Oposición al Gobierno Progresista
Durante este periodo, el gobierno provisional enfrentó diversos desafíos fundamentales que minaron su estabilidad:
- Descontento político: Tanto los republicanos como los carlistas manifestaron su rechazo hacia el gobierno provisional al observar su clara inclinación hacia la instauración de una monarquía.
- Conflictividad social: La crisis agraria y el desempleo desataron la rebeldía del campesinado andaluz, que esperaba que la revolución trajera consigo el reparto de tierras.
- Protestas populares: La escasez de recursos y las protestas contra los consumos y las quintas provocaron motines populares en los núcleos urbanos.
- Nuevo conflicto laboral: Surge un tipo de enfrentamiento característico de las nuevas relaciones entre capitalistas y obreros, manifestado a través de la huelga. En este contexto, los obreros comenzaron a acercarse a las corrientes anarquistas.
- La Guerra de Cuba: El Sexenio tuvo que lidiar con el estallido de la Guerra de los Diez Años (1868-1878). La falta de respuesta del gobierno provisional a los deseos de autonomía de los cubanos produjo un movimiento secesionista dirigido por Carlos Manuel de Céspedes.
La Monarquía de Amadeo I de Saboya
La Constitución de 1869 establecía un régimen monárquico, pero el problema residía en quién ocuparía el trono vacante tras la expulsión de Isabel II. El general Juan Prim logró que Amadeo de Saboya aceptara la corona.
Sin embargo, la elección de Amadeo I por las Cortes distó de ser unánime. Su breve reinado contó con escasos apoyos debido al rechazo aristocrático y popular, enfrentándose a graves problemas:
Inestabilidad y Oposición
- El asesinato de Prim: Su muerte privó al rey de su apoyo fundamental, ya que Prim era quien mantenía unida la coalición monárquica.
- Ruptura política: En el Partido Progresista se produjo la ruptura entre constitucionalistas y radicales.
- Oposición armada y social: La inestabilidad se debió también a la abierta oposición de carlistas y republicanos. Por su parte, la Iglesia Católica se oponía a la libertad religiosa.
- Élites económicas: La burguesía financiera e industrial, junto a los grandes hacendados en Cuba, se sintieron amenazados por el auge del movimiento obrero y el proyecto de abolición de la esclavitud.
En el seno del republicanismo federal coexistieron dos tácticas: los partidarios de la vía parlamentaria, liderados por Pi y Margall, y los clubes republicanos más inclinados hacia la insurrección armada.
Finalmente, Amadeo de Saboya aprovechó un conflicto surgido en el cuerpo de artillería como pretexto para abdicar en febrero de 1873, frustrándose así la solución monárquica no borbónica.
La Primera República Española
La I República se caracterizó por una extrema inestabilidad, sucediéndose cuatro presidentes en menos de un año:
1. Gobierno de Figueras
La República nació sin apoyo interior sólido y sin reconocimiento exterior. Se convocaron elecciones en mayo, pero la mayoría de los partidos no participaron, resultando en una alta abstención que forzó la dimisión del presidente.
2. Gobierno de Pi y Margall
Vencedores en las elecciones, su programa buscaba resolver la división de la nación. Emilio Castelar presidió la comisión constitucional, elaborando un proyecto donde se dividía la nación en 17 regiones, estructuradas de abajo hacia arriba: individuo-municipio-región o estado. Sin embargo, la Constitución nunca entró en vigor debido al estallido del movimiento cantonalista en el Levante, Valencia y Cataluña, lo que provocó la destitución de Pi y Margall.
3. Gobierno de Salmerón
En julio, Nicolás Salmerón llega al poder produciéndose un giro conservador. Aumentó la presión social y la represión contra la Internacional. Los responsables del cantonalismo fueron juzgados y condenados.
4. Gobierno de Castelar
En septiembre, Castelar es nombrado presidente por decreto y gobierna sin el Parlamento. Logró sofocar casi en su totalidad el levantamiento cantonalista. Pese a que el ejército y la burguesía estaban satisfechos con su gestión, en 1874 terminaban sus poderes extraordinarios y la mayoría republicana federal, liderada por Pi y Margall, amenazaba su continuidad.
Ante el temor de una derrota de Castelar, el general Pavía protagonizó un golpe de Estado el 3 de enero de 1874.
Hacia la Restauración Borbónica
Tras el golpe, el ejército disolvió la República y propuso al general Serrano formar un régimen presidencialista, sin Cortes ni Constitución, gobernando por decreto para finalizar las guerras pendientes. Los carlistas resistieron hasta su derrota definitiva en 1876.
La Guerra de Cuba continuaba con implicaciones independentistas, autonomistas y esclavistas. En este escenario, la causa alfonsina se presentó como la salida más lógica. Se redactó el Manifiesto de Sandhurst, inspirado por Cánovas del Castillo, en el cual el futuro Alfonso XII se comprometía a aceptar una monarquía constitucional y liberal.
