Los Partidos y Movimientos Políticos durante el Reinado de Isabel II
Los partidos y movimientos políticos durante el reinado de Isabel II incluyeron a carlistas, moderados, progresistas, unionistas, demócratas y republicanos. Los partidos políticos del siglo XIX eran muy diferentes a los actuales; eran agrupaciones de personas influyentes y poderosas (notables) que actuaban como comités electorales. Eran fuertemente individualistas, lo que producía constantes enfrentamientos entre los líderes y divisiones internas.
a) El Carlismo
Se situaban fuera del liberalismo, siendo marcadamente antiliberales. Defendían la vuelta al Antiguo Régimen y sus características fundamentales: la soberanía real de derecho divino, el poder absoluto del monarca, los privilegios estamentales y los privilegios forales del País Vasco y Navarra. Asimismo, abogaban por la defensa a ultranza de la Iglesia (diezmos, oposición a la desamortización y a la libertad religiosa), llegando a proponer la restauración de la Inquisición. Su lema era “Dios, patria y rey”. Recibieron el apoyo de la nobleza más reaccionaria, el bajo clero de amplias zonas del norte y este peninsular, y de capas de campesinos pequeños que no aceptaban el liberalismo.
b) El Partido Moderado
Políticamente se encontraban entre el absolutismo carlista y el progresismo. Querían integrar a los carlistas, pero consideraban que el Antiguo Régimen ya había acabado. Promulgaron la Constitución moderada de 1845, con la cual se inició un periodo de inestabilidad constitucional: cada cambio de partido gobernante suponía un cambio de constitución.
Es el modelo de constitución conservadora, en la que la monarquía ostenta amplios poderes (soberanía compartida entre las Cortes bicamerales y el Rey), tales como la iniciativa legislativa y la capacidad de decisión para disolver las Cortes y nombrar al presidente del gobierno. Ante todo, defendían el “orden”, viendo en la monarquía la garantía frente al desorden popular. Los moderados representaban a las clases más ricas, con apoyos en la aristocracia terrateniente y la burguesía financiera. Su líder principal fue el General Narváez.
c) El Partido Progresista
Sus apoyos se encontraban entre la pequeña y media burguesía comercial e industrial. Los sectores populares abandonarían pronto el progresismo al no ver respondidas sus aspiraciones de una democracia plena. Su ideología se recoge en la Constitución de 1837, con la que se implantó definitivamente el modelo constitucional en España. Aunque era un modelo progresista, para atraer a los moderados recogió aspectos fundamentales defendidos por estos, como el bicameralismo y un mayor protagonismo de la Corona (papel moderador y derecho a veto).
Los progresistas defendían la soberanía nacional y el sufragio censitario (5% del censo), aunque menos restringido que el de los moderados. También ampliaron las libertades públicas y privadas: reconocimiento del derecho de reunión, expresión y asociación. Pretendían dar fuerza a los poderes locales y articular el país a partir de la democratización de los ayuntamientos, con un menor control central. En el ámbito religioso, el Estado mantendría a la Iglesia Católica, pero existía una separación Iglesia-Estado; además, impulsaron el proceso desamortizador. Defendían la existencia de la Milicia Nacional y se oponían a los impuestos de consumos. Solo conseguían llegar al poder a través de sublevaciones y pronunciamientos militares, porque la Corona siempre los marginaba. Su líder fue el General Espartero.
Diferencias en el sufragio y la administración
Bajo el predominio moderado, las elecciones eran por sufragio muy censitario. También existía una mayor restricción en libertades y derechos con respecto a la Constitución del 37, como la limitación de la libertad de prensa. Los moderados pretendían crear un Estado y una administración muy centralizados, donde el gobierno central controlara a los ayuntamientos a través de los gobernadores provinciales. Se reconciliaron con la Iglesia, frenando el proceso desamortizador (sin revertir las ya realizadas) y otorgando un carácter confesional a la nación española.
d) Unión Liberal
Surge en la década de 1850 y se sitúa políticamente entre los moderados y los progresistas. Es un partido de centro que reunía a los sectores más progresistas de los moderados y a los más moderados de los progresistas. Representaba a las clases acomodadas, defendiendo la soberanía compartida entre el Rey y las Cortes, así como el orden social. Su líder fue el General O’Donnell.
e) Partido Demócrata
Fue fundado en 1849 a partir de una división de los progresistas. Defendía la soberanía nacional representada por las Cortes, el sufragio universal masculino, la limitación de los poderes del Rey al mínimo y unos poderes locales elegidos democráticamente. Abogaba por amplios derechos individuales y libertades públicas (libertad de conciencia, derecho de reunión y asociación, instrucción primaria universal y gratuita), la creación de una Milicia Nacional y se manifestaba en contra de las quintas y los consumos. Su referente ideológico será la Constitución de 1869. Recogía las aspiraciones políticas de la pequeña burguesía y clases medias urbanas, aunque no las aspiraciones económicas y sociales de las clases populares.
f) Partido Republicano
De una escisión del partido demócrata nacerían los republicanos como respuesta a la insatisfacción general con la monarquía y el deseo de establecer un sistema político más democrático. Este movimiento se formó a partir de diversas corrientes progresistas e intelectuales que abogaban por reformas sociales y políticas, inspirados en ideales liberales y republicanos europeos. A lo largo de las décadas de 1850 y 1860, los republicanos ganaron visibilidad, organizándose en distintas agrupaciones y promoviendo la idea de una República como alternativa a la monarquía. Las tensiones políticas y la corrupción del régimen de Isabel II, junto con la creciente crisis económica, alimentaron el descontento popular con la institución monárquica.
