Evolución y Crisis de la Monarquía Hispánica: De Carlos I a la Caída de la Restauración

Comparativa de los Imperios Territoriales y Desafíos de los Austrias Españoles

Imperios de Carlos I y Felipe II: Semejanzas y Diferencias

Carlos I (1517-1556) heredó un vasto conjunto de territorios, incluyendo el derecho a ser Emperador de Alemania, lo que situó a España como la potencia hegemónica en Europa. Su reinado estuvo marcado por tres grandes focos de conflicto:

  • Guerras contra Francia.
  • Lucha contra el Protestantismo en el Sacro Imperio Romano Germánico.
  • Amenaza del Imperio Otomano en el Mediterráneo.
  • Su renuncia final al trono.

Por su parte, Felipe II (1556-1598) consolidó y gestionó este imperio, enfrentando desafíos distintos pero igualmente graves:

  • Continuación de las guerras con Francia.
  • Conflicto con el Imperio Turco, destacando la victoria en la Batalla de Lepanto.
  • Incorporación de Portugal a la Corona Hispánica (Unión Ibérica).
  • Rivalidades crecientes con Inglaterra.

Reformas del Conde-Duque de Olivares bajo Felipe IV

Felipe IV delegó gran parte del poder en su valido, Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares, quien buscó restaurar el prestigio europeo de la Monarquía Hispánica mediante una política exterior agresiva y belicista.

Principales Proyectos Reformistas:

Se impulsaron diversas medidas destinadas a fortalecer el poder central y la economía:

  1. Lucha contra la Corrupción: Se persiguió activamente a los funcionarios corruptos del reinado anterior.
  2. El Gran Memorial: Un ambicioso proyecto de centralización monárquica que proponía que todos los reinos adoptaran las leyes de Castilla, buscando uniformidad administrativa.
  3. La Unión de Armas: Iniciativa que exigía que cada reino contribuyera con hombres y recursos para formar un ejército común. Este proyecto encontró fuerte resistencia en Portugal y la Corona de Aragón, que se negaron a ver recortadas sus libertades y fueros.

El descontento generado por estas políticas, sumado a la debilidad estructural de la monarquía, catalizó movimientos secesionistas en 1640, afectando a Cataluña, Portugal y, brevemente, Andalucía.

La Guerra de los Treinta Años y sus Consecuencias

Causas e Impacto del Conflicto Europeo

Durante el reinado de Felipe IV, la crisis se agravó por el constante estado de guerra. Tras el fin de la Tregua de los Doce Años, España se vio inmersa en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), un conflicto que se originó por problemas internos del Imperio Alemán, forzando la intervención española en apoyo del Emperador.

Consecuencias para la Monarquía Hispánica:

  • Paz con las Provincias Unidas (1648): España se vio obligada a reconocer la independencia de Holanda.
  • Paz de los Pirineos (1659) con Francia: Este tratado selló la derrota española y el ascenso francés como potencia hegemónica. Sus términos incluyeron:
    • Cesión de Rosellón y la Cerdaña a Francia.
    • Establecimiento de la frontera natural en los Pirineos.
    • Reconocimiento explícito de la supremacía francesa en Europa.

Comparativa de las Rebeliones de 1640: Cataluña y Portugal

La debilidad de la Corona provocó dos importantes movimientos secesionistas simultáneos:

Revuelta Catalana (1640-1652):

  • Inicio con la sublevación del Corpus de Sangre y el asesinato del Virrey.
  • La rebelión se extendió y los sublevados buscaron activamente la protección de Francia.
  • La guerra se prolongó hasta 1652, cuando Juan José de Austria logró la entrada en Barcelona y la pacificación del territorio.

Revuelta Portuguesa (1640-1668):

  • Felipe II había sido nombrado rey de Portugal por herencia materna. En 1640, la nobleza portuguesa se sublevó contra el dominio español.
  • Los rebeldes proclamaron rey al Duque de Braganza, coronado como Juan IV.
  • Debido a los múltiples frentes abiertos, Felipe IV no pudo sofocar la rebelión de inmediato. Portugal consolidó su posición y logró su independencia definitiva mediante el Tratado de Lisboa (1668).

Crisis Demográfica y Económica del Siglo XVII

Factores y Consecuencias de la Decadencia

El siglo XVII estuvo marcado por una profunda crisis que afectó a la demografía y la economía peninsular.

Factores Demográficos:

  • Fracaso de la asimilación morisca: La dispersión de los moriscos granadinos por Castilla no logró su integración, lo que culminó en su expulsión (aunque la decisión final fue apoyada por el Duque de Lerma en la corte).
  • Epidemias de peste: Diversos brotes diezmaron a la población.
  • Emigración a América: Constante flujo de población hacia las colonias.
  • Conflictos bélicos: El coste humano de las guerras constantes.

Como resultado, a finales del siglo XVII, Castilla había perdido aproximadamente un millón de habitantes. Una lenta recuperación demográfica comenzó a percibirse durante el reinado de Carlos II.

La Guerra de Sucesión Española y el Cambio Dinástico

Causas y Bandos del Conflicto Internacional

La muerte sin descendencia de Carlos II en 1700 desencadenó una crisis sucesoria. Carlos II nombró como heredero al Duque de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia, lo que implicaba el fin de la dinastía de los Austrias y el inicio de la Casa de Borbón.

