La Segunda República Española: Transformación, Conflictos y el Camino a la Guerra Civil

La Segunda República Española

La Segunda República fue el primer régimen verdaderamente democrático en la Historia de España. Fue recibida con un gran entusiasmo popular y con la esperanza de iniciar un cambio radical que mejorase la vida en el país; sin embargo, cinco años después se produjo una Guerra Civil.

La Segunda República española no apareció ni en el momento ni en el lugar adecuados. Los problemas fueron numerosos:

  • Oleada democratizadora europea en plena crisis económica.
  • España era uno de los países menos desarrollados de Europa, por lo que las tensiones eran evidentes.
  • El papel de algunos de los actores políticos tampoco facilitó la convivencia (CEDA o PSOE).

Gobierno Provisional y Constitución de 1931

Elecciones del 12 de abril de 1931

Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 dieron la victoria en las ciudades a los republicanos. Estos resultados fueron interpretados como un voto contra la monarquía. El rey Alfonso XIII abandonó el país y el 14 de abril se proclamó la II República española.

El Gobierno Provisional

El poder lo asumió un Gobierno Provisional formado por los firmantes del Pacto de San Sebastián, presidido por Niceto Alcalá-Zamora. El gobierno debía dirigir el país hasta que unas nuevas Cortes Constituyentes dieran forma al nuevo régimen.

El nuevo gobierno tuvo que responder desde el principio al ansia general de reformas. El ambiente social se tensó inmediatamente; los enfrentamientos entre la Iglesia y el nuevo gobierno, junto al viejo anticlericalismo, afloraron de nuevo.

Finalmente, en junio de 1931, tuvieron lugar las elecciones que dieron una clara mayoría a la coalición republicano-socialista. Las Cortes formadas tras estas elecciones aprobaron en diciembre de 1931 una nueva Constitución que establecía las bases de un régimen democrático y laico, en el que se otorgaban amplios derechos y libertades a los ciudadanos (incluido, por primera vez, el derecho al voto para la mujer), y dejaba abierta la posibilidad de diseñar un Estado descentralizado.

Bienio Reformista (1931-1933)

En este periodo, un gobierno presidido por Manuel Azaña y formado por republicanos de izquierda y socialistas emprendió una serie de ambiciosas reformas para transformar España. Se intentaron reformas en el ámbito agrario, militar, educativo, religioso, laboral y territorial.

La falta de tiempo y recursos económicos, así como la oposición de poderosos sectores sociales, impidió el éxito de la mayoría de estas reformas.

Enemigos a derecha e izquierda

Las reformas emprendidas durante el Bienio Reformista contaron con la oposición tanto de la derecha como de la izquierda obrera.

  • Para los conservadores: Las reformas eran excesivas, pues atentaban contra algunos de los elementos básicos de su ideario: la religión, la propiedad y la unidad de España. La derecha católica aglutinó a sus seguidores en torno a un gran partido: la CEDA. Además, se crearon partidos de extrema derecha como el Bloque Nacional y Falange Española de las JONS.
  • Para las organizaciones obreras: Las reformas eran demasiado tímidas y lentas. Se produjeron numerosas huelgas y protestas.

Algunas de ellas, como los sucesos de Casas Viejas, acabaron con fallecidos. Estos hechos, sumados al desgaste sufrido durante todo el periodo, provocaron el final del gobierno de Azaña y la convocatoria de elecciones en noviembre de 1933.

Bienio de Derechas (1933-1936)

Las elecciones de noviembre de 1933 fueron ganadas por los partidos de centro-derecha, siendo la CEDA y el Partido Radical las formaciones más votadas. El encargado de formar gobierno fue Alejandro Lerroux, pues Alcalá-Zamora no se fiaba del compromiso republicano de Gil-Robles.

El gobierno de Lerroux se dedicó a paralizar todas las reformas emprendidas en el bienio anterior por el gobierno de Azaña. Tanto el PSOE, por la izquierda, como la CEDA, por la derecha, fueron radicalizándose cada vez más.

Cuando Lerroux nombró a tres ministros de la CEDA, el PSOE y la UGT llamaron a una huelga general, que tomó tintes revolucionarios. Por su parte, en Cataluña, la Generalitat presidida por Lluís Companys también se rebeló contra el nuevo gobierno.

La huelga promovida por el PSOE y la UGT fracasó en casi toda España; solo triunfó en Asturias, donde, con ayuda de anarquistas y comunistas, se convirtió en una revolución. La represión del gobierno ante este levantamiento fue durísima: más de un millar de muertos, el doble de heridos y numerosos líderes políticos detenidos.

Finalmente, Lerroux se vio obligado a dimitir en 1935 por el escándalo del estraperlo. Se convocaron elecciones para febrero de 1936.

Frente Popular (1936)

Las elecciones de febrero de 1936 fueron ganadas por la izquierda, que acudió unida en la coalición del Frente Popular. El nuevo gobierno intentó reactivar las medidas reformadoras del primer bienio republicano, pero la situación era muy compleja por la creciente conflictividad social: tanto la derecha como la izquierda radicalizaron sus posturas.

El enfrentamiento político se trasladó a las calles, con asaltos y asesinatos de carácter político. La Falange formó grupos de pistoleros para atentar contra los líderes izquierdistas. Los sectores conservadores del Ejército aprovecharon este clima de tensión social para dar forma a un golpe de Estado que llevaban planeando desde la victoria de la izquierda en las elecciones.

Finalmente, el 17 de julio se produjo la sublevación militar. Su fracaso en amplias zonas de España desencadenó la Guerra Civil.

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