Historia de España (siglos XVIII‑XIX): Decretos borbónicos, guerras y transformaciones sociales

Los Decretos de Nueva Planta y el nuevo estado borbónico

Los Decretos de Nueva Planta, creados por Felipe V tras la Guerra de Sucesión, eliminaron las leyes y gobiernos propios de Aragón, Valencia, Cataluña y Mallorca. Esto puso fin al antiguo sistema de los Austrias y unificó España siguiendo las normas de Castilla y el modelo francés de los Borbones.

Consejos y secretarías. Las funciones de los antiguos Consejos pasaron a las Secretarías de Estado y del Despacho: Estado, Justicia, Hacienda, Guerra, Marina e Indias. Solo el Consejo de Castilla mantuvo plena autoridad. Se estableció una sola lengua administrativa: el castellano. Surgieron las intendencias al estilo francés, sustituyendo los antiguos reinos (excepto Navarra). Los intendentes tenían amplias funciones; en los ayuntamientos permanecieron corregidores y regidores. Con Carlos III se creó el Procurador Síndico, elegido por el pueblo para defender sus derechos ante los consistorios.

Reformas en América: El Consejo de Indias quedó limitado a funciones judiciales y de asesoramiento. La Casa de Contratación se disolvió en 1790 con la liberalización del comercio. Se crearon dos nuevos virreinatos: Nueva Granada y Río de la Plata. Se establecieron intendencias en lugar de gobernaciones y corregimientos. Se organizó un ejército regular americano en enclaves estratégicos. Estas reformas buscaban un mayor control económico y fiscal de las colonias y, en España, los territorios de la Corona de Aragón también pasaron a contribuir como Castilla, registrando impuestos mediante catastros, como el del marqués de la Ensenada durante Fernando VI.

Personajes y políticas de la casa de Borbón

Isabel de Farnesio

Isabel de Farnesio (Parma, 1692 – Madrid, 1766) fue la segunda esposa de Felipe V y madre de Carlos III. Tuvo un papel clave en la política exterior, buscando que sus hijos consiguieran reinos en Italia. También impulsó el arte comprando muchas obras importantes.

Los Pactos de Familia

Los Pactos de Familia fueron acuerdos entre las monarquías borbónicas de España y Francia en el siglo XVIII para coordinar política y luchar juntos contra Inglaterra. Hubo tres pactos (1733, 1743 y 1761) y gracias a ellos España participó en guerras europeas y coloniales, perdiendo temporalmente La Habana y Manila durante la Guerra de los Siete Años.

El Canal de Castilla

El Canal de Castilla fue un gran proyecto de la España ilustrada para mejorar el transporte en Castilla y León y sacar los excedentes de cereales. Surgió a mediados del siglo XVIII, impulsado por Fernando VI y el marqués de la Ensenada, con planes del ingeniero Antonio de Ulloa. Originalmente se pensaron cuatro canales, pero al final se construyeron tres.

El siglo XIX: crisis, guerra y Constitución

Tratado de Fontainebleau y Motín de Aranjuez

El Tratado de Fontainebleau (27 de octubre de 1807) fue un acuerdo entre Godoy y Napoleón para invadir Portugal, permitiendo que tropas francesas pasaran por España. Los franceses avanzaron hasta Lisboa y el rey Juan VI se fue a Brasil. La presencia francesa asustó al pueblo y, en marzo de 1808, ocurrió el Motín de Aranjuez, que hizo caer a Godoy y provocó la abdicación de Carlos IV a favor de Fernando VII, dando inicio a la Guerra de la Independencia.

El Motín de Aranjuez fue un levantamiento los días 17 y 18 de marzo de 1808 en Aranjuez, provocado por el descontento con Manuel Godoy, valido de Carlos IV. Como consecuencia, Godoy fue destituido y Carlos IV abdicó a favor de su hijo Fernando VII el 19 de marzo de 1808.

Abdicaciones de Bayona y el 2 de mayo

Las Abdicaciones de Bayona ocurrieron el 5 de mayo de 1808 en Francia, cuando Carlos IV y Fernando VII renunciaron al trono a favor de Napoleón, quien puso a su hermano José I como rey. Napoleón quiso hacer de España un Estado controlado por Francia, engañando a los Borbones sobre sus intenciones. Mientras tanto, el 2 de mayo de 1808 comenzó la insurrección de Madrid contra las tropas francesas.

Guerra de la Independencia (1808-1814)

Práctica 6 — Este mapa representa la Guerra de la Independencia Española (1808‑1811) en la península ibérica. Es un mapa de evolución porque muestra las distintas fases de la guerra y los movimientos de los ejércitos. Aparecen ciudades importantes como Madrid, Lisboa o Zaragoza.

En el mapa se señalan las victorias francesas, españolas y aliadas (España e Inglaterra). También aparecen ciudades que fueron asediadas, como Zaragoza y Gerona, y las zonas donde hubo levantamientos populares contra los franceses. Se ven las rutas de los ejércitos franceses, dirigidos por Napoleón y sus generales (Soult y Suchet), y las de los ingleses, como la retirada a A Coruña o la entrada desde Portugal del Wellington.

Causas de la guerra:

  • Napoleón quería aislar a Gran Bretaña mediante el bloqueo continental.
  • Firmó en 1807 el Tratado de Fontainebleau con Godoy, que permitió la entrada de tropas francesas en España con la excusa de invadir Portugal; sin embargo, Napoleón quería en realidad ocupar España.
  • En 1808 ocurrió el Motín de Aranjuez, que provocó la caída de Godoy y la abdicación de Carlos IV en su hijo Fernando VII. Napoleón aprovechó la debilidad de la monarquía y llevó a la familia real a Bayona, donde ambos renunciaron al trono. Entonces nombró rey a su hermano José I.
  • El pueblo español no aceptó a un rey extranjero impuesto por la fuerza. El 2 de mayo de 1808 comenzó un levantamiento en Madrid que se extendió por toda España, iniciándose la guerra.

La Guerra de la Independencia fue una guerra contra el invasor francés, pero también una guerra civil, porque algunos españoles (los afrancesados) apoyaron a José I.

Consecuencias:

  • Demográficas: murieron alrededor de 500.000 personas; además hubo hambre y epidemias. Muchos afrancesados se exiliaron.
  • Económicas: ciudades y campos quedaron destruidos, empeorando la situación del campesinado.
  • Internacionales: la resistencia española ayudó a la derrota de Napoleón en Europa. Además, en América comenzaron los movimientos de independencia aprovechando la debilidad de España.

Pronunciamiento de Riego y el Trienio Liberal

El Pronunciamiento de Riego fue un levantamiento militar el 1 de enero de 1820 en Cabezas de San Juan (Sevilla), dirigido por Rafael de Riego. Surgió por el malestar del ejército y la exclusión de los liberales del gobierno. Esto puso fin al Sexenio Absolutista y dio inicio al Trienio Liberal, obligando a Fernando VII a jurar la Constitución de 1812 y convocar Cortes.

La Constitución de 1812 y las Cortes de Cádiz

Práctica 7 — Nos encontramos ante un fragmento de la Constitución de 1812, aprobada por las Cortes de Cádiz el 19 de marzo de 1812, durante la Guerra de la Independencia. Es un texto jurídico dirigido a toda la Nación española, incluyendo la península y los territorios de América y Filipinas. Fue una de las primeras constituciones liberales de Europa.

Sus ideas principales son:

  • Soberanía nacional: el poder reside en la Nación.
  • Monarquía moderada y hereditaria como forma de gobierno.
  • División de poderes: legislativo en las Cortes, ejecutivo en el rey y judicial en los tribunales.
  • La religión católica como única oficial.

También establece que las Cortes representan a la Nación y crea un único sistema legal para toda la Monarquía. Las Cortes de Cádiz se formaron tras las Abdicaciones de Bayona, que dejaron un vacío de poder. Muchos españoles no aceptaron a José I y organizaron Juntas Provinciales, que después formaron la Junta Central. Esta convocó Cortes en Cádiz en 1810. Las Cortes no fueron estamentales como en el Antiguo Régimen, sino que representaban a la Nación. En ellas hubo dos grupos: liberales, mayoría, que querían acabar con el Antiguo Régimen, y absolutistas, minoría, que defendían la monarquía absoluta. La mayoría liberal aprobó la Constitución de 1812, iniciando el liberalismo en España.

Fernando VII: sexenio absolutista y Trienio liberal

Etapas del reinado de Fernando VII:

  • Sexenio absolutista (1814‑1820): Fernando VII regresa a España en 1814 tras el Tratado de Valençay y la guerra contra Francia. Recibió el Manifiesto de los Persas, que le pedía restaurar la monarquía absoluta. Anula la Constitución de 1812 y las leyes de las Cortes de Cádiz. Restaura el absolutismo y la Inquisición, aunque mantiene abolidos los derechos jurisdiccionales de los señoríos. Persecución de liberales: arrestos, exilio a Francia o Inglaterra, sociedades secretas. Entre 1815 y 1820 los liberales intentan pronunciamientos militares: Espoz y Mina (1814), Lacy (1817) y, el más importante, Riego (1820).
  • Trienio liberal (1820‑1823): El 1 de enero de 1820 Riego se levanta en Cabezas de San Juan y proclama la Constitución de 1812. Fernando VII se ve obligado a jurarla: “Marchemos francamente y yo el primero por la senda constitucional”. Fue la primera revolución liberal en Europa tras la restauración absolutista. Se forman dos grupos liberales: moderados o doceañistas (querían limitar cambios, dar más poder al rey y crear una segunda cámara para las clases altas) y exaltados o veinteañistas (buscaban reformas más radicales).

Reformas importantes durante el Trienio: supresión de mayorazgos y régimen señorial; prohibición de que la Iglesia comprara tierras; preparación de la desamortización de bienes eclesiásticos. Muchas leyes no se aplicaron por la corta duración del Trienio (solo tres años).

Reacción absolutista y fin del Trienio: Los absolutistas y realistas se oponen desde el principio: sublevación de la Guardia Real, guerrillas, Regencia de Urgel (disuelta por el Ejército). Intervención internacional: el Congreso de Verona (1822) aprueba que Francia envíe el ejército de los “Cien Mil Hijos de San Luis”. Los franceses, apoyados por realistas, invaden España casi sin resistencia. Liberales y héroes de guerra son ejecutados y Fernando VII recupera el poder absoluto, acabando con el Trienio Liberal.

Personajes de la independencia americana y los conflictos dinásticos

Simón Bolívar fue un militar y político venezolano (1783‑1830) que lideró la independencia de gran parte de Sudamérica frente a España. Fundó la Gran Colombia y contribuyó decisivamente a la libertad de Venezuela, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Bolivia, siendo llamado “El Libertador” por su papel en estas luchas. Fue presidente de la Gran Colombia y dejó un gran legado político en América Latina.

Carlos María Isidro (1788‑1855) fue hermano de Fernando VII y pretendió ser rey de España como Carlos V, negándose a aceptar a su sobrina Isabel II. Su intento de coronarse tras la muerte de Fernando VII provocó la Primera Guerra Carlista (1833‑1840), que terminó con el Convenio de Vergara.

Espartero (1793‑1879) fue un militar español clave en la Primera Guerra Carlista, liderando al ejército isabelino y logrando la victoria. Fue virrey de Navarra, presidente del Gobierno en dos ocasiones y regente durante la minoría de edad de Isabel II, pero rechazó la Corona.

Isabel II y el reinado isabelino

Isabel II (1830‑1904), llamada «la Reina Castiza», fue reina de España de 1833 a 1868 tras la Pragmática Sanción, que anuló la Ley Sálica y permitió que una mujer heredara el trono. Su reinado provocó la oposición de Carlos María Isidro, tío de Isabel, dando lugar a tres guerras carlistas, que terminaron con la victoria de los liberales y los partidarios de Isabel.

Repetición histórica (texto original repetido)

Isabel II (1830‑1904), llamada «la Reina Castiza», fue reina de España de 1833 a 1868 tras la Pragmática Sanción, que anuló la Ley Sálica y permitió que una mujer heredara el trono. Su reinado provocó la oposición de Carlos María Isidro, tío de Isabel, dando lugar a tres guerras carlistas, que terminaron con la victoria de los liberales y los partidarios de Isabel.

La Ley General de Ferrocarriles y la modernización

La Ley General de Ferrocarriles de 1855 buscó impulsar la construcción de ferrocarriles en España, atrayendo inversiones, incluso extranjeras. Su aplicación provocó un gran desarrollo de nuevas líneas, estableciendo la estructura radial de la red y un ancho de vía diferente al europeo. El primer ferrocarril español se inauguró en 1848, uniendo Barcelona y Mataró.

La Revolución Gloriosa

La Revolución Gloriosa, iniciada en septiembre de 1868, fue un pronunciamiento militar liderado por el general Prim que acabó con el reinado de Isabel II. Esta revolución buscaba cambiar las estructuras económicas del país y hacer que las instituciones políticas fueran más democráticas.

Francisco Pi y Margall

Francisco Pi y Margall (1824‑1901) fue un político y escritor español de ideas republicanas y federales, influido por el socialismo democrático y Proudhon. Se opuso a la monarquía, lo que le causó censura, cárcel y exilio. Tras la Revolución Gloriosa fue diputado, ministro y presidente de la Primera República en 1873, enfrentando la Tercera Guerra Carlista y la Revolución Cantonal, defendiendo la Constitución Federal. Es recordado como un intelectual destacado del siglo XIX.

Alfonso XII, Sagasta y el sistema de la Restauración

Alfonso XII fue rey de España de 1874 a 1885, hijo de Isabel II y Francisco de Asís. Su reinado marcó el inicio de la Restauración borbónica y terminó con su muerte a los 27 años por tuberculosis. Fue sucedido por su hijo póstumo, Alfonso XIII, bajo la regencia de su madre, María Cristina de Austria.

Sagasta fue un ingeniero y político español, fundador del Partido Liberal de tendencia progresista. Participó en el sistema bipartidista de la Restauración y fue presidente varias veces entre 1870 y 1902, destacando por su oratoria. Firmó con Cánovas del Castillo el Pacto de El Pardo para apoyar la regencia de María Cristina y garantizar la continuidad de la monarquía, consolidando el turno de gobiernos entre liberales y conservadores. Murió de muerte natural en 1903.

Sociedad, ideologías y movimientos sociales

La sociedad de clases es aquella en la que las personas se dividen según su riqueza o ingresos en clase alta, media o baja, y donde es posible ascender o descender socialmente según se gane o pierda dinero. Apareció en España en el siglo XIX, reemplazando a la sociedad estamental, donde la posición social dependía del nacimiento y casi no existía movilidad social.

Anarquismo, socialismo y sindicalismo

Anarquismo es una corriente socialista que busca eliminar la propiedad privada, el Estado y la sociedad burguesa, promoviendo la libertad individual. Su líder más importante fue Bakunin en el siglo XIX. Crean sindicatos apolíticos y usan la acción directa, organizando la sociedad en pequeñas comunas. En España destacan a partir de 1909, con organizaciones como la CNT (1910) y la FAI.

PSOE (Partido Socialista Obrero Español) nació como un partido clandestino de centroizquierda con ideas marxistas y revolucionarias. Su fundador, Pablo Iglesias, también creó la UGT (Unión General de Trabajadores), uno de los sindicatos más importantes de España.

Nacionalismo: en España es un movimiento político periférico que, desde finales del siglo XIX, busca mayor autonomía o independencia de regiones como Cataluña, País Vasco o Galicia, basándose en su idioma, historia y tradiciones. Surgió como oposición al sistema de la Restauración y sigue vigente hoy, con partidos como Convergencia i Unió y el PNV. Frente a él, existe un nacionalismo centralista español que niega esos derechos.

Desastre del 98: se refiere a la pérdida de los últimos territorios españoles en América y Asia tras ser derrotada por Estados Unidos en 1898. La derrota causó gran descontento en España y provocó un movimiento cultural crítico con la política y la sociedad del país. Los territorios “liberados” no lograron verdadera independencia, solo cambiaron de dominador.

Prácticas, caricaturas y documentos

Práctica 6

Este mapa representa la Guerra de la Independencia Española (1808‑1811) en la península ibérica. Es un mapa de evolución porque muestra las distintas fases de la guerra y los movimientos de los ejércitos. Aparecen ciudades importantes como Madrid, Lisboa o Zaragoza.

Práctica 7

Fragmento de la Constitución de 1812 aprobado por las Cortes de Cádiz, dirigido a la Nación española incluyendo América y Filipinas. Sus ideas principales: soberanía nacional; monarquía moderada y hereditaria; división de poderes; y la religión católica como única oficial. Las Cortes de Cádiz representaron a la Nación y no a los estamentos del Antiguo Régimen; la mayoría liberal aprobó la Constitución, iniciando el liberalismo en España.

Práctica 8 — Manifiesto de Manzanares (1854)

Práctica 8: Nos encontramos ante un texto político, concretamente el Manifiesto de Manzanares (1854). Es una proclama militar redactada por Antonio Cánovas del Castillo tras el pronunciamiento de O’Donnell. Va dirigido a todos los españoles y también al ejército y a los liberales descontentos. Se publicó el 7 de julio de 1854, durante el reinado de Isabel II, y dio inicio al Bienio Progresista (1854‑1856).

Ideas principales:

  • Justifica el pronunciamiento militar contra el gobierno moderado.
  • Defiende la libertad y el régimen representativo frente al “yugo de los tiranos”.
  • Mantiene la monarquía, pero sin la influencia de la camarilla de la reina.
  • Propone reformas: cambio de la ley electoral y de imprenta, bajada de impuestos, respeto a los méritos en la administración, descentralización y restablecimiento de la Milicia Nacional.
  • Promete respetar la soberanía nacional y dejar las decisiones a las Cortes.

Papel de los militares en el reinado de Isabel II: Durante el reinado de Isabel II (1833‑1868), los militares tuvieron un papel muy importante en la política. Esto se debió a la debilidad del sistema liberal y al prestigio que el ejército había ganado en las guerras carlistas. Desde el inicio del reinado, el ejército defendió a Isabel frente a los carlistas. A partir de entonces, se hizo habitual el pronunciamiento militar, que era un levantamiento para cambiar el gobierno. Durante las regencias de María Cristina y Espartero, los militares intervinieron directamente en el poder. Espartero incluso fue regente. Más tarde, generales como Narváez, Espartero y O’Donnell encabezaron gobiernos y pronunciamientos. El problema era que, aunque los militares decían defender la soberanía nacional, actuaban fuera de la legalidad. Los progresistas, al verse excluidos del poder, recurrían al pronunciamiento para gobernar, como ocurrió en 1854. En conclusión, los militares fueron protagonistas y árbitros del sistema político durante el reinado de Isabel II. Su continua intervención provocó una gran inestabilidad que terminó en la Revolución de 1868 y la caída de la reina.

Práctica 10 — Caricatura de 1869

Práctica 10 — La imagen es una caricatura publicada en 1869 en la revista La Flaca, de carácter republicano y progresista. Hace referencia a la situación tras la Revolución de 1868 (La Gloriosa), que expulsó a Isabel II y dio inicio al Sexenio Democrático (1868‑1874). El tema principal es la búsqueda de un nuevo rey para España. La caricatura critica este proceso y lo presenta como si fuera una “agencia que vende reyes”, ridiculizando la elección de un monarca extranjero.

En la imagen aparece Isabel II con su familia, representada de forma exagerada para simbolizar corrupción y decadencia. Un cartel dice: “Se colocan Reyes con todos sus atributos”, y añade que “no se responde de las averías”, lo que muestra la mala imagen de la monarquía. También aparece un perro con un tambor que dice “Portugal”, en referencia a posibles candidatos extranjeros.

Consecuencias políticas de la Revolución de 1868:

  • Causada por el descontento con el gobierno autoritario y corrupto de Isabel II.
  • Los generales Prim, Serrano y Topete dirigieron el levantamiento militar, que triunfó tras la Batalla de Alcolea, provocando el exilio de la reina.
  • Se formó un Gobierno Provisional, presidido por Serrano, y comenzó el Sexenio Democrático.
  • Se convocaron elecciones por sufragio universal masculino y se aprobó la Constitución de 1869 (soberanía nacional, amplios derechos, libertad de cultos y limitación del poder del rey).
  • En 1870 fue elegido Amadeo I de Saboya como nuevo monarca; sin embargo, su reinado fue muy difícil y finalizó con su abdicación en 1873 y la proclamación de la Primera República.

Práctica 11 — Abdicación de Amadeo I

Práctica 11 — El texto es la proclamación de abdicación de Amadeo I de Saboya, firmada el 11 de febrero de 1873 en el Palacio de Madrid. Es una fuente primaria que recoge la renuncia oficial del rey tras dos años de reinado. Se dirige a la Nación española, a las Cortes y también a la comunidad internacional. Marca el fin del reinado de Amadeo I y el inicio de la Primera República Española.

Ideas principales del texto:

  • Fracaso de su gobierno: no logró paz ni prosperidad en España.
  • División interna: los conflictos eran entre los españoles, no por enemigos extranjeros.
  • Imposibilidad de resolver los problemas legalmente: se negó a actuar fuera de la ley.

Causas políticas que llevaron a Amadeo I al trono:

  1. Crisis del régimen isabelino: Isabel II gobernó de forma inestable entre moderados y progresistas, con corrupción, caciquismo y descontento social. La Guerra de África, altos impuestos y la influencia de la Iglesia agravaron la crisis. La muerte de O’Donnell y la presión de progresistas y demócratas llevaron al derrocamiento de Isabel II en la Revolución de 1868 (La Gloriosa).
  2. Búsqueda de un nuevo modelo político: Mientras los republicanos querían una república, los constitucionalistas y progresistas moderados optaron por una monarquía liberal. La Constitución de 1869 estableció un régimen con soberanía nacional, sufragio universal masculino y separación de poderes.
  3. Elección de un monarca extranjero: Se descartaron los Borbones por los conflictos internos y las Guerras Carlistas. Se buscó un rey imparcial, con prestigio internacional y dispuesto a respetar la Constitución.
  4. Candidatura de Amadeo de Saboya: Hijo de Víctor Manuel II de Italia, vinculado al liberalismo y a la unificación italiana. Representaba los valores de la nueva monarquía constitucional. Su llegada se dificultó por el asesinato de Juan Prim, su principal defensor, tres días antes de asumir el trono.
  5. Dificultades del reinado: Falta de apoyo militar y político, división de progresistas, ascenso de republicanos. Conflictos sociales y regionales, Tercera Guerra Carlista y crisis económica. Todo esto llevó a su abdicación en febrero de 1873.

Práctica 12 — Viñeta de 1897

Práctica 12 — La imagen es una viñeta satírica publicada en 1897 en el semanario Pequeñeces, crítica con el sistema político español de la Restauración borbónica. El tema central es el turnismo, es decir, la alternancia pactada entre los partidos Conservador y Liberal durante el reinado de Alfonso XII.

La caricatura muestra dos políticos que se turnan para “comer del caldo gordo” del poder, mientras una mujer que representa al pueblo sigue trabajando sin beneficio, simbolizando la desigualdad y el enriquecimiento de las élites políticas. El caldo gordo representa los privilegios del poder, y la alternancia de roles muestra que la sucesión en el gobierno no se hacía por voluntad popular, sino por acuerdos entre los partidos dominantes.

Funcionamiento del sistema canovista:

  1. Contexto político: Tras la Restauración de los Borbones con Alfonso XII (1875), se buscaba estabilidad, fin de los pronunciamientos militares y prosperidad económica.
  2. Sistema bipartidista: Cánovas del Castillo creó un modelo de dos partidos —Conservador y Liberal— que se turnaban en el poder de forma pactada.
  3. Papel del Ejército: Subordinado al poder civil; el rey era el jefe supremo, evitando intervenciones militares en política.
  4. Constitución de 1876: Permitía mantener la alternancia de partidos; basada en la moderada de 1845, garantizaba estabilidad institucional.
  5. Turno de partidos y manipulación electoral: Cuando un partido se desgastaba, la Corona nombraba al líder de la oposición. El ministro de Gobernación manipulaba los resultados mediante el “encasillado”, asegurando la victoria del partido pactado. Los caciques rurales aplicaban estas instrucciones mediante violencia, amenazas, favores o fraude electoral (“pucherazo”).

En conclusión, el turnismo era una fachada democrática: aparentaba alternancia y estabilidad, pero ocultaba el control absoluto de las élites sobre el poder y las elecciones.

Partidos y movimientos políticos durante el reinado de Isabel II

El reinado de Isabel II fue un periodo muy inestable: hubo dos regencias, una guerra carlista, cuatro constituciones y muchos pronunciamientos militares. En este contexto surgieron varios partidos políticos liberales, que representaban distintas formas de entender el liberalismo.

