Estructura Política y Ocaso del Reino Visigodo en Hispania

Principales Asambleas Políticas: Senatus y Aula Regia

En cuanto a las asambleas políticas, cabe señalar que el pueblo intervino en el gobierno a través de estas instituciones, cuya función era colaborar con el rey en la dirección de los asuntos públicos, así como en las tareas legislativas y en la administración de justicia. Sin embargo, esta intervención del pueblo quedaría muy limitada tras el establecimiento de los visigodos en la Península, ya que, al tratarse de un territorio extenso, era difícil reunir a estas asambleas. No obstante, parece que no dejaron totalmente de reunirse, aunque lo hacían con poca frecuencia, solamente para tratar asuntos excepcionales y, en realidad, solo acudían algunos sectores o grupos sociales.

El Senatus

Antes de que se establecieran los visigodos en la Península, el rey era auxiliado en los asuntos más graves por una asamblea que estaba integrada por los ancianos guerreros godos y que actuaba como consejo del monarca. Según Hinojosa, esta asamblea se mantiene hasta el final de la monarquía visigoda; sin embargo, según Sánchez Albornoz, esta asamblea se extingue después del siglo VI al ser sustituida en sus funciones por un nuevo organismo político denominado Aula Regia. En cualquier caso, el Senatus es una institución prácticamente desconocida, ya que tanto la legislación como los concilios guardan sobre la misma un absoluto silencio.

El Aula Regia

Se trata de un órgano político que colaboró con el Rey en los asuntos de gobierno, en la actividad legislativa y en la administración de justicia. Su origen se encuentra en la Casa o Corte del Rey, que estaba organizada a imitación del officium del Bajo Imperio Romano. El officium estaba integrado por los oficiales y altos funcionarios que desempeñaban funciones en el Palacio Real. En la época visigoda se denomina Oficio Palatino y es el núcleo formativo del Aula Regia y, más adelante, uno de los elementos integrantes de la misma.

Composición del Aula Regia

Estaba formada por:

  • Los magnates: No tenían ningún cargo público en palacio, pero estaban unidos al rey por un vínculo personal. Entre ellos destacan: primero, los que vivían en palacio por voluntad del rey; segundo, aquellos que eran enviados por el monarca para gobernar los distritos administrativos (denominados comites provinciales); en tercer lugar, los designados para actuar como jueces en las ciudades (comites civitatum); en cuarto lugar, aquellos con un título honorífico; y por último, los que ostentaban el mando de una unidad militar, llamados comites exercituum.
  • Los próceres: Eran personas particularmente distinguidas por el rey a las que este acudía pidiendo consejo en cuestiones políticas y judiciales. Se trataba de una especie de consejo privado del monarca y solía acompañar al rey cuando este se desplazaba para administrar justicia.
  • Los gardingos: Formaban parte de la comitiva real, se habían educado en palacio y tenían la amistad y confianza del monarca, pero no poseían la categoría de magnates ni de oficiales de la corte.
  • El Oficio Palatino: Formado por los jefes de los distintos servicios del palacio del rey y por sus oficiales subalternos.

Funciones y Naturaleza

Colaboraba con el rey en la preparación de las leyes, le asesoraba en asuntos políticos, administrativos y militares de importancia, y algunos de sus miembros ejercían funciones judiciales interviniendo, junto al monarca, cuando el Aula Regia funcionaba como tribunal.

(IMPORTANTE) El Aula Regia fue simplemente un organismo asesor y los monarcas no estaban obligados a someter sus decisiones a la aprobación del Aula ni a actuar de acuerdo con sus consejos.

Entre los deberes de sus miembros estaba el presentarse ante el nuevo rey y jurarle directamente fidelidad. Entre sus privilegios se encontraba el disfrutar de un tribunal especial, formado por miembros de su misma condición, cuando debían ser juzgados.

La Agonía de la Monarquía y del Estado (IMPORTANTE)

Desde el año 586 hasta el final de la ocupación visigoda en el año 711, se produce una etapa caracterizada por la conversión del pueblo al catolicismo y por la participación de la Iglesia en la designación del monarca, lo que genera una estrecha conexión entre el poder civil y el religioso.

La agonía de la monarquía se produce en los últimos treinta años (680-711) por una serie de causas explicadas por diversas teorías:

  1. Sánchez Albornoz habla de un Estado con organismos envejecidos.
  2. Torres López considera que se debe a una falta de espíritu público.
  3. Otros autores atribuyen la decadencia a la influencia creciente de la Iglesia sobre la Monarquía.
  4. Otros consideran como causa principal el problema judío, siendo constante la emisión de leyes antijudías.
  5. Finalmente, se atribuye esta agonía al fenómeno sucesorio y a las guerras dinásticas.

Cronología del Colapso

En este sentido, Wamba (672-680), sucesor de Recesvinto, emprendió una campaña contra los vascones en el año 673, durante la cual tuvo conocimiento de una sublevación en la Septimania. El duque Paulo, enviado para aplastarla, se unió a los rebeldes. Tras derrotar a Paulo, Wamba publicó una ley militar muy estricta sobre el reclutamiento. En el 680 fue tonsurado y le sucedió Ervigio.

Del reinado de Ervigio destaca su política de concesiones al clero y a la nobleza, muestra de la precariedad de su poder. Designó sucesor a su yerno Egica, quien, siguiendo la política antijudía, consiguió del XVII Concilio de Toledo (694) la promulgación de leyes implacables que confiscaban bienes y sometían a esclavitud a los judíos.

A Egica le sucede su hijo Witiza (702-711), quien intentó conciliar a la nobleza sin éxito. A su muerte, se desencadenaron discordias: su familia eligió a Akhila, mientras que el Senatus designaba rey a Don Rodrigo. Los partidarios de Akhila solicitaron ayuda a los árabes del norte de África. Unos 42.000 beréberes desembarcaron en Gibraltar y, en la batalla del río Guadalete (julio de 711), derrotaron a Don Rodrigo, dando lugar al derrumbamiento definitivo de la monarquía visigoda e iniciando la invasión árabe de la Península.

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