Contexto y causas de la Revolución de 1868: El fin del reinado de Isabel II
La construcción del Estado liberal durante el reinado de Isabel II (1833-1868) fue un periodo marcado por la inestabilidad política, las guerras carlistas y la consolidación de un régimen liberal moderado, alejado de las aspiraciones democráticas. Tras décadas de gobiernos de la Unión Liberal y el Partido Moderado, el sistema entró en una crisis terminal a mediados de la década de 1860 por varias razones:
- Agotamiento político: La camarilla de la reina y la corrupción generaron un profundo descontento. La represión del levantamiento de los sargentos en el Cuartel de San Gil (1866) radicalizó a la oposición.
- Crisis económica (1866): Una grave crisis financiera (desplome de las acciones ferroviarias y de la deuda pública) e industrial (por la Guerra de Secesión americana, que encareció el algodón) se sumó a una crisis de subsistencia (escasez y aumento del precio del trigo). Esto generó malestar en la burguesía (que pedía protección para sus inversiones) y en las clases populares (paro, hambre y revueltas).
- Pacto de Ostende (1866): Progresistas y demócratas firmaron un pacto para derrocar a Isabel II. En 1867 se les unió la Unión Liberal de O’Donnell, formando un frente unido contra la monarquía isabelina.
El Sexenio Democrático (1868-1874): La Revolución Gloriosa
La Revolución y el Gobierno Provisional (1868-1870)
La Revolución Gloriosa (septiembre 1868): Comienza con el pronunciamiento militar de Topete en Cádiz, apoyado por Prim y Serrano. El manifiesto «¡Viva España con honra!» llama a la insurrección. Tras la derrota del ejército borbónico en la batalla de Alcolea, Isabel II huyó a París.
Las Juntas Revolucionarias: Paralelamente, surgen juntas en las ciudades con un programa popular que incluía la abolición de los consumos, las quintas y la esclavitud, así como el sufragio universal y la libertad de educación. Prim y Serrano, líderes del nuevo gobierno, buscan un cambio «desde arriba», limitado al régimen político, y frenan el ímpetu revolucionario de las juntas.
Gobierno Provisional y reformas: Se disuelven las juntas y se establece un gobierno presidido por Prim, con Serrano como regente. Se implementan decretos democratizadores (libertad de imprenta, reunión, asociación) y reformas económicas clave:
- Reforma arancelaria de Figuerola: Para liberalizar la economía, encontró oposición de los industriales catalanes.
- Reforma fiscal: Creación de la contribución directa y eliminación del impuesto de consumos.
- Unificación monetaria: Creación de la peseta.
- Ley de Minas (desamortización del subsuelo): Venta de yacimientos a compañías extranjeras, impulsando el desarrollo minero.
Dificultades: El nuevo régimen enfrentó la oposición de los carlistas y moderados (liderados por Cánovas), la inestabilidad social con levantamientos republicanos federales, motines campesinos en Andalucía y Extremadura, el inicio de la Guerra de los Diez Años en Cuba (1868-1878) y la expansión de la AIT (Internacional).
La Monarquía de Amadeo I de Saboya (1871-1873)
Llegada al trono: Prim busca un rey en Europa y elige a Amadeo de Saboya, hijo del rey de Italia. Su principal valedor, Prim, es asesinado el mismo día que Amadeo desembarca en España.
Dificultades del reinado: Su reinado fue un fracaso debido a la falta de apoyos: la nobleza lo rechazaba por extranjero, la Iglesia por el conflicto de su padre con los Estados Pontificios, el pueblo prefería la república y su principal partidario había muerto. Además, se desató la Tercera Guerra Carlista (1872-1876).
Inestabilidad política: En dos años hubo seis gobiernos y tres elecciones. Los partidos se fragmentaron (Constitucional de Sagasta y Radical de Ruiz Zorrilla). Los conservadores alfonsinos, liderados por Cánovas, abandonaron el sistema. Finalmente, Amadeo I abdicó el 10 de febrero de 1873, agotado por la presión.
La Primera República (1873-1874)
Proclamación: Ante la abdicación, la Asamblea Nacional proclama la República, mayoritariamente por monárquicos que no veían otra salida.
La República Federal (1873): Presidida por Estanislao Figueras y luego por Francisco Pi y Margall. Se convocaron elecciones a Cortes Constituyentes, ganadas por los republicanos federales. Se elaboró un proyecto de Constitución Federal de 1873 (no llegó a aprobarse) que definía España como una federación de 17 estados, con amplia autonomía, separación Iglesia-Estado y sufragio universal.
El problema cantonal: La lentitud en la implantación de la república federal provocó la insurrección cantonal (1873), donde ciudades como Cartagena, Valencia y Cádiz se declararon independientes, reclamando una federación inmediata «desde abajo». Pi y Margall dimitió por no saber controlar este movimiento.
República Unitaria o Autoritaria (1874): Tras un gobierno de Nicolás Salmerón, el general Pavía dio un golpe de Estado el 3 de enero de 1874, disolviendo las Cortes. Un gobierno liderado por el general Serrano estableció una república autoritaria, suspendiendo garantías, ilegalizando a los federales y a la Internacional.
Fin de la República: El 29 de diciembre de 1874, el general Martínez Campos se pronunció en Sagunto a favor de Alfonso XII, hijo de Isabel II, con el apoyo de Cánovas del Castillo. Así comenzó la Restauración borbónica.
La Restauración Borbónica (1874-1902)
El Sistema Canovista: Fundamentos y Funcionamiento
La Restauración fue un período de estabilidad política diseñado para superar el fracaso del Sexenio Democrático y la inestabilidad del reinado de Isabel II. Su artífice fue Antonio Cánovas del Castillo, quien buscó un sistema monárquico constitucional estable, basado en el modelo inglés, que integrara a las élites liberales y alejara al ejército de la política.
- El Regreso de los Borbones (1874): El 1 de diciembre de 1874, Cánovas hizo público el Manifiesto de Sandhurst, donde el joven Alfonso XII se presentaba como un rey católico, liberal y constitucional. Sin embargo, el 29 de diciembre, el general Martínez Campos se le adelantó con un pronunciamiento en Sagunto, proclamando rey a Alfonso XII.
- Objetivos del Sistema Canovista: Pacificación del país (fin de la Tercera Guerra Carlista y Guerra de los Diez Años en Cuba), alejar al Ejército de la política y establecer un sistema bipartidista en turno pacífico.
La Constitución de 1876
Fue la más longeva de la historia de España (vigente hasta 1923). Sus características clave eran:
- Integradora y flexible: Diseñada para ser aceptada tanto por conservadores como por liberales.
- Soberanía compartida: Entre las Cortes y el Rey. El monarca era el árbitro de la política, jefe del ejército, podía disolver las Cortes y sancionar leyes.
- Cortes bicamerales: Congreso de los Diputados y Senado.
- Confesionalidad católica: El Estado se declaraba confesional, aunque se permitía la libertad de culto privado.
- Centralismo: Control gubernamental de ayuntamientos y diputaciones.
El Turno de Partidos y el Caciquismo
El rey, como árbitro, disolvía las Cortes y nombraba al líder del partido en la oposición para formar gobierno. Este, a su vez, convocaba elecciones. Para garantizar la mayoría, se recurría al encasillado y a la figura del cacique (personaje influyente en un distrito rural que controlaba el voto mediante coacción, favores o manipulación). Este sistema aseguró la estabilidad, pero a costa de la exclusión de la oposición y la corrupción generalizada.
La Crisis de 1898: El Desastre Colonial
La pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas tras la guerra contra Estados Unidos supuso un duro golpe para España. Las consecuencias fueron:
- Crisis ideológica y moral: Surgió la Generación del 98, que analizó la «decadencia española».
- Movimiento Regeneracionista: Liderado por Joaquín Costa, denunció el caciquismo y la corrupción, proponiendo reformas educativas y económicas.
- Consecuencias políticas: El desastre desprestigió profundamente a los partidos dinásticos y al ejército, intensificó los nacionalismos periféricos y abrió un periodo de crisis del turnismo.
El Reinado de Alfonso XIII (1902-1931)
El reinado de Alfonso XIII comienza con la profunda crisis del sistema político de la Restauración. El turno pacífico se descompone y el nuevo rey interviene activamente en la vida política, contribuyendo a la inestabilidad.
La Crisis Definitiva (1917-1923)
La Primera Guerra Mundial (1914-1918) y sus consecuencias, junto con la crisis de Marruecos, llevaron al sistema al borde del colapso. En 1917 se produjo una triple crisis:
- Crisis Militar: Juntas de Defensa reclamando ascensos por antigüedad.
- Crisis Política: Asamblea de Parlamentarios reclamando Cortes Constituyentes.
- Crisis Social: Huelga General convocada por UGT y CNT.
La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)
Ante la inestabilidad política, la guerra social y el desastre de Annual, el general Miguel Primo de Rivera dio un golpe de Estado el 13 de septiembre de 1923 con el apoyo del rey Alfonso XIII. Se suspendió la Constitución, se disolvieron las Cortes y se reprimió el movimiento obrero. Su fracaso y la crisis de 1929 acabaron con su apoyo.
La Caída de la Monarquía (1931)
Tras la dimisión de Primo de Rivera, el rey intentó retornar al sistema parlamentario, pero las fuerzas republicanas ganaron las elecciones municipales del 12 de abril de 1931. Ante la victoria republicana en las ciudades, el rey abdicó y marchó al exilio, proclamándose la Segunda República Española.
