La Restauración Borbónica en España: Canovas, Bipartidismo y el Movimiento Obrero (1874-1898)

Introducción: el Manifiesto de Sandhurst y la Restauración

El 1 de diciembre de 1874, el príncipe Alfonso dirigió a la nación el Manifiesto de Sandhurst, redactado por Cánovas, en el que afirmaba que la única solución para los problemas de España era el restablecimiento de la monarquía constitucional. Además, expresaba su deseo de ser rey de todos los españoles.

La Restauración creó un régimen estable, liberal pero no democrático, cuyas bases esenciales, establecidas por Cánovas en la primera década del gobierno, fueron continuadoras del moderantismo y el doctrinarismo del reinado de Isabel II.

Características del régimen canovista

1. La constitución interna

El sistema canovista se basaba en unos principios fundamentales, fruto de la tradición y la historia, inalterables e indiscutibles, que conformaban una constitución interna no escrita. En opinión de Cánovas, esta había llegado a configurar la realidad legítima de España. Los pilares del sistema eran la Corona y las Cortes.

2. La monarquía como forma de Estado

La monarquía era una institución fundamental y consustancial a la historia de España. Estaba por encima de las leyes y de la Constitución. El sistema establecía que la monarquía debía recuperar el prestigio de Alfonso XII, compartir la soberanía con las Cortes, gozar de amplias competencias y tener un gran protagonismo político.

3. El bipartidismo, el turno de partidos y el falseamiento del sistema electoral

El bipartidismo

El sistema político canovista se organizó en torno a dos grandes partidos, dejando al margen al resto de formaciones que no aceptaban la monarquía restaurada ni la dinastía borbónica:

  • Partido Conservador, liderado por Cánovas e integrado por antiguos moderados, unionistas y algunos progresistas afines. Era partidario del orden, el centralismo, la protección económica y el sufragio censitario. Sus bases sociales eran la alta burguesía, los terratenientes y la Iglesia.
  • Partido Liberal, liderado por Sagasta e integrado por sectores democráticos, radicales y republicanos moderados. Era partidario del sufragio universal, la descentralización administrativa y el librecambismo. Sus bases sociales eran las profesiones liberales, las clases medias y los funcionarios.

El turno pacífico de partidos y el falseamiento del sistema electoral

La idea de Cánovas era que estos dos partidos tuvieran una alternancia pacífica en el poder, respetando lo hecho por los predecesores, que no hubiese constituciones de partido ni preferencias regias por uno de ellos, como en la época isabelina. A partir de 1876, la vida política se basó en la alternancia de ambos partidos, pues entre ellos existían escasas diferencias: eran monárquicos y favorables al mantenimiento del modelo económico capitalista y liberal.

4. Una constitución elástica

En teoría, la Constitución de 1876 era una síntesis de la moderada de 1845 y la democrática de 1869. Fue un marco legal elástico que permitió gobernar a ambos partidos y dio estabilidad al régimen al margen de una democracia real.

5. El alejamiento del Ejército de la vida política

El alejamiento del Ejército era uno de los pilares de la Restauración. Se pretendía eliminar su intervención en la vida política a través de los pronunciamientos, estableciéndose la supremacía del poder civil sobre el militar.

El movimiento obrero

Orígenes: la Revolución de 1868

La Revolución de 1868 despertó las esperanzas de obreros y campesinos, que esperaban un proceso de reformas sociales que no se llevaron a cabo. Por ello, se separaron definitivamente de los partidos demócratas y republicanos y se adscribieron a las nuevas ideologías del movimiento obrero.

Desde 1868, el movimiento obrero español se basó en el internacionalismo de la AIT (Asociación Internacional de Trabajadores). La Primera Internacional nació en Londres en 1864 con el fin de conseguir la solidaridad entre los obreros de diferentes países, defender sus intereses y alcanzar el poder político. Destacaron líderes como Marx, ideólogo del socialismo, y Bakunin, que propugnó el anarquismo.

Ambas corrientes se enfrentaron dentro de la Internacional: los marxistas defendían la formación de partidos obreros para llevar a cabo la revolución, mientras que los anarquistas se oponían a la formación de partidos políticos y a cualquier forma de Estado.

En el ambiente de libertad de la revolución de 1868, las ideas de la AIT llegaron a España: primero de la mano de Fanelli y los principales anarquistas, y después de Lafargue, que dio a conocer el pensamiento de Marx. Con la proclamación de la Segunda República se produjeron manifestaciones.

El movimiento obrero durante la Restauración

La Restauración se caracterizó por la despreocupación por las cuestiones sociales. Durante el primer gobierno de Cánovas, las organizaciones obreras actuaban en la clandestinidad.

  • PSOE (1879): fundado por los socialistas de Pablo Iglesias, de ideología marxista. Su primer programa se basaba en la conquista del poder político, la abolición de las clases y el cambio de la propiedad privada por la propiedad colectiva.
  • UGT (1888): sindicato socialista cuya función era la defensa de los trabajadores en la sociedad capitalista.
  • FTRE (1881): organización anarquista en la que obreros y campesinos se inclinaron por el activismo sindical, mientras que una minoría radical optó por la acción directa.

En 1890 se celebró por primera vez el 1 de mayo. Asimismo, a finales de siglo intentaron organizarse movimientos obreros de inspiración católica, siguiendo las consignas de la encíclica Rerum Novarum, que denunciaba el socialismo y criticaba los abusos del capitalismo.