La Consolidación Democrática y los Gobiernos del PSOE (1982-1996)
Tras la Constitución de 1978 y el primer gobierno democrático de Adolfo Suárez, la victoria del PSOE en 1982 supuso el fin de la Transición y la consolidación de la democracia. El sistema político quedó estructurado en torno a dos grandes partidos, el PSOE y el PP, que se alternaron en el poder.
El Primer Triunfo Socialista y las Reformas Estructurales
Las elecciones del 28 de octubre de 1982 dieron el triunfo al PSOE, con un mensaje electoral basado en el “cambio” y liderado por Felipe González, quien obtuvo la mayoría absoluta en las Cortes Generales. La segunda fuerza más votada, Alianza Popular, lideró la oposición desde la derecha, mientras que Izquierda Unida, coalición dirigida por el PCE, representó la oposición por la izquierda.
El nuevo gobierno tuvo que afrontar una grave crisis económica, agravada en 1979 por la nueva crisis del petróleo que encareció los productos. Para combatirla, se aplicaron medidas como:
- Devaluación de la peseta.
- Subida de los tipos de interés.
- Aumento de impuestos.
Destacó la reconversión industrial, que supuso el cierre de numerosas empresas siderometalúrgicas no rentables. También se expropió el holding Rumasa, con un gran impacto potencial de personas en paro. Durante estos años se reformaron las Fuerzas Armadas para evitar golpes de Estado y los cuerpos de seguridad para mejorar la lucha contra ETA.
Avances Sociales y Política Exterior
En el ámbito social, se aprobó la LODE, que introdujo los consejos escolares en los centros. También se reformaron el funcionamiento de las universidades y la justicia. La medida más polémica fue la despenalización del aborto. En política exterior, el mayor logro fue la entrada de España en la Comunidad Económica Europea el 1 de enero de 1986. Además, el PSOE cambió su postura sobre la OTAN y convocó un referéndum que aprobó la permanencia.
El PSOE repitió mayoría absoluta en las elecciones de 1986, mientras que la Coalición Popular sufrió una larga crisis que acabó en 1989 con la elección de José María Aznar como presidente del partido. El hecho más destacado de esta segunda legislatura fue el fuerte crecimiento económico, prolongado hasta 1992. Esto permitió una política de inversión pública con:
- Construcción de autovías.
- Primera línea del AVE.
- Modernización del ferrocarril.
- Mejora de los servicios sanitarios y educativos.
Sin embargo, aumentaron las desigualdades y el paro, lo que llevó a la huelga general del 14 de diciembre de 1988. El Gobierno volvió a ganar las elecciones por tercera vez en 1989 con mayoría absoluta.
El Año de España y el Declive Socialista
Esta legislatura estuvo marcada por los acontecimientos de 1992, cuando España organizó la Exposición Universal de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona. Ambos eventos implicaron importantes inversiones, como la construcción del AVE Madrid-Sevilla. En cuanto al crecimiento económico, destacó la inversión educativa ligada a la LOGSE. En política internacional, España participó en la Guerra del Golfo en 1991.
A partir de 1993 se inició una crisis económica a nivel internacional que afectó profundamente a España por las enormes inversiones realizadas un año antes. En pocos meses se hundió el consumo, se disparó la inflación, creció el paro y quebraron muchas empresas. En este contexto, el Tratado de Maastricht, firmado el 7 de febrero de 1992, fue clave en la integración política y económica europea.
En la lucha contra el terrorismo, esta etapa estuvo marcada por el escándalo de los GAL, un grupo armado antietarra cuya implicación salió a la luz tras la condena de varios agentes que señalaron al Ministro del Interior. Además, surgieron casos de corrupción como el del hermano del vicepresidente (Alfonso Guerra) por tráfico de influencias y el caso Filesa, una trama de financiación ilegal del PSOE.
Las nuevas elecciones de 1993 dieron nuevamente el mayor número de votos al PSOE, pero esta vez los socialistas no tenían la mayoría absoluta y tuvieron que pactar con Convergencia i Unió. Esta etapa estuvo marcada por numerosos casos de corrupción, algunos financieros (como Banesto). El más grave fue el de Luis Roldán, director de la Guardia Civil, por el cobro de comisiones ilegales. El último escándalo fue el de dos supuestos etarras secuestrados y asesinados, con implicación de la Guardia Civil. Debido a todos estos escándalos, en 1995 Convergencia i Unió, aliado indispensable para el Gobierno, votó contra los presupuestos. Felipe González asumió su derrota y convocó elecciones para mayo de 1996.
Los Gobiernos del Partido Popular (1996-2004)
Las elecciones de 1996 dieron una ajustada victoria al PP, que obtuvo 156 escaños mientras que el PSOE consiguió 141. José María Aznar fue nombrado presidente del gobierno, pero necesitó el apoyo parlamentario de los catalanistas de CiU y de los regionalistas canarios. El apoyo de CiU tuvo como consecuencia que el gobierno aprobara algunas medidas autonomistas.
El gobierno impulsó la privatización de grandes empresas públicas como Repsol y Telefónica. En relación con el terrorismo, ETA declaró una tregua en 1998 tras la protesta social por el asesinato de Miguel Ángel Blanco en julio de 1997. Esta tregua provocó una ruptura con el gobierno de Aznar. En 1999, ETA rompió la tregua y reanudó los atentados, con víctimas como el antiguo ministro socialista Ernest Lluch.
El 12 de marzo de 2000 se celebraron nuevas elecciones generales con victoria del PP por mayoría absoluta. En este periodo, Aznar aprobó una nueva financiación autonómica. Sin embargo, fueron muy discutidas la Ley de Extranjería, la Ley de Calidad de la Enseñanza y el apoyo a EE. UU. en la Guerra de Irak.
Por su parte, el PSOE inició un proceso de reestructuración y José Luis Rodríguez Zapatero fue elegido nuevo líder del partido. El 1 de enero de 2002 se puso en circulación la nueva moneda común: el euro. Las elecciones del día 14 de marzo de 2004, tras un brutal atentado terrorista en Madrid el día 11 (con más de 200 muertes), dieron la mayoría simple a Zapatero con 164 diputados frente a los 148 del PP.
Los Gobiernos del PSOE (2004-2011)
Zapatero inició su mandato con la retirada de las tropas de Irak y la derogación del trasvase del Ebro (2004). En 2006 aprobó medidas como la ley antitabaco, el carnet por puntos y la LOE. Ese mismo año, la tregua de ETA se rompió con el atentado de la T-4 (Barajas). Además, al final de la legislatura surgió una creciente incertidumbre económica ante la incipiente crisis de 2008.
Zapatero volvió a ganar las elecciones ese año (169 escaños) e inició medidas anticrisis, en un contexto marcado por la continuidad de ETA, debilitada por la presión policial. En 2009, España entró en recesión. La situación económica empeoró hasta que, en 2010, el Gobierno aprobó el recorte económico a funcionarios y pensionistas, además de la reforma laboral.
En la economía europea, durante la crisis de deuda soberana, la prima de riesgo marcó la desconfianza del mercado, alcanzando niveles críticos que forzaron el rescate de Grecia, Portugal, Irlanda y Chipre, mientras que España e Italia lograron evitarlo. En 2011, con un paro récord y desgaste político (victorias del PP en autonómicas y ascenso de fuerzas nacionalistas), Zapatero adelantó las elecciones para el 20 de noviembre de 2011.
La Etapa de Mariano Rajoy y el Fin del Bipartidismo
Los comicios dieron la mayoría absoluta al PP y a su nuevo líder, Mariano Rajoy. La legislatura estuvo marcada por la lucha contra la crisis, la disminución del paro, la reforma laboral y por un esfuerzo de reducción de la deuda exterior y del déficit público. El gobierno pactó con la Unión Europea los reajustes presupuestarios necesarios para la renegociación de la deuda externa. En este contexto, es importante mencionar la medida de Mario Draghi (presidente del Banco Central Europeo) sobre la monetarización de la deuda. El resultado fue la reducción de partidas dedicadas a gasto social y la restricción de los derechos de los trabajadores.
En 2014, tras una serie de escándalos, Juan Carlos I abdicó en su hijo Felipe VI. En diciembre de 2015 se celebraron nuevas elecciones que fueron ganadas por el PP. Sin embargo, los resultados mostraron una clara crisis del sistema bipartidista (PP-PSOE), con la aparición de nuevas fuerzas políticas como Ciudadanos, Podemos y VOX.
Los Gobiernos de Pedro Sánchez y los Desafíos Actuales
Finalmente, tras una moción de censura, a partir del 1 de junio de 2018, el presidente es Pedro Sánchez, del PSOE. Sánchez accedió a la presidencia aprobando, con el apoyo de Podemos, medidas como el aumento del salario mínimo y la exhumación de Franco del Valle de los Caídos. Su fracaso en la aprobación de unos Presupuestos Generales del Estado en febrero de 2019 le llevó a convocar elecciones en abril de ese año.
Tras las elecciones de 2019 (en abril y en noviembre), el PSOE pactó para formar una coalición con Unidas Podemos y con otras formaciones de izquierda e independentistas. Se produjo la entrada en escena de VOX, dirigido por Santiago Abascal, que quitó al PP parte de su electorado. Investido de nuevo presidente en enero de 2020, con Pablo Iglesias de vicepresidente, Pedro Sánchez debió hacer frente a la pandemia del COVID-19, decretando el confinamiento de la población en marzo y posteriormente la vacunación.
La pandemia supuso una fuerte crisis económica, cuyos efectos más duros pudieron ser aliviados gracias a una política de ayudas con fondos europeos. Cuando la pandemia ya parecía controlada y se iniciaba la recuperación económica, en 2022, se inició un proceso inflacionista y estalló en febrero la Guerra de Ucrania, que provocó una crisis energética y un crecimiento exponencial de la inflación.
Conclusión y Balance Social
En definitiva, desde 1982 se ha consolidado en España un sistema democrático basado en la alternancia entre PSOE y PP, con la reciente aparición de nuevas fuerzas políticas. Este periodo se caracteriza por la modernización económica y la integración en la UE, junto a problemas como la corrupción, el terrorismo y el desempleo. La crisis de 2008 marcó un punto de inflexión, dando paso a una mayor fragmentación política y a la pérdida constante de poder adquisitivo. Todo ello, junto con diversos escándalos de corrupción política, provocó una fuerte contestación social, representada por los «indignados del 15M».
