Evolución Política y Movimientos Sociales en la España de la Restauración

1.2. La Constitución de 1876

Favoreció la estabilidad política de carácter conservador. Los principales elementos de la Constitución de 1876 eran:

  • Amplia declaración de derechos y libertades.
  • División de poderes entre las Cortes y el Rey (Cortes bicamerales).
  • Voto censitario, limitado a los grandes contribuyentes.
  • Sufragio universal masculino.
  • Reconocimiento del catolicismo como religión oficial del Estado.
  • Ayuntamientos y diputaciones bajo el control del gobierno en municipios y provincias.

4.1. El republicanismo

A pesar de sus divisiones internas, los partidos republicanos compartían cuatro puntos básicos: la república como forma de Estado, reformas para favorecer a los grupos sociales más necesitados, fe en el progreso científico y educativo y la laicidad del Estado.

  • Partido Republicano Posibilista: Liderado por Castelar, terminó integrándose en el partido liberal de Sagasta.
  • Partido Republicano Centralista: Liderado por Salmerón.
  • Partido Republicano Democrático Federal: Liderado por Pi y Margall, defendía la proclamación de la república.

El número de diputados fue reducido en el Congreso debido a las divisiones internas.

4.2. El Carlismo

Solo tuvo cierta fuerza en las provincias forales (Álava, Guipúzcoa, Navarra y Vizcaya). Además, la aparición de los nacionalismos vasco y catalán redujo aún más el carlismo, y buena parte del clero se fue alejando de este movimiento. Vázquez de Mella lideró un intento de modernización de la ideología carlista, que quedó reflejada en el Acta de Loredán. Promovieron algunas insurrecciones que fracasaron.

4.3. La expansión del PSOE

Con la llegada de los liberales al poder en 1881, se legalizaron de nuevo las asociaciones obreras. El PSOE, liderado por Pablo Iglesias, era partidario de la participación de los obreros en la actividad política, denunciaba los trabajos de mujeres y niños y los bajos salarios obreros. Se produjo un crecimiento del socialismo a partir de 1890, defendiendo la huelga para reivindicar y el sufragio universal, aunque su expansión fue muy lenta.

5. El auge de nacionalismos y regionalismos

Los gobiernos de la Restauración buscaban la aplicación de las leyes, impuestos y obligaciones militares en toda España. Frente a esta tendencia, comenzaron a surgir organizaciones más descentralizadoras, especialmente en Cataluña y el País Vasco.

5.1. Los orígenes del catalanismo

El desarrollo industrial en Cataluña durante el siglo XIX dio lugar a una importante burguesía industrial, al desarrollo de la cultura catalana y al uso del catalán. En 1830 nació el movimiento literario de la Renaixença, cuyo objetivo era recuperar la lengua y cultura catalana. En 1880, el catalanismo cultural dio paso a la actividad política que afirmaba la existencia de una nacionalidad catalana. Un paso importante para la consolidación del catalanismo fue la creación de la Unió Catalanista. La crisis del sistema político de la Restauración en 1898 acrecentó el interés de la burguesía catalana por tener su propia representación. En 1901 se creó la Lliga Regionalista, que se convirtió en el principal partido del primer tercio del siglo XX.

5.2. Sabino Arana y el nacionalismo vasco

En el País Vasco, la abolición de los fueros en 1876 provocó una reacción de defensa de la lengua y cultura vascas. El nacionalismo vasco no se basó inicialmente en la lengua, como en Cataluña, sino en un rechazo a lo que venía de fuera. La figura más destacada fue Sabino Arana, quien fundó el Partido Nacionalista Vasco (PNV). Arana popularizó un nuevo nombre para su patria: Euskadi. Posteriormente, la posición política de Arana se suavizó al aceptar que la autonomía debía alcanzarse desde la legalidad y dentro de la unidad del Estado español.

8. La llegada del internacionalismo: Marxismo y Anarquismo

8.1. El socialismo utópico

Los socialistas utópicos, un grupo de pensadores, denunciaron las injusticias del capitalismo industrial. Proponían crear sociedades igualitarias y el reparto de la riqueza. La figura más notable del socialismo utópico fue Joaquín Abreu, quien defendió la creación de falansterios: cooperativas de producción y consumo que producían todo lo necesario para sus habitantes.

8.2. La AIT: Marxismo y Anarquismo

La Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) o Primera Internacional consiguió agrupar a todos los que querían luchar contra el capitalismo, teniendo como máximo representante a Karl Marx. Sus seguidores defendían que la clase obrera tenía que organizarse para conquistar, mediante la revolución, el poder político y económico para construir un nuevo Estado obrero (dictadura del proletariado). En la AIT se integraron los anarquistas, cuyo máximo representante era Mijaíl Bakunin. Esta ideología se oponía a la formación de partidos políticos y defendía la abolición del Estado. Bakunin acusaba a Marx de autoritario. Eran partidarios del terrorismo.

8.3. La AIT en España

La Revolución de 1868 hizo llegar a España las ideas socialistas y anarquistas. Llegó el anarquista italiano Giuseppe Fanelli y difundió los ideales anarquistas. A partir de 1869, las asociaciones obreras se expandieron en España.

2.3. El desarrollo del turno de partidos (1876-1898)

Se distingue una primera etapa de gobierno conservador (1875-1881) hasta la muerte de Alfonso XII (1885), que impulsó un acuerdo entre conservadores y liberales conocido como el Pacto de El Pardo. Esto produjo una nueva etapa de gobierno liberal (1885-1890) con nuevas libertades, la nueva Ley de Asociaciones y el Código Civil. Los conservadores volvieron al poder en 1890 y en 1892 regresaron los liberales. Posteriormente, en 1895, Cánovas del Castillo asumió de nuevo la presidencia hasta su asesinato en 1897.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *