Fascismo en la posguerra: orígenes, ideología y ascenso en Italia y Alemania

Caracteres generales del fascismo

Situación de posguerra y aparición de partidos fascistas

Marco económico y social de posguerra: Al acabar la Primera Guerra Mundial, la economía debe reorientarse a la reconversión en industria, lo que exige el cierre de muchas fábricas y el despido de obreros. Esto generará malestar social y reactivará la lucha obrera. Ante el descontento y el miedo a una revolución obrera aparecen asociaciones políticas de extrema derecha que combatirán estos movimientos obreros. En 1919 aparece Fasci di combattimento y en 1920 el Partido Nazi. Tras unos años relativamente buenos, la crisis financiera de 1929 desencadena una profunda crisis económica. Alemania sigue pagando las indemnizaciones de guerra; el desempleo y la violencia social hacen que muchos voten al Partido Nazi, que promete paz, orden y trabajo.

Frustración de la paz

En el caso alemán, el Tratado de Versalles hunde al país. Los franceses ocupan el Ruhr, una rica zona carbonífera, para cobrar la deuda; esto hiere a los alemanes, que buscan la revancha, y de este deseo se alimentará el Partido Nazi. En Italia las pérdidas obtenidas tras la guerra no son recompensadas con territorios: solamente reciben pequeñas compensaciones territoriales y se sienten engañados.

Principios ideológicos del fascismo

Desde el punto de vista ideológico se observa un conglomerado de ideas a veces contradictorias. En 1924 Hitler escribe la primera parte de Mein Kampf y la segunda parte entre 1925 y 1927; en esta obra presenta una cierta organización de sus ideas.

1. Estado totalitario

Los regímenes totalitarios dan más importancia al Estado. El Estado debe ser todopoderoso y controlar los aspectos de la vida; el individuo debe someterse al Estado. Los derechos individuales dejan de tener importancia. El Estado totalitario puede actuar libremente para eliminar a los disidentes. También fomentará el militarismo y la disciplina.

2. Papel del líder y culto a la personalidad

Al frente del Estado se encuentra un líder que encarna al partido y a la nación. Se le rinde culto casi religioso: su imagen aparece en todo el país y preside todos los actos. Por primera vez se usa la comunicación de masas para extender las ideas del líder. La aparición pública del Führer (en Alemania) o del Duce (en Italia) será estudiada al detalle.

3. Odio a la democracia

La democracia está proscrita; se la considera el peor de los males porque, al confrontarse libremente, habría producido la división de la nación. Hay que acabar con la democracia. Se llega a un régimen de partido único que controla los resortes del Estado. Se predica la desigualdad entre los sexos: también se contrapone al hombre con la mujer; esta última, según Hitler, es inferior y su papel se resume en las tres K: Kinder, Kirche, Küche (niños, iglesia, cocina). Hitler llegó al poder en 1933.

4. Odio a los movimientos obreros

Los movimientos obreros van a ser enemigos declarados: comunistas y socialistas. Los primeros actos suelen ser huelgas y asesinato de líderes obreros. Para atraer a la clase trabajadora hacen declaraciones anticapitalistas y promesas como acabar con el desempleo.

5. Nacionalismo exacerbado

La exaltación de la patria desemboca en un fuerte imperialismo que reclama territorios considerados propios.

6. Punto de vista intelectual

Se caracterizan por un ataque a todo lo que signifique cultura en sentido pluralista y racionalista. Al racionalismo se le opone el instinto y la fuerza.

Bases sociales del fascismo

  • Excombatientes: una vez acabada la guerra no se adaptan e ingresan en asociaciones paramilitares.
  • Jóvenes nacionalistas: jóvenes descontentos por la guerra serán encauzados por organizaciones para hacerlos actuar en manifestaciones.
  • Clases medias: amenazadas por la crisis.
  • Parados: se atraerán por los movimientos fascistas que prometen trabajo.
  • Apoyo del gran capital: será importante para financiar los movimientos; los patronos ven en ellos un apoyo frente al movimiento obrero.
  • Burocracia y ejército: su tolerancia primero y su colaboración después darán un gran apoyo a los fascismos.

El fascismo italiano

Italia de posguerra

1. La «victoria mutilada»

Italia se sentía frustrada tras la Primera Guerra Mundial.

2. Situación económica

Tras la guerra, Italia tiene una economía arruinada. Lo arcaico de sus estructuras económicas se nota en que el 55 % de la población activa sigue en la agricultura. Las zonas industriales están al norte. La reconversión de las industrias de guerra genera masas de parados.

