La Crisis de la Restauración y el Desastre de 1898
Tras 1890, Práxedes Mateo Sagasta dejó el gobierno por divisiones internas. Aun así, el sistema de la Restauración se consolidó porque los conservadores respetaron las reformas liberales. Francisco Silvela intentó acabar con la corrupción, pero fracasó; sus ideas solo ganaron fuerza tras el asesinato de Antonio Cánovas del Castillo y el desastre de 1898.
En las colonias surgieron movimientos independentistas: José Martí en Cuba y José Rizal en Filipinas.
La revuelta cubana de 1895 provocó una guerra que terminó con la independencia en 1898. Sagasta intentó una solución moderada en 1897, pero la intervención de Estados Unidos lo hizo imposible.
Al mismo tiempo, hubo conflictos económicos entre proteccionistas (agricultores e industriales) y librecambistas. Las leyes protegían el mercado colonial, beneficiando a la industria textil catalana.
Todo esto (problemas coloniales, tensiones sociales y auge de los nacionalismos) provocó la crisis de 1898.
La Política Colonial y el Conflicto en Cuba
A finales del siglo XIX, España solo conservaba Cuba, Puerto Rico y Filipinas, pero el auge del imperialismo europeo y el expansionismo de Estados Unidos agravaron los problemas coloniales. La política colonial española fue un fracaso:
- Puerto Rico tenía autonomía, economía estable y pocos conflictos.
- Cuba era el principal problema:
- Abolición de la esclavitud en 1886.
- División entre: españoles conservadores (sin reformas), autonomistas (querían autogobierno) e independentistas liderados por José Martí.
- En Filipinas, el movimiento nacionalista fue impulsado por José Rizal, pero las reformas fueron rechazadas por sectores conservadores.
En 1895 comenzó la última guerra en Cuba: primero contra los independentistas y luego contra Estados Unidos, interesado en controlar la isla. EE. UU. apoyó a los rebeldes y creó un clima favorable a la intervención. Durante el gobierno de William McKinley, se defendía incluso comprar o anexionar Cuba.
Idea clave: La incapacidad de España para reformar sus colonias y la intervención de EE. UU. llevaron al conflicto que acabó en el desastre de 1898.
El Fin del Imperio y el Regeneracionismo
En 1898, la explosión del acorazado estadounidense Maine en el puerto de La Habana, que causó 266 muertos, sirvió como pretexto para que Estados Unidos declarara la guerra a España. A pesar de ser consciente de su inferioridad militar, España se enfrentó al conflicto, pero fue derrotada en las batallas navales de Cavite (Filipinas) y Santiago de Cuba.
Como consecuencia, se firmó el Tratado de París en 1898, por el cual España reconocía la independencia de Cuba y cedía Puerto Rico, Filipinas y Guam a Estados Unidos. Además, en 1899 vendió otros territorios del Pacífico a Alemania, lo que supuso el final definitivo del imperio colonial español.
La derrota no provocó la caída de la monarquía, pero sí generó una profunda crisis moral, política e intelectual. En este contexto surgió el regeneracionismo, un movimiento que pretendía modernizar España y acabar con la corrupción del sistema político. Entre sus principales representantes destacaron Antonio Maura y Francisco Silvela.
Paralelamente apareció la llamada Generación del 98, formada por intelectuales y escritores como Miguel de Unamuno, Pío Baroja y Azorín. Estos autores realizaron una profunda crítica al atraso de España. En esta línea también destacó Joaquín Costa, que denunció el caciquismo como uno de los principales problemas del país.
El Auge de los Nacionalismos Periféricos
El nacionalismo vasco surgió a finales del siglo XIX como consecuencia de dos factores: la abolición de los fueros tras las guerras carlistas y el proceso de industrialización. La figura clave fue Sabino Arana, quien en 1895 fundó el Partido Nacionalista Vasco (PNV), defendiendo la identidad vasca basada en la raza, la lengua y las costumbres.
Otros nacionalismos tuvieron un desarrollo más limitado:
- Galicia: Regionalismo débil, con la creación de la Asociación Regionalista Gallega en 1890.
- Valencia: Movimiento cultural inspirado en la Renaixença (Lo Rat Penat), con figuras como Constantí Llombart y Teodor Llorente.
- Andalucía: La Asamblea de Antequera de 1883 planteó un proyecto de constitución federal.
Republicanismo y Movimiento Obrero
Tras el fracaso de la Primera República, el republicanismo se fragmentó:
- Partido Posibilista: Liderado por Emilio Castelar, el más moderado.
- Grupo de Ruiz Zorrilla y Salmerón: Postura radical, vinculada al krausismo, que formó la Unión Republicana en 1903.
- Partido Federal: Encabezado por Francisco Pi y Margall, defendía un modelo descentralizado, laico y anticlerical.
En paralelo, el movimiento obrero ganó fuerza. En 1879 se fundó el PSOE por Pablo Iglesias y en 1888 la UGT. Por otro lado, el anarquismo tuvo gran influencia entre jornaleros andaluces y obreros catalanes, recurriendo en ocasiones a la violencia y al terrorismo, lo que provocó una fuerte represión estatal.
