Historia Argentina de 1820 a 1852: De las Autonomías Provinciales a la Caída de Rosas

Autonomías Provinciales de 1820

Conformación de las provincias

Tras la batalla de Cepeda (1820) cayó el gobierno central (el Directorio). Las provincias se declararon soberanas e independientes, aunque permanecieron unidas por pactos y tratados. Cada una organizó su propio gobierno. Las provincias provenían de las antiguas intendencias borbónicas y muchas cambiaron sus límites con el tiempo (se crearon las provincias de Mendoza, San Juan, San Luis, Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe, Salta, Tucumán y La Rioja).

Constituciones provinciales

Las provincias crearon sus propias constituciones y leyes, estableciendo gobiernos republicanos y representativos. La primera de ellas fue el Estatuto Provisorio de Santa Fe (1819), sancionado por el caudillo Estanislao López.

Nuevas instituciones

Se crearon gobiernos estructurados con un gobernador (a cargo del Poder Ejecutivo) y una Sala de Representantes (un Poder Legislativo unicameral) elegida por voto popular. Con este nuevo esquema, desaparecieron definitivamente los cabildos coloniales. En muchos casos, los gobernadores obtuvieron poderes extraordinarios para ejercer el mando.

El caso de Córdoba

Juan Bautista Bustos gobernó la provincia de Córdoba entre 1820 y 1829. Durante su gestión, suprimió el Cabildo en 1824, creó una Asamblea provincial y fundó la Junta Protectora de Escuelas.

Reformas Rivadavianas: La Feliz Experiencia (1820-1824)

Tras el caos político posterior a la batalla de Cepeda, asumió Martín Rodríguez como gobernador de la provincia de Buenos Aires, acompañado por Bernardino Rivadavia en el rol de ministro. Juntos decidieron priorizar la autonomía de Buenos Aires y llevar adelante un profundo proceso de modernización.

Reformas políticas e institucionales

Se sancionó una histórica ley electoral en 1821 que estableció el sufragio universal masculino. Asimismo, se eliminaron los cabildos y se creó un Poder Judicial independiente, compuesto por un Tribunal Superior y jueces de paz.

Ejército, Iglesia y Cultura

Se redujo el tamaño del ejército profesional. En el plano religioso, se suprimieron órdenes religiosas, se cerraron conventos, se confiscaron bienes eclesiásticos y se eliminó el diezmo (por lo que los sacerdotes pasaron a ser empleados públicos). En el ámbito educativo y cultural, se fundó la Universidad de Buenos Aires, se crearon diversas academias y se garantizó la libertad de prensa. A este período de prosperidad y reformas se lo denominó la «Feliz Experiencia».

Presidencia de Rivadavia (1826-1827)

Congreso Constituyente de 1824

Este congreso fue convocado por el gobernador Juan Gregorio de Las Heras. Durante sus sesiones se sancionó la Ley Fundamental (1825), la cual permitía a las provincias conservar su autonomía interna mientras se redactaba una constitución nacional definitiva.

Guerra con Brasil

El conflicto armado comenzó en 1825 tras la exitosa acción de la expedición de los Treinta y Tres Orientales, liderada por Juan Antonio Lavalleja. El Imperio del Brasil declaró la guerra y bloqueó el puerto de Buenos Aires. En este contexto, se produjo la destacada victoria militar argentina en la batalla de Ituzaingó (1827).

Presidencia de Rivadavia

En 1826 se sancionó la Ley de Presidencia y Bernardino Rivadavia fue elegido presidente de la Nación (de tendencia unitaria). Bajo su mandato se aprobó la polémica Ley de Capitalización, que declaraba a la ciudad de Buenos Aires como capital nacional. Esto generó un fuerte rechazo de los bonaerenses, ya que la provincia perdía el control de su puerto y de la aduana. Posteriormente, se sancionó una Constitución de carácter centralista. Tras el fracaso y el descontento generado por las negociaciones diplomáticas de paz con Brasil, Rivadavia se vio obligado a presentar su renuncia en junio de 1827.

Buenos Aires y las Provincias (1827-1830)

Gobierno de Manuel Dorrego

Tras la caída del gobierno nacional, Manuel Dorrego asumió como gobernador federal de Buenos Aires con un amplio apoyo de los sectores populares. En 1828 firmó la paz con el Imperio del Brasil, reconociendo formalmente la independencia de la República Oriental del Uruguay.

