De los Reyes Católicos a los Austrias (S. XV-XVII)
Creación del Estado Moderno
Los Reyes Católicos contrajeron matrimonio en 1469, y es a partir de aquí cuando ambos monarcas empiezan a construir un nuevo Estado: Castilla y Aragón. Fue una unión dinástica: Fernando siempre será rey de Aragón e Isabel de Castilla. Nunca Fernando será rey de Castilla, únicamente regente cuando muere Isabel. Ambos quisieron reforzar su poder en sus territorios y comenzar a construir un Estado nuevo y moderno. En estos momentos, a nivel europeo, están naciendo Inglaterra y Francia; es una época de grandes cambios históricos, de tránsito entre la Edad Media y la Moderna. Surgen nuevas formas de reinar: la construcción de un Estado con características muy concretas, donde el rey tiene mucho poder.
Unificación territorial y política interior
Se estaba produciendo la construcción de un nuevo Estado, con nuevas instituciones y nuevas formas de gobernar. Castilla y Aragón tenían sus propias leyes e instituciones. Primero, se intenta una unificación territorial, hasta el punto de que Castilla y Aragón controlen toda la península ibérica. Existía por aquel entonces el Reino de Navarra y el Reino musulmán de Granada. Estos territorios pasaron a formar parte de la Corona de Aragón y de Castilla por conquista. La unión con Portugal fue mediante la política matrimonial con sus hijos.
También se produjo un reforzamiento del poder real. Se necesitaban reyes fuertes. Un rey no era más que un noble que se había impuesto al resto de los nobles y se acababa proclamando rey. La monarquía era débil; el monarca no era dueño del territorio, solo tenía la fidelidad de los nobles, algo que era muy endeble: no era raro que algún noble se posicionara en contra del rey. Por ello se reforzó el poder real, imponiéndose a la nobleza y al clero. El rey tenía dos medios de controlar a la nobleza: por la fuerza o por favores.
Uno de los problemas que se tenía con la nobleza era que esta era imprescindible: ejercía todas las funciones que ponían en relación al pueblo con los reyes. No había más tierras que poder dar a la nobleza, y estos seguían dividiéndolas entre sus hijos, lo que provocó que fueran desapareciendo familias nobles. La solución a esto fueron los mayorazgos: una vinculación de los bienes al título, a la casa nobiliaria, no a la persona. Por lo tanto, ya no hereda la persona sino los duques, los condes… y la propiedad ya no es de una persona sino del título. Esto hacía que recibieran tierras pero no pudieran venderlas, y así el poder de la nobleza empezó a residir en sus tierras y bienes. Las Leyes de Toro (mayorazgo) fueron las que controlaron el poder de la nobleza.
También controlaron al clero. El alto clero era nombrado por el Papa, lo que provocaba enfrentamientos entre este y los reyes. El Papa se iba aliando a unos países u otros, según conviniera la situación. El alto clero tenía su propio ejército y tenía un poder parecido al de los nobles. Para dominar al clero, los Reyes Católicos alcanzan un acuerdo con el Papa en un momento en el que este se encontraba en conflicto con los franceses y, además, necesitaba dinero debido a una situación de crisis. Por este tratado, los reyes presentaban un candidato al cargo al Papa, y este debía aceptarlo. Este fue el origen del regalismo, el intento de crear una Iglesia controlada por el Estado. Fue de esta manera que los reyes consiguieron controlar al clero.
Nuevas instituciones del Estado
Se crearon nuevas instituciones que convivieron con las antiguas. Entre estas destacaban:
- Ejército permanente: Para un Estado fuerte y moderno, se debía tener un ejército fuerte y permanente. Se trataba de mercenarios que luchaban a cambio de dinero; eran profesionales de la guerra fieles si se les pagaba.
- Consejo Real: Un cuerpo de funcionarios vinculados al Estado, normalmente de la alta nobleza, cuya función era aconsejar y asesorar al rey sobre cualquier cuestión.
Los reyes fueron creando una estructura estatal partiendo de estructuras viejas. Aparte del Consejo Real, se fueron creando otros: el de Castilla, el de Aragón, el de Navarra, el de la Inquisición, el de las Órdenes Militares… y todos ellos estaban presididos por los reyes.
- Las Cortes: Tenían función consultiva, sobre todo para pedir dinero, aunque cada vez menos. Eran las de Castilla, Navarra, Aragón, Cataluña y Valencia. También aceptaban la jura del cargo del Príncipe de Asturias y la jura del Rey. Estas Cortes terminarán desapareciendo para acabar quedando en una sola.
- Virreyes: Eran los representantes directos del monarca. Por encima de ellos solo estaba el rey, a quien rendían cuentas. Estos desaparecieron con el tiempo y aparecieron otros nuevos como los de Nueva España, Nueva Granada o Perú.
