Resumen de la regencia de maria cristina

Las Regencias de María Cristina y Espartero La Regencia de María Cristina estuvo marcada por la guerra civil y el enfrentamiento entre los generales cuyas voluntades y criterios dominaban, no sólo la vida del país sino también el incipiente desarrollo de los partidos políticos. Francisco Cea Bermúdez, muy próximo a las tesis absolutistas del difunto Fernando VII fue el primer Presidente del Consejo de Ministros. La ausencia de conquistas liberales forzó la salida de Cea y la llegada de Martínez de la Rosa quien convenció a la Regente para promulgar el Estatuto Real de 1834, una Carta Otorgada que supuso un retroceso frente a la Constitución de Cádiz.El fracaso de los conservadores llevó al poder a los liberales en el verano de 1835. La figura más destacada de este periodo fue Juan Álvarez Mendizábal, político y economista de grandes dotes y prestigio que consiguió detener las sublevaciones liberales en todo el Estado e iniciar reformas económicas y políticas, las más importantes de ellas en el seno del ejército español y en la hacienda pública con el proceso de desamortización de los bienes de la Iglesia católica. Tras la dimisión de Mendizabal, acosado por múltiples conflictos, llegó la Constitución de 1837 de la mano de José María Calatrava en un intento por conjugar el espíritu de la Constitución de Cádiz al tiempo que contentaba a los partidarios del Antiguo Régimen.La Guerra Carlista generó graves problemas económicos y políticos. La lucha contra el ejército del carlistaTomás de Zumalacárregui, alzado en armas desde 1833, obligó a la Regente a depositar buena parte de su confianza en los militares cristinos que alcanzaron gran renombre entre la población. De ellos destacó el general Espartero quien fue el encargado de certificar la victoria final en el Convenio de Oñate. Esta situación, en la que los militares sustituían a los débiles partidos políticos, provocó una crisis gubernamental permanente donde los intereses de los distintos mandos militares fueron imponiendo sucesivos gobiernos carentes de autoridad.En 1840, María Cristina, consciente de su debilidad, trató de llegar a un acuerdo con Espartero, pero éste siguió intrigando hasta que el 1 de septiembre estalló la revolución liberal en Madrid. María Cristina se vio obligada a abandonar la Regencia en manos de Espartero y desterrarse en Francia.El 12 de octubre de 1840, con un amplio apoyo popular, Espartero asumió la Regencia. Sin embargo, el general no supo rodearse del espíritu liberal que le había llevado al poder, y prefirió confiar los asuntos más importantes y trascendentales a los compañeros de armas que le habían acompañado en la Guerra Carlista y en la Batalla de Ayacucho.De hecho, ejerció la Regencia en forma de dictadura militar. Por su parte, los conservadores representados por Leopoldo O’Donnell y Narváez no cesaron en sus pronunciamientos. En 1843 el deterioro político y económico alcanzó proporciones colosales, y la impopularidad de Espartero había crecido de tal manera que hasta los liberales que le habían apoyado tres años antes, conspiraban contra él. El 11 de junio de 1843 la sublevación de los moderados fue también arropada por los hombres de la confianza de Espartero como Joaquín María López y Salustiano Olózaga, lo que obligó al general a abandonar el poder y marchar al exilio en Londres.


Durante la primera etapa del reinado, entre los años


1814 y 1820, el rey restableció el absolutismo anterior siguiendo la estela de la restauración borbónica en Francia. La tarea que aguardaba a Fernando era extremadamente compleja. Habría tenido que contar con unos ministros excepcionalmente capaces para poner orden en un país devastado por seis años de guerra, pero apenas contó con un par de estadistas de cierta talla. La inestabilidad del gobierno fue constante, y los fracasos a la hora de resolver adecuadamente los problemas determinaron los continuos cambios ministeriales.Fue un periodo de persecución de los liberales, los cuales, apoyados por el Ejército, la burguesía y organizaciones secretas como la
Masonería, intentaron sublevarse varias veces para restablecer la Constitución. Por otra parte, a pesar de que Fernando VII había prometido respetar a los afrancesados, nada más llegar procedió a desterrar a todos aquellos que habían ocupado cargos de cualquier tipo en la administración de José I.Por la
Real Cédula del
1 de agosto de 1824 prohibó para siempre en España e Indias las sociedades de francmasones y otras cualesquiera secretas.Durante el período desaparecieron la prensa libre, las diputaciones y ayuntamientos constitucionales y se cerraron las Universidades. Se restableció la organización gremial y se devolvieron las propiedades confiscadas a la Iglesia.En enero de
1820 estalló una sublevación entre las fuerzas expedicionarias que debían partir para América para garantizar la permanencia de las colonias en manos de España. Aunque este pronunciamiento, encabezado por
Rafael de Riego, no tuvo el éxito necesario, el gobierno tampoco fue capaz de sofocarlo y poco después, una sucesión de sublevaciones comenzó en Galicia y se extendió por toda España. Fernando VII se vio obligado a jurar la Constitución en Madrid el
10 de marzo de 1820, con la histórica frase: «Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional». Comenzó así el Trienio Liberal o Constitucional.Durante el Trienio, se propusieron medidas en contra del absolutismo y se suprimen la
Inquisición y los señoríos. Sin embargo, aunque el rey aparentaba acatar el régimen constitucional, conspiraba secretamente para restablecer el absolutismo (

Regencia de Urgel



;


sublevación de la Guardia Real
en julio de 1822, sofocada por la
Milicia Urbana de Madrid). Finalmente, la intervención del ejército francés de los Cien Mil Hijos de San Luis, bajo los auspicios de la
Santa Alianza, reestableció la monarquía absoluta en España (octubre de 1823). Se eliminaron todos los cambios del

Trienio liberal



; por ejemplo, se restablecieron los privilegios de los señoríos y mayorazgos, con la única excepción de la supresión de la

Inquisición



.Se inició así su última época de reinado, la llamada Década Ominosa (1823-1833), en la que se produjo una durísima epresión de los elementos liberales, acompañada del cierre de periódicos y universidades al tiempo que se registraron levantamientos absolutistas instigados por el clero y por los partidarios del infante

Carlos María Isidro, hermano de Fernando, que se perfilaba como sucesor. Al tiempo, se consumó la práctica desaparición del imperio español. En un proceso paralelo al de la Península tras la invasión francesa, la mayor parte de los territorios americanos (con la excepción de
Cuba y Puerto Rico

) declararon su independencia y comenzaron un tortuoso camino hacia repúblicas liberales (

Santo Domingo fue ocupada por

Haití



). Sólo las islas caribeñas, junto con

Filipinas, las Marianas, las Carolinas y las
Palaos, en el
Pacífico, permanecían bajo el dominio de España.En
1829 una expedición partió desde Cuba con la intención de reconquistar México al mando del almirante

Isidro Barradas



. La empresa acabó finalmente derrotada por las tropas mexicanas

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