El Despotismo Ilustrado y las Revoluciones Liberales: De Carlos III a la Revolución Francesa

Un déspota ilustrado: Carlos III

Carlos III fue el máximo exponente del despotismo ilustrado en España. Al inicio de su reinado, el monarca nombró ministros italianos que aplicaron reformas en contra de los grupos privilegiados, lo que provocó el Motín de Esquilache (levantamiento popular contra este ministro). Tras el motín, Esquilache fue depuesto y Carlos III se rodeó de ministros españoles, como Aranda, Campomanes, Floridablanca y Jovellanos, quienes aplicaron diversas medidas para modernizar el país:

  • Política regalista: Implicaba el sometimiento de la Iglesia al poder real. Los jesuitas fueron expulsados de España.
  • Desarrollo económico: Se potenció la economía nacional.
  • Fomento de la educación: Se impulsó la instrucción pública.
  • Sociedades Económicas de Amigos del País: Grupos de ilustrados que se reunían para intercambiar ideas y promover el progreso.

En política exterior, España fracasó en el intento de arrebatar Gibraltar a los británicos, pero logró recuperar Menorca.

La paralización de las reformas con Carlos IV

Carlos IV accedió al trono en 1788. Un año después comenzó la Revolución Francesa, y en España se identificó la Ilustración con la revolución. Por ello, se frenaron las reformas y se intensificó la censura para evitar que las ideas revolucionarias penetraran en el país. Los ministros de Carlos IV tuvieron que hacer frente a la grave crisis de la Hacienda Real; Godoy desamortizó algunos bienes de la Iglesia, pero el problema no se resolvió.

En política exterior, España participó junto con otros países en la lucha contra la Francia revolucionaria. El estancamiento de la situación condujo a la firma de la Paz de Basilea. Con el Tratado de San Ildefonso en 1796, se reanudó la tradicional alianza hispano-francesa, que llevó al enfrentamiento naval con el Reino Unido; la armada española fue destruida en la Batalla de Trafalgar en 1805. Las dificultades aumentaron la oposición hacia Carlos IV, quien finalmente abdicó en favor de su hijo, Fernando VII.

Revolución Americana

Orígenes de la independencia

Los primeros colonos ingleses llegaron a la costa este de América del Norte. A mitad del siglo XVIII se habían formado allí las llamadas 13 colonias. Las colonias del norte basaban su economía en la agricultura y el comercio, mientras que la actividad de las del sur era el cultivo de tabaco. El Reino Unido quería disponer de las materias primas americanas, pero se reservaba el monopolio comercial, lo que dificultaba el intercambio entre las 13 colonias y otras zonas de América.

El origen del problema fue que las colonias veían en la metrópoli una barrera para su desarrollo. La tensión política agravó la situación, pues aunque las 13 colonias estaban bajo la autoridad del rey de Inglaterra, disponían de bastante autonomía. Entre 1764 y 1766, el rey Jorge III trató de establecer distintas leyes que regularan los impuestos coloniales, pero las colonias británicas iniciaron un boicot.

En 1773, el Parlamento británico estableció las Tea Acts, que otorgaron el monopolio de la venta de té a la Compañía Inglesa. Esta medida perjudicaba a los comerciantes americanos, quienes respondieron atacando unos barcos británicos (Motín del té). Este fue el comienzo de la Guerra de la Independencia. En 1776, Thomas Jefferson redactó la Declaración de los Derechos de Virginia. Finalmente, el 4 de julio de 1776, los representantes de las 13 colonias firmaron la Declaración de Independencia de Estados Unidos.

La guerra de la independencia

La guerra entre los insurgentes americanos y el Reino Unido fue larga. Los colonos fueron apoyados por Francia y España, y la contienda finalizó con la Paz de Versalles, donde el Reino Unido reconoció la independencia de Estados Unidos. En 1787 se aprobó la Constitución de Estados Unidos, la primera de la historia, en la que se reconocía la soberanía nacional y la separación de poderes. En 1789, George Washington se convirtió en el primer presidente estadounidense.

La Revolución Francesa

Orígenes

A finales del siglo XVIII, en Francia se produjo una revolución que puso fin al Antiguo Régimen. Sus causas fueron:

  • Descontento social: La burguesía enriquecida aspiraba a acceder al poder político. Por otra parte, los campesinos apenas podían sobrevivir debido a los numerosos impuestos.
  • Crisis económica: Desde 1760, las malas cosechas provocaron el aumento de los precios. A esto se sumó la crisis de la Hacienda Real por los elevados gastos estatales (lujo de la corte y participación en la Guerra de la Independencia Americana). Los privilegiados no pagaban impuestos.
  • Ideas ilustradas: Luis XVI perdió apoyos entre los grupos populares porque las reformas no prosperaban, mientras que los privilegiados veían con recelo el avance de la Ilustración.

En 1787, el rey convocó una Asamblea de Notables para convencer a los privilegiados de que pagaran impuestos. Estos se negaron y exigieron la convocatoria de los Estados Generales, la única asamblea que podía autorizar nuevos tributos.

Estados Generales y Asamblea Nacional

En mayo de 1789, los Estados Generales se reunieron en Versalles. Cada estamento redactó sus cuadernos de quejas. La nobleza y el clero pretendían votar por estamento, lo que daría la mayoría a los privilegiados. El Tercer Estado deseaba el voto por persona, lo que les otorgaría la mayoría. En junio, los representantes del Tercer Estado pasaron a denominarse Asamblea Nacional. Después, en la Sala del Juego de Pelota, juraron permanecer unidos hasta dar a Francia una Constitución; la Asamblea Nacional pasó a llamarse Asamblea Constituyente.

Asamblea Constituyente

El 14 de julio de 1789, el pueblo de París asaltó la Bastilla, símbolo del absolutismo. En las zonas rurales, los campesinos atacaron los castillos de los nobles (el Gran Miedo). El 4 de agosto, la Asamblea Constituyente abolió los derechos feudales y aprobó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. En septiembre de 1791 se promulgó una Constitución que establecía la monarquía parlamentaria, la división de poderes y el sufragio censitario.

Asamblea Legislativa

Tras las elecciones de 1791, la Asamblea Legislativa tuvo que hacer frente a la oposición de la nobleza, el clero y el propio monarca. En abril de 1792, Austria y Prusia declararon la guerra a Francia. Entre los revolucionarios radicales destacaron los jacobinos, apoyados por los sans-culottes. En agosto de 1792, el pueblo de París asaltó el Palacio de las Tullerías y el monarca fue destituido por la Asamblea.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *