Fascismo en Italia y Nazismo en Alemania: Ideología, Ascenso al Poder y Dictadura (1918-1939)

1.1. Contexto de las democracias

A pesar de que la democracia se extendió por gran parte de Europa occidental, los problemas derivados de la I Guerra Mundial y la grave crisis económica hicieron que se pensara que los gobiernos democráticos eran débiles, que favorecían las convulsiones y que, por tanto, era mejor un gobierno autoritario y fuerte para enderezar el país y salir de la crisis. De ahí que la democracia solo subsistiera en los países en los que estaba más asentada.

1.2. Triunfo de las dictaduras

A partir de la década de los 30, toda esta crisis y la falta de confianza en las posibilidades democráticas coincidieron con el éxito de los partidos de extrema derecha:

  • Alemania: Hitler y su partido nazi entran en el poder en el año 1933.
  • Países del este: dictaduras nacionalistas radicales.
  • España: guerra civil en 1936 y posterior gobierno fascista.
  • Italia: dictadura fascista en el año 1922.

1.3. La ideología del fascismo

Puede definirse el fascismo como una ideología y un movimiento político de carácter dictatorial, totalitario, ultranacionalista y antidemocrático. Surgió en Europa después de la Primera Guerra Mundial y adquirió matices diferentes en los distintos países por donde se extendió. Su fundador y principal impulsor fue el italiano Benito Mussolini, que encabezó el régimen fascista existente en Italia. Una variante es el nazismo (nacionalsocialismo) propagado por el alemán Adolf Hitler; en este caso incorporando un fuerte sentimiento racista y antisemita.

Características generales

  • Forma de gobierno: Estado totalitario, rechazo del sistema parlamentario liberal.
  • Sistema político dictatorial de partido único que tuvo un jefe que representaba una autoridad indiscutible y líder supremo. Este jefe supremo está investido de rasgos extraordinarios, estará presente en todos los ámbitos de la vida política y cotidiana y será objeto de culto y exaltación.
  • Contrario a los postulados del capitalismo y de la ideología marxista. Odio al comunismo.
  • Desigualdad individual y supremacía de las élites masculinas: el fascismo niega la existencia de una igualdad natural entre todos los miembros de la sociedad, defiende la supremacía de un individuo sobre otro, de los hombres sobre las mujeres, de un pueblo o raza sobre otros.
  • Exaltación de la nación: para el fascismo, el Estado, identificado con la nación y los intereses colectivos, está por encima de los intereses de los individuos y de los diferentes grupos sociales, profesionales o empresariales del país. Todo y todos deben someterse a la voluntad del Estado.
  • Exaltación y empleo de la violencia institucional: para alcanzar sus objetivos y mantener el control de las masas, el fascismo exaltó y empleó la violencia.
  • Expansionismo militarista: el fascismo defendió que la grandeza de una nación se mostraba en su capacidad de formar un imperio, y que un pueblo en expansión necesita un espacio vital donde mostrar su superioridad y nuevas tierras donde conseguir materias primas, fuentes de energía y alimentos.
  • Autarquía y dirigismo económico: el fascismo defendió la búsqueda de la autosuficiencia económica. Para conseguirla impusieron un fuerte dirigismo económico estatal, controlando el mercado nacional, imponiendo fuertes tasas a los productos extranjeros, nacionalizando ciertas empresas consideradas estratégicas, subvencionando sectores productivos y financiando la construcción de obras públicas.
  • Adoctrinamiento y manipulación de masas: el Estado empleará la propaganda, la censura, el monopolio de los medios de comunicación, la educación y la cultura para transmitir sus valores e ideales.

2. La Italia fascista

Italia salió defraudada de la I Guerra Mundial. Sus esperanzas de expansión territorial no fueron satisfechas, a pesar de las promesas recibidas para que entrase en la contienda. Los territorios vecinos de Dalmacia y Fiume, que Italia reivindicaba como propios y habían sido acordados en el Tratado de Londres (1915), no fueron entregados tras el final de la guerra. Gran parte de la población pensaba que las pérdidas humanas y materiales no habían recibido la recompensa merecida.

