El Régimen de Primo de Rivera: Historia y Transformación de España (1923-1930)

La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)

La crisis de la Restauración provocó el fortalecimiento de republicanos, obreristas y nacionalistas. Se aumentaron los conflictos que acabaron en las revoluciones de 1917. Había inestabilidad en el Parlamento; no había capacidad de decisión. Finalmente, se acabó imponiendo una solución militar.

El Golpe de Estado y el «Cirujano de Hierro»

El 13 de septiembre de 1923, Miguel Primo de Rivera dio un golpe de Estado que triunfó sin resistencia. Se presentó una proclama a la nación y al ejército con la finalidad de suspender la Constitución de 1876 y de regenerar la vida política. El rey Alfonso XIII lo aprobó, apoyado por diferentes sectores (ejército, empresarios, patronos), mientras que la opinión pública no se manifestó en contra.

Se impuso bajo la figura del «cirujano de hierro». Presentó la dictadura como un régimen transitorio y se suponía que, tras extirpar los males del país, se retornaría a la normalidad constitucional. El nuevo régimen supuso la creación de la Unión Patriótica; los militares asumieron la gestión política y España dejó de ser una monarquía parlamentaria para convertirse en un régimen autoritario.

El Directorio Militar (1923-1925)

Durante esta etapa, Primo de Rivera dirigió un gobierno integrado exclusivamente por militares. Se tomaron las siguientes medidas:

  • Suspensión de la Constitución y disolución de las Cortes.
  • Prohibición de las actividades de los partidos políticos y sindicatos.
  • Imposición de la censura de prensa.
  • Lucha contra el caciquismo.
  • Control del orden público mediante la declaración del estado de guerra.
  • Reforma de los gobiernos provinciales y municipales: los gobernadores civiles fueron sustituidos por gobernadores militares.

Se suprimieron las libertades y se llevaron a cabo mayores acciones represivas contra el movimiento obrero, contando con una milicia especial basada en el Sometent catalán. El nacionalismo fue perseguido en la periferia (País Vasco y Cataluña); aunque la burguesía catalana estuvo de acuerdo inicialmente con el régimen, se suprimió la Mancomunitat y se prohibió el uso del catalán en público. Se creó un Estatuto Municipal y la Unión Patriótica, organización que desaparecería tras el fracaso de la dictadura.

Hubo una política de saneamiento económico, de atracción de inversiones y de obras públicas, favorecida por la coyuntura económica internacional. La Guerra de Marruecos finalizó gracias al poderío militar franco-español en 1925, tras la rendición de Abd-el-Krim.

El Directorio Civil (1925-1930)

El Directorio Militar fue sustituido por un Directorio Civil. El Consejo estaba dirigido por Primo de Rivera e integrado por militares y miembros de la Unión Patriótica, en una clara imitación al fascismo italiano. Se creó la Asamblea Nacional Consultiva, cuya función era asesorar al dictador y elaborar un proyecto de constitución.

Los «Felices Años Veinte»: Política Económica

La política económica se caracterizó por la creación de monopolios, la regulación del mercado interior y la protección de la industria nacional. Se creó el Consejo Económico Nacional, encargado de autorizar la instalación de nuevas industrias. Asimismo, se elaboró un Plan Nacional de Infraestructuras que construyó embalses, carreteras y ferrocarriles, además de crear las Confederaciones Hidrográficas. Para financiar estas obras, se recurrió a la emisión de Deuda Pública.

Política Social y Reformismo

La política social se caracterizó por la represión de los sindicatos más radicales y por un reformismo social que buscaba mejorar la vida de los trabajadores mediante el descanso dominical, viviendas protegidas y enseñanza profesional. El Estado creó la Organización Corporativa Nacional, que integraba a obreros y patronos en comités paritarios con el objetivo de regular las condiciones laborales y disminuir las huelgas.

Oposición y Caída del Dictador

Los intelectuales y universitarios fueron los primeros en oponerse al régimen; figuras como Ortega y Gasset o Unamuno se enfrentaron al dictador y protagonizaron manifestaciones. El socialismo aprovechó inicialmente la tolerancia que el régimen les ofrecía, aunque otros sectores se opusieron radicalmente. Se creó la FAI, partidaria de la insurrección.

Parte del ejército se distanció y hubo conspiraciones militares que pretendían la vuelta al régimen constitucional. La burguesía catalana se unió a la oposición tras la eliminación de la Mancomunidad. Los partidos republicanos continuaron su oposición al dictador y a la monarquía, considerando que la República era la única opción renovadora. Los antiguos políticos de la Restauración también deseaban volver a la legalidad constitucional.

Al rey Alfonso XIII no le quedó otra opción que retirar su apoyo al dictador. Primo de Rivera dimitió el 28 de enero de 1930.

La Caída de la Monarquía

Después de la dimisión de Primo de Rivera, el rey intentó volver a la Constitución de 1876, pero los sectores políticos se negaron. Alfonso XIII encargó el gobierno al general Berenguer (periodo conocido como la Dictablanda), con el fin de convocar elecciones y recuperar la normalidad. En agosto de 1930, se firmó el Pacto de San Sebastián, en el que republicanos, catalanistas, intelectuales y socialistas acordaron poner fin a la monarquía e instaurar la República mediante un pronunciamiento militar.

Berenguer dimitió en febrero de 1931 y fue sustituido por el almirante Aznar. Este convocó elecciones municipales para el 12 de abril de 1931. La victoria de las candidaturas republicanas en las principales ciudades precipitó la proclamación de la Segunda República, mientras el monarca abandonaba el país.

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