Felipe V fue proclamado rey en Madrid, pero su juramento de fueros en Barcelona generó temor en Europa ante la posible unión de las coronas francesa y española.

Composición de los Bandos:

El conflicto se manifestó en dos niveles:

  1. Guerra Internacional: Las potencias europeas, temiendo la hegemonía borbónica, formaron la Gran Alianza de La Haya (Inglaterra, Provincias Unidas, Austria). El conflicto enfrentó a Borbones contra Austrias (representados por el Archiduque Carlos). Portugal y Saboya se sumaron posteriormente al bando austriaco.
  2. Guerra Civil: Dentro de la Península, Castilla apoyó mayoritariamente a Felipe V (Borbones), mientras que la Corona de Aragón (especialmente Valencia y Cataluña) se decantó por el Archiduque Carlos (Austrias).

La guerra, larga y cruenta, finalizó con el Tratado de Utrecht (1713), que consolidó a Felipe V como rey de España, pero a cambio de importantes pérdidas territoriales en Europa.

Los Reyes Católicos y el Nacimiento del Estado Moderno

Unión Dinástica y Características del Nuevo Estado

A finales del siglo XV, el contexto europeo vio el surgimiento de las monarquías autoritarias, donde los reyes concentraron el poder político, sentando las bases de los estados modernos.

La Unión de Castilla y Aragón:

El matrimonio entre Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón (Reyes Católicos) supuso:

  • Una unión dinástica (Casa de Trastámara).
  • Una unión territorial (a través de la conquista de Granada y la anexión de Navarra).
  • Una unificación religiosa (expulsión de judíos y conversión forzosa de musulmanes).

Es crucial entender que este matrimonio no supuso una fusión de las Coronas. Cada reino mantuvo sus propias instituciones de gobierno, leyes y fueros. El equilibrio de poder entre ambos monarcas se resume en la frase: “Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando”. Carlos I sería el primer monarca en heredar efectivamente ambas coronas.

Hechos Relevantes de 1492

El año 1492 fue fundamental para la consolidación del nuevo Estado y la proyección exterior de la Monarquía Hispánica:

1. Conquista de Granada:

Tras una guerra que duró diez años (1482-1492), el último reducto musulmán, el Reino Nazarí de Granada, capituló el 3 de enero de 1492. Boabdil entregó las llaves de la ciudad y partió al exilio.

2. Expulsión de los Judíos:

Como parte de su objetivo de unificación religiosa y eliminación de minorías, los Reyes Católicos decretaron la expulsión de los judíos que no se convirtieran al cristianismo, vigilados por la Inquisición.

3. Descubrimiento de América:

Cristóbal Colón presentó su proyecto de alcanzar las Indias navegando hacia Occidente. Tras la aprobación real, su primera expedición partió el 3 de agosto de 1492, avistando tierra el 12 de octubre en la isla de Guanahaní. Este evento marcó el inicio del descubrimiento, conquista y colonización del continente americano. Colón realizaría tres viajes más (1493, 1498 y 1502).

El Colapso de la Restauración y la Dictadura de Primo de Rivera

Causas del Pronunciamiento Militar de 1923

El sistema parlamentario de la Restauración padecía graves problemas estructurales:

  • Persistencia del caciquismo y problemas de representatividad y legitimidad política.
  • Gobiernos débiles e ineficaces.
  • La monarquía carecía de instrumentos de gobierno eficaces.
  • El Ejército, descontento, reapareció en la vida pública.

El detonante inmediato fue la herida abierta por el Desastre de Annual (1921).

El Golpe de Estado y las Etapas de la Dictadura

En 1923, el capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, lideró un pronunciamiento militar contra el gobierno constitucional, contando con el apoyo del rey Alfonso XIII, quien le encargó formar gobierno y le otorgó plenos poderes (Directorio Militar).

1ª Etapa: El Directorio Militar (1923 – 1925)

Se proclamó el Estado de Guerra, se suspendió la Constitución de 1876, se disolvieron las Cortes y se prohibió la actividad de partidos y sindicatos. Los ayuntamientos fueron sustituidos por juntas. Se fundó la Unión Patriótica (1924) como partido de apoyo al régimen. Se logró un éxito militar significativo con el Desembarco de Alhucemas (1925) en colaboración con Francia.

2ª Etapa: El Directorio Civil (1925 – 1930)

Primo de Rivera sustituyó el gobierno militar por uno civil. En 1927 convocó una Asamblea Nacional Consultiva para elaborar un anteproyecto constitucional. Económicamente, la dictadura se benefició de la expansión internacional de los años veinte, aplicando políticas de intervencionismo estatal y nacionalismo económico para impulsar la industria.

Final de la Dictadura y Transición a la República

A partir de 1926, la dictadura perdió apoyos. Primo de Rivera presentó su dimisión en enero de 1930, aceptada por Alfonso XIII.

El gobierno subsiguiente, dirigido por el general Dámaso Berenguer, actuó con lentitud e ineficacia. El republicanismo se fortaleció con el Pacto de San Sebastián (agosto de 1930), un acuerdo para establecer la República mediante una acción popular y militar.

Berenguer dimitió y el almirante Aznar formó el último gobierno monárquico en febrero de 1931. Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 se convirtieron en un plebiscito sobre el régimen. Tras la victoria republicana en las ciudades, el 14 de abril, el Rey Alfonso XIII partió al exilio y se proclamó la II República Española.

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