1. El retroceso de las democracias en Europa
El aumento de las tensiones
El fin de la Gran Guerra acabó con los imperios autocráticos de Europa y fomentó el nacimiento de nuevos Estados, que adoptaron sistemas democráticos. Esto posibilitó la irrupción de las masas en la política.
La revolución bolchevique estimuló los anhelos revolucionarios de la clase obrera y atemorizó a las élites dirigentes. A las tensiones políticas se le sumó la difícil situación económica derivada de la crisis de 1929, lo que ocasionó una desestabilización política que condujo al surgimiento de sistemas totalitarios.
El viraje totalitario
Durante la década de 1920, se fueron imponiendo regímenes de tipo autoritario. Con la voluntad de levantar un “cordón sanitario” frente a la influencia del bolchevismo, en Europa oriental fueron surgiendo un conjunto de regímenes dictatoriales: Hungría, Polonia y Lituania.
En Europa central, Dollfuss se hizo con el poder en Austria, Hitler en Alemania, Mussolini en Italia, Primo de Rivera en España y Salazar en Portugal.
Las democracias amenazadas
Los países con mayor arraigo del parlamentarismo liberal intentaron consolidar la democracia, enfrentándose a un gran aumento del paro. En Reino Unido, la alternancia entre conservadores y liberales y, en Francia, la coalición de fuerzas en el Frente Popular mantuvieron el sistema dentro del marco parlamentario. Las democracias europeas se encerraron en sí mismas y contemplaron sin intervenir el expansionismo de los nuevos regímenes autoritarios.
Características de los regímenes totalitarios
- El nacionalismo exacerbado, que justifica el derecho a expandirse territorialmente. También presenta un componente racista de exaltación de las razas consideradas superiores.
- La exaltación del Estado, por encima de los derechos y libertades de los individuos.
- El rechazo a la democracia. Anula la soberanía popular, el sufragio y la separación de poderes.
- El culto a un líder carismático (Duce, Führer), que concentra en su persona todos los poderes, encarna al Estado y es el jefe del partido único.
- La movilización y organización de las masas a través de las diversas organizaciones del partido y del Estado.
2. Stalin y el totalitarismo soviético
El triunfo de la revolución en 1917 supuso el inicio del nuevo Estado soviético liderado por el partido bolchevique, pero su consolidación como un sistema totalitario se realizó con Stalin.
El triunfo de Stalin
La muerte de Lenin desencadenó una lucha entre los dirigentes del partido bolchevique. El debate se polarizó en torno a dos figuras: Trotsky y Stalin. Stalin se impuso y Trotsky fue separado del partido, desterrado a Siberia, expulsado del país y asesinado por un agente de Stalin en México en 1940.
El estalinismo impuso la primacía absoluta de la ideología comunista. El Partido Comunista se convirtió en un ente monolítico y Stalin ejerció una dictadura personal, sirviéndose de la burocracia creando una nueva clase social privilegiada: la nomenklatura. También se propició el culto a la personalidad de Stalin bajo una rígida censura.
La planificación económica
En el ámbito económico, la política de Stalin se orientó hacia la construcción de una sociedad sin propiedad privada mediante una rígida planificación: los Planes Quinquenales, elaborados por el Gosplan. Su objetivo era convertir a la URSS en un país plenamente industrial, dando prioridad a la industria pesada.
La colectivización forzosa
En 1928, se procedió a la colectivización agraria. Se suprimió la propiedad privada y se forzó a los campesinos a integrarse en granjas colectivas (koljós) o estatales (sovjós). Se definió como enemigos del pueblo a quienes se resistían, desatando una gran campaña contra los kulaks.
Las grandes purgas y el Gulag
A lo largo de la década de 1930, Stalin inició una represión generalizada. Entre 1936 y 1938 se desarrollaron los procesos de Moscú para eliminar físicamente a los opositores. El sistema penitenciario, conocido como el Gulag, reunía una serie de campos de trabajos forzados en las zonas más inhóspitas de la URSS.
3. La Italia fascista
Los problemas de la posguerra
La Italia de 1918 afrontó una grave crisis económica (huelgas y ocupación de tierras), inestabilidad política y la frustración por los resultados de la Primera Guerra Mundial, lo que potenció un movimiento revanchista.
El Partido Nacional Fascista y la toma del poder
En 1919, Mussolini formó los fasci di combattimento. En 1921 fundó el Partido Nacional Fascista. Tras la Marcha sobre Roma en 1922, el rey Víctor Manuel III pidió a Mussolini que constituyese un nuevo ejecutivo.
La dictadura fascista
Tras el asesinato del diputado socialista Matteotti, Mussolini asumió plenos poderes. A partir de 1925, inició un proceso para convertir Italia en un régimen totalitario:
- Se prohibieron todos los partidos y sindicatos, a excepción de los fascistas.
- Se creó una policía política, la OVRA.
- El régimen firmó los Pactos de Letrán con la Iglesia católica.
Dirigismo económico y autarquía
El fascismo se caracterizó por un fuerte intervencionismo estatal y la tendencia a la autarquía económica. Se creó el IRI para controlar sectores estratégicos, aunque esto generó una producción de elevados costes y baja calidad.
Un estricto control social
El fascismo pretendió controlar a toda la sociedad mediante organizaciones como la Opera Nazionale Balilla y el control absoluto de la educación, la prensa y la radio (Cinecittà).
4. La nazificación de Alemania
La República de Weimar
Proclamada tras la abdicación del káiser Guillermo II en 1918, la República de Weimar sufrió la insurrección espartaquista, el auge de grupos nacionalistas radicales y una profunda crisis económica (hiperinflación y recesión tras el Plan Dawes).
Hitler y el Partido Nazi
Adolf Hitler creó las SA y, tras el fracaso del putsch de Múnich, escribió Mein Kampf. Al salir de prisión, consolidó su poder como Führer y creó las SS. En 1933, tras el incendio del Reichstag, Hitler obtuvo plenos poderes, iniciando la destrucción de la democracia.
La dictadura nazi
Se ilegalizaron los partidos, se depuró la administración y se reforzó la represión mediante la Gestapo y la creación de campos de concentración, con el objetivo de crear un Gran Reich.
Cohesión social y pureza racial
El Ministerio de Cultura y Propaganda, dirigido por Goebbels, controló la cultura y la educación. Se fomentó la pureza racial y se inició la persecución sistemática de los judíos, que culminó en las Leyes de Nuremberg y la Noche de los Cristales Rotos.
Autarquía y rearme
El Plan Cuatrienal preparó al país para la guerra, priorizando la industria pesada y el armamento bajo un estricto control estatal de precios y salarios.
