La Búsqueda de un Monarca y la Sátira Política tras la Revolución de 1868
Esta fuente primaria consiste en un documento gráfico público de contenido político-satírico, publicado el 10 de julio de 1869 en la revista La Flaca. Tras el estallido de La Gloriosa en 1868, la imagen representa satíricamente a Isabel II, su familia y al pretendiente carlista en el contexto de la búsqueda de un nuevo monarca, de acuerdo con la Constitución de 1869, que establecía una monarquía democrática tras la expulsión de Isabel II del ámbito geográfico español.
La obra muestra el profundo desprestigio de Isabel II y la insistencia del carlismo por ocupar el trono. Entre los candidatos propuestos aparecen Carlos VII, Alfonso XII (caracterizado como un niño) y Antonio de Orleans, supuesto financiador de La Gloriosa. También se observa al embajador Salustiano de Olózaga detrás de un cartel donde faltan candidatos, buscando representar la profunda crisis política del momento.
Consecuencias de la Revolución de 1868
La Revolución de 1868 supuso el destronamiento y exilio de Isabel II, iniciando el Sexenio Democrático. Durante este periodo:
- Surgieron las Juntas Revolucionarias.
- Se formó un Gobierno Provisional liderado por Prim y la regencia de Serrano.
- Se implantó el sufragio universal masculino.
- Se convocaron Cortes Constituyentes que aprobaron la Constitución de 1869, la primera constitución democrática española, basada en la soberanía nacional, la división de poderes y una amplia declaración de derechos y libertades.
La Gloriosa contó con un importante apoyo popular para modernizar el sistema liberal, eliminar el sufragio censitario y ampliar la participación política. Aunque se mantuvo la monarquía como forma de Estado, se buscó un nuevo rey, recayendo la elección en Amadeo de Saboya. Sin embargo, su reinado fracasó debido a la inestabilidad política, la oposición de carlistas, republicanos y alfonsinos, y conflictos como la Guerra de Cuba y la Tercera Guerra Carlista. Finalmente, Amadeo abdicó en 1873, año en que se proclamó la I República.
El Discurso de Renuncia de Amadeo I y el Fin de la Monarquía Parlamentaria
Este documento es una fuente histórica primaria de naturaleza política. Se trata del discurso de renuncia de Amadeo de Saboya, cuyo autor es el propio Amadeo I. El destinatario inmediato son los diputados y, por extensión, la nación española en su ámbito geográfico. Con fecha exacta del 11 de febrero de 1873, el texto marca la renuncia al trono.
Ideas Principales y Contexto Político
La idea principal es la devolución de la Corona a la nación. Como ideas secundarias, el rey expone que aceptó el trono por honor, pero reconoce su fracaso al observar que España vive en una lucha constante entre los propios españoles, declarando que no quiere buscar soluciones fuera de la legalidad.
La llegada de Amadeo I al trono fue una consecuencia política de la Revolución de 1868. Los protagonistas querían modernizar el sistema bajo los principios del liberalismo democrático, el respeto a los derechos ciudadanos y la soberanía nacional con Cortes elegidas por sufragio universal. Tras la labor del Gobierno Provisional de Prim y la regencia de Serrano, el mayor logro fue la Constitución de 1869. La búsqueda de un candidato provocó incluso la guerra franco-prusiana de 1870 debido a la pugna entre candidatos como el Duque de Montpensier y Leopoldo de Hohenzollern-Sigmaringen. Finalmente, la elección recayó en Amadeo de Saboya, quien aceptaba la Constitución y el sufragio universal masculino.
El Proceso de Industrialización en España: Retrasos y Limitaciones
La industrialización en España comenzó con retraso respecto a otros países europeos, situándose habitualmente en la década de 1830, una vez superados los efectos de la Guerra de Independencia, la pérdida de las colonias americanas y el absolutismo fernandino. Entre 1830 y 1860 se duplicó la modesta producción industrial gracias al desarrollo de focos vinculados al textil catalán, la agroindustria andaluza y castellana, y la siderometalurgia asturiana.
Factores del Retraso Industrial
A pesar de que en décadas posteriores adquirieron importancia ramas como la metalmecánica, química y papelera (especialmente en Cataluña y el País Vasco), la inestable situación político-social interna impidió un despegue definitivo. En 1900, solo el 16% de la población activa trabajaba en el sector secundario. Este retraso se explica por varias limitaciones estructurales:
1. Demografía y Mercado Interior
La baja densidad de población, causada por la elevada mortalidad, las crisis cíclicas de subsistencia y la emigración hacia América, reducía la mano de obra disponible. Además, el mercado interior estaba formado por una población con escasa capacidad de compra.
2. Economía Agraria Atrasada
Predominaba una baja productividad, atraso técnico y escasa capitalización. Los problemas de la desamortización, que no se resolvieron, junto a las dificultades ecológico-ambientales y los contrastes entre latifundio y minifundio, dificultaron la acumulación de capital para invertir en la industria.
3. Debilidad Social e Inversión Extranjera
El escaso desarrollo urbano (solo el 32% de población urbana en 1900) y la debilidad de la burguesía y las clases medias frenaron la modernización. A esto se añadió que la inversión extranjera (británica, francesa y belga) utilizó a España principalmente como proveedora de materias primas minerales para la exportación. Tras la Ley de 1869, muchas compañías mineras pasaron a manos extranjeras, consolidando la dependencia tecnológica y de capital externo. La industrialización, por tanto, se concentró en la periferia: Cataluña como foco principal, seguida de Andalucía, Valencia y el País Vasco.