- Poderes municipales: Mediante la figura del corregidor. El corregidor era nombrado directamente por el rey, presidía el Ayuntamiento y tenía poder absoluto en él. Los Ayuntamientos estaban formados por ediles y, en ciudades muy grandes, los corregidores podían nombrar alcaldes. Los alcaldes dependían del corregidor. En Sevilla, por ejemplo, había alcaldes por barrios.
Uniformidad religiosa
Para crear ese Estado fuerte, también llevaron a cabo un proceso de uniformidad religiosa. La religión se convirtió en un instrumento del Estado para unificar el territorio; era lo que tenían en común navarros, castellanos y aragoneses. Además de unir, también creaba un enemigo exterior común: musulmanes y judíos. Para conseguir esta uniformidad, se creó el Tribunal de la Santa Inquisición. El inquisidor mayor del reino fue Torquemada. Su función era velar por que se cumpliera la ortodoxia católica e imponerla. Actuó en contra de todos los conversos judíos y musulmanes. Tenía libertad de detener a cualquier persona y de torturar sin necesidad de justificación.
Otro hombre importante fue el Cardenal Cisneros, confesor de la reina y consejero, quien diseñó gran parte de la estrategia de uniformidad religiosa. La consecuencia fue la expulsión de los judíos mediante el Edicto de Granada. Este obligaba a la conversión o a la expulsión del reino. No fue solo una cuestión religiosa; los judíos eran prestamistas y poseían capital, por lo que también fue una cuestión económica.
Política exterior y matrimonial
La expansión del Estado buscaba crear una política exterior común y coherente, marcada por dos direcciones: el Mediterráneo (siguiendo la tradición aragonesa) y el Atlántico (siguiendo la castellana). Los métodos fueron la guerra y la diplomacia (matrimonios y alianzas).
Alianzas estratégicas
- Juana e Isabel con los Habsburgo: Juana casó con Felipe de Habsburgo, nieto del emperador Maximiliano, aliándose con el imperio más importante de Europa y asegurando el mercado de lana en Flandes.
- Portugal: Se buscó la unión mediante el matrimonio de Isabel (y tras su muerte, María) con Manuel de Portugal. Finalmente, Portugal se incorporaría al territorio de Castilla.
- Catalina y Enrique VIII: Esta alianza con Inglaterra buscaba neutralizar la expansión atlántica de Castilla, aunque terminó en divorcio.
Sociedad y economía
Castilla era el territorio más poblado, lo que explica que fueran mayoritariamente castellanos quienes realizaron la conquista de América. Era una sociedad estamental de estructura piramidal, con una monarquía autoritaria (no absoluta), donde el poder emanaba de un acuerdo tradicional entre monarca y súbditos.
Grupos sociales
- Privilegiados (menos del 5%): Exentos de impuestos y con leyes propias.
- Clero: Dividido en alto (obispos, cardenales), medio y bajo (monjes).
- Nobleza: De corte (grandes de España) o de provincia (rentistas). También existía la baja nobleza o hidalgos.
- No privilegiados: Pagaban impuestos y carecían de derechos.
- Burguesía: Rentista, de negocios, de profesiones liberales o rural.
- Clases populares urbanas: Artesanos, sirvientes y obreros.
- Campesinado: Siervos, arrendatarios y pequeños propietarios.
Economía
En Castilla, la principal fuente de riqueza era el ganado lanar, gestionado por el Real Consejo de la Mesta. Su poder permitió leyes que favorecían la ganadería frente a la agricultura. Aragón tenía mayor diversidad económica, siendo más comercial e industrial, destacando la agricultura en Valencia y Murcia. El descubrimiento de América rompería este esquema.
Conquista, colonización y explotación de América
Cristóbal Colón propuso buscar una nueva ruta hacia las especias tras la caída de Constantinopla en 1453. Isabel aceptó el proyecto firmando las Capitulaciónes de Santa Fe. Colón partió de Palos de la Frontera el 3 de agosto de 1492 y llegó a América el 12 de octubre del mismo año.
Fue fundamental el Tratado de Tordesillas (1494) con Portugal, que repartió las zonas de conquista mediante una línea imaginaria, dejando Brasil bajo control portugués. Hubo dos grandes etapas de conquista:
- Hernán Cortés: Conquista del Imperio Azteca (México).
- Francisco Pizarro: Conquista del Imperio Inca (Perú).
Para la administración se crearon los Virreinatos (Nueva España, Perú, Nueva Granada y Río de la Plata), Audiencias y Capitanías Generales. Para la explotación de tierras y minas se instauraron la Encomienda y la Mita. Para evitar abusos, se promulgaron las Leyes Nuevas de Indias (1542) impulsadas por Fray Bartolomé de las Casas.
El comercio se gestionó mediante un monopolio con sede en Sevilla (Casa de Contratación y Consulado de Mercaderes), que más tarde pasaría a Cádiz en 1727.
