seguir la guerra. El aplazamiento de los votos lo hizo impopular. En octubre, los bolcheviques alcanzaron el poder en Petrogrado. Kerenski huyó y los miembros del Gobierno fueron detenidos. El Congreso de los Sóviets, dominado por los bolcheviques, formó un gobierno de comisarios del pueblo, buscó respaldo popular con el comienzo inmediato de negociaciones de paz y la abolición de la propiedad de la tierra.
En las elecciones democráticas a la Asamblea Constituyente celebradas en enero de 1918, los bolcheviques (Partido Comunista) no obtuvieron la mayoría y Lenin ordenó disolverla apenas inaugurada. Así empezó la dictadura bolchevique.
La Guerra Civil
En marzo de 1918 se firmó la Paz de Brest-Litovsk, en la que Rusia abandonaba la guerra y aceptaba pérdidas territoriales. Estalló una guerra civil; los bolcheviques se enfrentaron a un heterogéneo conglomerado de tropas contrarrevolucionarias, los blancos, a los que derrotaron en 1921. El triunfo bolchevique en la guerra civil se asentó sobre dos pilares:
- El Ejército Rojo: Creado por Trotski, disciplinado y bien equipado, restableció el control sobre la mayor parte del país.
- La policía política o Checa: Dirigió la represión en el interior, instaurando un régimen de terror; luego pasó a llamarse Comité para la Seguridad del Estado (conocido como KGB).
Nuevos Regímenes Políticos: Comunismo y Fascismo
Los años veinte asistieron al nacimiento de ideologías que se presentaban como alternativas al sistema liberal en los dos extremos del espectro político:
- En Rusia: La construcción de un estado comunista, la URSS.
- En Italia: El establecimiento del primer régimen de tipo fascista.
En 1922, el Sóviet Supremo aprobó la fundación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). El Gobierno, dirigido por Lenin, había abandonado el comunismo de guerra. En su lugar, se puso en práctica la NEP (Nueva Política Económica), que admitía un mercado reducido y toleraba negocios privados a pequeña escala. Las condiciones de vida de la población mejoraron considerablemente gracias al aumento de excedentes agrícolas.
En 1919 se había fundado la Tercera Internacional, o Komintern, para extender la revolución a todo el mundo. Los partidos que se adhirieron tomaron el nombre de comunistas. A la muerte de Lenin en 1924, se entabló una lucha por su sucesión entre Iósif Stalin, que controlaba la maquinaria del partido, y León Trotski, que contaba con la baza de haber fundado el Ejército Rojo. La diferencia entre ambos líderes se refería sobre todo a la táctica:
- Trotski: Propugnaba la revolución permanente, en la que la URSS debía ser la plataforma para extender la revolución al resto del mundo.
- Stalin: Impuso la estrategia del socialismo en un solo país; los proletarios del mundo debían contribuir a la consolidación del comunismo en Rusia.
Al final, en 1929, Stalin salió vencedor de la pugna y Trotski se exilió. Años después sería asesinado en México por un agente de Stalin.
El Fascismo Italiano
El Fascismo era antiliberal, defendía el nacionalismo exacerbado y xenófobo, utilizaba métodos modernos de propaganda y despreciaba valores tradicionales como la religión. Sus principales rasgos eran:
- Supremacía del partido y el líder: El Estado se identifica con el partido y este con el líder (Duce).
- Primacía del Estado: Rechaza los derechos del individuo frente al Estado. Desaparece la noción de ciudadano y de Estado de derecho.
- Racismo: La nación se define según criterios raciales.
- Autarquía: Propugna un proteccionismo extremo para la autosuficiencia económica.
- Política exterior agresiva: Reclama su espacio vital.
- Corporativismo: Defiende la creación de corporaciones que agrupen a empresarios y trabajadores.
El primer régimen fascista se instauró en Italia en 1922. Mussolini creó una organización paramilitar que se transformaría en el Partido Fascista. En 1922 organizó la Marcha sobre Roma. El rey recurrió a Mussolini, quien instauró una dictadura. Mussolini se proclamó Duce y emprendió una política de entendimiento con la Iglesia que culminó con los Pactos de Letrán en 1929.