  • Carlismo: Movimiento tradicionalista y antiliberal que defendía el trono para Carlos María Isidro, frente a Isabel II. Lema: “Dios, Patria y Rey” (después: “Dios, Patria, Fueros y Rey”). Defendía la monarquía absoluta, el derecho sucesorio masculino, el poder fuerte de la Iglesia (catolicismo único), una sociedad rural tradicional, rechazo a la industrialización y la defensa de los fueros vascos y navarros.
  • Partido Moderado: Procede de los doceañistas. Defendía la soberanía compartida entre el rey y las Cortes, una monarquía con amplios poderes, Cortes bicamerales, Senado elegido por el rey, alcaldes nombrados por la Corona, sufragio censitario muy restringido y limitación de derechos (prensa, reunión, asociación). Base social: grandes terratenientes y alta burguesía. Líder principal: Narváez.
  • Partido Progresista: Procede de los exaltados del Trienio Liberal. Defendía la soberanía nacional (las Cortes representan al pueblo), limitar el poder del rey, Cortes bicamerales con Senado electivo, sufragio censitario más amplio, elección popular de cargos locales y defensa de derechos individuales (prensa, opinión, propiedad). Base social: pequeña y mediana burguesía y clases medias. Líder: Espartero.
  • Partido Demócrata (1849): Escisión del Partido Progresista. Defendía soberanía nacional, sufragio universal masculino, libertad de conciencia, derechos de reunión y asociación, educación primaria gratuita e intervención del Estado en temas sociales. Base social: clases populares e intelectuales. Tuvo un papel clave en la Revolución de 1868.
  • Unión Liberal: Partido de centro que agrupó moderados y progresistas moderados. Defendía la Constitución de 1845 y la desamortización con aprobación del Papa. Líder: O’Donnell.
  • Republicanos: Surgieron del Partido Demócrata. Defendían la república federal y reformas sociales más profundas. Tuvieron protagonismo tras la Revolución de 1868 y durante la Primera República.

Orígenes y desarrollo del movimiento obrero español

El movimiento obrero en España (siglo XIX): Durante la primera mitad del siglo XIX, los trabajadores no tenían conciencia de derechos colectivos. Las asociaciones y huelgas eran ilegales y surgieron movimientos luditas que destruían máquinas por temor a la pérdida de empleo. En 1840 se creó la primera organización obrera: la Sociedad de Tejedores de Barcelona. Los obreros apoyaban al Partido Demócrata y reclamaban el sufragio universal y el derecho de huelga, que siguió siendo ilegal hasta el Sexenio Democrático. La Constitución de 1869 permitió la libertad de asociación, impulsando la expansión del movimiento obrero.

Internacionales y corrientes ideológicas

La Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) influyó en España:

  • Marxistas: defendían un Estado obrero como paso hacia la igualdad social.
  • Anarquistas (Bakunin): rechazaban todo Estado o autoridad. En España, Fanelli introdujo el anarquismo con la Federación Regional Española (1870), luego la FTRE (1881). Surgió también una sección marxista. Tras el golpe de Pavía (1874), el movimiento fue reprimido.

Socialistas y sindicalismo

PSOE: fundado en 1879 por tipógrafos madrileños y liderado por Pablo Iglesias. Objetivos: triunfo del proletariado, transformación de la propiedad privada en colectiva, mejoras laborales y derecho de huelga. Fundaron el sindicato UGT (1888). Participaron en la Segunda Internacional (1889), promoviendo el 1 de mayo como día del trabajador. Su expansión fue lenta hasta 1898; predominó en Madrid, Bilbao y Asturias.

Anarquistas, atentados y sindicalismo católico

Anarquistas: movimiento mayoritario a finales del siglo XIX que rechazaba la vía parlamentaria y fue visto como terrorista. Regiones con más presencia: Cataluña, Valencia y Andalucía. Corrientes: sindicatos colectivistas (FTRE, 1881, con más de 60.000 miembros) y utopistas radicales defensores de la violencia (inspirados por Kropotkin). Atentados destacados: asesinato de Cánovas (1897). La represión y la primera ley antiterrorista (1894) debilitaron al movimiento. En 1910 surgió la CNT, que tendría gran relevancia posterior.

