El Imperio Territorial de Carlos I
Con Carlos I, la corona pasó a manos de la casa de Austria o de Habsburgo. Carlos I era hijo de Felipe y de Juana (hija y heredera de los Reyes Católicos).
Herencias Territoriales
- De sus abuelos maternos: La Corona de Castilla, Canarias, algunas ciudades del norte de África y los territorios de América, la Corona de Aragón, Cerdeña, Nápoles y Sicilia.
- De sus abuelos paternos: Los Países Bajos, Borgoña y el Franco Condado, posesiones en Alemania y Austria.
Fue proclamado emperador como Carlos V de Alemania en 1520. A esta herencia él añadió el Milanesado, territorios de América y plazas en el norte de África. La monarquía hispánica se convirtió en el centro del Imperio, y sobre Castilla recayó el esfuerzo de mantenerlo.
Ideal Imperial y Conflictos
El ideal de Carlos era una monarquía universal y cristiana, dirigida por un doble poder: el espiritual que correspondía al papado y el terrenal al emperador. El imperio se vio sometido a la hostilidad de sus vecinos.
Conflictos Externos
- Francia: Mantuvo una lucha constante en el norte de Italia, Flandes y Borgoña.
- Mediterráneo: Los turcos practicaron la piratería para obtener botines y esclavos. Carlos lanzó con éxito un ataque contra Túnez, pero fracasó en la conquista de Argel.
Conflicto Religioso
En lo religioso, el protestantismo se expandió por Alemania y los Países Bajos gracias a Lutero, amenazando una de las bases de la monarquía: la unidad religiosa. Surgió un conflicto que se cerró con la Paz de Augsburgo, en la que los protestantes consiguieron que cada príncipe alemán pudiera elegir la religión de sus Estados.
Abdicación
El fracaso ante los protestantes llevó a Carlos a renunciar al poder. Dividió sus posesiones entre:
- Su hermano Fernando: A quien cedió el título imperial y los Estados alemanes.
- Su hijo Felipe: El resto de las posesiones.
El Imperio Territorial de Felipe II
Carlos V repartió entre sus hijos sus propiedades, y a Felipe II le dejó los reinos de la Península Ibérica y los territorios de la casa de Borgoña. Como nieto del rey portugués, recibió la Corona de Portugal y sus posesiones en América, África y Extremo Oriente. Esta unión con Portugal supuso la llamada “Unión Ibérica”.
Objetivos y Gobierno
Los objetivos de su política fueron la defensa del catolicismo frente al protestantismo y el mantenimiento de la hegemonía de su dinastía en Europa y ultramar. Concedió una gran importancia a los reinos hispánicos y gobernó desde Castilla.
Política Exterior
En política exterior, tuvo que hacer frente al resto de potencias de la época:
- Rivalidad con Francia: Quedó cerrada con la victoria en la batalla de San Quintín y la firma de la Paz de Cateau-Cambresis.
- Guerra en los Países Bajos: Se originó por el descontento ante los fuertes impuestos, el surgimiento de un sentimiento nacionalista y el conflicto religioso, al extenderse el calvinismo en la zona norte. La primera rebelión se produjo en la región de Flandes y fue apoyada por Francia e Inglaterra. España ejerció una dura represión. En 1579 el sur de los Países Bajos, mayoritariamente católico, aceptó la obediencia a Felipe II; las provincias del norte, en las que predominaban los protestantes, se convirtieron, de hecho, en un estado independiente (Unión de Utrecht).
- Conflicto con Inglaterra: La reina Isabel I de Inglaterra apoyó a los protestantes de Flandes y protegió a los corsarios que atacaban los barcos españoles en el Atlántico. Felipe II decidió enfrentarse a Inglaterra y mandó construir una gran flota, la “Armada Invencible”; que fue derrotada en 1588 y que dio lugar a una larga guerra anglo-española.
Causas de la Guerra de los Treinta Años y sus Consecuencias
La Guerra de los Treinta Años comenzó por motivos religiosos y por disputas dinásticas entre los príncipes alemanes, pero acabó involucrando a toda Europa en una intensa lucha por la hegemonía política. En España coincidió con la muerte de Felipe III, a quien sucedió Felipe IV. Dos motivos llevaron a la Monarquía Hispánica a implicarse, desde 1618, en la guerra que libraba la rama austriaca de los Habsburgo contra los Estados protestantes que cuestionaban su autoridad, especialmente en Bohemia.
Consecuencias de la Paz de Westfalia (1648)
La contienda concluyó en 1648 con la firma de la Paz de Westfalia, que supuso el final de la hegemonía de los Habsburgo en Europa:
- Se confirmó la división religiosa del imperio, sobre el que el emperador solo tendría autoridad nominal.
- En Alemania se aceptó el principio de libertad religiosa por el cual cada príncipe elegía la religión de sus territorios.
- Suecia y Francia ampliaron sus territorios.
- La Confederación Helvética se independizó del Sacro Imperio Germánico.
- Inglaterra y Holanda pasaron a disputarse el comercio internacional.
- Comenzó a asentarse el principio del equilibrio europeo internacional y del Estado secularizado.
- España reconoció la independencia de las Provincias Unidas (Tratado de Münster).
Conflicto con Francia y Tratado de los Pirineos
El conflicto con Francia continuó hasta el Tratado de los Pirineos (1659), que acordó:
- La entrega a Francia de varias plazas en Flandes y Luxemburgo.
- La entrega del Rosellón y la alta Cerdaña, que formaban parte de Cataluña.
- Algunas concesiones comerciales en América.
Este tratado fue refrendado con el matrimonio del rey francés Luis XIV y María Teresa de Austria, hija de Felipe IV, que abrió las puertas del trono español a los Borbones. Con ello se confirmaba el paso de la hegemonía continental a Francia.
Las Alteraciones de Aragón en 1591
La rebelión aragonesa de 1591, episodio conocido como las «alteraciones de Aragón», comenzó con la huida a Castilla de Antonio Pérez, preso desde 1579 tras haber caído en desgracia al ser descubiertas sus intrigas y manejos en la corte.
El Refugio Foral de Antonio Pérez
En su intento de librarse de la justicia regia y dada su condición de aragonés, en abril de 1590 Pérez buscó refugio en Aragón con el apoyo de la red de contactos que había tejido en este reino durante su etapa cortesana: nobles y prohombres que se habían enfrentado a la Corona en varias disputas jurisdiccionales surgidas en las décadas precedentes porque a menudo las políticas del monarca chocaban con los privilegios forales.
Oposición de la Nobleza y el Papel del Justicia
La nobleza en Aragón se oponía al intervencionismo del rey y acudía al Justicia. Como en otros conflictos anteriores, en la rebelión de 1591 tuvo un papel fundamental el proceso foral de manifestación, que administraba la Corte del Justicia de Aragón y que fue el recurso legal empleado por Pérez para defender su causa.
Intervención de la Inquisición
La Monarquía, ante la imposibilidad de resolver a su favor el litigio en los tribunales, decidió recurrir a la Inquisición, que instruyó contra el reo un proceso por herejía con el fin de sustraerlo de la jurisdicción del Justicia.
Resolución del Conflicto
En las Cortes de Tarazona de 1592 se puso fin al conflicto y se confirmó la pervivencia del ordenamiento foral aragonés, si bien se introdujeron medidas que limitaron la capacidad de actuación de las principales instituciones aragonesas: Cortes, Diputación y Justicia.
