La Crisis de 1808. La Guerra de la Independencia y los comienzos de la revolución liberal
A finales del siglo XVIII se terminó de desarrollar la Ilustración, dando lugar a las ideas de la separación de poderes y la voluntad general de Montesquieu y Rousseau. Con el fin de la destrucción del Antiguo Régimen trajeron consecuencias como la independencia de EE. UU. (1776) y la Revolución francesa (1789).
En España comenzó una crisis hacia 1808 condicionada por la Revolución francesa (1789), que se vería determinada por el reinado de Carlos IV (1788-1808) y la ascensión al cargo de ministro de Godoy (1792), que, movido por su propia ambición, llevaron a cabo un papel catastrófico.
La Revolución francesa marcó un cambio en las relaciones entre Francia y España, marcadas anteriormente por los Pactos de Familia, que se vieron determinadas por una censura de los ideales liberales por parte de Floridablanca, cerrando así las fronteras para evitar el contagio. Con el ascenso de Godoy se proclamó la guerra a la Francia liberal en defensa de Luis XVI, que terminó con la Paz de Basilea (1795), retomando esta buena relación y otorgando a Godoy el título de Príncipe de la Paz.
El refuerzo de la alianza entre Francia y España a partir de la coronación de Napoleón (1804) trajo consigo la firma de dos importantes tratados:
- Tratado de San Ildefonso (1796): confirmó la alianza franco-hispana, rivalizando con Inglaterra y conduciendo a España al desastre de Trafalgar (1805).
- Tratado de Fontainebleau (1807): en el cual Portugal sería repartida en tres partes entre España y Francia, regalando el sur a Godoy, y a cambio permitiendo al ejército francés atravesar España y ocupar Portugal, expulsando a la familia real de Lisboa y creando un bloqueo total para Inglaterra.
En paralelo a estas situaciones se produjo la Conjura del Escorial (1808), en la cual el príncipe Fernando, rodeado de anglófilos y en contra de la política de Godoy, conspiró contra su padre, pero fue descubierto y debió pedir perdón al rey.
En consecuencia, las clases populares, motivadas por Fernando, produjeron el Motín de Aranjuez (marzo de 1808), tras lo cual Godoy fue destituido y Carlos IV abdicó a favor de Fernando.
Ante esta situación, Napoleón consideró un vacío de poder en el trono español, por lo que llamó a Carlos y Fernando a Bayona, persuadiendo individualmente a cada uno, sucediéndose así las abdicaciones de los dos a favor de él, imponiendo a su hermano José como rey de España.
La Guerra de la Independencia (1808-1813)
El 2 de mayo de 1808 en Madrid, y en Móstoles, su alcalde Andrés Torrejón lideró el levantamiento contra los franceses, que se extendió rápidamente por más ciudades españolas. A partir de juntas locales se formaron Juntas Supremas Provinciales, sosteniendo que el hecho de la abdicación era ilegal y, ante el vacío de poder, asumieron la soberanía nacional, declararon la guerra al invasor y consideraron oportuno convocar Cortes. Finalmente se creó una Junta Central en Aranjuez.
Fases de la guerra
1. Mayo-noviembre de 1808
Con la aparición de los afrancesados, casi todos antiguos ilustrados, que apoyaban a José I, se destacó el carácter de guerra civil. La gran iniciativa española, aunque con pocos recursos, logró ciertas victorias en Cataluña, y la Batalla de Bailén dio un duro golpe al ejército francés liderado por Murat. El desembarco de Inglaterra en Portugal produjo una repentina alianza anglo-hispana que reforzó la resistencia. Se impidió la toma de los puertos levantinos por Francia, pero los asedios franceses a grandes ciudades como Zaragoza dieron honores a Napoleón.
2. Noviembre de 1808 – 1812
Napoleón no consiguió la rápida ocupación, por lo que envió tropas imperiales que ocuparon toda la península, replegando y motivando el abandono del ejército inglés y el traslado de la Junta Central a Cádiz. La eficacia de este dominio agudizó los sitios, pero no logró doblegar a los españoles, que emplearon la táctica de guerrilla.
Esta táctica estaba formada por grupos reducidos de gente de todo tipo, liderados por algún mando oficial, que atacaban por la espalda, con sigilo en campamentos, de noche, mientras los ejércitos dormían. Estos guerrilleros conocían bien el terreno y provocaron auténtico terror en el ejército francés, mermando su poder.
3. A partir de 1812
Napoleón se enfrascó en su campaña contra Rusia, retirando tropas de España. La llegada de Inglaterra al mando de Wellington avanzó desde Portugal hasta el norte de España y derrotó a Francia en batallas como Vitoria y San Marcial, obteniendo la capitulación de José I y la firma del Tratado de Valençay, que devolvió el trono a Fernando VII.
Este desastre nacional retrasó la economía y la modernización del país.
