Origen de las Cortes y su importancia en la historia de los reinos peninsulares

Origen de las Cortes

A partir del siglo XII se produjo el auge de las ciudades y el poder económico de la burguesía. Los reinos peninsulares configuraron su propio modelo de gobierno. Las Cortes estaban formadas por la nobleza, el clero y la burguesía.

CASTILLA: Las primeras Cortes se dieron en León en el siglo XII. Desde el siglo XIII se convocaban en Castilla y León. Se integraban representantes de la nobleza, la Iglesia y de las ciudades, y se votaban decisiones de gobierno de carácter consultivo. Las Cortes fortalecieron la autoridad de los reyes en perjuicio de la nobleza y en beneficio de las ciudades, que a cambio vieron aumentados sus privilegios con fueros o cartas pueblas. El poder real se reafirmó con la implantación del derecho romano, recopilado en las Partidas de Alfonso X, y con otras instituciones como el Consejo Real.

ARAGÓN: La Corona mantuvo instituciones específicas en cada territorio. Se reunían con carácter general y tenían una función legislativa. De las Cortes, en Cataluña surgió la Generalitat en el siglo XIV.

NAVARRA: La influencia francesa y la amenaza aragonesa y castellana limitaron la capacidad de autogobierno de Navarra. El reino gozaba de un Fuero General, que limitaba el poder del rey, y unas Cortes, que adquirieron importancia a lo largo del siglo XV.



Ámbito territorial y características de cada sistema

La conquista militar de Al-Ándalus fue acompañada de la repoblación de las tierras ocupadas, lo cual influyó en la posterior estructura de la propiedad y en el desarrollo social de los reinos cristianos. Se dieron 3 modelos:



denominados alodios. Sin embargo, la necesidad de defender el territorio fortaleció a los nobles y clérigos que poseían castillos en los que protegerse, y muchos campesinos se convirtieron en siervos.



2. Repoblación Concejil: se dio entre los siglos XI-XII en las zonas del valle del Tajo y del Ebro, donde tuvieron que repoblar importantes ciudades que habían quedado semidesiertas. Para protegerse de los ataques musulmanes, la repoblación se organizó de forma colectiva a través de municipios que gozaban de libertades y a los que los reyes otorgaban privilegios (los fueros y cartas de poblamiento).



3. Repartimientos: se dio a partir del siglo XIII, tras la conquista de Extremadura y de Andalucía, cuando muchos musulmanes huyeron a Granada y al norte de África. La mayor parte del territorio fue repartido en grandes latifundios a los nobles, a los clérigos y órdenes militares que ayudaron en su conquista. Las zonas que ocupó Aragón (Valencia, Murcia, etc.) se empleó un sistema similar, pero se diferenciaba de Castilla en que permitía que se establecieran los musulmanes (Mudéjares)

“UNIÓN DINÁSTICA” La unión matrimonial de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón abrió una nueva etapa en la historia de los reinos cristianos peninsulares. Lo que se produjo fue una unión dinástica (Trastámara) a través del matrimonio celebrado en 1469. Cada reino se regía por sus leyes e instituciones, conformando un Estado plural y no unitario. Las leyes, monedas, cortes de cada reino quedarían diferenciadas y las fronteras entre los diferentes territorios obligaban al súbdito al pago de derechos de mercancías.



Un año antes del enlace se firmó el tratado de Toros de Guisando, en el que Enrique IV de Castilla reconoció como sucesora a su hermana Isabel en perjuicio de su hija Juana, pero tras el matrimonio con Fernando lo anuló por no estar de acuerdo, encontrando las aspiraciones de Juana el respaldo de la nobleza. Tras la muerte del Rey Enrique IV, se inició una guerra civil que terminaría con la victoria de las tropas de Isabel en la batalla de Toro a finales del siglo XV y propició la firma del tratado de Alcaçovas en 1479 por el que se reconoció a Isabel como Reina de Castilla.



Construcción del Estado Moderno Los Reyes Católicos implantaron nuevas instituciones, como la Santa Hermandad (un organismo con carácter policial) o el Tribunal de la Inquisición (único órgano común a Castilla y Aragón y que tuvo gran importancia en la uniformización religiosa). La construcción del Estado Moderno de los Reyes Católicos se completó con otras medidas como:

  • La creación del Consejo de Aragón además del cargo de lugarteniente (representante del monarca) y de la figura de la justicia mayor (árbitro entre rey y súbditos).
  • La reorganización de la Justicia con la fundación de las chancillerías de Granada y Valladolid.
  • El reforzamiento del sistema fiscal y la creación de la Contaduría Real de Hacienda.
  • El control de las órdenes militares.
  • La figura del corregidor y la formación de un ejército profesional y permanente.
  • La creación del cargo de los embajadores (asuntos diplomáticos). Las cortes eran itinerantes (la capital del reino).



Causas y consecuencias de 1492 Los hechos más relevantes de 1492 fueron la expulsión de los judíos, la finalización de la conquista del Reino nazarí de Granada y el descubrimiento de América por Colón.

REINO NAZARÍ DE GRANADA Causas: El objetivo era unificar el territorio y lograr la uniformidad religiosa en la Península. Dicho reino era vasallo de Castilla desde el siglo XIII. En 1482 los Reyes Católicos aprovecharon las disputas sucesorias de este reino para comenzar a conquistarlo a través de la guerra y la diplomacia.

