Evolución Política de Al-Ándalus: Del Emirato al Reino Nazarí

Emirato dependiente del Califato Omeya de Damasco (711-756)

Corresponde al primer momento de la conquista musulmana desde el norte de África por la península (batalla de Covadonga, 722) y el sur de Francia. Es una etapa de inestabilidad política por el continuo cambio de walis (gobernadores) o emires, nombrados y destituidos desde Damasco, capital del imperio musulmán.

Se caracteriza por la acumulación de contradicciones entre diversas facciones tribales (árabe-beréberes), que tienen como origen los distintos proyectos políticos que desarrollarán las aristocracias árabes: qaysí (de política expansionista) o yemení (de política integradora), además del recelo ante la supremacía árabe en la distribución de las tierras y la imposición de tributos. Estas tensiones provocan la revuelta de las tribus beréberes.

Durante esta época se producen varios intentos de penetración musulmana hacia el resto de Europa. Todos ellos son detenidos por Carlos Martel, quien derrota a los invasores en Poitiers (732) y a orillas del Ródano (738). A partir de entonces, los musulmanes abandonan sus pretensiones expansionistas en Europa y optan por reforzar su asentamiento en el territorio hispanovisigodo conquistado.

Emirato independiente del Califato Abasí de Bagdad (756-929)

Esta etapa viene precedida por la rebelión acaecida en Damasco, que pone fin a la hegemonía omeya en la dirección califal del imperio árabe y traslada su capitalidad a Bagdad. En el 755 se produce el desembarco en la península del omeya Abd al-Rahman I, quien se autoproclama emir con el apoyo bereber y yemení. Logra tomar Córdoba tras la victoria de Al-Musara y establece un Estado omeya independiente en la península.

Con Abd al-Rahman I y sus descendientes, el emirato independiente se ve sometido a continuas tensiones provocadas por:

  • La actuación franca al norte del Ebro con presencia del rey Carlomagno, quien, no pudiendo tomar Zaragoza, sufre en su retirada el desastre de Roncesvalles.
  • La resistencia de los diversos grupos étnicos y culturales a someterse al poder central omeya.
  • La existencia de familias notables muladíes que posibilitan frecuentes rebeliones.

Califato de Córdoba (929-1031)

El califato es instaurado por Abd al-Rahman III, llamado “el príncipe de los creyentes”, en el año 929 tras la toma de Bobastro, uniendo en la persona del califa la jefatura política y religiosa. En el exterior, se enfrenta a la influencia fatimí en el Mediterráneo occidental, conquistando Ceuta y Melilla mientras organizaba una poderosa flota.

Al-Hakam II, hijo de Abd al-Rahman III, pierde San Esteban de Gormaz ante una coalición cristiano-navarra-leonesa en 963. La marina musulmana rechaza los ataques de los normandos entre 966 y 971. Le sucede su hijo Hisham II, quien es tutelado por el visir Almanzor, quien lo desplaza en la dirección política de Al-Ándalus. Con el apoyo de los bereberes, organiza numerosas razzias, como la de Barcelona (985) y la de Santiago de Compostela (997), logrando el pago de impuestos por parte de los reinos cristianos y manteniendo la hegemonía militar musulmana hasta su muerte en 1002.

Muerto Almanzor, su hijo, Abd al-Malik, mantendrá el programa político y militar de su padre hasta su fallecimiento en 1008. Su hermano, Abd al-Rahman Sanchuelo, es nombrado sucesor del califa Hisham II, rompiendo la tradición legitimista musulmana, lo que provoca el enfrentamiento entre diversos sectores étnico-tribales y determina la emergencia de poderes locales que se imponen a la concepción centralizadora califal, la cual sucumbe finalmente en el año 1031.

Reinos de Taifas y Reino Nazarí de Granada (1031-1492)

En 1031 se consolidan diferentes reinos de taifas como consecuencia de la agudización de los conflictos entre un emergente poder autónomo de familias y tribus musulmanas hostiles a la línea de sucesión marcada desde la muerte de Almanzor. La expansión de los cristianos, reforzados por una superioridad militar visible tras la toma de Toledo por Alfonso VI en 1085, obliga a los reinos de taifas a demandar protección de las tribus magrebíes dominantes (almorávides y almohades).

  • Almorávides: Cruzan el estrecho de Gibraltar, derrotan a los cristianos en las batallas de Sagrajas (1086) y Uclés (1108) y absorben al conjunto de reinos de taifas. Su expansión solo encuentra freno ante Alfonso I el Batallador.
  • Almohades: Hacia 1170, cruzan el estrecho con el objetivo de arrebatar el poder a los almorávides y proteger las fronteras. Combinan esfuerzos bélicos (batalla de Alarcos, 1195) con periodos de tregua. Son derrotados en la batalla de Las Navas de Tolosa en 1212.

La toma de Córdoba por Fernando III en 1236 constituye el preludio de la derrota final en territorio magrebí a cargo de los Benimerines. Estas derrotas determinan la reducción de Al-Ándalus al Reino Nazarí de Granada, fundado entre 1237 y 1238 por Mohamed I. Este reino logró sobrevivir hasta 1492 mediante una compleja diplomacia con Castilla, Portugal y Aragón. Finalmente, Castilla inició en 1482 una campaña militar que, ayudada por una crisis dinástica interna, culminó con la caída de las ciudades musulmanas diez años después.

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