Evolución Política, Social y Administrativa de la Península Ibérica

El Reinado de Felipe IV y el Ocaso de la Hegemonía Española

El reinado de Felipe IV (1621-1665) se vio condicionado por el fin de la Tregua de los Doce Años (1621) con los Países Bajos, entrelazado con el conflicto europeo entre protestantes y católicos de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). Iniciado con Felipe III, se unieron a los Habsburgo austríacos enfrentándose al bando protestante de los Países Bajos, Suecia, Dinamarca y los príncipes alemanes.

La guerra se inicia con victorias españolas (Breda, Nördlingen), pero la entrada de Francia al bando protestante, pese a ser católica, supuso la derrota de los españoles en la batalla de las Dunas y Rocroi. La Paz de Westfalia (1648) puso fin a la Guerra de los Treinta Años y significó la independencia de las Provincias Unidas y, por tanto, el final de la hegemonía de los Habsburgo en Europa. Sin embargo, la guerra con Francia concluyó con la Paz de los Pirineos (1659), en la que Francia obtuvo el Rosellón, la Cerdaña, Luxemburgo y parte de Flandes, refrendada con el matrimonio del rey francés Luis XIV (el Rey Sol) y María Teresa de Austria (hija de Felipe IV). Con Carlos II se cede el Franco Condado a Francia, ahora primera potencia.

El Reino Visigodo: Unificación y Consolidación en la Península

A principios del s. V, suevos, vándalos y alanos invaden la península. Así, los visigodos llegaron en el 416 por un foedus (tratado) como federados de los romanos para expulsar a estos pueblos y, tras la caída del Imperio Romano de Occidente (476) y ser derrotados por los francos en la batalla de Vouillé (507), establecieron un reino en la península con capital en Toledo que durará hasta el 711 (cuando llegaron a la península los musulmanes).

Los visigodos, con poder político, eran una minoría en la Península. A partir de Leovigildo, y luego con Suintila, se comienza un proceso de unificación peninsular consiguiendo la unificación territorial. La unificación religiosa culmina con la Conversión de Recaredo (589): en el III Concilio de Toledo abandonó el arrianismo y se convirtió al catolicismo. La unificación jurídica se produjo con Recesvinto (654) con el Liber Iudiciorum (Fuero Juzgo), que fusionó el derecho romano y el derecho germánico.

Instituciones de Gobierno Visigodas

  • Los Concilios: Serían en adelante la principal asamblea política y religiosa, compuesta por obispos y altos cargos y presidida por el rey.
  • Aula Regia: Una asamblea de suma importancia que asesoraba al rey y que elaboraba leyes.
  • Officium Palatinum: Núcleo del Aula Regia encargado de la gestión palaciega.

Pueblos Prerromanos y Colonizaciones Históricas

Existen dos grandes grupos que abarcan diversas tribus: los iberos y los celtas.

Iberos y Celtas

  • Los iberos: Se concentraban en torno al río (Ebro), tenían una agricultura y una metalurgia desarrolladas, acuñaron moneda y se organizaban en una sociedad jerárquica bajo una monarquía. Tuvieron un desarrollo cultural importante: escritura y arte (Dama de Elche).
  • Los celtas: Vivían en el norte y el centro peninsular, basaban su economía (autosuficiente) en el pastoreo, la agricultura, el hierro y el comercio dentro de una sociedad tribal. No conocían la escritura, adoraban a los astros, animales y naturaleza, y fueron primitivos y belicosos.
  • Los celtíberos: Surgen en la zona de confluencia entre íberos y celtas, mezclaban elementos de ambos y eran grandes guerreros.

Colonizaciones del I Milenio a.C.

En el I milenio a.C., los fenicios y griegos llegaron a la Península buscando metales y nuevos mercados. Los griegos crearon ciudades comerciales como Emporion. Los fenicios tuvieron un mayor calado en la sociedad; la colonia fenicia de Cartago se independizó (cartagineses) y fundaron emporios como Cartago Nova. Los Tartessos fueron probablemente un gran reino situado en Andalucía, con gran esplendor. Era un centro de comercio internacional con una economía basada en agricultura y ganadería y una minería muy avanzada.

La Administración en los Reinos Cristianos

La Corona de Castilla

En Castilla se produce un fortalecimiento de la Monarquía. Para gobernar se sirve de una administración central compuesta por:

  • Curia Regia: Consejo Real y Cortes.
  • Justicia: Audiencia o Chancillería.
  • Hacienda: Mayordomo Mayor.
  • Corte: Chanciller y Condestable.

En la administración territorial destacan las merindades y adelantamientos; en la administración local destacan concejos y regidores.

La Corona de Aragón

La Corona de Aragón no era un Estado único, sino una unión de reinos (Cataluña, Valencia, Baleares, Aragón), en la que cada uno conservaba instituciones y leyes particulares. La debilidad del poder real se manifiesta en el pactismo, por el que se respetaban fueros y privilegios en esos territorios y los nobles tenían libertad y autonomía en sus señoríos.

  • Administración Central: Destacan el Consejo Real, las Cortes, la Hacienda (Diputación General y Generalitat), la Audiencia y la Corte.
  • Administración Territorial: En cada reino el rey tenía un lugarteniente o gobernador (virrey en Mallorca). Los territorios se dividían en honores y, en Cataluña, en vegueries.
  • Administración Local: Los concejos o municipios se fueron convirtiendo en instituciones controladas por las oligarquías ciudadanas.

El Reino de Navarra

En Navarra, las instituciones representativas fueron las siguientes: el Rey, las Cortes, el Consejo Real, la Corte Mayor y la Cámara de Comptos. La incorporación de Navarra a Castilla se hizo bajo el principio de que Navarra conservaba su condición de Reino (virrey) y sus instituciones privativas.

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