Los años de la posguerra en Italia fueron muy convulsos:

  • Fuerte incremento del desempleo y subida de precios.
  • Protestas campesinas que pedían tierras.
  • Protestas obreras que pedían mejores condiciones laborales.
  • La debilidad de los gobiernos liberales, formados por coaliciones, que fueron incapaces de resolver los problemas que afectaban a Italia.
  • Los partidos socialistas no consiguieron el apoyo popular debido a las diferencias que había en el propio seno del partido. Una escisión del Partido Socialista Italiano funda el Partido Comunista de Italia.

2.1. El movimiento fascista

El fundador del fascismo italiano fue Benito Mussolini, quien perteneció al Partido Socialista pero fue radicalizando sus posturas hasta convertirse en nacionalista extremo. En 1919 crea los Fasci Italiani di Combattimento, agrupados en escuadras o unidades de veinte miembros cada una, también conocidos como camisas negras, debido a su vestimenta. Estas «escuadras fascistas» a través de acciones violentas atemorizaban a toda aquella oposición que estuviera en contra del ideario del partido fascista, sobre todo a huelguistas, manifestantes y sedes sindicales o políticas de izquierdas.

El movimiento fascista, en principio, en los años 1919-1920, era muy minoritario, pero la situación en Italia hizo que la sociedad considerase que el régimen parlamentario no lograba solucionar los problemas de los italianos, por lo que fue aumentando sus apoyos sociales (sobre todo clases medias, campesinos con tierras, empresarios…) que vieron en el fascismo una solución para poner orden en Italia. Ante la contundencia y la eficacia de sus acciones, el movimiento se extendió con rapidez por toda Italia y el incremento de militantes dio lugar a la formación del Partido Nacional Fascista en 1921.

Cada vez el partido de Mussolini tenía más adeptos y, cuando se vio con la fuerza necesaria, emprendieron la llamada Marcha sobre Roma en octubre de 1922, que fue el desplazamiento de miles de camisas negras con la intención de hacerse con el poder, argumentando, sobre todo, la ineptitud del gobierno para solucionar los problemas de Italia. El Gobierno intentó oponerse a las acciones de los fascistas, pero fue desautorizado por el rey Víctor Manuel III. Ante este hecho, el Gobierno dimitió y el monarca nombró a Mussolini primer ministro. Es evidente que Mussolini contó con el apoyo de la Corona y del Ejército en el proceso de ascenso al poder.

2.2. Gobierno de Mussolini

2.2.1. La etapa parlamentaria

En un primer momento, Mussolini organizó un gobierno de coalición con partidos liberales, nacionalistas y católicos, y cambió determinadas leyes para tener más poder. En 1924 se convocaron unas elecciones en las que los fascistas y los grupos políticos que los apoyaban consiguieron mayoría, bajo sospecha de que fueran unas elecciones amañadas.

2.2.2. La dictadura fascista

Durante 1925-1926, Mussolini, ya sin ninguna oposición, impone su política de ultraderecha:

  • En el nuevo régimen, el poder residía íntegramente en Mussolini, jefe del Gobierno, jefe del Partido Fascista y Duce de los italianos. Su actuación no estaba sometida a ningún tipo de responsabilidad, gobernaba mediante decretos-leyes asesorado por el Gran Consejo Fascista.
  • La Cámara de Diputados quedó reducida a la simple misión de aprobar leyes remitidas por el Duce y, a partir de 1938, fue convertida en la Cámara de los Fascios y de las Corporaciones, con un carácter simplemente consultivo.
  • En 1926 creó una policía, llamada OVRA (Organización de Vigilancia y Represión del Antifascismo), encaminada a eliminar la disidencia.
  • En 1926, la Ley Rocco prohibió todos los partidos y sindicatos, con la excepción de los fascistas.
  • Se prohibieron derechos laborales como el derecho a huelga en 1927. El fascismo se definió por el corporativismo, una doctrina teórica de consenso entre trabajadores y patronos donde el Estado actuaba de árbitro en las disputas, como forma de superar los enfrentamientos entre ambas fuerzas sociales. En la práctica, fue un instrumento que privó a la clase obrera de acción sindical.
  • Control ideológico sobre la población a partir de la educación: control de maestros y profesores universitarios. Los jóvenes formaban parte de organizaciones juveniles controladas por el régimen, que llegaron a tener en muchos casos un carácter paramilitar y donde se enaltecían las virtudes nacionalistas y guerreras del pueblo italiano.
  • Control de los medios de comunicación (dura censura y muchos periódicos fueron cerrados).
  • Aprobó leyes raciales que impedían los matrimonios entre blancos y negros.
  • A nivel económico, la acción del Estado se basó en:
    • Las empresas privadas quedaron bajo la supervisión del Estado, aunque las grandes empresas tuvieron mayor libertad e independencia y escaparon del intervencionismo estatal.
    • A nivel agrario se impulsó el autoabastecimiento, buscando aumentar la producción y no tener que recurrir a la importación.
    • Modernización de las infraestructuras: ferrocarril, carreteras y grandes edificios como manifestación de la recuperada grandeza italiana.
    • Se creó el IRI en 1933 (Instituto para la Reconstrucción Industrial), que controlaba sectores básicos como electricidad, siderurgia o construcción naval.
    • A partir de 1929, el objetivo último de la economía fue la autarquía.
  • En 1929 firma los Pactos de Letrán con la Iglesia Católica, con la que el Estado no tenía muy buenas relaciones tras la unificación italiana: se reconoce el Estado Vaticano y la religión católica se convierte en la religión oficial del Estado.
  • Inicia una política exterior expansionista que pretendía llevar a la formación de un imperio. Mussolini conquistó Abisinia en 1936 y liquidó la resistencia indígena en Libia, Eritrea y Somalia.
  • El papel de la mujer dentro del fascismo italiano quedaba muy relegado del ámbito laboral, intentando centrar su labor en las tareas del hogar y en su papel de madre.

3. La Alemania nazi (1933-1939)

Tras el final de la I Guerra Mundial, en 1918, en Alemania se proclamó la República, conocida como la República de Weimar, por el lugar donde fue elaborada su Constitución. Este inicio democrático iba a tener muchas trabas, pues la República de Weimar tuvo que asumir la derrota militar y aceptar las duras condiciones impuestas por los vencedores en el Tratado de Versalles, además de:

  • Graves problemas económicos: las grandes deudas de la guerra sumieron a Alemania en una grave inflación y en un aumento del desempleo.
  • Descontento social de la población.
  • La Revolución Espartaquista, llevada a cabo por un grupo comunista que intentó seguir el modelo de los bolcheviques en Alemania, pero que fracasó.

Organización de la República: tenía una Constitución ampliamente democrática, un Presidente de la República elegido cada 7 años y un Jefe de Gobierno designado por el presidente que necesitaba el apoyo del Parlamento.

Periodo de estabilidad (1924-1929): se vive un período de relativa estabilidad. El Plan Dawes aporta dinero estadounidense a los alemanes y liquidez, y a partir de la Conferencia de Locarno, en 1925, se permite la entrada de Alemania en la Sociedad de Naciones y, además, se rebajan las multas de la guerra.

La crisis de 1929 fue un duro revés para Alemania, que dependía del dinero estadounidense, y vive una dura etapa de recesión económica con un aumento enorme del desempleo, hundimiento de empresas y gente que pasa mucha penuria. Esto hace que la población vaya perdiendo la confianza en los gobernantes.

3.1. Comienzos del nazismo

Adolf Hitler era un excombatiente de la I Guerra Mundial que inició su carrera política con 30 años en un pequeño grupo extremista antisemita, agresivo y radical, con eslóganes anticapitalistas (efectos de la crisis del 29), creado en 1919 y que recibe el nombre en 1920 de PARTIDO NACIONALSOCIALISTA DE LOS TRABAJADORES ALEMANES (NSDAP).