Los Austrias: Siglo XVI (1516-1700)
Tras la muerte de Isabel y Fernando, y la incapacidad de Juana «la Loca», sube al trono Carlos I, iniciando la dinastía de los Habsburgo. Carlos llegó como un príncipe extranjero, lo que provocó descontento y las revueltas de las Comunidades en Castilla y las Germanías en Aragón.
Conflictos de Carlos I
- El problema religioso: La reforma de Lutero provocó un conflicto armado. Pese a la victoria en la batalla de Mühlberg, la Paz de Augsburgo (1555) permitió la libertad religiosa de los príncipes alemanes. La Iglesia respondió con la Contrarreforma del Concilio de Trento.
- Guerras con Francia: Lucha por el control de Italia, destacando la victoria en la batalla de Pavía.
- Conflicto Otomano: Los turcos amenazaban el Mediterráneo y Centroeuropa.
Carlos I abdicó en 1556 en su hijo Felipe II, dividiendo el imperio: la rama española y la del Sacro Imperio Romano Germánico.
El Imperio de Felipe II (1556-1598)
Felipe II estableció la capital en Madrid en 1561. Se enfrentó a problemas internos como la rebelión de las Alpujarras y el caso de Antonio Pérez. En el exterior, destacan:
- Batalla de San Quintín: Victoria contra Francia que llevó a la Paz de Cateau-Cambrésis.
- Batalla de Lepanto (1571): Gran victoria naval contra los turcos.
- Rebelión de los Países Bajos: Conflicto religioso y nacionalista de larga duración.
- La Armada Invencible: Intento fallido de invadir Inglaterra en 1588.
- Unión con Portugal: En 1580, Felipe II se convierte en rey de Portugal, logrando la máxima extensión del imperio.
El Siglo XVII: El declive del Imperio
Bajo los reinados de Felipe III, Felipe IV y Carlos II, España entró en decadencia. Apareció la figura del valido (Duque de Lerma, Conde-Duque de Olivares). Durante el reinado de Felipe IV, España se vio envuelta en la Guerra de los Treinta Años, que terminó con la Paz de Westfalia (1648), marcando el fin de la hegemonía española y la independencia de Holanda. Internamente, se produjeron la pérdida de Portugal y la revuelta de Cataluña (Corpus de Sangre) en 1640.
El Reformismo Borbónico e Ilustración
La Guerra de Sucesión
A la muerte de Carlos II sin descendencia, se inició la Guerra de Sucesión (1701-1713) entre Felipe de Anjou (Borbón) y el Archiduque Carlos. El conflicto terminó con el Tratado de Utrecht, reconociendo a Felipe V como rey a cambio de cesiones territoriales (Gibraltar, Menorca, posesiones en Italia y Flandes).
Reformas de Felipe V y Carlos III
Felipe V promulgó los Decretos de Nueva Planta, aboliendo los fueros de la Corona de Aragón y centralizando el Estado. Se crearon las Secretarías de Estado y la figura de los intendentes.
Carlos III representó el Despotismo Ilustrado. Sus reformas incluyeron:
- Regalismo: Expulsión de los Jesuitas en 1767.
- Economía: Libre comercio con América, creación de Sociedades Económicas de Amigos del País y fomento de manufacturas reales.
- Sociedad: Dignificación del trabajo y reformas educativas.
Crisis del Antiguo Régimen
Reinado de Carlos IV y la Guerra de Independencia
El estallido de la Revolución Francesa (1789) provocó el cierre de fronteras. Tras la ejecución de Luis XVI, España entró en guerra contra Francia, pero luego volvió a la alianza con Napoleón (Tratados de San Ildefonso). La derrota en Trafalgar (1805) y el Tratado de Fontainebleau (1807) permitieron la entrada de tropas francesas.
El Motín de Aranjuez (1808) forzó la abdicación de Carlos IV en Fernando VII. Napoleón aprovechó la crisis para imponer a su hermano José I tras las abdicaciones de Bayona. El 2 de mayo de 1808 el pueblo de Madrid se levantó, iniciando la Guerra de Independencia.
Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812
En ausencia del rey, se formaron Juntas que culminaron en la convocatoria de las Cortes de Cádiz. El 19 de marzo de 1812 se promulgó la primera Constitución española («La Pepa»), que establecía la soberanía nacional, la división de poderes y el sufragio universal masculino indirecto.
El reinado de Fernando VII (1814-1833)
Tras la guerra, Fernando VII regresó y restauró el absolutismo (Sexenio Absolutista), persiguiendo a los liberales. En 1820, el pronunciamiento de Riego dio paso al Trienio Liberal, que terminó en 1823 con la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis.
La última etapa, la Década Ominosa, estuvo marcada por la pérdida de las colonias americanas y el problema sucesorio. Fernando VII promulgó la Pragmática Sanción para que su hija Isabel II pudiera reinar, lo que provocó el rechazo de su hermano Carlos María Isidro y el inicio del conflicto carlista tras la muerte del rey en 1833.
