España en Crisis: Desafíos Militares, Sociales y Políticos (1902-1931)

Contexto Histórico: El Reinado de Alfonso XIII y las Tensiones del Sistema

La Cuestión Militar Durante el Reinado de Alfonso XIII

La cuestión militar fue un foco constante de tensión durante el reinado de Alfonso XIII. En 1905, durante el gobierno liberal, surgió una crisis que enfrentó a los militares con el catalanismo. Bajo la presión del ejército, se aprobó la Ley de Jurisdicciones en 1906, que estipulaba que las ofensas contra el ejército y la patria serían juzgadas por tribunales militares.

La Guerra de Marruecos también exacerbó el malestar militar, siendo un factor clave en la Semana Trágica de Barcelona.

La Crisis de 1917: Tres Desafíos Simultáneos

La Crisis de 1917 se refiere al conjunto de sucesos ocurridos en el verano de 1917 en España, que supusieron tres desafíos concurrentes que amenazaron al gobierno y al sistema de la Restauración:

1. Crisis Militar

  • Motivo Principal: El proyecto de reforma militar que buscaba modernizar el ejército mediante la reducción del excesivo número de oficiales.
  • Sistema de Ascensos: El sistema basado en méritos de guerra favorecía a los militares que servían en África. Los jóvenes oficiales peninsulares exigieron ascensos por antigüedad.
  • Ultimátum: En junio de 1917, presentaron un ultimátum al gobierno, conocido como el Manifiesto de las Juntas. El gobierno cedió ante el temor de una rebelión militar y un golpe de Estado.

2. Crisis Política

Frente a la suspensión de las garantías constitucionales, la imposición de la censura de prensa y el cierre de las Cortes decretado por el Gobierno de Dato, Cambó convocó una asamblea de parlamentarios en Barcelona en julio de 1917.

La asamblea acordó:

  • La formación de un Gobierno provisional.
  • La convocatoria de Cortes constituyentes para reformar la Constitución en sentido descentralizador y aprobar la autonomía para Cataluña.

3. Crisis Social

En el verano de 1917, el movimiento obrero se preparó para una huelga general. En marzo de 1917, la UGT y la CNT emitieron un manifiesto convocando una huelga general con el objetivo de derrocar el régimen e implantar una república democrática.

La huelga estalló finalmente en agosto de 1917, concentrando su intensidad en centros industriales como Madrid, Barcelona, País Vasco y Asturias, donde se produjeron los incidentes más graves. El ejército recibió órdenes de disparar contra los obreros, resultando en 71 muertes y 2000 detenciones. Los miembros del comité de huelga fueron detenidos y condenados a cadena perpetua.

La Guerra de Marruecos y sus Consecuencias

Este enfrentamiento se originó por la sublevación de las tribus rifeñas contra la ocupación colonial española y francesa. España obtuvo la zona norte (el Rif) en la Conferencia de Algeciras (1906).

El terreno accidentado y la resistencia de las cábilas dificultaron el dominio militar, forzando al gobierno a incrementar las tropas para asegurar la explotación de recursos mineros.

  • Inicio de Conflictos: En 1909, el asesinato de cuatro obreros en las minas por parte de los rifeños provocó graves enfrentamientos. El gobierno movilizó reservistas en Cataluña.
  • Semana Trágica: Las noticias sobre la Batalla del Gurugú y la emboscada en el Barranco del Lobo generaron una gran huelga que desencadenó la Semana Trágica de Barcelona.
  • Fin del Conflicto: La Dictadura de Primo de Rivera puso fin al conflicto. Tras un intento fallido de negociación con Abd el-Krim, quien atacó a las tropas españolas y avanzó hacia territorio francés, España y Francia se aliaron para derrotar a Abd el-Krim.

El Desastre de Annual y la Caída del Régimen

El Desastre de Annual (22 de julio de 1921) fue una grave derrota militar española ante los rifeños comandados por Abd el-Krim, lo que redefinió la política colonial en la Guerra del Rif.

La tragedia conmocionó a la opinión pública. La exigencia de responsabilidades forzó el nombramiento de una comisión presidida por el general Picasso. El Expediente Picasso propuso el procesamiento de 39 oficiales, incluido el general Berenguer. El gobierno de concentración de García Prieto creó una comisión de responsabilidades políticas para dirimir acusaciones contra militares, políticos y el rey.

Pocos días antes de que el informe llegara a las Cortes, el general Primo de Rivera dio un golpe de Estado, imponiendo una dictadura militar como solución a la crisis del Régimen.

