Primera Guerra Mundial, Revolución Industrial e Ilustración: causas, fases y consecuencias históricas

Primera Guerra Mundial: causas, bloques y desarrollo

Durante el último tercio del siglo XIX y principios del siglo XX se formaron en Europa dos bloques militares denominados Triple Alianza y Triple Entente. El temor mutuo, los intereses coloniales y las ambiciones por los Balcanes acabaron provocando lo que se conocería como la Primera Guerra Mundial, que acabaría enfrentando a las principales potencias y a sus colonias. Alemania declaró la guerra a Rusia y, más tarde, a Francia. Reino Unido declaró la guerra a Alemania. Italia no apoyó a Austria ni a Alemania, rompiendo así la Triple Alianza.

Bloques y participantes

  • Imperios centrales: Alemania, Imperio austrohúngaro, Imperio otomano, Bulgaria y aliados.
  • Triple Entente y aliados: Reino Unido, Francia, Rusia (hasta su retirada en 1917), y más tarde Italia (se pasó al bando aliado), Rumanía, Grecia, Estados Unidos, China y Japón, entre otros.

Duración y fases

Duración aproximada: 4 años. Se distinguen cuatro fases principales:

Guerra de movimientos

Alemania pretendía lograr una rápida victoria sobre Francia para atacar después a Rusia; sin embargo, fue detenida en la batalla del Marne. Rusia lanzó una ofensiva sobre Alemania, pero fue derrotada en Tannenberg y en los lagos Masurianos.

Guerra de posiciones

Las tácticas defensivas superaban las capacidades ofensivas, por lo que se construyeron kilómetros y kilómetros de trincheras, donde los soldados pasaban largas temporadas en condiciones inhumanas. Los alemanes intentaron romper el frente occidental en la batalla de Verdún; los británicos lo intentaron en la batalla del Somme. Debido a la gran estabilidad de los frentes principales, los aliados atacaron en zonas secundarias.

El año 1917

1917 fue crucial: el frente ruso se derrumbó a raíz de la Revolución bolchevique, lo que supuso la retirada de Rusia del conflicto. Además, Estados Unidos entró en la guerra a favor de los aliados, proporcionando recursos humanos y materiales que inclinaban el conflicto a su favor.

Ofensiva de 1918 y final de la guerra

Alemania y los bolcheviques firmaron el Tratado de Brest-Litovsk, que puso fin a las hostilidades en el frente oriental y permitió a Alemania trasladar tropas al frente occidental para lanzar una gran ofensiva. Como respuesta, Francia y los aliados atacaron en todos los frentes utilizando carros de combate y aviación. Los Imperios Centrales no pudieron resistir y se rindieron sucesivamente. Finalmente, el 11 de noviembre de 1918 se firmó el armisticio entre Alemania (ALM) y los aliados; la guerra había terminado.

Consecuencias humanas y territoriales

La guerra provocó más de 8 millones de muertos y aproximadamente 21 millones de heridos. Además, hubo numerosos cambios territoriales y la derrota conllevó la condena de Alemania al pago de reparaciones de guerra. Alemania fue considerada en gran medida la principal causante del conflicto, lo que alimentó un fuerte deseo de revancha en amplios sectores alemanes.

La Revolución Industrial: origen, fases y efectos

La Revolución Industrial se inició en Inglaterra en la segunda mitad del siglo XVIII y consistió en un conjunto de transformaciones económicas y sociales como consecuencia de la aplicación masiva de procesos industriales. Supuso el paso de una economía agraria y una sociedad rural a una economía industrial y una sociedad urbana. Se puede dividir en dos grandes fases: la primera (aprox. desde 1760) y la segunda (a partir de 1860).

Demografía y cambios sociales

Durante la primera mitad del siglo la población creció lentamente: la natalidad era elevada, pero también la mortalidad. En la segunda mitad del siglo se produjo un incremento demográfico importante y sostenido debido a que la natalidad se mantuvo alta y la mortalidad disminuyó. Esta reducción de la mortalidad se debió a varios factores:

  • Remisión de epidemias: disminuyeron enfermedades como la peste.
  • Mejora de la alimentación: avances en agricultura y nuevos hábitos alimenticios.
  • Progresos en higiene: mayor uso de jabón, ropa de algodón, agua potable, etc.
  • Mejoras en sanidad: descubrimiento de la vacuna contra la viruela, entre otros avances.

Revolución agrícola

El aumento de la demanda de productos agrícolas y la necesidad de más mano de obra impulsaron la creación de nuevas fábricas. Se produjo una verdadera revolución agrícola, motivada por la mejora de las técnicas agrícolas: el barbecho fue sustituido por la rotación cuatrienal (sistema Norfolk), el arado de madera fue reemplazado por el arado de hierro, se introdujo nueva maquinaria, se transformaron las estructuras agrarias y se reformó la ganadería. Gracias a estos cambios, los agricultores obtuvieron mayores ingresos que fueron invertidos en la industria o en la banca. Además, Gran Bretaña eliminó las aduanas interiores y mejoró las comunicaciones internas del país.

Primera Revolución Industrial

Hasta el siglo XVIII las manufacturas se realizaban en talleres de forma manual; sin embargo, a mediados del siglo XVIII se inventaron numerosas máquinas y los talleres fueron sustituidos por fábricas. Las primeras máquinas funcionaban con energía hidráulica, y más tarde se generalizó la máquina de vapor desarrollada por James Watt. Cada obrero solía realizar una única tarea, lo que aumentó la productividad, abarató costos y generó mayores beneficios. La industria textil británica fue de las primeras en incorporar innovaciones técnicas, por lo que su producción se multiplicó: los tejidos eran baratos y de buena calidad e inundaron los mercados internacionales. Se empezaron a fundir metales con carbón de coque y se construyeron modernos altos hornos.

Transporte y minería

Se crearon numerosos canales navegables para barcos de vapor y los veleros continuaron usándose en los mares. La locomotora de vapor convirtió al ferrocarril en un medio de transporte cada vez más rápido, seguro y barato, y las vías férreas se multiplicaron por todo el mundo. Esto potenció el desarrollo de la minería y la metalurgia, impulsó el comercio, especializó la economía mundial y modificó la vida cotidiana al facilitar la migración.

Segunda Revolución Industrial

A partir de 1870 comienza la segunda fase industrial. Se descubren y aplican dos nuevas fuentes de energía:

  • Electricidad: permitió el surgimiento de nuevos medios de transporte y comunicación.
  • Petróleo: explotado tras las primeras perforaciones en pozos de extracción.

La industria textil perdió relativa importancia frente a las industrias siderúrgica, química y eléctrica. Las empresas pasaron de ser a menudo negocios familiares a sociedades anónimas con participaciones negociadas en bolsa. Los bancos adquirieron un papel central como prestamistas e intermediarios. A finales del siglo XIX se implantaron nuevos sistemas de producción para aumentar la productividad, como el taylorismo (W. Taylor) y el fordismo (Henry Ford), con cadenas de montaje donde el producto pasaba de un operario a otro.

Expansión geográfica de la industrialización

Tras la industrialización de Gran Bretaña, se industrializaron en orden cronológico países como Bélgica, Francia y Alemania. Estados Unidos se convirtió en una gran potencia industrial a finales del siglo XIX, gracias a una agricultura muy productiva, abundantes recursos naturales, especialización productiva, la existencia de un gran mercado interior favorecido por una extensa red ferroviaria y la aplicación de innovaciones técnicas. En Japón, durante la Era Meiji, el emperador impulsó la modernización del país, poniendo fin al feudalismo y promoviendo la industria. Entre finales del siglo XIX y principios del XX se produjo un proceso de industrialización en otros países que combinó tradiciones locales con tecnología moderna; en muchos casos el Estado jugó un papel impulsor (creación de industrias y ferrocarriles, apoyo a empresarios privados). En Rusia, la industrialización comenzó a finales del siglo XIX por inversión estatal en industria pesada y ferrocarril.

Efectos sociales

La industrialización produjo un fuerte incremento demográfico por el descenso de la mortalidad (avances médicos, mejoras en higiene y alimentación, disminución de conflictos armados, reducción de la mortalidad infantil, abastecimiento de agua) y el mantenimiento de una alta natalidad. Se produjo un importante éxodo rural, un intenso proceso de urbanización y numerosas migraciones transoceánicas. La concentración de obreros y su precaria situación laboral fomentó la aparición de movimientos obreros y demandas de mejora, destacando el sufragismo, el socialismo utópico, el marxismo y el anarquismo.

La Ilustración: ideas y repercusiones

La Ilustración fue una corriente intelectual del siglo XVIII que puso en cuestión los principios del Antiguo Régimen. Sus bases fueron:

  • La razón: debía aplicarse en todos los ámbitos; se rechazaba lo que se mantenía por costumbre o sin fundamento racional.
  • El ser humano como centro: el individuo poseía derechos naturales que no podían ser suprimidos por el Estado.
  • El conocimiento mediante la razón: la razón era considerada la base de la felicidad.
  • Importancia de la educación y de las ciencias experimentales: se consideraban claves para el progreso social.
  • Tolerancia: como fundamento de la convivencia civilizada.

Estas ideas se difundieron por Europa, en gran parte gracias a la Enciclopedia y a los pensadores ilustrados, entre los que destacan Montesquieu, Voltaire y Rousseau. La Ilustración inspiró también un modelo de monarquía reformista conocido como despotismo o absolutismo ilustrado, cuyo objetivo era la fundación de nuevas instituciones educativas (universidades, academias), la modernización de la burocracia, la creación de códigos legales, la mejora económica y la implantación de desamortizaciones.

La Ilustración en España

En España, la sucesión dinástica desencadenó la guerra de Sucesión a comienzos del siglo XVIII tras la muerte sin descendencia de Carlos II de Habsburgo (1700). El conflicto enfrentó a partidarios de Felipe de Anjou (apoyados por gran parte de Castilla) y a los de Carlos de Habsburgo (con apoyo en la Corona de Aragón). En 1714 se firmó el Tratado de Utrecht, por el cual Felipe V fue reconocido como rey de España; a cambio entregó posesiones en Flandes e Italia a Austria y cedió Gibraltar y Menorca a Reino Unido. Felipe V fue el primer Borbón en España y apostó por la centralización y la uniformidad administrativa, promulgando los Decretos de Nueva Planta, que suprimieron los fueros tradicionales de distintos territorios del Antiguo Régimen.

A finales del siglo XVIII, con Carlos IV en el trono, se produjo la Revolución Francesa, lo que en España provocó recelo hacia las ideas ilustradas por asociarlas a la revolución. España defendió internacionalmente a la monarquía francesa contra las ideas revolucionarias y sufrió una derrota naval frente a Reino Unido en la batalla de Trafalgar. Las dificultades internas aumentaron la oposición hacia Carlos IV, que finalmente abdicó y entregó el trono a su hijo, Fernando VII.

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