Historia Universal Contemporánea: De la Descolonización a la Transición Española

Descolonización y guerras en Asia

Después de la Segunda Guerra Mundial comenzó el proceso de descolonización, mediante el cual muchos territorios de Asia y África lograron independizarse de las potencias europeas. Este proceso estuvo favorecido por el debilitamiento de los imperios coloniales europeos y por el crecimiento de los movimientos nacionalistas. En Asia, uno de los casos más importantes fue Indochina, colonia francesa formada por Vietnam, Laos y Camboya. Francia intentó mantener el control del territorio, pero tuvo que enfrentarse al Vietminh, un movimiento independentista y comunista dirigido por Ho Chi Minh. Tras la derrota francesa en 1954, Vietnam quedó dividido en dos estados: Vietnam del Norte, comunista, y Vietnam del Sur, apoyado por Estados Unidos. La tensión entre ambos territorios provocó posteriormente la Guerra de Vietnam, uno de los conflictos más importantes de la Guerra Fría. Algo parecido ocurrió en Corea. Tras la Segunda Guerra Mundial, Corea quedó dividida en dos zonas: Corea del Norte, comunista y apoyada por la URSS, y Corea del Sur, capitalista y apoyada por Estados Unidos. La Guerra de Corea se desarrolló entre 1950 y 1953 y enfrentó a ambos territorios con el apoyo de las grandes potencias de la Guerra Fría. El conflicto terminó con un armisticio y la división de Corea se ha mantenido hasta la actualidad.

Oriente Medio y la creación del Estado de Israel

Tras la Segunda Guerra Mundial, la ONU aprobó en 1947 un plan para dividir Palestina en un estado judío y otro árabe. En 1948 se creó el Estado de Israel, lo que provocó la primera guerra árabe-israelí. Israel venció y amplió su territorio, mientras muchos palestinos tuvieron que abandonar sus hogares y se convirtieron en refugiados. Desde entonces, Oriente Medio se convirtió en una zona de gran tensión internacional. Israel y los países árabes se enfrentaron en varias guerras. Destacó la Guerra de los Seis Días de 1967, en la que Israel derrotó rápidamente a Egipto, Siria y Jordania y ocupó territorios como Gaza, Cisjordania y el Sinaí. En 1973 tuvo lugar la Guerra del Yom Kippur, iniciada por Egipto y Siria para recuperar los territorios perdidos. Aunque Israel resistió el ataque, la guerra tuvo importantes consecuencias económicas. Los países árabes productores de petróleo aumentaron el precio del crudo y redujeron la producción, provocando la crisis económica de los años setenta. Posteriormente, en 1978, se firmaron los Acuerdos de Camp David entre Egipto e Israel, con mediación de Estados Unidos. Egipto reconoció oficialmente al Estado de Israel y recuperó la península del Sinaí. A pesar de estos acuerdos, el conflicto palestino-israelí continuó y sigue siendo uno de los principales problemas internacionales actuales.

Revueltas políticas y cambio social en los años sesenta. El fin de la Guerra de Vietnam

La década de 1960 estuvo marcada por importantes cambios sociales, culturales y políticos. Los jóvenes y los movimientos estudiantiles tuvieron un gran protagonismo. Uno de los principales conflictos fue la Guerra de Vietnam. Estados Unidos intervino para evitar el avance del comunismo, pero la guerra provocó un enorme rechazo social debido al elevado número de víctimas y a las imágenes difundidas por los medios de comunicación. La ofensiva del Tet en 1968 mostró que Estados Unidos no estaba ganando la guerra. Finalmente, Vietnam se reunificó bajo un gobierno comunista en 1975. En 1968 se produjeron grandes movimientos de protesta en distintos países. En Francia tuvo lugar el Mayo francés, una revuelta estudiantil y obrera contra la autoridad y las estructuras tradicionales. En México, las protestas estudiantiles terminaron con la matanza de Tlatelolco. En Estados Unidos destacó la lucha por los derechos civiles de la población afroamericana. Martin Luther King defendió la igualdad racial mediante la no violencia, mientras que otros movimientos como los Panteras Negras adoptaron posiciones más radicales. También avanzaron los movimientos feministas y se produjo una gran transformación cultural relacionada con la juventud, la música, la libertad sexual y las nuevas formas de protesta social.

La revolución conservadora en Gran Bretaña y Estados Unidos y la tensión con la URSS en los años ochenta

