La España del Siglo XVIII: Reformas Borbónicas, Ilustración y Transformaciones Económicas

La Guerra de Sucesión Española y el sistema de Utrecht. Los Pactos de Familia

La muerte sin descendencia de Carlos II en 1700 provocó el enfrentamiento entre Felipe de Anjou y el archiduque Carlos. Felipe fue jurado ante las Cortes como Felipe V, pero la injerencia de Luis XIV en la política española provocó la firma de la Gran Alianza de la Haya entre Austria, Inglaterra y Portugal, que declararon la guerra a Francia y a Felipe V.

Esta fue una guerra civil en la península: Castilla apoyaba a los Borbones, mientras que Aragón apoyaba a los Habsburgo. En 1704, Inglaterra tomó Gibraltar y, posteriormente, el archiduque fue proclamado rey de Aragón. Pese a esto, los Borbones consiguieron recomponerse en la batalla de Almansa, recuperando Valencia y Aragón.

En 1711 murió el emperador y el archiduque Carlos se convirtió en heredero del imperio, lo que desembocó en la firma de la Paz de Utrecht (1713), en la que se reconoció a Felipe V como rey y los Borbones renunciaron a la posibilidad de unir España y Francia. En Cataluña y Baleares, la guerra se prolongó hasta 1714. A partir de entonces, se impuso una nueva política basada en el equilibrio entre Francia, Austria e Inglaterra, quedando España al margen.

Los dos primeros Pactos de Familia entre España y Francia en oposición a Inglaterra se produjeron en 1733 y 1743, permitiendo a Felipe V recuperar Parma para Felipe y Nápoles para Carlos. La Revolución Francesa y el ascenso al poder de Napoleón supusieron el fin de los pactos de familia.

La nueva Monarquía Borbónica. Los Decretos de Nueva Planta

El levantamiento de Aragón contra Felipe V y la guerra implicaron el inicio del proceso de centralización de la monarquía. Tras la victoria, se remodeló su sistema político mediante los Decretos de Nueva Planta (1707-1716):

  • Se redujeron todos los reinos de España a la uniformidad de las leyes de Castilla.
  • Se suprimieron las fronteras interiores.
  • Se impuso el castellano como lengua oficial.

Los Borbones trajeron el absolutismo: al monarca absoluto le pertenecía el territorio y las instituciones. Para fortalecer su poder, combatieron las limitaciones existentes mediante la creación de las Secretarías de Despacho, que sustituyeron a los consejos. Desaparecieron las Cortes de cada reino, excepto en Castilla, aunque sus funciones fueron limitadas. El territorio se dividió en provincias, gobernadas por intendentes, y los municipios fueron dirigidos por regidores.

La monarquía realizó reformas para mejorar la economía, intentando imponer la Contribución Única, aunque sin éxito por la oposición de los privilegiados. También se reformó la relación Iglesia-Estado mediante el regalismo. En América, se reorganizó la administración, se incrementó el control sobre las autoridades y se liberó el comercio en 1778.

La España del siglo XVIII: Expansión y transformaciones económicas

Los Borbones fomentaron la economía como pieza básica de su programa. La agricultura presentaba un gran atraso técnico y rendimientos escasos, dependiendo el aumento de producción de las roturaciones. La mayor parte de las tierras pertenecían a los privilegiados y estaban amortizadas. Jovellanos escribió el Informe sobre la Ley Agraria (1794), pero la oposición de los privilegiados impidió su trascendencia.

La artesanía se limitaba a pequeños talleres arcaicos. Para paliar la pobreza y la falta de demanda, la Corona desarrolló una política proteccionista y creó las Manufacturas Reales de artículos de lujo. En el comercio, se decretó el libre comercio colonial (1778).

El despegue económico de Cataluña: Pese a las dificultades de la guerra, Cataluña experimentó un gran crecimiento demográfico. En el campo se impusieron los censos enfitéuticos, permitiendo a los campesinos realizar mejoras en tierras que eran casi de su propiedad, aumentando la producción y reinvirtiendo los beneficios en nuevas industrias.

Ideas fundamentales de la Ilustración y el Despotismo Ilustrado

La Ilustración fue una corriente cultural e ideológica que confiaba en la razón y la educación como medios para alcanzar el progreso y la felicidad. Los ilustrados españoles fueron una minoría culta que propuso la reforma y reactivación de la economía.

Estos planteamientos desembocaron en el Despotismo Ilustrado, cuyo máximo exponente fue Carlos III. Sus medidas incluyeron:

  • Agricultura: Intento de reforma agraria (Jovellanos).
  • Industria: Política proteccionista y creación de manufacturas.
  • Comercio: Liberalización del comercio con América (1778).
  • Instituciones: Creación de las Sociedades Económicas de Amigos del País y el Banco de San Carlos.
  • Reformas urbanas: Mejora de infraestructuras en Madrid y red de carreteras.
  • Política religiosa: Política regalista, patronato regio y expulsión de los jesuitas tras el Motín de Esquilache (1766).

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