3. Agitación social

La situación social era tensa: las huelgas y la ocupación de fábricas por obreros eran frecuentes. La revolución rusa ya se ha producido y anima a los obreros de toda Europa. Los patronos sienten miedo por la revolución bolchevique.

4. Situación política

Desde 1919 suceden gobiernos inestables en Italia, lo que provoca una crisis de la democracia. Los grandes partidos italianos entran en crisis. El Partido Socialista es partidario de la república y dará lugar al Partido Comunista Italiano. El otro gran partido será el Partito Popolare Italiano, que engloba a la derecha y a los católicos. En 1919 surgen los Fasci Italiani di Combattimento y las Squadre d’Azione, organizaciones fascistas de Benito Mussolini que no tienen peso inicial pero empiezan a actuar de forma brutal contra los Partiti Popolari y los socialistas.

Mussolini y el fascismo

1. Mussolini y el nacimiento del fascismo

Mussolini va a ser el líder del fascismo italiano. Su padre era socialista y los primeros pasos políticos de Mussolini fueron en ese partido. En 1900 dirige el periódico socialista Avanti!; al llegar la I Guerra Mundial, lo expulsan por defender la participación italiana en la contienda. Funda un nuevo periódico, Il Popolo d’Italia. En 1919 funda en Milán los Fasci di combattimento, integrados por excombatientes, anarquistas y extremistas, que actuarán violentamente durante huelgas.

2. Ascenso del fascismo

Los fascistas van a adquirir más fuerza: las Squadre d’Azione y los Fasci atacan a municipios gobernados por socialistas. El gobierno no castiga a los culpables. En 1922 Mussolini cuenta con el apoyo del gran capital, los patronos italianos y Confindustria, que aportan dinero para subvencionar a grupos fascistas que utilizan material del ejército. Ante el anuncio de una huelga general para el 1 de agosto de 1922, Mussolini lanza un ultimátum al gobierno: el partido fascista se muestra como la garantía del orden público.

En octubre de 1922, el Consejo Nacional Fascista reunido en Nápoles propone la marcha sobre Roma para «convencer» al rey Vittorio Emanuele III de que entregue el poder a Mussolini. El rey encarga a Mussolini formar gobierno el 29 de octubre de 1922.

3. Fascismo en el poder

Primera fase: eliminación de la oposición. Mussolini respeta formalmente las instituciones y nombra ministros de diversos partidos, excepto socialistas. Lo más importante de esta etapa es la eliminación de la oposición de manera violenta, lo que hace que los Partiti Popolari abandonen el gobierno. Mussolini también promulga una ley electoral a su medida. El hecho más escandaloso de violencia fascista fue el caso Matteotti: el socialista que criticó la violencia fascista y el fraude en el recuento de votos fue secuestrado y asesinado por bandas fascistas, lo que provocó que diputados de la oposición abandonaran la cámara. Mussolini y el Partido Nacional Fascista quedaban solos en las instituciones.

Creación del Estado totalitario: el primer paso fue la supresión de la libertad de prensa y de reunión. En segundo lugar, la persecución de políticos no fascistas: en 1926 Mussolini aumenta los poderes del primer ministro, concentrando facultades en su persona; el Duce legisla a través de decretos-leyes sin contar con el Parlamento. Se crea una policía política llamada OVRA (Organizzazione per la Vigilanza e la Repressione dell’Antifascismo). Se firma la Carta del Lavoro, por la cual los sindicatos son sustituidos por corporaciones en las que se integran trabajadores y patronos. La población se encuentra encuadrada en instituciones de corte fascista: los niños ingresan en los grupos de Balilla y las niñas en asociaciones femeninas. Un hecho importante fue la firma de los Pactos de Letrán en 1929 con la Santa Sede: el Papa, que hasta entonces vivía recluido en El Vaticano y no reconocía el Estado italiano, ve reconocida la independencia del Estado de la Iglesia y recibe una indemnización. Mussolini gana la admiración de muchos católicos. La relación con la Iglesia tendría altibajos.

Mussolini impulsa además una política natalista para frenar la emigración y aumentar la población; ante ese aumento se necesitan nuevos territorios. Los resultados de esta política fueron significativos: en 15 años la población de Italia pasó de aproximadamente 38 millones a 45 millones.

Notas finales

Los procesos descritos —situación de posguerra, crisis económica, frustración con la paz, apoyo social variado y la utilización del miedo y la violencia política— explican en gran medida el auge de los movimientos fascistas en Italia y Alemania durante las décadas de 1920 y 1930.

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