Durante los años ochenta se produjo un giro conservador en varios países occidentales, especialmente en Reino Unido y Estados Unidos. Este cambio surgió como respuesta a la crisis económica de los años setenta, marcada por la inflación, el desempleo y la desaceleración económica. En Gran Bretaña, la primera ministra Margaret Thatcher aplicó una política económica liberal conocida como “thatcherismo”. Sus medidas se basaban en la privatización de empresas públicas, la reducción del gasto social, la disminución de impuestos y la limitación del poder de los sindicatos. Thatcher defendía la importancia del libre mercado y de la iniciativa privada. Estas políticas modernizaron parte de la economía británica, pero también provocaron desempleo y aumentaron las desigualdades sociales. En Estados Unidos, el presidente Ronald Reagan desarrolló una política similar conocida como “reaganomics”. Impulsó bajadas de impuestos, reducción de la intervención del Estado en la economía y aumento del gasto militar. Su objetivo era reactivar la economía y reforzar el liderazgo de Estados Unidos durante la Guerra Fría. Al mismo tiempo, durante los primeros años de la década aumentó la tensión entre Estados Unidos y la URSS. Reagan mantuvo una postura muy dura frente al comunismo y calificó a la Unión Soviética como el “Imperio del Mal”. Además, impulsó una nueva carrera armamentística y proyectos militares como la Iniciativa de Defensa Estratégica, conocida como “Guerra de las Galaxias”. Sin embargo, la situación comenzó a cambiar a partir de 1985 con la llegada al poder de Mijaíl Gorbachov en la URSS. Gorbachov impulsó reformas como la perestroika (reestructuración económica) y la glasnost (apertura política), con el objetivo de modernizar el sistema soviético. A finales de los años ochenta comenzaron las negociaciones de desarme entre Estados Unidos y la URSS, reduciendo progresivamente la tensión entre ambos bloques. Este acercamiento contribuyó al final de la Guerra Fría y precedió a la caída del bloque comunista en Europa del Este y del muro de Berlín en 1989.

La perestroika de Gorbachov y el colapso del bloque del Este. El fin de la URSS

A mediados de los años ochenta, la Unión Soviética atravesaba una grave crisis económica, política y social. El sistema comunista mostraba problemas de baja productividad, escasez de productos, atraso tecnológico y un elevado gasto militar debido a la Guerra Fría. En 1985 llegó al poder Mijaíl Gorbachov, que intentó modernizar el sistema soviético mediante una serie de reformas. Las más importantes fueron la perestroika (“reestructuración”), que buscaba reformar la economía introduciendo algunos elementos de mercado y mayor autonomía para las empresas, y la glasnost (“apertura”), que permitía una mayor libertad de expresión y más transparencia política. Gorbachov también intentó reducir la tensión con Estados Unidos mediante acuerdos de desarme y una política exterior más flexible. Además, renunció a intervenir militarmente en los países del bloque comunista de Europa del Este. Sin embargo, las reformas provocaron un aumento de las críticas al régimen y favorecieron el crecimiento de movimientos nacionalistas y democráticos tanto en la URSS como en los países del Este europeo. En 1989 comenzaron las revoluciones democráticas en Europa oriental. Los regímenes comunistas fueron cayendo en países como Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Rumanía y Alemania Oriental. Ese mismo año cayó el Muro de Berlín, símbolo de la división de Europa durante la Guerra Fría. La pérdida de control soviético aceleró la crisis interna de la URSS. Muchas repúblicas soviéticas reclamaron su independencia y aumentaron los conflictos políticos. En 1991 se produjo un intento de golpe de Estado de sectores comunistas contrarios a las reformas, pero fracasó y debilitó todavía más al gobierno soviético. Finalmente, en diciembre de 1991 la Unión Soviética se disolvió oficialmente y surgieron nuevas repúblicas independientes, entre ellas Rusia, Ucrania y las repúblicas bálticas. Rusia, dirigida por Boris Yeltsin, pasó a ser el principal estado sucesor de la URSS. El fin de la Unión Soviética supuso el final de la Guerra Fría, la desaparición del bloque comunista europeo y la consolidación de Estados Unidos como principal potencia mundial.

La transición política española. De la muerte de Franco al 23-F de 1981

La transición española fue el proceso de cambio de la dictadura franquista a un sistema democrático tras la muerte de Franco en 1975. Este cambio se realizó de forma pacífica y negociada, evitando una guerra o ruptura violenta. Tras la muerte de Franco, el rey Juan Carlos I fue proclamado jefe del Estado y apoyó la instauración de una democracia. En 1976 nombró presidente del Gobierno a Adolfo Suárez, que impulsó importantes reformas políticas. Ese mismo año se aprobó la Ley para la Reforma Política, que puso fin al sistema franquista y permitió iniciar el proceso democrático. Posteriormente se legalizaron los partidos políticos y los sindicatos, incluido el Partido Comunista de España en 1977, una medida muy polémica en ese momento. En junio de 1977 se celebraron las primeras elecciones democráticas desde la Segunda República. Las ganó la Unión de Centro Democrático (UCD), liderada por Suárez. Las nuevas Cortes elaboraron la Constitución de 1978, que estableció una monarquía parlamentaria, reconoció derechos y libertades fundamentales y organizó el Estado de las autonomías. La transición estuvo marcada por importantes dificultades. España sufría una grave crisis económica y un fuerte aumento del paro y la inflación. Además, existía violencia política y terrorismo, especialmente por parte de ETA y grupos extremistas. También algunos sectores del ejército y del franquismo se oponían a las reformas democráticas. La etapa culminó con el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, conocido como 23-F. Un grupo de guardias civiles dirigido por el teniente coronel Antonio Tejero ocupó el Congreso de los Diputados durante la votación para elegir nuevo presidente del Gobierno. El golpe fracasó gracias a la intervención televisada del rey Juan Carlos I, que defendió la legalidad democrática y ordenó al ejército mantener el orden constitucional. El fracaso del 23-F consolidó definitivamente la democracia en España y confirmó el apoyo mayoritario de la sociedad al sistema democrático. 8

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