La Neutralidad Española en la Primera Guerra Mundial

Al estallar la Primera Guerra Mundial, el gobierno de Eduardo Dato declaró la neutralidad, justificada por el aislamiento diplomático, la debilidad económica y la incapacidad militar de España.

A pesar de la neutralidad oficial, las élites políticas y sociales se dividieron en dos bandos:

  • Aliadófilos
  • Germanófilos

Efectos Económicos de la Neutralidad

La neutralidad favoreció una espectacular expansión económica. España se convirtió en proveedora de materias primas y productos industriales para los países beligerantes, lo que generó:

  1. Creación o ampliación de empresas y rápida expansión industrial.
  2. Fuerte acumulación de capitales.
  3. Aumento imparable de precios.

Mientras la burguesía industrial y financiera se enriquecía, las clases trabajadoras sufrieron un descenso en su nivel de vida. Esta disparidad agravó las diferencias sociales y provocó una gran agitación social y el auge del movimiento obrero.

El Movimiento Obrero: CNT, UGT y PSOE

El atraso industrial español se reflejó en la debilidad del movimiento obrero durante la primera década del siglo XX, caracterizada por la ausencia de un sindicalismo de masas hasta bien entrado el siglo. El movimiento se dividió en dos corrientes principales: la anarquista y la socialista.

Corriente Anarquista y la CNT

El anarquismo rechazaba el reformismo social y mantenía tendencias enfrentadas: partidarios de la estrategia terrorista y sectores más proclives al sindicalismo.

Con la extensión del sindicalismo revolucionario francés, que veía la huelga general como instrumento revolucionario, se reorganizó el anarquismo con la formación de Solidaridad Obrera.

Impulsada por las sociedades obreras catalanas, se fundó en 1910 la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), que priorizó la acción directa y la huelga general como estrategia sindical. La CNT fue declarada ilegal hasta 1915.

Corriente Socialista: PSOE y UGT

A principios del siglo XX, la afiliación obrera al socialismo era minoritaria (PSOE con menos de 20.000 afiliados y UGT con menos de 30.000).

El cambio estratégico se produjo tras la Semana Trágica con la formación de la Conjunción Republicano-Socialista, donde Pablo Iglesias aceptó colaborar con republicanos para la democratización del régimen. El socialismo adoptó el discurso anticlerical republicano e incorporó intelectuales como Besteiro. Gracias a esta alianza, Pablo Iglesias fue elegido diputado en 1910.

La UGT también experimentó cambios, destacando la incorporación de obreros industriales y una mejor implantación en Asturias, Vizcaya y Madrid.

Radicalización Social Post-1917

La crisis social de 1917 impulsó un gran crecimiento de los sindicatos y radicalizó las posiciones de las clases trabajadoras. La UGT y la CNT aumentaron su número de afiliados.

El crecimiento de la CNT exigió una reorganización, reafirmando su posición apolítica y estrictamente sindicalista. Esto reavivó las querellas internas entre los sindicalistas moderados y los sectores más radicales partidarios de la actividad terrorista.

La Crisis de los Partidos Dinásticos

Al inicio del siglo XX, el sistema de la Restauración se basaba en la Constitución de 1876 y funcionaba mediante el pacto de alternancia pacífica entre los partidos Conservador y Liberal. Estos partidos pactaban resultados electorales, negociaban con caciques y marginaban a la oposición.

El regeneracionismo denunció este sistema. Tras la desaparición de Cánovas y Sagasta, los partidos dinásticos sufrieron disputas internas.

Intentos Regeneracionistas

Los partidos optaron por reforzarse con nuevos líderes regeneracionistas:

  • Antonio Maura (Conservador): Buscó reformas políticas profundas para dar autenticidad al sistema liberal parlamentario, aprobando una ley electoral para erradicar el caciquismo y conseguir apoyo de las clases medias.
  • José Canalejas (Liberal): Su programa se centró en mejorar el sistema parlamentario, la secularización del Estado e intervención estatal en materia social.

Gobiernos de Concentración y Desprestigio

Los años 1917 y 1918 abrieron la etapa de los Gobiernos de Concentración, que incluyeron facciones de ambos partidos dinásticos. A partir de entonces, se formaron gobiernos débiles que recurrieron frecuentemente a medidas excepcionales (cierre de Cortes, suspensión de garantías constitucionales y represión militar), lo que acentuó el desprestigio del sistema.

El Republicanismo (1902-1931)

A finales del siglo XIX, el republicanismo estaba muy fragmentado. En las primeras décadas del XX, representaba la aspiración de intelectuales y clases medias a una democratización política.

