Sexenio Democrático (1868–1874): Constitución de 1869, Amadeo I y la I República

Contexto y Constitución de 1869

Elegidos ambos por sufragio universal; no obstante, para entrar en el Senado se requerían ciertas condiciones (40 años y con un cargo cualificado). La función legislativa, «hacer las leyes», correspondía a las Cortes, mientras al rey solo le tocaba sancionarlas y publicarlas. A pesar de que consignaba los principios básicos de la revolución (sufragio universal y libertades), la Constitución tuvo un fuerte rechazo. Los republicanos se oponían al principio monárquico y al mantenimiento del culto católico, y los católicos, por su parte, rechazaban la libertad religiosa.

2. Regencia de Serrano y Gobierno de Prim (1869-1870)

Aprobada la Constitución y establecida la Monarquía en ella, el general Serrano fue elegido regente, mientras Prim asumía la jefatura del gobierno. El nuevo gobierno se encontró con una Hacienda llena de deudas y sin recursos; además, tuvo que enfrentarse a otros problemas que complicaron su devenir. En concreto, nos referimos a:

  • a) La insurrección de Cuba. En octubre de 1868 había estallado la llamada «guerra de los diez años» (1868–1878) a favor de la independencia de Cuba («Grito de Yara», 10 de octubre), acaudillada por el abogado Carlos Manuel Céspedes.
  • b) Las sublevaciones republicanas, a favor del federalismo, en octubre de 1869, por tierras de Cataluña, Aragón, Valencia y Andalucía. Estaban a favor de una España federal y, al defender la supresión de las quintas y del impuesto de consumos —ahora sustituido por el de tributación personal—, contaban con el apoyo de las masas populares.
  • c) La búsqueda de un rey. No fue fácil y, finalmente, el gobierno de Prim se decidió por Amadeo de Saboya y, tras aceptar éste la corona española, el nuevo monarca obtuvo el reconocimiento de las Cortes (16 de noviembre de 1870) por un total de 191 votos a favor, 100 negativos (de ellos, 60 para la República federal, 27 para el duque de Montpensier…) y 19 abstenciones.

3. Reinado de Amadeo I (1870-1873)

Elegido rey por el empeño del general Prim, Amadeo de Saboya desembarcó en Cartagena el día 30 de diciembre de 1870. Ese mismo día falleció Prim, víctima de un atentado sufrido en Madrid tres días antes. Desaparecía así su principal valedor y ello privó a Amadeo de un apoyo muy necesario.

Para complicar más las cosas, había que hacer frente a la guerra de Cuba, que seguía, y a la nueva insurrección carlista, la tercera guerra (1872-1876), iniciada cuando Carlos VII, nieto de Carlos María Isidro, entró en España por Navarra con la intención de imponer al nuevo rey sus derechos al trono.

A la propia debilidad interna del nuevo régimen hay que añadir las presiones que iba recibiendo por fuerzas de derecha e izquierda. Amadeo se encontró ante un amplio frente de rechazo, que terminó contribuyendo a que decidiera renunciar al trono español.

Fuerzas de oposición

Por la derecha:

  • Carlistas, lanzados a la guerra, activos en el País Vasco y Navarra.
  • Alfonsinos, grupo conservador y partidarios de la vuelta de los Borbones en la figura de Alfonso, hijo de Isabel II.
  • El clero, que consideraba al rey —por ser Saboya— enemigo del papado y responsable de la reducción territorial de la Santa Sede.
  • La alta burguesía y los industriales catalanes, preocupados por las políticas que pudieran adoptar los gobiernos ante la guerra de Cuba, por la reforma arancelaria de 1869 y por las acciones radicales del movimiento obrero.

Por la izquierda:

  • Los republicanos, procedentes del Partido Demócrata, reclamaban reformas más radicales en lo político, económico y social, además de medidas anticlericales.
  • Las sociedades obreras españolas, que se habían incorporado a la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) y estaban viviendo las diferencias entre Marx y Bakunin, apostando mayoritariamente a favor de este último.

