1. ¿Qué es el movimiento obrero?
El movimiento obrero es el conjunto de actividades, pretensiones e intereses de la clase trabajadora frente al mundo burgués. Se trata de una forma de acción colectiva dentro de los movimientos sociales, orientada a la protesta contra el poder y la defensa de los intereses de los trabajadores.
Su objetivo principal es buscar un cambio social y una mejora de sus condiciones de trabajo.
El movimiento obrero surge en el siglo XIX como consecuencia de un cambio en la interpretación de la historia. Por un lado, la visión burguesa entendía la historia como la evolución de las naciones y, por otro lado, las corrientes socialistas proponen una interpretación donde los verdaderos protagonistas son las clases sociales y la lucha entre ellas. En este marco, la clase obrera se constituye como un sujeto colectivo.
2. Reacción a la Revolución Industrial
La reacción a la Revolución Industrial se produjo porque la revolución agraria e industrial provocó una triple crisis:
- Crisis socioeconómica: definida por el proceso de proletarización.
- Crisis ecológica/medioambiental: debido a la sobreexplotación de la tierra y al abuso de los recursos hídricos.
- Crisis política: debido a la politización de la protesta cuando distintas tendencias políticas encauzaron el malestar general para protestar contra los gobiernos.
El conjunto de esta triple crisis generó acciones colectivas violentas y pacíficas. Dos de estas acciones fueron:
Motines de resistencia
Se dieron fundamentalmente en el mundo rural y provocaron:
- Asociación de trabajadores: que buscaban recuperar el sistema de trabajo y la solidaridad de los gremios. Al principio, estas asociaciones eran ilegales puesto que no estaban recogidas en la legislación.
- Acciones violentas: contra sectores o industrias que introducían nuevas tecnologías. El ejemplo más claro fue en Inglaterra con el ludismo, con la mentalidad de la destrucción de la maquinaria que, a su entender, sustituía a los trabajadores.
Motines del hambre
Debido a que, entre la Revolución Agrícola e Industrial y la Revolución de los Transportes, hubo una crisis de subsistencia donde escaseaban los alimentos.
Estos motines consistían en atacar alguna dependencia pública (ayuntamiento) o fábricas locales con el pretexto de que las entidades desprotegían al ciudadano y las fábricas, mientras tanto, se enriquecían.
Estos motines del hambre responsabilizan al liberalismo del hambre y la carestía de la vida.
Ambos motines (de resistencia y del hambre) tuvieron un carácter antiliberal en defensa del comunalismo, es decir, de la comunidad.
Movimientos políticos antiliberales
Las protestas fueron captadas por distintos movimientos políticos antiliberales:
- Socialistas: relacionaban el sistema capitalista con la inmoralidad y con la pérdida de la calidad de vida. El socialismo proponía reconstruir la comunidad sobre los valores de la solidaridad y la justicia social; para ello, hacía responsable al gobierno de la cuestión social y pretendía destruir lo establecido para crear otra cosa libre de lo que la estaba castigando. Se trata de un movimiento muy movilizador que anima a la revolución.
- Tradicionalismo: comparte con el socialismo esa visión inmoral del nuevo sistema que perjudica la calidad de vida y la comunidad. Plantea volver a la comunidad tradicional: de la fábrica al taller gremial, del parlamento burgués a la monarquía, del laicismo a la Iglesia y del individualismo a la familia patriarcal. Es un movimiento que rechaza por completo la revolución.
Nuevos valores generados
Ambos movimientos generaron una serie de nuevos valores:
- Solidaridad defensiva: un modo de apoyo mutuo que forman las personas para protegerse de los abusos.
- Apego al trabajo bien hecho: ya que el trabajador no tiene ni máquinas ni tierras, lo único que verdaderamente tiene es su trabajo, que refleja sus cualidades humanas. Esto dignifica a la persona y refuerza su vínculo con la organización.
- Ahorro: como demostración de una vida honrada, a diferencia de la clase burguesa a la que se acusa del derroche en el ocio y los vicios. De esta manera, el ahorro es una muestra de buenas costumbres y honradez.
- Idea de clase obrera: como guardianes de los valores superiores, se considera que los mejores valores no se encuentran en las élites, sino en la gente sencilla.
3. Ideologías del movimiento obrero
Los primeros socialistas estuvieron influidos por el Romanticismo, el cristianismo y las críticas a la economía clásica. En base a esto, hacían consideraciones morales e impulsaban sociedades ideales. Nos encontramos con tres corrientes:
Anarquismo
Se diferencian tres etapas:
Anarquismo individualista (finales del siglo XVIII – mediados del siglo XIX)
Impulsado por el Romanticismo, este anarquismo critica los costes sociales, la moral burguesa y el capitalismo, defendiendo que la liberación debe empezar por la acción y la desobediencia del propio individuo.