El impulso unificador llegó en 1903 con la formación de Unión Republicana, impulsada por Alejandro Lerroux y Nicolás Salmerón, aunque persistían divergencias ideológicas y tácticas.

Corrientes Republicanas

  • Republicanos Moderados y Reformistas: Representados por Salmerón y Melquíades Álvarez. Optaron por el abandono insurreccional y la lucha electoral y parlamentaria.
  • Republicanos Radicales (Lerrouxismo): Liderados por Lerroux, con fuerte implantación en Cataluña. Su discurso era populista, demagógico, anticlerical y anticatalanista, buscando movilizar a las clases obreras hacia la insurrección. El blasquismo en Valencia, liderado por Vicente Blasco Ibáñez, fue un movimiento similar.

En 1908, el sector radical liderado por Lerroux se escindió, formando el Partido Radical.

Durante los gobiernos de concentración, los republicanos sufrieron por sus divisiones internas, siendo incapaces de movilizar masas. El Partido Radical de Lerroux comenzó a decaer, mientras que el Partido Reformista de Melquíades Álvarez se acercó a los liberales, evolucionando hacia posiciones monárquicas y renunciando al uso de la fuerza.

El Régimen de Primo de Rivera (1923-1930)

La dictadura de Primo de Rivera se estableció tras el golpe de Estado del capitán general de Cataluña el 13 de septiembre de 1923, y finalizó con su dimisión el 28 de enero de 1930, siendo sustituido por la «Dictablanda» del general Berenguer.

El golpe fue apoyado por el rey Alfonso XIII y los militares, pero rechazado por intelectuales, la CNT y el PCE. La opinión pública fue mayoritariamente favorable o pasiva. Primo de Rivera presentó la dictadura como un régimen transitorio, prometiendo restaurar la normalidad constitucional e implementando una versión simplista del cirujano de hierro de Joaquín Costa.

Directorio Militar (1923-1925)

El 15 de septiembre, el rey encargó a Primo de Rivera la formación de un nuevo Gobierno, otorgándole el cargo de presidente y ministro único.

Se proclamó el estado de guerra durante dos años, se suspendieron la Constitución de 1876 y las garantías constitucionales, se disolvieron las Cortes, se implantó la censura de prensa y se prohibió la actividad de partidos políticos y sindicatos. Se impuso la soberanía militar, sustituyendo a los gobernadores civiles por militares y creando delegados gubernativos (también militares).

Durante esta etapa, se puso fin a la Guerra de Marruecos con la derrota de Abd el-Krim tras el desembarco de tropas españolas en Alhucemas.

Directorio Civil (1925-1930)

Para consolidar el régimen, se implantó la Unión Patriótica (creada en 1924), un partido sin ideología definida. Primo de Rivera se rodeó de políticos de derechas como José Calvo Sotelo.

La política económica se caracterizó por el intervencionismo estatal y el nacionalismo económico, creando grandes monopolios estatales. Se fomentaron las obras públicas, lo que provocó un aumento de la deuda pública e incrementó la oposición al régimen por parte de la CNT, UGT, PSOE, republicanos, intelectuales y, finalmente, parte del ejército.

Primo de Rivera dimitió el 28 de febrero de 1930, y Alfonso XIII encargó el gobierno al general Dámaso Berenguer.

Los Gobiernos de Berenguer y Aznar: La Crisis Final de la Monarquía

Alfonso XIII confió el gobierno al general Dámaso Berenguer. Su administración restableció las libertades políticas, disolvió la Asamblea Nacional y restituyó las cátedras a los profesores sancionados.

No obstante, los antiguos partidos dinásticos desconfiaban del rey, mientras que el republicanismo cobraba fuerza.

El Pacto de San Sebastián y la Caída

  • En agosto de 1930, los partidos republicanos (incluidos nacionalistas catalanes y gallegos) acordaron el Pacto de San Sebastián, cuyo objetivo era proclamar la república.
  • El anuncio de republicanos, socialistas y antiguos políticos dinásticos de no participar en las elecciones provocó la dimisión de Berenguer.

Fue sustituido por el almirante Aznar, quien convocó elecciones municipales para el 12 de abril. Republicanos y socialistas decidieron participar, planteando los comicios como un plebiscito a favor o en contra de la monarquía.

El triunfo de la coalición republicano-socialista fue interpretado como un rechazo a la monarquía, lo que condujo a la proclamación de la República el 14 de abril de 1931.

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