Los Grandes Pensadores de la Ilustración
John Locke: fue el primero en defender la existencia de tres derechos individuales comunes a todas las personas: el derecho a la vida, la libertad y la propiedad.
Montesquieu: propuso una monarquía moderna en la que existiera una clara separación entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.
Voltaire: propuso la práctica de una religión individual.
Rousseau: defendió que la soberanía estuviese en manos del pueblo y no del rey. En definitiva, abogó por la democracia.
La Revolución Industrial
Características generales
La Revolución Industrial supuso el paso gradual de una sociedad basada en el trabajo agrario a otra con predominio del sector industrial.
Rasgos fundamentales de la Revolución Industrial
- La sustitución del trabajo manual: el paso de la artesanía a la mecanización y al trabajo realizado en las fábricas por máquinas y obreros.
- Uso de combustibles fósiles: la evolución en el uso de fuentes de energía.
- Aumento de la población y riqueza mundial: crecimiento de la riqueza mundial, tanto en términos de renta como de bienes y servicios productivos.
- La aparición del proletariado o clase obrera: la formación de una clase social compuesta por trabajadores industriales asalariados.
- Surgimiento de la burguesía industrial: aparición de un reducido grupo social dentro de la burguesía, propietario de las fábricas.
Las ideas del liberalismo político
Los principios fundamentales que definieron este movimiento fueron:
- La igualdad de las personas ante la ley: suponía la abolición de cualquier privilegio, de los feudos de régimen señorial y de la sociedad estamental en su conjunto.
- La existencia de derechos individuales inalienables: idea inspirada en la obra de John Locke; significaba que el ser humano poseía por naturaleza derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad. Esto implicaba libertades fundamentales como la de prensa, imprenta, cátedra y reunión.
- La división de poderes: el poder político tenía que estar moderado y limitado por los derechos individuales.
- La soberanía reside en la nación: los liberales propugnaron que el pueblo debía gobernarse a sí mismo. Los representantes debían ser elegidos por medio del sufragio (mediante votaciones), proponiendo así un poder político representativo.
Una monarquía en horas bajas: Factores de crisis
- Las ideas liberales: surgidas de la Ilustración, habían calado en parte de la población, incluso entre algunos nobles y clérigos.
- El ejemplo de Estados Unidos: algunos franceses, como el marqués de La Fayette, habían combatido en la Guerra de la Independencia estadounidense del lado de los colonos.
- Desigualdad ante la ley: de acuerdo con los rasgos de las sociedades feudales del Antiguo Régimen, los nobles y los clérigos eran los estamentos más ricos y, gracias a sus privilegios estamentales, estaban libres del pago de impuestos directos.
- Crisis económica: la Guerra de los Siete Años, en la que Francia perdió definitivamente Canadá y posesiones en la India y África frente a Gran Bretaña, afectó gravemente a la Hacienda Real. Esta se vio obligada a afrontar los pagos de la enorme deuda contraída para financiar sus acciones bélicas.
Las Trece Colonias: Guerra e Independencia
Desde el siglo XVII, grupos de emigrantes europeos, fundamentalmente provenientes de Inglaterra, se habían establecido en la costa este de Norteamérica. Algunos habían huido de la inestabilidad política y de las persecuciones religiosas de su país de origen. La monarquía británica organizó a los colonos en trece demarcaciones o colonias.
Los colonos debían pagar una serie de impuestos a la Corona británica. El gobernador, como representante del rey, ostentaba la máxima autoridad en cada colonia, pero su poder era casi exclusivamente militar. Para todos los demás asuntos, los colonos se gobernaban a sí mismos a través de las asambleas coloniales.
Los Padres Peregrinos fueron uno de los grupos de emigrantes que huyeron de las persecuciones religiosas. Eran protestantes puritanos que llegaron a bordo del Mayflower y desembarcaron en la bahía de Massachusetts en 1620.
Tras la Guerra de los Siete Años (1756-1763) entre Gran Bretaña y Francia, los británicos establecieron un importante ejército permanente en América y obligaron a los colonos a financiarlo mediante nuevos impuestos. Frente a ello, los colonos se rebelaron con el lema: «Ningún impuesto sin representación». Comenzó entonces un proceso revolucionario.
En 1776, delegados de las 13 colonias se reunieron en Filadelfia y declararon de forma unilateral su independencia de la Gran Bretaña de Jorge III. Las colonias pasaron así a llamarse estados, y el nuevo país, Estados Unidos de América. Los británicos se opusieron, lo que originó la Guerra de la Independencia. Francia y, en menor medida, España y las Provincias Unidas apoyaron a los colonos para debilitar a Gran Bretaña. Tras las batallas de Saratoga y Yorktown, que ganaron los colonos dirigidos por George Washington, se firmó la Paz de París (1783), por la cual Gran Bretaña reconoció finalmente la independencia del nuevo país.
