El Estado Franquista: Ideología, Evolución Política y Transformación Económica

Creación del Estado franquista: Fundamentos ideológicos y apoyos sociales

La creación del Estado franquista se basó en un sistema político definido como una dictadura personal autoritaria y tradicionalista, sustentada en el radicalismo católico. Los pilares ideológicos fundamentales fueron:

  • La concentración del poder político en la figura de Franco.
  • El anticomunismo y el antiparlamentarismo.
  • La defensa a ultranza de la unidad de la patria.
  • El tradicionalismo, el militarismo y la adopción de rasgos fascistas.

El dictador asumió la función constituyente y, progresivamente, se aprobaron las Leyes Fundamentales del Reino, tales como:

  • El Fuero del Trabajo.
  • La Ley Constitutiva de las Cortes.
  • El Fuero de los Españoles.
  • La Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado.

El régimen se impuso mediante una férrea represión, apoyada en instrumentos legales como la Ley de Responsabilidades Políticas y la depuración de funcionarios, entre otras medidas.

Apoyos institucionales y sociales

Los pilares institucionales del régimen fueron:

  • El Ejército: Absolutamente leal a Franco.
  • La Falange: Convertida en el partido oficial (FET y de las JONS).
  • La Iglesia: Estableció el catolicismo como religión oficial y obtuvo el control total de la educación.

En cuanto a los apoyos sociales, durante los primeros años destacaron la oligarquía agraria, financiera e industrial. A partir de la década de los 50, se sumó la burguesía industrial de Cataluña y el País Vasco. Por otro lado, la oposición al franquismo estuvo integrada por el gobierno republicano y los gobiernos autonómicos en el exilio, además de los sectores monárquicos.

Evolución política y coyuntura exterior: Del aislamiento al reconocimiento internacional

En la primera etapa, Serrano Súñer diseñó un régimen totalitario con predominio de militares y falangistas. España se alineó con las potencias del Eje, aunque no entró formalmente en la Segunda Guerra Mundial porque Hitler rechazó las peticiones de Franco, a pesar de que este seguía apoyando al Eje frente a los aliados.

Tras la guerra, el aislamiento internacional se concretó en la exclusión de España de la ONU, organismo que denominaba al régimen como fascista y recomendó a sus miembros retirar a sus embajadores. Sin embargo, el reconocimiento internacional llegó en 1950. El contexto de la Guerra Fría permitió a Franco presentarse ante las democracias occidentales como un aliado leal frente a la URSS. Esto llevó a que la ONU revocara la resolución de bloqueo, permitiendo el regreso de los embajadores. Hitos clave de este periodo fueron el Concordato con la Santa Sede y el Pacto de Madrid con EE. UU., que permitió la instalación de cuatro bases militares estadounidenses en suelo español.

El exilio

Para la parte de la población que perdió la Guerra Civil, el conflicto significó una grave pérdida demográfica, económica e intelectual. Se distinguen varias etapas, como el primer exilio en 1937, donde miles de niños fueron enviados a Rusia, y el éxodo masivo hacia Francia al final de la contienda, donde muchos exiliados perdieron la vida en el camino.

Consolidación del régimen: De la autarquía al desarrollismo y cambios sociales

La consolidación del régimen

En los años 50, el régimen comenzó a abandonar la autarquía y el aislamiento. Los primeros síntomas de recuperación económica evidenciaron tensiones entre las distintas «familias» del régimen. Franco remodeló su gabinete cesando a los ministros más radicales y nombrando a nuevos perfiles: los tecnócratas.

Bajo este nuevo impulso, se promulgaron leyes fundamentales como la Ley de Principios del Movimiento Nacional. Se creó la Vicepresidencia del Gobierno (ocupada por Carrero Blanco), se puso en marcha el Tribunal de Orden Público (TOP), se aprobó la Ley de Prensa e Imprenta y la Ley Orgánica del Estado. Finalmente, se designó al príncipe Don Juan Carlos de Borbón como sucesor de Franco a título de Rey.

Transformaciones económicas: Del aislamiento al crecimiento

Durante los años 40 y 50, el régimen buscó la autosuficiencia mediante una economía autárquica, lo que derivó en la necesidad del racionamiento. Ante el fracaso de este modelo, se elaboró el Plan de Estabilización Económica, que incluyó:

  • Reducción de los gastos del Estado y congelación de salarios.
  • Liberalización de las actividades económicas.
  • Apertura a los mercados exteriores.

Estas medidas reactivaron la economía y marcaron el inicio del despegue económico. Aunque provocó la emigración masiva de españoles hacia Europa, también atrajo mano de obra a las ciudades y fomentó el turismo. En 1962 se inició un periodo de planificación y desarrollo destinado a aumentar el PIB y potenciar la industria.

Los cambios sociales y la modernización

Se produjo un notable crecimiento de la población, aunque las migraciones de los años 60 fueron masivas, afectando a más de un millón y medio de personas en el ámbito exterior. La sociedad se modernizó: disminuyó el número de jornaleros en el campo y aumentó el de obreros industriales. Los modos de vida y la mentalidad evolucionaron, destacando la incorporación de la mujer al mercado laboral fuera del hogar. El nivel de vida mejoró sensiblemente con la aparición de la sociedad de consumo. Este profundo crecimiento y transformación social contrastó drásticamente con el inmovilismo y la represión política del régimen.

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