Política Diplomática de los Años Veinte
La mayor parte de los Estados nacidos tras la Primera Guerra Mundial fueron repúblicas democráticas. Sin embargo, el comunismo y el fascismo ponían en cuestión el sistema. La creación de nuevos Estados en la Paz de París multiplicó el problema de las minorías en países como Polonia, Checoslovaquia y Yugoslavia. El mapa se llenó de territorios en disputa, como Danzig.
La República de Weimar y el Ascenso del Nazismo
La democracia más representativa de posguerra fue Alemania durante la República de Weimar. La extrema derecha propagó la leyenda de la “puñalada por la espalda”, culpando a socialistas y judíos de la derrota. En 1923, Adolf Hitler fracasó en un golpe de Estado. En prisión escribió Mein Kampf (Mi Lucha). Tras superar la hiperinflación con el Plan Dawes, Alemania vivió años de crecimiento (1924-1929), pero la crisis del 29 polarizó al electorado.
Estados Unidos y el Aislamiento
Tras la guerra, en Estados Unidos triunfó el aislacionismo. En el interior predominaba un fuerte conservadurismo, reflejado en la Ley Seca y el auge del Ku Klux Klan. Los esfuerzos por impedir una nueva guerra cristalizaron en los Acuerdos de Locarno (1925), basados en el entendimiento franco-alemán, lo que significó el apogeo de la Sociedad de Naciones.
La Dictadura de Primo de Rivera en España
De 1923 a 1930, el general Miguel Primo de Rivera estableció una dictadura militar, suspendiendo la Constitución. Su mayor logro fue la pacificación de Marruecos tras el desembarco de Alhucemas (1925). Sin embargo, la crisis de 1929 quebró la prosperidad y el dictador dimitió en 1930. El desprestigio de la dictadura arrastró a la monarquía de Alfonso XIII. En 1933, su hijo José Antonio fundaría la Falange.
El Impacto Económico y Social de la Gran Guerra
La Gran Guerra fue la primera guerra total. Supuso la bancarrota de los beligerantes, quienes contrajeron deudas masivas, principalmente con EE. UU. La consecuencia fue la hiperinflación entre 1922 y 1923, que destruyó el tejido socioeconómico de Alemania.
La Pandemia de 1918
Entre 1918 y 1919, una pandemia causó entre cincuenta y cien millones de víctimas. Se conoció erróneamente como la “gripe española”. Se cree que el origen fue una mutación del virus de la gripe aviar en un cuartel de Estados Unidos.
Cambios Sociales y Sufragismo
La movilización de varones al frente obligó a utilizar mano de obra femenina. Tras la guerra, las mujeres obtuvieron el sufragio en muchos países. Aparecieron nuevos oficios como operadoras de teléfono o mecanógrafas, permitiendo la emancipación económica. La moda cambió hacia el pelo corto y un vestuario más práctico.
España entre dos Siglos
El sistema de la Restauración (1875) se basaba en el turno de los partidos Conservador y Liberal mediante el fraude electoral. El desastre del 98 trajo una sensación de fracaso. Alfonso XIII asumió el poder en 1902 tras la regencia de María Cristina de Habsburgo.
En 1909 estalló la Semana Trágica en Barcelona por la movilización de reservistas para Marruecos. Aunque España fue neutral en la Gran Guerra, la demanda externa hizo subir los precios, empeorando la vida de las clases populares. En 1917 se produjo una triple crisis (militar, política y social) con una huelga general revolucionaria convocada por la CNT y la UGT.
En Marruecos, la resistencia rifeña provocó el desastre de Annual (1921), una emboscada que costó miles de vidas. El escándalo salpicó a la corona, lo que llevó al golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923.
De la Prosperidad al Crac del 29
La prosperidad de los años veinte era frágil. Se basaba en el endeudamiento y el crédito fácil. En Europa, la recuperación dependía de un flujo triangular de capitales desde EE. UU. El desencadenante del fin de esta era fue una burbuja de especulación en la bolsa de Nueva York.
El 24 de octubre de 1929 (Jueves Negro) y el 28 de octubre se desató el pánico. El valor de las acciones se hundió, las empresas quebraron y millones de trabajadores quedaron en el paro. El sueño de la prosperidad ilimitada terminó en la Gran Depresión.