Levantamiento de Juan Lavalle

En diciembre de 1828, el general unitario Juan Lavalle lideró un golpe de Estado, derrocó y fusiló a Dorrego, lo que inició una sangrienta etapa de guerra civil. Juan Manuel de Rosas asumió el liderazgo de las fuerzas federales, derrotó a Lavalle en la batalla de Puente de Márquez y posteriormente firmó el Pacto de Cañuelas.

Avance unitario en el interior

Hacia 1830, se consolidó el avance unitario en las provincias con la formación de la Liga Unitaria del Interior (que integró a provincias como Mendoza, San Juan, Salta y Tucumán), liderada militarmente por el general José María Paz.

El Rosismo: Primer y Segundo Gobierno de Rosas

Un caudillo federal en Buenos Aires

En diciembre de 1829, la Legislatura de Buenos Aires eligió a Juan Manuel de Rosas como gobernador. Para asegurar el orden, se le otorgaron facultades extraordinarias y se le confirió el título honorífico de «Restaurador de las Leyes».

Primer gobierno (1829-1832)

Durante su primer mandato, Rosas utilizó las facultades extraordinarias para ejercer un estricto control sobre la opinión pública y limitar la actividad de la prensa opositora. Al finalizar su período de gobierno, rechazó la reelección debido a que la Legislatura se negó a renovarle dichas facultades especiales.

Revolución de los Restauradores (1833)

Se produjo un fuerte enfrentamiento político entre los federales alineados con Rosas (denominados apostólicos) y los federales doctrinarios o moderados (conocidos como lomos negros). Encarnación Ezcurra, esposa de Rosas, lideró una gran movilización popular que desestabilizó al gobierno de turno y preparó el terreno para el regreso de Rosas.

Segundo gobierno (1835-1852) y la Suma del Poder Público

Tras la conmoción causada por el asesinato del caudillo riojano Facundo Quiroga, la Legislatura otorgó a Rosas la Suma del Poder Público, concentrando en su persona los tres poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), además del manejo de las relaciones exteriores de la Confederación Argentina. Para consolidar su hegemonía y reprimir a la oposición unitaria, se valió de la organización política Sociedad Popular Restauradora y de su brazo armado, La Mazorca.

Orden rosista y apoyo popular

El régimen rosista se caracterizó por la férrea defensa del orden público, la propiedad privada, la religión católica y la causa federal. Estas políticas le garantizaron un sólido y masivo apoyo de los sectores populares, las clases trabajadoras y la población afrodescendiente.

La «Paz Rosista»

Luego de superar los conflictos internacionales, incluido el prolongado bloqueo anglo-francés que finalizó hacia 1848, la Confederación entró en un período de relativa estabilidad política. En esta etapa, Rosas disolvió formalmente La Mazorca y permitió el retorno al país de algunos ciudadanos que se habían exiliado.

La Caída de Rosas (1852)

Dos problemas clave para Rosas

El liderazgo de Rosas comenzó a debilitarse debido a dos factores principales: la ruptura política con el gobernador de Entre Ríos, Justo José de Urquiza (quien reclamaba la libre navegación de los ríos interiores para favorecer las economías provinciales y la urgente sanción de una Constitución nacional), y el aumento de las tensiones diplomáticas y prebélicas con el Imperio del Brasil.

El Pronunciamiento de Urquiza

El 1° de mayo de 1851, Urquiza lanzó su histórico Pronunciamiento, aceptando la renuncia que Rosas presentaba anualmente y asumiendo la representación exterior de su provincia. Acto seguido, organizó el Ejército Grande Aliado Libertador, una coalición militar integrada por fuerzas de Entre Ríos, Corrientes, el Imperio del Brasil y el Estado Oriental del Uruguay.

La Batalla de Caseros

El desenlace militar ocurrió el 3 de febrero de 1852 en la batalla de Caseros. Las fuerzas de Juan Manuel de Rosas fueron derrotadas por el Ejército Grande de Urquiza. Tras la derrota, Rosas redactó su renuncia y partió inmediatamente al exilio en Inglaterra, marcando el fin de una era en la historia política argentina.

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