Max Stirner, con El individuo y su propiedad, afirma que el orden burgués deshumaniza al ser humano al privarle de su propia naturaleza. Propone entonces una revolución individual (propia del Romanticismo) y una vuelta al campo (a la vida anterior a la industrialización), idealizando el pasado previo a la coacción del Estado.
Anarquismo mutualista y asociativo (mediados del siglo XIX hasta 1863-64)
El francés Proudhon publica ¿Qué es la propiedad?, donde sentencia que la propiedad es un robo cuando busca solo el beneficio individual y perjudica al grupo.
Frente al capitalismo (el mercado manda) y al comunismo (trabaja el Estado), Proudhon propone una alternativa basada en la solidaridad: crear federaciones de trabajadores agrícolas e industriales que organicen su propio trabajo de forma libre y se mantengan al margen de la política burguesa.
Anarcocolectivismo (1848 hasta 1860)
Es un movimiento que se dirige a la revolución política. Bakunin sostiene que, para destruir el orden burgués, hay que acabar violentamente con sus dos grandes pilares: el Estado y la Iglesia. Por lo tanto, es un movimiento antiestatista y anticlerical.
Rechaza las elecciones y los partidos, y defiende revoluciones espontáneas para autoorganizarse en federaciones sin empresarios.
Kropotkin plantea, a diferencia de Proudhon y Bakunin, que no solo hay que colectivizar las herramientas y los medios, sino que también se debe repartir el resultado de lo producido (cosechas y bienes).
Socialismo utópico
Los socialismos proceden de la mentalidad burguesa, concretamente del paternalismo. Las características del socialismo utópico eran seis:
- Sociedades alternativas que mejoran las condiciones de vida de los trabajadores.
- Formación de asociaciones obreras: hubo un llamamiento a la agrupación de los obreros, bien para protegerse, como en las sociedades de socorro, o bien para trabajar juntos como sociedad cooperativa.
- Preferían la evolución a la revolución: a través de medios pacíficos predican la armonía de clases; así, el trabajador y el burgués trabajan juntos por el progreso.
- Vocación de profeta: propagar y enseñar a los demás cómo es la sociedad y qué hacer para mejorarla.
En esta ideología destaca Saint-Simon, quien sostenía que la sociedad debía estar dirigida por los «industriales» (empresarios, científicos y trabajadores), por lo que rechazaba el igualitarismo al considerarlo incompatible con esta visión jerárquica de la producción, donde la importancia se centra en la meritocracia.
En su propuesta, el presupuesto y la planificación del Estado debían quedar en manos de un Consejo de industriales, patronos y consejeros.
Comunismo
Los comunistas sostienen el igualitarismo material, es decir, la colectivización de medios y resultados de la producción. Surge en la Revolución Francesa.
Para llegar a esta igualdad hay dos visiones:
- Vía comunitaria: desechada pronto por considerarse utópica. Se conseguiría mediante la formación de comunidades igualitarias con un número de trabajadores fijos, con medios colectivos y donde se reparte lo producido.
- Vía impositiva: a través de una imposición por medio de una dictadura, un sistema parecido al de Lenin, donde una minoría toma el poder e impone una dictadura.
El inicio de este movimiento fue Babeuf en la Revolución Francesa; a mediados de siglo, Blanqui; en 1871, la Comuna de París; y en 1917, el golpe de Lenin.
Lo que distingue a Marx de otros es que concibe que la historia de la humanidad pasa por distintas etapas basadas en el desarrollo económico, y que en cada una de estas etapas existe una hegemonía de una clase social. De esta manera, cuando cayera el capitalismo, la hegemonía sería de la clase obrera con el comunismo.
Marx y sus cuatro ideas principales
- Interpretación materialista: los fenómenos sociales ocurren a través de la economía. Se sostiene en tres ideas clave:
- El ser social determina la conciencia social: la condición económica determina la forma de pensar. El trabajador piensa como socialista y, si no lo hace, se considera que está engañado.
- Las relaciones sociales dependen de las fuerzas productivas: los obreros se relacionan entre sí y los burgueses se relacionan entre sí, creando dos grupos diferenciados.
- La economía determina el orden político: es la economía quien manda sobre las leyes, las cuales están creadas para proteger el sistema y servir a los intereses del dominante.
- La historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases: para conseguir el dominio hay tres formas de lucha a través de la asociación obrera:
- Lucha económica: asociaciones que mejoran la jornada, los salarios…
- Lucha política: representar el movimiento a través de un partido para intervenir en el sistema mediante el voto.
- Lucha ideológica: con propaganda.
