Impacto de la Gran Depresión de 1929 y el New Deal en la Economía Mundial

La Gran Depresión y sus consecuencias

Consecuencias económicas generales

El Crack de 1929 originó una crisis económica a escala mundial sin precedentes. Sin embargo, no afectó por igual a todos los países. Las naciones con economías más desarrolladas (exportación de bienes industriales, agricultura de alto rendimiento) fueron las más dañadas, mientras que las más débiles (gran peso del sector primario, comercio internacional escaso) sufrieron menos.

La producción industrial cayó en picado (50% en EE. UU., 33% en Europa) y el paro alcanzó cifras récord (25% en EE. UU.; 30% en Alemania). La gravedad de la situación obligó a los Gobiernos a adoptar medidas contrarias a las tesis del capitalismo clásico, como la intervención activa del Estado en la economía (el New Deal) o la interrupción del intercambio comercial (autarquía). La crisis económica tuvo también graves repercusiones políticas, favoreciendo el fin de la distensión internacional y el auge del radicalismo político.

Estados Unidos y el New Deal

La difícil situación que atravesaba Estados Unidos obligó al Gobierno del republicano Herbert C. Hoover a adoptar soluciones proteccionistas contrarias a sus creencias liberales (ley Smoot-Hawley). El fracaso de sus medidas favoreció el triunfo en 1932 de Franklin Delano Roosevelt (Partido Demócrata), quien varió la política económica favoreciendo una intervención más activa del Estado conforme a las tesis del keynesianismo.

Su programa de recuperación económica, conocido como New Deal, perseguía los siguientes objetivos:

  1. Restablecimiento de los precios agrícolas e industriales: Se realizó a través de subsidios gubernamentales a los productores. Mediante la aprobación de la Agricultural Adjustment Act (1933), se subvencionó a los campesinos para que no plantaran cultivos excedentarios (algodón, tabaco), evitando así la sobreproducción.
  2. Construcción de obras públicas: Carreteras, vías férreas, embalses, etc., para fomentar el empleo. Conforme al keynesianismo, el aumento del empleo incrementaría el gasto familiar al disponer de un sueldo, lo que a su vez estimularía la producción nacional al crecer las ventas. En 1933 se creó la Tennessee Valley Authority (empresa pública que construyó embalses y centrales hidroeléctricas para regular el cauce y mejorar la navegabilidad del río Tennessee) y se aprobó la Federal Emergency Relief Act (programa de construcción de obras públicas para el empleo de trabajadores sin cualificación).
  3. Aumento del salario medio de los trabajadores: Se aprobaron leyes como la National Industrial Recovery Act (polémica norma que obligaba a los patronos a acordar los salarios, la jornada y los precios industriales con los sindicatos y la Administración), la Social Security Act (concesión de subsidios de desempleo, seguros de accidentes y enfermedad, y pensiones de jubilación) y la National Relations Act (regulación de los derechos de sindicación y huelga).
  4. Reordenación del sector bancario: Caracterizado por la existencia de numerosas entidades de pequeño tamaño y capacidad financiera, la Emergency Banking Act (1933) eliminó las entidades menos solventes.

Pese al éxito del New Deal, la recuperación económica fue lenta, y EE. UU. no alcanzó los niveles de producción y empleo anteriores al Crack hasta 1940, con el estallido de la Segunda Guerra Mundial y el consecuente regreso a la economía de guerra.

Impacto en el resto del mundo

La mundialización de la economía favoreció la propagación de la crisis más allá de EE. UU. Los Gobiernos respondieron con medidas de nacionalismo económico que agravaron los efectos de la crisis:

  • Medidas proteccionistas: Los intentos de salvaguarda de las industrias nacionales paralizaron el comercio mundial, hundiendo las economías de los países exportadores de materias primas (Brasil, Argentina) y productos industriales (Reino Unido, EE. UU.).
  • Medidas deflacionistas: No solucionaron el problema de los stocks ni mejoraron el equilibrio presupuestario de los Estados. Además, provocaron una caída de los ingresos de las empresas que llevó a muchas a la bancarrota.
  • Repatriación de capitales: Los bancos estadounidenses recuperaron sus capitales financieros en Europa (Plan Young) para atender a la petición de retirada de los fondos de sus clientes. Esta repatriación masiva (14.000 millones de dólares) provocó la quiebra del sistema bancario alemán y austríaco, entre otros.

Consecuencias políticas y auge del radicalismo

La crisis económica tuvo también consecuencias políticas, favoreciendo el auge del radicalismo político en diversos países:

Reino Unido

Los sucesivos gobiernos se vieron obligados a practicar políticas intervencionistas (inversiones directas, subvenciones). La firma de acuerdos comerciales con los países miembros de la Commonwealth (antiguas colonias y dominios como Australia o Canadá) y la devaluación de la libra permitieron evitar el hundimiento de sus exportaciones.

Francia

La interrupción del pago de reparaciones alemanas y el fracaso de las políticas deflacionistas agravaron las consecuencias de la crisis. La tensión social aupó al Frente Popular (unión de partidos de izquierdas) al triunfo electoral en 1936. El gobierno del socialista León Blum aplicó medidas keynesianas (aumento de los salarios) que redujeron las protestas pero provocaron un aumento de los precios y los costes de producción.

Alemania

La recuperación económica iniciada tras el Plan Dawes se interrumpió bruscamente por la paralización del comercio internacional y la retirada de los capitales estadounidenses. La hiperinflación, la quiebra bancaria y el aumento del paro hicieron imposible la devolución de las reparaciones de guerra y favorecieron el aumento de la inestabilidad política.

La llegada de Adolf Hitler al poder (1933) implicó la adopción de una política autárquica cuyo efecto a corto plazo fue la salida de la crisis, gracias al aumento del gasto público (infraestructuras, industria de la automoción y bélica) y la suspensión del pago de las reparaciones de guerra. Otros países totalitarios como Italia y Japón también adoptaron políticas autárquicas que, junto al gasto bélico, les permitieron mejorar su situación económica.

España

La crisis tuvo poca repercusión por la escasa participación española en el comercio internacional. No obstante, la crisis mundial condicionó el éxito del programa económico de la Segunda República (1931-1936).

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