El rey, que se sentía rechazado y aislado por todos los sectores e incapaz de resolver la situación —al no querer imponerse por la fuerza—, renunció y abdicó el 11 de febrero de 1873, regresando a Italia, donde murió en 1890. El mismo día de su abdicación, el Congreso y el Senado, reunidos en Asamblea Nacional, proclamaron la República.

4. La Primera República (1873-1874)

La República nacía en un momento lleno de dificultades: una Hacienda sin fondos y repleta de deudas, dos guerras abiertas (la carlista y la de Cuba), movilizaciones de obreros (en Cataluña) y campesinos (en Andalucía), dispuestos a defender una revolución social.

4.1. República unitaria: Figueras

La Asamblea lo designó como presidente. Su principal cometido era convocar unas Cortes constituyentes para elaborar una nueva Constitución. Se encontró con graves problemas (Hacienda exhausta, guerra carlista y cubana…). A pesar de ello pudo poner en marcha ciertas medidas democráticas. Encontró la mayor oposición en las propias Cortes. Tras las elecciones a Cortes, triunfaron los republicanos federalistas.

4.2. El intento de instaurar una República federal (Pi i Margall)

Se forma un nuevo gabinete presidido por Francisco Pi i Margall. Su propósito era emprender grandes reformas como la elaboración de una constitución federal, la separación de la Iglesia y el Estado, la abolición de la esclavitud en las colonias y la aprobación de una legislación laboral (comisiones paritarias obreros/patronos). Este intento buscaba conseguir la paz social mientras se discutía un nuevo proyecto de Constitución federal de la República, que seguía la línea de la Constitución de 1869 en relación con la implantación de la democracia y el reconocimiento de amplios derechos y libertades.

Sin embargo, los federalistas más intransigentes dieron lugar a la insurrección cantonal (cantones: demarcaciones territoriales municipales que se proclamaban autónomas), protagonizada por las masas republicanas que unían reivindicaciones autonomistas con otras de tipo social, de tendencia anarquista.

4.3. Nueva república unitaria

Pi dimitió en julio, ya que se opuso a sofocar la revuelta por las armas, y fue sustituido por Nicolás Salmerón, que dimitió también porque, contrario a la pena de muerte, se negó a firmar una sentencia de fusilamiento contra unos revolucionarios. Emilio Castelar le sustituyó en septiembre y continuó las medidas autoritarias y represivas de su predecesor (disolvió las Cortes), con lo que consiguió enajenarse el apoyo popular que necesitaba para mantenerse. Con este gobierno dio un claro vuelco conservador.

Fin de la I República

El 3 de enero de 1874, aprovechando la división interna republicana en el seno del Parlamento, un pronunciamiento militar al mando del general Pavía disolvió las Cortes, sin apenas resistencia, lo que demostraba el escaso apoyo social del régimen. El general Serrano volvió al poder y eliminó la insurrección cantonalista, suprimió la mayor parte de las conquistas populares (consumos, quintas…), ordenó la ilegalización del movimiento obrero e impuso el orden en la calle. Formalmente, el régimen consistía en un sistema republicano sin Constitución (no estaba promulgada la de 1873 y la de 1869 quedaba en suspenso y con el artículo que proclamaba la monarquía suprimido) y con las Cortes disueltas; en la práctica, era una dictadura. Todo esto significó, de hecho, el fin de la I República y este gobierno se convirtió en un mero prólogo de la restauración borbónica.

Un nuevo pronunciamiento, el 29 de diciembre de 1874, liderado por el general Martínez Campos, proclamó a Alfonso XII, hijo de Isabel II, nuevo rey de España. Este hecho puso fin a la experiencia democrática del Sexenio y marcó el inicio de la Restauración Borbónica.

Conclusión

Una nueva etapa histórica, la Restauración, daba comienzo en nuestro país. El fracaso de la República se debió a las divisiones internas entre los propios republicanos (unionistas frente a federalistas; federalistas frente a cantonalistas) y a las guerras en que se vio envuelta (tercera guerra carlista, guerra de los diez años, cantonalismo). También la burguesía, que había iniciado el proceso revolucionario, dio un giro conservador ante el desorden y las primeras reivindicaciones de los incipientes movimientos obreros.

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