Debilidad de la monarquía y la Semana Trágica de Barcelona
Una de las muestras más representativas de la debilidad de la monarquía fue la llamada Semana Trágica de Barcelona. Fue un levantamiento popular originado por la oposición al reclutamiento de soldados para la guerra de Marruecos. España mantenía una guerra con Marruecos para establecer colonias en el norte de África. No siempre fue favorable para España, ya que ésta sufrió importantes derrotas y numerosas muertes debido a la falta de preparación del ejército español para luchar en un territorio tan desfavorable.
Por otro lado, se sumaba que el ejército enviado estaba formado por hombres de clases populares, ya que los adinerados se libraban de ir. En 1909 los obreros acabaron convocando una huelga general que derivó en un levantamiento, construyendo barricadas y quemando iglesias; este levantamiento fue duramente reprimido por el ejército.
Crisis de 1917
En 1917 se produjo otra crisis de manera generalizada en España. Tuvo tres vertientes:
- Crisis social: huelgas en las principales ciudades; los obreros reclamaban una mejora de las condiciones de trabajo.
- Crisis militar: algunos militares se unieron a la huelga con el fin de oponerse al sistema de ascenso de cargos que favorecía a los militares afrancesados/africanistas que ascendían rápido por el hecho de ser veteranos de África.
- Crisis política: los partidos políticos se opusieron al bipartidismo, a la falta de democracia y a la clausura de las Cortes.
Bienio conservador (1933–1934)
En las elecciones de 1933, todos los partidos políticos de derecha se unieron y presentaron una única candidatura llamada CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), mientras que los partidos de izquierda se presentaron por separado. La CEDA ganó las elecciones y Alejandro Lerroux fue nombrado jefe de gobierno. Este nuevo gobierno se dedicó a paralizar todas las reformas puestas en marcha por el anterior bienio.
Sin embargo, la llegada de las derechas al poder provocó la reacción de algunos sindicatos. En 1934, en Asturias se produjo una revuelta de los mineros que fue duramente reprimida por el general Franco, causando más de 1 000 muertos. Paralelamente, en Cataluña hubo otra revuelta que finalizó con la proclamación de la independencia. En este ambiente de crispación se convocaron nuevas elecciones en 1936.
Frente Popular y el camino hacia 1936
En las nuevas elecciones de 1936, los partidos de izquierda decidieron presentarse de manera conjunta, formando una candidatura llamada Frente Popular. Los partidos de derecha lograron formar distintas coaliciones, pero no una candidatura única. El Frente Popular ganó por estrecho margen; Manuel Azaña fue nombrado presidente de la República y Santiago Casares Quiroga jefe de gobierno.
El nuevo gobierno reemprendió la política reformista del primer bienio republicano: amnistía para los presos de la insurrección de 1934, reforma agraria, restablecimiento del Estatuto catalán y debate de nuevos estatutos de autonomía para Galicia y el País Vasco. Por otro lado, se envió lejos de Madrid a aquellos generales sospechosos de dar un golpe de Estado, como Franco, Sanjurjo o Mola. Sin embargo, a pesar de la distancia, comenzaron a organizar un golpe de Estado para derrocar el sistema republicano.
Las medidas llevadas a cabo por el gobierno animaron a los anarquistas y a otros sindicatos de izquierda que proponían más cambios. Por esta razón convocaron numerosas huelgas en las principales ciudades para pedir la mejora de las condiciones de trabajo. Los partidos de derecha, por su parte, reaccionaron de forma violenta provocando enfrentamientos. En uno de esos enfrentamientos fue asesinado José Calvo Sotelo, un político de derechas. Su asesinato precipitó el golpe de Estado, que tuvo lugar el 18 de julio de 1936.
Proclamación de la Segunda República (abril de 1931)
El 12 de abril de 1931 se celebraron elecciones municipales en España que fueron entendidas por la población como un plebiscito entre monarquía y república. Los partidarios de los republicanos triunfaron en las principales ciudades, donde comenzaron a realizarse manifestaciones en favor de la República. Alfonso XIII, sintiéndose sin apoyo, dimitió y abandonó el país. En estas circunstancias, el 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República Española.
Se creó un gobierno provisional que debía dirigir el país hasta que se convocaran elecciones a Cortes Constituyentes. Este gobierno provisional tuvo que hacer frente a un ambiente social encrespado. El viejo anticlericalismo afloró de nuevo y varias iglesias y conventos fueron quemados. La opinión pública católica, compuesta por un número significativo de españoles, se alejó del nuevo régimen republicano.
