Directorio civil, primo de rivera

PRIMO DE RIVERA (1923-1931)

Las razones que propician el golpe de estado de Primo de rivera son varias: La crisis del sistema de la Restauración  era incapaz de solucionar los problemas graves del país y de evolucionar democráticamente, además hay que remarcar el problema de Marruecos, el ejército estaba descontento tras el desastre de Anual en 1921, y el afán que tenían algunos importantes generales de evitar las consecuencias del expediente Picasso. También hay que nombrar la gran conflictividad social existente, lo que provocaba desordenes públicos, pistolerismo y una acción directa anarquista que preocupaba a la burguesía. Otras razones son el auge de los nacionalismos,  el ascenso de los republicanos y  del movimiento obrero. Por último, también podemos destacar el triunfo del fascismo en Italia tras la “Marcha sobre Roma” y el ascenso del poder de Mussolini.

El golpe de Estado de Primo de Rivera se produjo el 13 de septiembre de 1923 sin tener prácticamente oposición. Primo de Rivera hizo “publicas” sus intenciones en un manifiesto donde presentaba la dictadura como un régimen transitorio y afirmaba que una vez quitados los males del país volvería  la normalidad constitucional. Además anunció su propósito de resolver los grandes problemas que tenía la sociedad española, como liberar al país de la “vieja política”, destruir el caciquismo o poner fin al desgobierno. Además  iba a solucionar el problema marroquí.

Contó con los apoyos de la opinión pública, que se mostró favorablemente o de forma pasiva, con el del ejército, el del rey, y el de los partidos de derechas así como de los sectores empresariales, de los principales bancos nacionales y de la iglesia.

Los republicanos no se opusieron y las organizaciones socialistas se mantuvieron a la expectativa. Solo los anarquistas y los comunistas manifestaron su oposición e hicieron llamamientos a la huelga general, pero no tuvieron respuesta popular.

El 15 de septiembre el rey Alfonso XIII encargó a Primo de Rivera la formación de un nuevo gobierno y le concedió el cargo de presidente y de ministro único.

En cuanto a las bases políticas del régimen, destacamos el directorio militar formado por  9 generales. Este órgano proclamó el estado de guerra durante dos años, suspendió la Constitución de 1876, disolvió las Cortes, implantó la censura de prensa y prohibió las actividades de los partidos políticos y de los sindicatos, además restableció el orden público con duras medidas contra la CNT y el PCE: declarados ilegales. También prohibió cualquier manifestación del nacionalismo (tachado de separatista), la bandera y el himno catalán y restringió la lengua catalana al terreno privado.  También hay que destacar la reforma de la administración: Primo de Rivera quería acabar con el caciquismo. Los gobernadores civiles fueron sustituidos por gobernadores militares, y con la aprobación del Estatuto Municipal, se inició en la práctica la formación de una nueva administración centralizada.

Además, Primo de Rivera disolvió la Mancomunidad catalana, lo que significó una ruptura definitiva con la Lliga Regionalista.

Su mayor éxito fue la solución al problema de Marruecos. En 1925 la cooperación entre Francia y España en el desembarco de Alhucemas puso fin a la resistencia del Rif y la derrota de Abd-el-Krim, que se entregó a las autoridades del Marruecos francés.

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El fin de la guerra en Marruecos le dio gran popularidad a Primo de Rivera.

Primo de Rivera sustituyó el directorio Militar por un gobierno civil ( Directorio civil 1925-1930)  para permanecer en el poder. Se rodeó de políticos de derechas y con el Directorio Civil, se afirmó la voluntad de construir un régimen inspirado en las dictaduras autoritarias. Además formó un partido único, la Unión Patriótica, que no tenía un programa y una ideología definida, si no que fue sólo un instrumento de propaganda gubernamental.

En 1926 convocó una Asamblea Nacional Consultiva que estaba bajo el control del gobierno. La oposición de los políticos dinásticos, la negativa de los socialistas a seguir colaborando y la actitud del rey, paralizaron el proyecto de Estatuto Fundamental de la Monarquía aceleraron la oposición al dictador.

La política económica se caracterizó por el intervencionismo estatal y el nacionalismo económico, cuyos objetivos fueron regular e impulsar la industria nacional mediante unos elevados aranceles proteccionistas, la concesión de ayudas a las grandes empresas y el aumento del gasto público. Además creó grandes monopolios estatales,  y fomentó las obras públicas. También se crearon las confederaciones hidrográficas para el aprovechamiento de los ríos. Asimismo se extendió la electricidad al mundo rural y el elevado gasto público, que incrementó el déficit presupuestario y obligó a una emisión constante de deuda pública.

En cuanto a la política social y de reformas  laborales, se creó la Corporativa Nacional, cuya base eran los “comités paritarios” de cada uno de los oficios. El objetivo de estos comités era resolver pacíficamente los conflictos mediante la negociación.

La escasa conflictividad social del periodo de la dictadura se explica por el desarrollo de una amplia política social, por el modelo de relaciones laborales y por la prohibición de huelgas.

A partir de 1926, la dictadura empezó a perder apoyos y aumentaron las críticas y la oposición  de los viejos políticos dinásticos; de sectores del ejército, de los intelectuales y estudiantes; de los republicanos, nacionalistas de izquierda, de la CNT y de los socialistas.

Primo de Rivera presento su dimisión en enero de 1930. Dos meses después, el dictador fallecía en el exilio en Paris.

Tras la dimisión de Primo, el rey Alfonso XIII encarga que forme gobierno el general Berenguer, que tenía la intención de volver a la situación anterior al golpe. En 1930, los partidos republicanos, los nacionalistas catalanes y gallegos acordaron el llamado Pacto de San Sebastián, cuyo objetivo era proclamar la República. En enero de 1931 le sustituyó el almirante Aznar que anunció la convocatoria de unas elecciones municipales alas que seguirían otras generales con carácter constituyente.

El triunfo en las elecciones de la coalición de republicanos y socialistas en las grandes ciudades, se interpretó como un rechazo a la monarquía y dio paso a la proclamación de la república el 14 de abril.

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