Cruzadas, Renacimiento Urbano y Formación de los Estados Modernos en la Europa Medieval

Las Cruzadas

Las Cruzadas fueron expediciones militares convocadas por el papa Urbano II en 1095. Su propósito era recuperar Jerusalén, que cayó en manos de los selyúcidas en 1076. Se realizaron ocho Cruzadas en total. La primera conquistó Jerusalén, con lo que se organizaron varios reinos cristianos en Siria, Palestina y Asia Menor, donde se implantó el sistema feudal. Las restantes Cruzadas tuvieron como objetivo recuperar Jerusalén, que había caído en manos musulmanas. Las Cruzadas tenían interés religioso y económico. La Cuarta Cruzada fue desviada por los venecianos hacia Constantinopla para conquistarla y obtener sus riquezas.

Participaron emperadores, reyes, nobles feudales y caballeros.

Consecuencias económicas de las Cruzadas

El Mar Mediterráneo se convirtió en vía de comunicación. Se restableció el comercio entre Oriente y Occidente y aumentó el tránsito de los puertos del norte de Italia, como Génova y Venecia.

El sistema feudal comenzó a debilitarse, ya que los nobles se endeudaron para armar las Cruzadas y perdieron poder. El dinero comenzó a reemplazar a la tierra como fuente de riqueza, pues se utilizaba para hacer frente a los gastos.

Innovaciones agrícolas del siglo XI

Hacia el siglo XI, la producción agraria comenzó a elevarse debido a innovaciones técnicas:

  • El empleo del arado de ruedas en lugar del arado romano. La reja permitía al arado de ruedas abrir surcos y remover la tierra.
  • La sustitución del buey por el caballo para arar los campos.
  • La introducción de la rotación trienal: se dividía el campo en tres parcelas que se alternaban cada año. Primer año: trigo. Segundo año: cereal o leguminosa. Tercer año: descanso del campo, con lo que la tierra recuperaba su fertilidad de forma natural.

Este aumento de la producción obligó a buscar nuevas tierras agrícolas. Se talaron árboles para aprovechar territorios boscosos y se ganaron tierras secando pantanos y construyendo canales de drenaje.

Resurgimiento urbano

En el siglo XI, las antiguas ciudades y burgos recobraron fuerza y se repoblaron. La mayoría crecía de forma desordenada. Los edificios característicos eran la iglesia, el palacio episcopal y el palacio comunal, sede de la administración de la ciudad. En el centro se encontraba la plaza de mercado.

Este crecimiento provocó la falta de servicios: agua para consumo humano, drenaje y recolección de basura. Las calles llenas de desperdicios trajeron enfermedades y epidemias.

La burguesía

Los burgueses no pertenecían a ninguno de los tres órdenes de la sociedad feudal. Su riqueza y poder se basaban en el dinero. A las ciudades acudieron mercaderes y campesinos libres, atraídos por las ventajas comerciales y la actividad artesanal, así como siervos que buscaban libertad. Los criadores de animales acudían a los mercados para venderlos. La base de la alimentación era el cereal, las verduras y las legumbres.

Los burgueses, mercaderes que controlaban el gobierno comunal, ocupaban la cima social. Debajo de ellos se encontraban los artesanos y comerciantes, y en la base, los más pobres, sin trabajo fijo ni pertenencia a un gremio.

Expansión del comercio

Mejoraron las vías de comunicación con carreteras, canales y puentes. Se crearon monedas de circulación generalizada, letras de cambio y bancos, como el florín de Florencia y el ducado de Venecia. Aparecieron naves de mayor capacidad para transportar mercancías.

  • Mar Mediterráneo: controlado por Venecia, Génova y Pisa, que vendían seda, especias y perfumes adquiridos en puertos árabes y bizantinos.
  • Mares Báltico y del Norte: la Liga Hanseática, formada por Lübeck, Hamburgo y Brujas, adquirió hegemonía comercial, comerciando con pieles, miel, trigo y lana.

El punto de contacto entre ambas redes eran las ferias de Champaña, en Francia. Se desarrolló una actividad comercial terrestre junto al comercio marítimo. Las ferias anuales se realizaban en el cruce de los principales caminos y en la confluencia de ríos.

Surgimiento de las monarquías modernas

Todo esto formó el poder político y económico de la burguesía, que trató de obtener concesiones y privilegios. Para ello se acercó a los gobiernos, pues necesitaba el apoyo y la protección de la monarquía. A cambio, esta respaldaba leyes e impuestos claros, fronteras delimitadas y un ejército nacional que defendiera los límites. Los gobiernos necesitaban ingresos, por lo que surgió una autoridad central fuerte que protegió el desarrollo de las actividades económicas. La burguesía pagó tributos y concedió préstamos a los reyes para fortalecer su poder.

Francia

  • Siglo XII: unificación territorial y fortalecimiento de la monarquía.
  • Siglo XIII: Felipe IV el Hermoso convocó a nobles, clero y representantes del pueblo, creando los Estados Generales, que limitaron el poder de la nobleza.
  • Transición de la monarquía feudal a la monarquía absoluta. Sometió a los feudales, creó impuestos y reorganizó la administración del Estado. Se creó un ejército permanente que dependía del rey y se prohibió a la nobleza disponer de ejércitos propios.

España

  • Siglo VIII: la península fue conquistada por los musulmanes.
  • Siglo XIII: Aragón se extendió por el Mediterráneo.
  • Siglos XI al XIII: Castilla se unió a León y se extendió por el centro y sur de la península.

Inglaterra

  • Siglo XII: los monarcas intentaron recuperar el poder.
  • 1215: la nobleza obligó al rey Juan sin Tierra a firmar la Carta Magna, primera constitución inglesa, que prohibía al rey iniciar guerras y cobrar impuestos sin la aprobación del Parlamento, asamblea en la que participaban los burgueses. Así nació la monarquía parlamentaria.
  • La extinción de la dinastía de los Capetos llevó al rey inglés Eduardo III a reclamar el trono francés por derechos heredados de Enrique II sobre Francia. Esto desencadenó la Guerra de los Cien Años entre ambas naciones.
  • Posteriormente se libró la Guerra de las Dos Rosas entre las casas de York y Lancaster. Triunfó la casa Tudor, y Enrique VII se convirtió en rey: puso el ejército bajo sus órdenes y acabó con el feudalismo.
  • Enrique VIII separó la Iglesia inglesa de la católica y formó la Iglesia anglicana, sentando las bases del Estado inglés moderno.