- Dictadura del proletariado: si el orden burgués es la dictadura de los burgueses, el comunismo será la dictadura de la clase obrera.
- Sociedad sin clases: es la culminación de su idea de comunidad; la igualdad material elimina las diferencias entre clases.
4. Asociacionismo en Reino Unido
El movimiento obrero en Reino Unido procede de los niveladores, que pedían justicia social y nivelar riquezas.
Thomas Paine publicó Los derechos del hombre, donde propuso dos vías para mejorar las condiciones sociales y laborales:
- Política: con una democracia masculina.
- Social: a través del intervencionismo, regulando directamente el derecho de asociación, la sanidad, la educación pública y la redistribución de la riqueza.
A partir de entonces surgen las asociaciones obreras para defender estos intereses. En 1800, el gobierno las prohíbe para frenar la influencia de la Revolución Francesa. Como consecuencia, estas asociaciones se vuelven clandestinas y, al mismo tiempo, se dedican al ludismo.
Este movimiento realizó manifestaciones hasta que, en 1819, en Manchester, se produjo una matanza con el objetivo de reprimirlas. Aquello llegó al Parlamento británico y la ley cambió, permitiendo la asociación en 1824. Con esta legalización nos encontramos con un gran activismo y difusión de ideas socialistas.
Robert Owen era un socialista utópico y capitalista burgués que aplicó ideas socialistas en sus propias industrias para probar nuevas formas de producción.
En 1830 surge el cartismo, un movimiento de reivindicación política y social que enviaba cartas al Parlamento con la intención de extender derechos y crear nuevas leyes sociales y laborales. Se apoyó en el Partido Whig.
Para 1850, el asociacionismo obrero es sólido y muy extendido en el país; tanto es así que en 1868 existían un millón de afiliados a las Trade Unions. Además, se estableció un pacto entre liberales y laboristas, donde los liberales llevaban las demandas obreras al Parlamento a cambio del voto de estos. Esta alianza retrasó la creación de un partido propio de los trabajadores hasta finales del siglo XIX.
5. Asociacionismo en Francia
En Francia, el asociacionismo obrero estuvo marcado por la ley Le Chapelier de 1791, que establecía la libertad de empresa y prohibía los gremios, dejando desamparados a los trabajadores. Para compensarlo, solo se permitían las Sociedades de Socorro Mutuo.
Sin embargo, en 1830, estas sociedades adoptan un carácter socialista y asumen el modelo británico de conflictividad, con huelgas violentas. Influyen en esto las ideas de:
- Saint-Simon: el Estado como regulador y solucionador de problemas sociales.
- Proudhon: negación del capitalismo a través de cooperativas.
En la Revolución de 1848, Louis Blanc (padre de la socialdemocracia en Europa) considera la democracia instrumental para llegar al socialismo mediante un Estado regulador, y propone:
- Estado como empleador: creando Talleres Nacionales con la producción en manos del Estado.
- Derecho al trabajo y derecho a huelga: entendiendo el trabajo como necesidad humana y la huelga como un instrumento de acción colectiva para negociar sus condiciones.
- Creación de la Comisión para los trabajadores: compuesta por un grupo profesional que informa sobre la situación real de los trabajadores.
Sin embargo, las asociaciones se levantan en armas en dos ocasiones y se cierran estos talleres nacionales. Más tarde se constituye el Partido del Orden, que lleva a la presidencia a Luis Napoleón.
En 1851, Luis Napoleón da un golpe de Estado, estableciendo una dictadura, y prohíbe de nuevo las asociaciones obreras (volviendo a las de socorro mutuo).
Esta prohibición termina en 1864 y, en 1871, las asociaciones obreras protagonizan la Comuna de París, el primer gobierno obrero.
6. Asociacionismo en Alemania
Antes de la Revolución de 1848 existían dos tipos de organizaciones: las Sociedades de Socorro Mutuo y las Asociaciones Burguesas para los obreros.
La más importante fue la Liga de los Justos, que en 1847 encargó a Marx y Engels la redacción del Manifiesto Comunista (sin repercusión en su momento).
En 1862, las Sociedades de Socorro se agrupan a nivel nacional, impulsadas por Lassalle. Inspirado por Von Stein y Louis Blanc, defiende el estatalismo (el Estado como protagonista para mejorar las condiciones), interviniendo en:
- Democracia y universalización de los derechos: como transición al socialismo.
- Legislación: para resolver la cuestión social y laboral.
En 1863, Lassalle unifica las asociaciones en la Asociación General de Trabajadores Alemanes (AGTA), con un método reformista similar al británico (vía pacífica, con cambios desde el Parlamento, evitando la revolución).
En 1875, tras la unificación alemana y aprovechando el sufragio universal masculino, la AGTA se transforma en el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), logrando un éxito electoral inmediato al contar con el apoyo sindical.
La importancia de la socialdemocracia alemana fue:
- Modelo de referencia para toda Europa.
- Combina un sindicato de clase obrera con un partido obrero.
- Aprovecha la legislación existente para tener presencia en las instituciones.
7. Asociación Internacional de Trabajadores
En 1864 se crea la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) en Londres. Entre sus delegaciones se encuentran Reino Unido, Francia, Alemania e Italia (que se retiró pronto).
Existían cuatro tendencias:
- Seguidores de Proudhon: revolución pacífica a través de la asociación y el mutualismo.
- Marxistas: revolución a través de la lucha de clases, usando el Estado para establecer la dictadura del proletariado.
- Bakunistas: revolución espontánea fuera de la política.
- Trade Unions: defienden la conflictividad laboral para la negociación colectiva.
Estas tendencias fueron chocando: los primeros en desligarse fueron los proudhonianos, seguidos de las Trade Unions, de manera que el último enfrentamiento fue entre los marxistas y los bakunistas.
Esta última disputa se debió en parte a la situación en España, donde los anarquistas de Bakunin convirtieron las asociaciones obreras al anarquismo.
En 1872, la tendencia marxista expulsó a los bakunistas de la AIT, que se considera desaparecida en 1876, año en que celebró su último congreso en Filadelfia.
8. Partidos y sindicatos socialistas
Los partidos y sindicatos socialistas se ubican entre la creación del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) y la Primera Guerra Mundial.
Se distinguen dos casos:
Caso alemán
El impulso nace del mundo sindical con Lassalle y la fundación de la AGTA. Tras la unificación alemana y la implantación del sufragio universal masculino, la AGTA creó el SPD. Este modelo daba prioridad al sindicato por estar en contacto directo con las bases, actuando el partido como su nexo para llevar demandas a las instituciones y ganar elecciones.
Participar en el régimen burgués generó tensiones internas entre reformistas y revolucionarios. Estas se resolvieron en el Congreso de Erfurt (1891) mediante un programa mínimo (reformas dentro del capitalismo) y uno máximo (dictadura del proletariado a largo plazo). El modelo fue copiado por Europa, y en España, por el PSOE y la UGT.
Caso británico
Se dio una alianza (Lib-Lab) entre el Partido Liberal y las Trade Unions para captar el voto obrero a cambio de representación parlamentaria. Sin embargo, la crisis prolongada del Partido Liberal llevó a las Trade Unions a fundar en 1900 su propio partido, el Partido Laborista, que acabaría alcanzando el gobierno en 1923 con MacDonald.
Aunque en esta época los sindicatos crecieron, lo hicieron aún más gracias al reconocimiento del derecho de asociación en Europa. Para 1914, la acción directa en los centros de trabajo reunía a millones de afiliados en las Trade Unions británicas, los sindicatos alemanes y la CGT francesa.
9. Segunda Internacional
En 1889 nace en París la Segunda Internacional, impulsada por los partidos socialistas surgidos en los años 80. Su hito fundacional fue la convocatoria de la huelga general del 1 de mayo de 1889 por la jornada de ocho horas, consolidando la huelga y la reforma como símbolos de acción y conquista obrera.
Para evitar los enfrentamientos de la Primera Internacional, se asumió el marxismo como ideología única y se exigió a los partidos integrados la participación en la vía electoral (renunciando al rechazo a la democracia).
Organizativamente se estructuró en federaciones nacionales, lo que facilitaba la gestión, pero supuso una contradicción interna al acogerse a las fronteras nacionales a pesar de su carácter internacional.
La Internacional se vio atravesada por dos debates:
- El revisionismo: propiciado por Bernstein, defendía que el capitalismo se transformaba mediante reformas y no por un colapso inevitable, por lo que proponía renunciar a la revolución para centrarse en la vía reformista parlamentaria.
- La postura ante la guerra: frente a la amenaza bélica europea surgieron dos posturas. Los socialdemócratas defendían convocar la huelga general internacional para paralizar el conflicto, mientras que los belicistas proponían aprovechar la guerra y el desarme obrero para tomar el poder.
Finalmente, al estallar la Primera Guerra Mundial, la Segunda Internacional se dividió y fracasó. Los partidos socialistas (alemán, francés y británico) apoyaron a sus respectivos gobiernos aprobando presupuestos de guerra, primando el nacionalismo sobre el internacionalismo.
Esta colaboración se denominó Unión Sagrada, e implicó renunciar a las demandas obreras para aceptar la economía de guerra, la cual supuso la planificación estatal de la producción nacional.
