La oposición al régimen de Alfonso XIII
Introducción: A principios del siglo XX, el sistema de la Restauración entró en crisis debido a su incapacidad para integrar las nuevas realidades sociales. La rigidez del turno pacífico y el fraude electoral alimentaron el crecimiento de fuerzas políticas que cuestionaban el orden establecido, desde los nacionalismos periféricos hasta el movimiento obrero.
A) Nacionalismo
- Catalán: La Lliga Regionalista logró éxito electoral, pero el sistema reaccionó con la Ley de Jurisdicciones tras el incidente del «¡Cu-Cut!», permitiendo a tribunales militares juzgar delitos contra la nación. Esto provocó la unión de fuerzas en Solidaridad Catalana.
- Vasco: El PNV se convirtió en Comunión Nacionalista Vasca, aumentando las tendencias independentistas.
B) Republicanismo
Aumentó su presencia mediante el Partido Radical, de corte conservador y nacionalista español.
C) Socialismo
El PSOE creció mediante alianzas republicanas, logrando representación parlamentaria para implementar reformas obreras. Su sindicato, la UGT, tuvo mayor seguimiento que el partido.
D) Anarquismo
Se dividió entre la acción directa (atentados y pistolerismo) y el sindicalismo de masas con la CNT, que alcanzó 700.000 afiliados en Cataluña y el campo. El Estado respondió con represión dura, como la «Ley de fugas».
Conclusión: En definitiva, el auge de esta oposición demostró que el país real ya no encajaba en el país oficial diseñado por Cánovas. La falta de reformas democráticas profundas acabó por deslegitimar el régimen, dejando el camino libre para soluciones autoritarias o revolucionarias.
El sistema canovista (Resumen)
El régimen de la Restauración Borbónica, diseñado por Antonio Cánovas del Castillo, articuló el retorno de Alfonso XII con el apoyo de sectores conservadores y militares. El sistema se consolidó tras la Tercera Guerra Carlista y la Paz de Zanjón, manteniéndose durante la regencia de María Cristina. Se basó en la Constitución de 1876 (soberanía compartida, cortes bicamerales y centralismo) y en el turno pacífico de dos grandes partidos de notables:
- Partido Conservador (Cánovas): Su objetivo era mantener el orden social, defender los intereses de la Iglesia y aplicar un sufragio censitario restringido.
- Partido Liberal (Sagasta): Buscaba reformas sociales, el laicismo educativo y la implantación del sufragio universal masculino (logrado en 1890).
Ambos pactaban el acceso al poder mediante el fraude electoral, el caciquismo y el encasillado, lo que impedía la participación real de la oposición. El sistema garantizaba estabilidad a cambio de manipular la voluntad popular, eliminando además los fueros vascos tras la guerra.
Las Colonizaciones Mediterráneas
Las colonizaciones comenzaron en el siglo VII a.C., impulsadas por el imperialismo asirio en Oriente y la búsqueda de materias primas. La Península Ibérica resultó un destino prioritario por su riqueza en metales preciosos (oro, plata, cobre), tierras fértiles y puntos estratégicos para el comercio.
- Los Fenicios: Fueron los primeros en llegar, asentándose desde el siglo IX a.C. principalmente en el sur. Su enclave más importante fue Gadir (Cádiz). Fundaron factorías comerciales para intercambiar manufacturas de lujo por metales, extendiéndose por el Atlántico y el Mediterráneo con colonias como Ibiza y Cartagena.
- Los Griegos: Llegaron más tarde, entre los siglos VIII-VII a.C. Se establecieron sobre todo en el noreste peninsular, destacando las colonias de Emporión (Ampurias) y Rosas. Su interés era puramente comercial y nunca buscaron la conquista territorial.
- Influencia Indígena: Ambos pueblos comerciaban con las élites locales, introduciendo el uso de la moneda, el alfabeto, el torno de alfarero y nuevos cultivos como la vid y el olivo. No buscaban gobernar, sino establecer redes de intercambio que enriquecieron a la aristocracia indígena.
- Los Cartagineses: A partir del siglo III a.C., tomaron el relevo de los fenicios. A diferencia de sus predecesores, transformaron la actividad comercial en un imperio colonial militarizado. Su objetivo era la explotación económica directa y el dominio político, lo que acabó provocando el choque inevitable con Roma.
Pueblos prerromanos
Las colonizaciones mediterráneas comenzaron en el siglo VII a.C. por causas como el imperialismo asirio y los conflictos socioeconómicos. La Península Ibérica atraía por su comercio, metales preciosos y tierras fértiles. Los fenicios, presentes desde el siglo IX a.C. en Cádiz, fundaron factorías comerciales en el sur y el Atlántico, y colonias como Ibiza, Villaricos y Cartagena. Los griegos, llegados en los siglos VIII-VII a.C., se establecieron en el noreste con colonias como Emporion y Rosas.
Ambos pueblos comerciaban con las élites indígenas, pero no conquistaban ni gobernaban. Los cartagineses, desde el siglo III a.C., continuaron la actividad fenicia y construyeron un imperio colonial, basado en la explotación económica y el dominio político, enfrentándose luego a Roma.
Entre los pueblos prerromanos destacan Tartessos, celtas, íberos y celtíberos.
- Los Tartessos: En el sur (Huelva, Sevilla, Cádiz), florecieron entre los siglos XI-VI a.C., con economía agropecuaria y minera, élites comerciales y centros de poder en palacios y santuarios.
- Los Celtas: Hacia el siglo VI a.C. desaparecen o se integran otras culturas. Los celtas, en el centro y noroeste, vivían en castros amurallados con casas circulares. Su economía combinaba agricultura y ganadería y explotaban minas de estaño y oro.
- Los Íberos: En el arco mediterráneo y sur, adoptaron influencias fenicias y griegas y su sociedad estaba dirigida por una aristocracia guerrera con comercio de colonizadores.
- Los Celtíberos: Mezcla de celtas e íberos, tenían economía mixta, uso de moneda y aristocracia guerrera, con una cultura que incluía alfabeto y religiosidad poco conocidas.
La Hispania romana
La Hispania romana comenzó con la intervención de Roma en la II Guerra Púnica contra Cartago para cortar sus rutas de aprovisionamiento desde la Península Ibérica.
- La primera fase (218-197 a.C.): Consistió en la ocupación del sur y el levante, asegurando enclaves estratégicos y enfrentándose a las élites indígenas. El Senado dividió el territorio en dos provincias: Hispania Citerior e Hispania Ulterior.
- En la segunda fase (197-133 a.C.): Roma avanzó hacia la meseta, aunque encontró resistencia, destacando la lucha de Viriato en Lusitania y el asedio de Numancia. Durante el siglo II a.C. las dificultades se agravaron por crisis institucionales, sociales y económicas en Roma.
- La tercera fase (29-19 a.C.): Fueron las guerras cántabras que completaron la conquista de astures y cántabros y establecieron la pax romana.
Desde el siglo I d.C. la sociedad hispanorromana era similar a otras provincias del imperio, aunque en el noroeste persistieron tradiciones autóctonas. La economía se basaba en la agricultura mediterránea, la ganadería y la producción de garum, además de minería y regadío.
La cultura adoptó el latín, las instituciones y tradiciones romanas. La romanización fue un proceso gradual y mixto, creando una identidad cultural híbrida donde los más romanizados alcanzaban mayor fama social.
