Historia del nacionalismo vasco: Sabino Arana, PNV y movimientos obreros (s. XIX–1930)

Introducción

El **nacionalismo vasco** surgió a finales del siglo XIX por dos factores principales: la abolición de los **Fueros** en 1876 y los cambios provocados por la rápida **industrialización**, que transformaron una sociedad agrícola en una industrial y urbana. **Sabino Arana** fue su principal impulsor y desarrolló un nacionalismo tradicionalista y radical, centrado en la defensa de la **raza vasca**, la **lengua**, la **religión católica** y las costumbres. Para él, los vascos auténticos eran los de apellido vasco y hablantes de **euskera**, lo que dificultó que su ideología se extendiera ampliamente.

Arana promovía la recuperación de los usos y costumbres tradicionales y defendía una sociedad rural idealizada, igualitaria y aislada de la influencia española y liberal, con la religión como guía moral y política, resumida en el lema «Jaungoikoa eta Lagi-Zarra» (Dios y la Ley Vieja). Además, formuló la idea de **Euzkadi** como patria de los vascos, basada en la independencia histórica de las provincias hasta 1839, y planteó la creación de una confederación de los estados euskerianos. Su nacionalismo combinaba la exaltación de la raza y la cultura vasca con un proyecto político independentista, buscando restaurar la identidad tradicional frente a los efectos de la modernización y la influencia española.

El socialismo en Bizkaia

En la primera etapa, el socialismo en Bizkaia creció gracias al desarrollo industrial y la llegada de inmigrantes que vivían y trabajaban en condiciones durísimas. A finales del siglo XIX, Facundo Pérezagua lideró el movimiento, fundando la Federación Socialista de Bizkaia, organizando la **UGT** y las agrupaciones socialistas, y encabezando huelgas y manifestaciones que mejoraron las condiciones de los obreros, como la jornada de 11 horas en verano y 9 en invierno, la eliminación de cantinas y barracones, y el pago semanal de salarios.

La huelga minera de 1890 fue clave para consolidar al socialismo como fuerza organizada, con presencia política en Bilbao y la zona minera, y con la difusión de ideas a través del periódico La Lucha de Clases. Entre 1890 y 1903 se registraron 51 huelgas y el movimiento fue ganando afiliados y apoyos. En la segunda etapa, a partir de 1918, Indalecio Prieto tomó el liderazgo, promoviendo un socialismo reformista, liberal y antinacionalista, consolidando la Segunda Internacional en Bizkaia y expulsando a los seguidores de Pérezagua. Prieto también impulsó el autogobierno vasco, que terminaría en el primer Estatuto de Autonomía de 1936.

Bajo su dirección, el socialismo vasco se convirtió en referente político y sindical, extendiéndose a Gipuzkoa y formando un triángulo fuerte junto a Madrid y Asturias. Durante todo el periodo, el **anarquismo** tuvo presencia limitada, sin una organización sólida en Bizkaia y otras provincias vascas.

Orígenes y primeros pasos del nacionalismo en Bilbao

El primer nacionalismo vasco surgió en Bilbao como un movimiento tradicionalista, ruralista y antiindustrial, impulsado por la burguesía tradicional cuyos negocios estaban amenazados por la industrialización. **Sabino Arana**, hijo de una familia carlista acomodada, fue su fundador y principal ideólogo. Inspirado por el nacionalismo catalán, en 1892 publicó Bizkaia por su independencia y al año siguiente pronunció el Discurso de Larrazábal, donde defendía la sociedad tradicional, rechazaba la industrialización y la inmigración, y planteaba la necesidad de la independencia para proteger los valores vascos.

En 1893 creó el primer periódico nacionalista, Bizcaitarra, seguido por Baserritarra, aunque ambos tuvieron corta duración. En 1894 fundó el Euzkaldun Batzokija, un círculo político y cultural donde se izó por primera vez la ikurriña y que exigía a los socios pureza étnica, práctica del euskara y la religión católica. Los miembros eran jóvenes de la pequeña burguesía urbana, preocupados por la amenaza del nuevo orden industrial. En 1895 se creó el Bizkai-Buru-Batzar, consejo regional que juraba defender la libertad de Bizkaia bajo Dios y la Ley Vieja.

Sus objetivos principales eran:

  • Derogar la abolición de los fueros de 1876.
  • Mantener la lengua, las tradiciones y la religión católica.
  • Conseguir la independencia de Bizkaia.

Ese mismo año, Arana fue encarcelado por sus artículos y pasó varios meses en prisión, consolidando su figura como líder del nacionalismo vasco.

Transformación y expansión del PNV

A finales del siglo XIX, el nacionalismo vasco empezó a recibir apoyo importante de la burguesía industrial y financiera, especialmente con la incorporación en 1897 de los euskalerrianos, liderados por Ramón de la Sota y Llano. Este grupo aportó dinero, prestigio social, influencia y un periódico, El Euskalduna, lo que permitió al **PNV** expandirse más allá de Bizkaia y facilitó que Sabino Arana fuera elegido diputado provincial en 1898.

Gracias a esto, el nacionalismo suavizó sus críticas contra la industrialización y combinó el radicalismo tradicionalista de Arana con el pragmatismo burgués, sustituyendo poco a poco la independencia total por un regionalismo vasco dentro de la monarquía española. Tras la muerte de Arana en 1903, su radicalismo se mantuvo, mitificándose su figura y continuando la expansión del partido.

Para llegar a los trabajadores vascos, en 1911 se fundó el sindicato Solidaridad de Trabajadores Vascos (STV), de carácter nacionalista, católico y mutualista, que buscaba mejorar la vida de los obreros mediante educación, protección mutua y defensa de sus derechos, pero respetando la legalidad y la moral católica. El STV se posicionó frente a los socialistas y se centró en los obreros de origen vasco, consolidando la presencia del nacionalismo en el ámbito laboral.

Divisiones internas y consolidación (1910–1930)

En la primera década del siglo XX, el nacionalismo vasco creció en Bizkaia y Gipuzkoa, pero empezó a dividirse entre moderados y radicales. Los primeros buscaban autonomía dentro de la ley y la Restauración, mientras los integristas, liderados por Luis Arana, defendían el independentismo y el radicalismo sabiniano. En 1910 surgió Askatasuna, un grupo aconfesional y republicano, y durante la Primera Guerra Mundial los moderados eran aliadófilos y los radicales germanófilos.

Los moderados ganaron en 1916, cambiando el nombre a Comunión Nacionalista Vasca, y en 1917 lograron controlar la Diputación de Bizkaia y varios escaños en las Cortes. Ese mismo año se fundó la Sociedad de Estudios Vascos y se impulsó el primer intento de Estatuto de Autonomía, que fracasó en 1919 con el cambio de gobierno.

Entre 1921 y 1923 se consolidó la escisión: los moderados continuaron como Comunión Nacionalista Vasca y los sabinianos retomaron el PNV, heredando el radicalismo. En 1923 se unieron a la Triple Alianza con otros nacionalismos periféricos, pero la dictadura de **Primo de Rivera** obligó a la clandestinidad. La unidad se restauró en 1930 con la vuelta al PNV, aunque surgió Acción Nacionalista Vasca, una escisión minoritaria que intentó modernizar el nacionalismo con criterios democráticos y sociales, enfrentándose al clero.

Conclusión

El periodo que va desde la abolición de los fueros en 1876 hasta la restauración de la unidad del PNV en 1930 refleja la complejidad del nacimiento y la evolución del nacionalismo vasco: un movimiento moldeado por la reacción ante la industrialización, la defensa de la lengua y las tradiciones, la influencia de la burguesía industrial, y la pugna con las fuerzas obreras y socialistas que surgieron con la modernización. Estas tensiones internas determinaron las estrategias políticas y sociales que marcaron el camino del nacionalismo vasco en las décadas siguientes.

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