Fijó sus bases programáticas en los llamados 25 puntos nacionalsocialistas, entre los que destacan: la formación de una gran Alemania, la derogación del Tratado de Versalles, la necesidad de ampliar el territorio alemán, el racismo, la nacionalización de las grandes empresas y la ampliación del ejército.

Pronto este partido creó las Secciones de Asalto (SA), uniformadas con camisas pardas, que practicaban la violencia y amedrentaban a los adversarios políticos. En 1921 Hitler es elegido como Führer (jefe del partido).

Aprovechando la debilidad de los sucesivos gobiernos de la República de Weimar y animado por el éxito de la Marcha sobre Roma de Mussolini, Hitler participa en un intento de golpe de Estado (putsch en alemán) en Múnich, contra la República, en 1923, que finalmente fracasa y lleva a Hitler a ser condenado a 5 años, de los que no cumpliría ni uno.

En la cárcel escribe el Mein Kampf (Mi lucha), en la que exponía su desprecio por la democracia parlamentaria, su odio al comunismo y a los judíos, y defendía la superioridad de la raza aria y la expansión territorial alemana y la conquista del espacio vital necesario para la supervivencia de la nación alemana. La nueva Alemania no solo debe integrar aquellos territorios en los que exista población germánica, sino que debe expandirse hacia el este de Europa, ocupando nuevas tierras donde asentar el exceso de población y donde conseguir alimentos y materias primas para ampliar su poder frente a los demás.

Al salir de la cárcel, su posición dentro del partido y su liderazgo estaban más que reforzados y en 1925 crea su propia milicia, las SS (grupo de protección).

3.2. La crisis de la República y el ascenso del nazismo

La Gran Depresión afectó duramente a Alemania. El malestar social fue aprovechado por Hitler para hacer un discurso político más radical. En las elecciones de 1932 logra 230 diputados, un 37,3% de los votos. Finalmente, la derecha moderada, debido a los votos que tenía, lo llamó para formar parte de un gobierno de coalición. Hitler impuso que solo aceptaría si lo ponían como canciller o jefe del Gobierno, y finalmente aceptaron pensando que en el poder Hitler moderaría su discurso y estaría más controlado, pero no fue así. En principio juró la Constitución, pero su intención era convertir la República en un Estado autoritario.

Razones del éxito electoral de los nazis: apoyo de las clases medias, de los campesinos arruinados y de los obreros desesperados ante la miseria y el paro. Su nacionalismo radical y expansivo le hizo ganar adeptos entre los militares y antiguos combatientes de la guerra, y además contaban con el apoyo de grandes empresarios que lo financiaban. Asimismo, su discurso de defensor del orden, en una etapa muy convulsa, caló mucho en la opinión pública.

3.3. La dictadura nazi

La construcción del Estado autoritario se inició el mismo año 1933, cuando Hitler consiguió del presidente de la República el permiso para disolver el Parlamento y convocar nuevas elecciones en marzo, que estuvieron precedidas de persecuciones y registros. El Partido Nazi no obtuvo la mayoría absoluta, consiguió un 43,9% de los votos, pero gracias al apoyo del Centro Católico consiguió plenos poderes durante 4 años mediante la Ley de Habilitación y la potestad de realizar reformas y leyes sin consultar al Parlamento y sin ningún trámite. Los partidos de izquierda fueron prohibidos. Una ley de junio de 1933 convirtió al partido nazi en el único autorizado.

En 1934, tras la muerte del presidente Hindenburg, asume los poderes no solamente de canciller, sino también de presidente, y se proclamó Führer y Canciller del Reich. A partir de aquí debía haber una total sumisión del partido a sus directrices. Había un sector de las SA que discrepaba de las políticas del Führer y seguía con consignas anticapitalistas que no gustaban a muchos de los amigos empresarios de Hitler, por lo que decidió eliminar a sus principales dirigentes. Este suceso tuvo lugar el 30 de junio de 1934, en la llamada «Noche de los cuchillos largos», y 300 miembros de las SA fueron asesinados junto con diversos adversarios de Hitler. Toda disidencia dentro del partido quedaba eliminada.

En pocos meses, los nazis transformaron Alemania en una dictadura:

  • Campaña de control ideológico:
    • Propaganda: culto al Führer (jefe).
    • Creación de las Juventudes Hitlerianas, en las que se entraba ya con 10 años y que iban adoctrinados en las teorías puras nazis. Estaban divididas por sexo y edad, y el deporte y las actividades paramilitares se convirtieron en manifestaciones de una supuesta superioridad de la raza aria.
    • Supresión de la libertad de expresión y lista de libros prohibidos. Las universidades fueron depuradas de judíos y de opositores al régimen.
    • Disolución de partidos políticos y de sindicatos. Se creó el Frente del Trabajo, en el que se integraban patronos y trabajadores, y se convirtió en el instrumento para controlar estrechamente el movimiento obrero alemán.
    • Se creó la Gestapo o policía secreta, en 1934, que se encargaba de reprimir a los opositores y de controlar la opinión pública, unida a las SS, ahora una policía militarizada del partido, que desplazó a las SA.
    • Utilización de los medios de comunicación al servicio nazi.
  • Racismo y antisemitismo:
    • Se pretendía asegurar la pureza racial del pueblo alemán, y para ello había que eliminar todas las «impurezas» que no se ajustaban al tipo ario (programa de eutanasia, 72.000 personas).
    • Antisemitismo: convirtieron a los judíos en la cabeza de turco de todos los infortunios alemanes. Eran una raza inferior y ellos buscaban la pureza alemana; además, algunos judíos poseían grandes fortunas, aspecto que provocaba el resentimiento de una parte de la población.
    • En 1935, las Leyes de Núremberg prohibieron los matrimonios entre arios y judíos. Primero les quitaron derechos políticos, luego los bienes, la ciudadanía alemana, hubo boicots a sus negocios y persecuciones. La más dramática fue la Noche de los cristales rotos (noche del 9 al 10 de noviembre de 1938), en la que fueron destruidos más de 7.000 comercios, incendiadas las sinagogas y asesinada multitud de judíos. En 1939, más de 200.000 judíos habían huido de Alemania, entre los que se encontraban algunos de los mejores investigadores, pensadores y artistas alemanes.
    • Finalmente, se intentó la eliminación de toda la población judía a través de los campos de concentración o exterminio.

3.4. Autarquía económica y rearme

A nivel económico, la principal preocupación del régimen era asegurar el relanzamiento que convirtiera de nuevo a Alemania en una gran potencia mundial. La política nacionalsocialista se basó en un fuerte control de la economía por parte del Estado, y su objetivo era la autarquía económica:

  • 1934-1936: impulso del comercio exterior y reducción del desempleo mediante obras públicas. Había un control total sobre el capital, se controlaban precios y salarios.
  • Desde 1936: política autárquica, de autoabastecimiento económico y de rearme, potenciando las industrias de armamento.

En 1939, Alemania era la segunda potencia industrial del mundo, con una producción industrial altísima pero desequilibrada, ya que había pocas industrias de bienes de consumo. Además, la capacidad adquisitiva de los obreros se estancó porque su jornada laboral aumentó, los salarios se congelaron y no tenían derechos sindicales.

Todo este aumento económico dependía de obtener recursos de otros países (Alemania no tenía petróleo, caucho…), y así utilizar todo ese armamento salido de la industria. De ahí la idea germana de la guerra, unida a la voluntad de implantar un nuevo orden en Europa asentado en el dominio germánico. Idea del espacio vital (Lebensraum), que garantiza la expansión territorial necesaria para el desarrollo de la raza aria y para llevar a cabo la rectificación del Tratado de Versalles.