Elecciones a Cortes Constituyentes y Constitución de 1931
Las elecciones a Cortes Constituyentes celebradas en junio de 1931 dieron la victoria a la coalición republicana-socialista. La primera gran tarea de las nuevas Cortes fue la elaboración de una Constitución, aprobada en diciembre de 1931. Dicha constitución establecía, entre otros puntos:
- España se definía como un Estado integral, con la posibilidad de establecer gobiernos autónomos.
- Sufragio universal masculino y femenino. Por primera vez en España podían votar las mujeres.
- Aconfesionalidad del Estado. Se permitió el matrimonio civil y el divorcio.
- División de poderes: legislativo (Cortes), ejecutivo (Presidente de la República y ministros) y judicial (tribunales independientes).
Bandos en la Guerra Civil
El golpe de Estado del 18 de julio fracasó en lograr el control total, pero dio pie a una larga guerra en la cual se configuraron dos bandos:
- Bando republicano: estaba formado por clases populares (obreros), pequeña burguesía, campesinado sin tierras, así como clases medias republicanas e intelectuales. Defendían la legitimidad de la República y la mayoría de ellos habían mostrado su apoyo al Frente Popular. Su estrategia era aguantar hasta que estallara la inevitable guerra europea para contar con el apoyo de Francia e Inglaterra.
- Bando sublevado (franquista): constituido por militares conservadores, monárquicos de derechas, católicos y todos aquellos grupos que se habían opuesto a las reformas de la República. Inspirados en el fascismo, pretendían restablecer el orden mediante una dictadura para después instaurar una monarquía o una república conservadora.
Intervención internacional
La Guerra Civil traspasó las fronteras nacionales y se convirtió en un conflicto ideológico entre partidarios de la democracia y del fascismo. En estas condiciones, otros países intervinieron en la contienda a favor de una u otra ideología:
- Apoyos al bando franquista: Italia fascista, Alemania nazi y Portugal (donde existía una dictadura). Todos estos países enviaron armamento y, en algunos casos, tropas en favor de Franco.
- Apoyos al bando republicano: la Unión Soviética fue el principal país que apoyó la causa republicana, enviando ayuda militar y facilitando la organización de las Brigadas Internacionales. La mayoría de las democracias europeas, como Francia e Inglaterra, se negaron a apoyar a la República oficialmente, defendiendo una política de no intervención para evitar un conflicto mayor con Alemania.
Reformas del gobierno republicano
Reforma militar
Se pretendió modernizar el ejército, evitar la abundancia de oficiales y ganarse la lealtad del Ejército hacia la República. Manuel Azaña creó una ley por la cual los oficiales debían prometer su adhesión a la República y se les dio la posibilidad a los de mayor edad de retirarse con el sueldo íntegro.
Además, se cerró la Academia Militar de Zaragoza y se envió a los oficiales contrarios al régimen a destinos lejanos.
Reforma agraria
Tenía como fin poner fin al latifundismo y mejorar las condiciones de vida de los campesinos. Se estableció un decreto para expropiar aquellas tierras que no se cultivaran y distribuirlas entre los campesinos sin tierra. Sin embargo, los resultados fueron escasos porque las tierras expropiadas fueron muy reducidas ante la falta de recursos para indemnizar a los propietarios.
Cuestión religiosa
Uno de los objetivos de este gobierno era limitar la influencia de la Iglesia en la política y la sociedad española. Para ello, en la Constitución se decretó la aconfesionalidad del Estado. Además, se suprimió el presupuesto público para el mantenimiento del clero, se prohibió a las órdenes religiosas dedicarse a la enseñanza y se disolvió la Compañía de Jesús.
Consecuencias
Las consecuencias de la Guerra Civil y la posterior posguerra fueron múltiples y profundas:
- Demográficas: hubo alrededor de 500 000 víctimas; de ellas, según algunas estimaciones, 50 000 fueron asesinadas por fuerzas republicanas y 45 000 por las fuerzas sublevadas. También se registraron muertes institucionalizadas durante la represión franquista.
- Políticas: fin del sistema democrático e inicio de una dictadura de aproximadamente 40 años.
- Económicas: destrucción de numerosas infraestructuras, paralización de la producción industrial y agrícola, destrucción de localidades y pérdidas materiales generalizadas; por esto la posguerra se caracterizó por altas tasas de hambruna y miseria.
- Sociales: el conflicto dio lugar a una división entre vencedores y vencidos. La represión se centró en los vencidos y hubo discriminación hacia ellos durante toda la dictadura.
