Decadencia del Imperio Español y el Reinado de los Austrias Menores

Introducción y Contexto Histórico

E la de de la enorme presión por el impacto de Castilla constante de Aragón lica.

Historia de España. 2º Bachillerato

Epígrafe S. El Siglo XVII: La Crisis de la Monarquía de los Austrias

La monarquía católica española fue incapaz de mantener durante el siglo XVII la hegemonía europea y mundial que había ostentado durante el siglo anterior. Un cúmulo de circunstancias desencadenó una profunda crisis interna que impidió hacer frente a la presión de las nuevas potencias europeas.

Los factores que explican la decadencia son múltiples y están entrelazados entre sí:

  • Quiebra económica de Castilla: Como consecuencia de la enorme presión fiscal soportada durante el siglo anterior. La depresión económica castellana se veía agravada por el impacto negativo que la afluencia masiva de metales preciosos americanos había provocado: revolución de los precios, importación de productos europeos, fuga de capitales y falta de inversiones productivas.
  • Descenso de la población: La miseria facilitó la reaparición de pestes periódicas que se sucedieron a lo largo del XVII. Además, el reclutamiento de soldados, especialmente castellanos, provocó una sangría constante de población. Por fin, la expulsión de la población morisca en 1609 supuso un golpe durísimo para la Corona de Aragón y para Andalucía.
  • Represión ideológica: Afirmó una serie de valores morales que impedían superar la situación anquilosada de la monarquía. Por un lado, la imposición de los ideales de la nobleza generó un rechazo hacia las formas de vida productivas típicamente burguesas. Por otro lado, la persecución de la herejía y el enclaustramiento ideológico y científico (prohibición de estudiar en el extranjero) impidieron el desarrollo.

Los Austrias Menores y la Pérdida de la Hegemonía

Felipe III (1598-1621), Felipe IV (1621-1665) y Carlos II (1665-1700) son conocidos como los Austrias menores. Todos ellos se desentendieron de las tareas directas de gobierno y delegaron funciones en sus validos, nobles que hicieron las veces de primeros ministros y que frecuentemente actuaron de forma corrupta. De todos ellos, el más notable por sus dotes de estadista fue el Conde-Duque de Olivares, valido de Felipe IV. Las circunstancias políticas internacionales dificultaron aún más las cosas a la monarquía hispánica.

Felipe III

Durante el reinado de Felipe III se mantuvo una situación de hegemonía relativa gracias a la Paz de Vervins (1598) con Francia, a la Paz de Londres con Inglaterra y a la Tregua de los Doce Años (1609) con las Provincias Unidas.

En el interior, dos fueron las cuestiones más relevantes de su reinado: la crisis financiera de la monarquía (bancarrota de 1607) y la expulsión de los moriscos en 1609, con graves consecuencias para los reinos de Valencia y Aragón.

Felipe IV

Todo el reinado de Felipe IV supuso la pérdida progresiva del liderazgo continental debido al hostigamiento de Francia. La Guerra de los Treinta Años enfrentó a los Austrias contra sus súbditos protestantes apoyados por Francia. El nuevo conflicto puso en evidencia la falta de recursos económicos y humanos de la monarquía, dado el agotamiento de Castilla.

El Conde-Duque de Olivares quiso solucionar el problema a través de la Unión de Armas, un proyecto unitarista que pretendía repartir más equitativamente las cargas fiscales y el reclutamiento de soldados entre los diversos Estados de la monarquía. El rechazo de estos a contribuir más allá de lo que dispusieran sus instituciones propias (Generalitat, Cortes…) y sus fueros provocó la reacción autoritaria del Conde-Duque y la sublevación de Portugal y Cataluña en 1640, alegando argumentos nacionalistas y antiautoritarios. La crisis se propagó a Nápoles, Aragón, Valencia y Andalucía.

En 1643, el ejército francés derrotó en Rocroi a las tropas hispano-austriacas. En 1648 se firmó el Tratado de Westfalia, por el que se daba por concluida la Guerra de los Treinta Años en Europa y se reconocía la independencia de Holanda. Pero las hostilidades con Francia continuaron hasta la firma de la Paz de los Pirineos (1659), con la que la monarquía se replegó al sur de esta frontera natural, tras ceder la Cataluña Norte (Rosellón y parte de la Cerdaña) y perder algunas plazas en Flandes y Luxemburgo. Finalmente, Portugal vio reconocida su independencia en 1668.

Carlos II

Carlos II tenía una personalidad débil y enfermiza, con lo que agravó la crisis de la monarquía. En la última etapa del reinado mejoró la economía, aunque no desaparecieron las revueltas sociales (Segunda Germanía en 1693 y Motín de los Gatos en 1699). En el exterior, los más graves problemas se produjeron con la Francia de Luis XIV (pérdida del Franco Condado en 1678).

Sin embargo, el problema más importante del reinado fue el de la cuestión sucesoria. La evidencia de que Carlos II moriría sin herederos desencadenó una ofensiva diplomática de distintos países para colocar en el trono de España a un potencial aliado de sus intereses. Los dos principales candidatos fueron:

  • Felipe de Borbón: Respaldado por Francia.
  • Archiduque Carlos de Austria: Apoyado por el emperador austroalemán y por las potencias europeas (Inglaterra, Holanda y Portugal) que temían el enorme poder que acumularían los Borbones.

La elección recayó en el candidato francés, que fue coronado como Felipe V. Inglaterra, Austria y Holanda firmaron la Alianza de la Haya y declararon la guerra a los Borbones (Guerra de Sucesión, 1701-1714).

El Imperio Colonial y la Economía

El imperio colonial español alcanzó su máximo apogeo entre finales del siglo XVI y la primera mitad del siglo XVII (unión con Portugal). Los territorios americanos portugueses fueron incorporados a Castilla. Eran administrados por el Consejo de Indias, del que dependía la Casa de Contratación de Sevilla, encargada de regular el monopolio comercial con América.

Los territorios americanos fueron divididos en virreinatos (como los de Nueva España y Perú). Los recursos económicos americanos se convirtieron en una fuente de ingresos esencial para la monarquía. Destacaron las explotaciones mineras (Potosí) y las explotaciones agropecuarias, que seguían el sistema de la encomienda.

Cultura y Pensamiento: El Siglo de Oro

Entre finales del siglo XVI y finales del siglo XVII, la cultura española vivió un periodo de máximo esplendor, caracterizado por la difusión del Barroco en las artes, la conciencia de crisis y el predominio de los principios de la Contrarreforma.

  • Literatura: Destacaron Góngora, Quevedo, Cervantes, Lope de Vega, etc.
  • Pintura: Velázquez, Zurbarán y Murillo.
  • Pensamiento: El pensamiento teológico y filosófico alcanzó un desarrollo notable (Francisco de Vitoria, Juan de Mariana…), sin embargo, el pensamiento científico español no estaba muy avanzado por la censura, la falta de apoyo público y privado, etc.

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