Sindicalismo católico: menor presencia que los sindicatos de clase. Círculos Católicos (1879): creados por el jesuita Antonio Vicent, inspirados en los franceses; buscaban alejar a los obreros de las tabernas. Rerum Novarum (1891), encíclica del papa León XIII, ofreció alternativas al socialismo y al anarquismo. El Consejo Nacional de Corporaciones Católico‑Obreras (1895) agrupaba círculos, cooperativas y patronatos católicos, con apoyo de patronos.

Industrialización de España

Los núcleos industriales y mineros españoles: Al final del reinado de Isabel II se había avanzado en la creación de un sistema capitalista dominado por una burguesía empresarial. Sin embargo, el crecimiento fue lento y desigual, concentrado en Cataluña, País Vasco, Asturias y Madrid, mientras el resto del país seguía siendo agrario y atrasado. La política proteccionista protegía a la industria nacional, pero reducía la competitividad y frenaba la modernización.

1. Sector textil

Fue el primer sector en industrializarse (Barcelona, hacia 1830): introducción de la máquina de vapor; producción en serie de tejidos de algodón (indianas); bajada de costes gracias a salarios más bajos (mujeres y niños). Grandes beneficios y expansión. Fue favorecido por el proteccionismo y en 1875 era la industria más avanzada de España. La pérdida de Cuba en 1898 afectó gravemente al sector por la pérdida de mercado, provocando crisis, bajadas salariales y conflictos sociales. También se trabajaban lana y seda, pero predominaba el algodón. Se concentraba en Barcelona y alrededores (Sabadell, Tarrasa, Manresa). Impulsó otras industrias como la química (tintes) y la siderurgia (maquinaria).

2. Sector siderúrgico

Su desarrollo fue más lento. Problemas: poco carbón de calidad y alto coste. El ferrocarril se construyó con hierro extranjero más barato. Primeros intentos en Málaga (faltaba carbón) y Asturias (faltaba hierro). Mieres fue la primera con un alto horno moderno. Desde 1880 destacó la siderurgia vizcaína porque tenía abundante hierro y acceso al carbón británico por mar, además de capital minero y financiero. En 1902 se creó Altos Hornos de Vizcaya. Fue una industria concentrada en pocas familias vascas y desarrolló también astilleros y material ferroviario.

3. Sector minero

España tenía muchos recursos: hierro, carbón, plomo, cobre y mercurio. Zonas principales: Asturias y León (carbón); Vizcaya (hierro); Huelva (cobre); Sierra Morena y Almería (plomo). La Ley Minera de 1868 permitió vender minas estatales, muchas explotadas por capital extranjero (inglés, francés y belga), como las minas de Riotinto. Consecuencias: aumentó la extracción, pero gran parte de los beneficios fueron al extranjero. España fue gran exportadora de mineral, pero con baja producción siderúrgica. El ferrocarril de La Robla permitió usar carbón asturleonés en la industria vasca, impulsando el sector.

4. Nuevos sectores

Destacó la industria eléctrica: inicialmente con capital extranjero y después con empresas españolas. La electricidad fue sustituyendo al carbón. También crecieron el cemento, la industria química y la papelera. La industria siguió concentrada en Barcelona, Bilbao y Madrid.

5. Comparación con países avanzados

La Revolución Industrial comenzó en Gran Bretaña en el siglo XVIII y luego se extendió por Europa y EE. UU. España se industrializó más tarde por: atraso agrícola, estancamiento tecnológico, mala red de transportes, industria poco desarrollada, sistema bancario débil, inestabilidad política y escaso apoyo del Estado. En conclusión, la industrialización española fue tardía, desigual y dependiente del capital extranjero.

Conclusión: procesos entre centralización, conflicto y modernización

El periodo comprendido entre el siglo XVIII y finales del XIX en España está marcado por la construcción de un Estado centralizado bajo los Borbones, la crisis del Antiguo Régimen, las guerras napoleónicas y las luchas internas por el modelo político (absolutismo, liberalismo, republicanos). Al mismo tiempo surgieron procesos de modernización económica e industrialización que fueron desiguales y estuvieron vinculados a la aparición del movimiento obrero, nuevas ideologías (anarquismo, socialismo) y tensiones regionales y nacionales que marcaron el tránsito hacia la España contemporánea.

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