La Guerra Civil: la sublevación militar y el estallido de la guerra. El desarrollo del conflicto: etapas y evolución de las dos zonas

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La Guerra Civil: La sublevación militar y el estallido de la guerra. El desarrollo del conflicto: Etapas y evolución de las dos zonas.
El asesinato de Calvo Sotelo, el 12 de Julio de 1936, sirvió para el inicio de la sublevación. El coordinador de la conspiración fue el General Mola, pero el alzamiento se inició cuando el día 17 se sublevó el ejército de Marruecos, dirigido por Franco tras llegar desde las Palmas.

La guerra se desarrolló en cinco etapas sucesivas:


La primera consistíó en el cruce del estrecho: Ambos bandos eran conscientes de la importancia estratégica de Madrid y ese va a ser el primer objetivo de los sublevados. En una semana Franco dispone en la península de hombres bien armados, adiestrados, y de total lealtad a su jefe. 
La segunda etapa es la batalla de Madrid (Septiembre del 36 – Marzo del 37): los militares sublevados intentan concentrar sus fuerzas en torno a la capital. Mola acude desde el Norte y Franco desde el sur. Sin embargo la capital resiste gracias a la defensa del ejército leal y de la milicia. Ante esta resistencia los jefes nacionales deciden aislar Madrid del resto de España, estableciendo un cerco. Los jefes sublevados deciden abandonar la toma de la capital y dirigir su atención a otras zonas estratégicas. Paralelamente, los republicanos concentran su esfuerzo en Aragón, pero no consiguen entrar en ninguna de las capitales aragonesas. 
La tercera etapa fue la campaña del Norte (Abril- Octubre de 1937). El primer objetivo era la franja cantábrica, aislada del resto de España. En esta campaña aparece un importante papel de los bombardeos de la aviación alemana como en el caso de Guernica, donde el 70% de la ciudad fue destruida. En Junio cae Bilbao y en Octubre Santander y Gijón. Los republicanos intentaron dar un respiro al Norte con una ofensiva en Brunete, en Julio del 37, pero no consiguen levantar el sitio de Madrid ni impedir la caída del Norte, que queda en manos nacionales.
La cuarta etapa de la guerra es conocida como la campaña de Aragón (Septiembre del 37- otoño del 38). En el bando republicano cunde la idea de que se está perdiendo la guerra, y para elevar la moral el mando emprende la campaña de Aragón. En Diciembre del 37 el ejército republicano, con ayuda de las Brigadas Internacionales, toman la ciudad de Teruel. La perdida de Teruel permite el avance nacional por Aragón y Castellón. La derrota del ejército republicano, y su casi total destrucción, deja la zona republicana dividida y Cataluña aislada.
La quinta etapa es La campaña de Cataluña (invierno 1938-39), que da paso al final de la guerra: una tras otra caen las capitales, pasando el control de la frontera a manos nacionales. El gobierno republicano, intenta negociar la paz pero Franco, convencido de la victoria, prefiere una paz incondicional. En Marzo termina la resistencia en Levante y en el resto de España al entrar las tropas nacionales en Madrid, desde donde se emite el último parte de guerra, el 1 de Abril de 1939.
La evolución política de las dos zonas durante la guerra fue muy compleja. 
En el Bando Republicano el principal problema fue la falta de una dirección política única debido a la división entre los que querían la continuación de la República, (el gobierno), y los grupos anarquistas, sindicalistas (CNT, FAI) y algunos comunistas, (POUM). La participación en la guerra de estos grupos revolucionarios se realizó a través de las Milicias, poco entrenadas y sin disciplina. La República tuvo que enfrentarse al doble problema de derrotar al ejército sublevado y de controlar la revolución social. Los grupos revolucionarios se organizaron en unos comités populares, que actuaban de forma independiente, con el objetivo de poner en marcha una nueva sociedad anarquista.  Los primeros gobiernos de Casares Quiroga y Martínez Barrio, tuvieron que dimitir al negarse a entregar armas al pueblo por temor a una revolución. El poder paso a Giral, que entrego armas al pueblo pero su incapacidad para controlar la situación le obligó a dimitir. El gobierno de Largo Caballero procedente de la UGT, fue un gobierno de coalición en el que participaron todos los sectores. De esta forma pudo acabarse con los comités obreros, con las milicias y con las colectivizaciones. La caída de Largo Caballero fue provocada por la crisis de Mayo de 1937 en Barcelona
El gobierno de Negrín, continuo con la política de control y centralización. Tras la pérdida de Teruel en Febrero de 1938 defendíó la postura de negociar una paz ventajosa, pero fue acusado de derrotista y tuvo que dimitir.
En el Bando nacional, en Octubre de 1936 se planteo la organización de un sistema político y administrativo. Su única directriz era la resistencia al comunismo y la lucha contra la anarquía. La elección de Franco para asumir la jefatura tras la muerte de Sanjurjo se debíó tanto al prestigio que le proporcionaron las victorias conseguidas durante la guerra como al hecho de controlar al ejército de Marruecos. Franco, fue aconsejado por su cuñado, Serrano Suñer, una legalidad y una ideología que lo respaldase. Las ideas de Franco eran muy simples, derivadas del pensamiento militar del Siglo XIX: unidad del estado, orden y jerarquía, a lo que se unía un intenso catolicismo y un fuerte rechazo del comunismo. Estas ideas se adecuaban bien a las propias ideas de Franco y de los militares, A pesar de ello se rehízo Falange Española, incorporando a los tradicionalistas, y quedo como partido único. Así la Falange se convirtió en un instrumento de la voluntad de Franco dando lugar a FET (Falange Española Tradicionalista) y de las JONS (Juntas Ofensivas Nacional Sindicalistas) (19 Abril 1937). Aunque algunas de las directrices del nuevo régimen se establecieron en 1938 (Fuero del Trabajo), Franco quiso esperar al fin del conflicto para establecer su estructura definitiva.
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