Consecuencias: Este proceso fue justificado como una cruzada contra los infieles para lograr la uniformidad religiosa en la Península. Los conversos fueron llamados moriscos y pervivieron en los reinos de Valencia, Aragón y Murcia hasta 1609, fecha de su definitiva expulsión. EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS Causas: El objetivo proclamado era lograr la uniformidad religiosa en la Península, que solo hubiera cristianos, fue el episodio final iniciado en la Edad Media ya que se encontraban excluidos de la vida pública y era obligatorio que vivieran en sus barrios (juderías). Esta política respondía a la premisa de que la fe cristiana era el fundamento espiritual y político de la unidad de los reinos. Al mismo tiempo, la homogeneidad religiosa era un elemento de paz interior. También actuó como causa una animadversión hacia la población judía que solían ocupar cargos y puestos apetecidos por los cristianos.Consecuencias: Se logró la uniformidad religiosa de los judíos, pero el precio fue muy alto: unas 150.000 personas en la corona de Castilla y unas 30.000 en la corona de Aragón fueron expulsadas el 31 de marzo de 1492 por no convertirse y sus propiedades fueron confiscadas. En total, 150.000 aceptaron ser bautizados a la fe cristiana para permanecer en el territorio y mantener sus posesiones y posiciones.



DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA. Causas: La búsqueda de una nueva ruta hacia las Indias promovida por Colón, que consistía en navegar hacia Occidente. Ello fue posible gracias a los avances en las técnicas de navegación (astrolabio, brújula, carabela, etc.) y a los vientos alisios, que hicieron viable el viaje. Isabel le dio el visto bueno porque esta proeza podría hacerle ganar riquezas y cristianizar a la población que encontraran.

Consecuencias: Nuevas tierras, nuevos súbditos, nuevos productos (patata, maíz, etc.), llegada de metales preciosos y emigración hacia América de españoles en busca de nuevas oportunidades.

DUQUE DE OLIVARES Conde-Duque de Olivares (siglo XVII)

El reinado de Felipe IV (a principios y mediados del siglo XVII) también fue convulso en el interior. El origen de los conflictos se halló en la propuesta del Conde-Duque de Olivares conocida como Gran Memorial. Era un documento donde se instaba al rey a uniformizar las instituciones de la Monarquía Hispánica según el modelo castellano. El motivo se encontraba en el agotamiento económico y demográfico de Castilla, que asumía los esfuerzos de la guerra, en especial la de los años 30. La primera tentativa se dio en la Unión de Armas, que era un ejército permanente de 140.000 hombres sostenidos por todos los reinos en función de su población y riqueza, y la reforma económica. Esta reforma se inscribía en un plan que pretendía unificar el imperio suprimiendo las diferencias forales y repartiendo por igual cargas y beneficios entre todos los territorios de la corona, buscaba crear una estructura centralizada del Estado pero su aplicación fue casi imposible por la oposición de los distintos reinos. Esto provocó la crisis de 1640, que acabó con el poder del Conde-Duque de Olivares sustituido por Luis Méndez de Haro. La crisis tuvo dos escenarios principales:



Cataluña: se produjo la sublevación del Corpus de Sangre. Los catalanes nombraron conde de Barcelona a Luis XIII de Francia, y sólo la intervención militar dirigida por Juan José de Austria permitió la rendición negociada.

Portugal: al rechazo de los planes de Olivares se le sumó el descontento ante la incapacidad castellana para proteger sus intereses comerciales. Los portugueses nombraron rey al Duque de Braganza, que pasó a ser el rey Juan IV, y en 1668 se reconoció su independencia.



Factores de la crisis del siglo XVII

La evolución demográfica: El siglo XVI fue un periodo de crecimiento moderado de la población. El impacto fue desigual y la corona de Castilla experimentó un aumento, mientras que en Aragón fue más débil. Así, el siglo XVII fue una época de pérdida demográfica, motivada por el deterioro de la economía, las epidemias, el aumento de la emigración a América, las constantes guerras y la expulsión de los moriscos. Las cifras fueron desiguales según la región, hubo pérdidas de población en las zonas de interior y un aumento en las zonas costeras.

La evolución económica: Aunque el siglo XVI fue un periodo de expansión económica, la Corona se nutría de dinero por diversas vías de recaudación. Impuestos: En la época de los Reyes Católicos, estos habían completado un sistema impositivo medieval, pero los Austrias lo ampliaron con nuevos tributos a medida que aumentaron sus necesidades financieras. Metales americanos: El oro y la plata provenientes de América eran la principal fuente de financiación de la corona y hicieron de la moneda española la divisa de referencia de la época. A finales del siglo XVI las remesas de metales preciosos disminuyeron, lo que tuvo efectos catastróficos para la economía. Préstamos: Pese a la ingente cantidad de ingresos recibidos por la corona, siempre se mostraban insuficientes para afrontar los gastos derivados de la burocracia y de las guerras. Por ello, tanto Carlos V como su hijo hubieron de recurrir a prestamistas alemanes. El elevado nivel de gastos resultó insostenible, así que en el reinado de Felipe II, la monarquía tuvo que afrontar sucesivas bancarrotas.

En el siglo XVIII la situación de la hacienda pública no mejoró y se vio condicionada por la crisis económica, que se extendió durante casi toda la centuria, por lo que hubo que afrontar periodos de bancarrotas. Las malas cosechas, las guerras y la expulsión de los moriscos fueron aspectos que provocaron el deterioro de las condiciones económicas. Además, el comercio con América se vio paralizado debido a la competencia de holandeses, franceses e ingleses y al desarrollo de un sistema productivo americano que redujo la importación. Pese a todo, a finales de la centuria se observaban relativos síntomas de recuperación debido a la introducción de nuevos cultivos, la aplicación de medidas proteccionistas y el descenso de los gastos bélicos debido a la pérdida de presencia internacional.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *